ZACARÍAS

La tradición universal tanto de judíos como de cristianos apoya al profeta Zacarías como autor. Su nombre, común en más de veintinueve hombres del AT, quiere decir «Jehová recuerda». Este libro es el segundo, después de Isaías, en la amplitud de los escritos proféticos acerca del Mesías.

Zacarías - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Zacarías
  • ¿Cuándo fue escrito? 520 a 480 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? Cautivos que regresaron a Jerusalén
  • ¿Dónde fue escrito? Jerusalén

Autor y fecha.

Al igual que Jeremías y Ezequiel, Zacarías era también un sacerdote (Neh 12:12-16). De acuerdo con la tradición, era miembro de la Gran Sinagoga, un concilio de ciento veinte creado por Nehemías y presidido por Esdras. Este concilio más tarde se convirtió en los ancianos gobernantes de la nación, llamado el Sanedrín.

Zacarías nació en Babilonia y se unió a su abuelo, Ido, en el grupo de exiliados que regresaron por primera vez a Jerusalén bajo el liderazgo de Zorobabel y Josué el sumo sacerdote (Neh 12:4). Debido a que ocasionalmente es mencionado como el hijo de su abuelo (Esd 5:1; 6:14; Neh 12:16), se piensa que su padre, Berequías, murió a una edad temprana antes que pudiera suceder a su padre en el sacerdocio.

Las palabras de apertura de Zacarías son fechadas el 520 a.C., el segundo año de Darío I (1:1). El emperador persa Ciro había muerto y fue sucedido por Cambises (530-521 a.C:) quien conquistó Egipto. Él no tenía hijo, se suicidó, y Darío ascendió al trono al subyugar una revolución. Era contemporáneo de Hageo y comenzó a profetizar dos meses después de él. Es llamado un joven en el 2:4, sugiriendo que Zacarías era más joven que Hageo.

Contexto Histórico de Zacarías.

El contexto histórico de Zacarías es el mismo del de su contemporáneo, Hageo. En el 538 a.C., Ciro el persa liberó a los cautivos de Israel para restablecer su tierra (Esd 1:1-4) y alrededor de cincuenta mil regresaron de Babilonia. Ellos inmediatamente comenzaron a reedificar el templo (Esd 3:1-4:5), pero la oposición de vecinos, seguida por indiferencia desde dentro, hizo que la obra fuera abandonada (Esd 4:24). Dieciséis años más tarde (Esd 5:1, 2), Zacarías y Hageo fueron comisionados por el Señor para motivar al pueblo a reconstruir el templo. Como resultado, el templo fue terminado cuatro años más tarde 516 a.C. (Esd 6:15). 

Bosquejo de Zacarías.

  • Llamado a la conversión, 1:1-6
  • Visión reveladora, 1:7-6:15
  • Mensaje profético, 7:1-823
  • Nuevo reinado, 9:1-14:21

Contenido.

Cuando las condiciones son deprimentes, ¿habrá esperanza en el futuro? ¿Pueden los creyentes esperar que Dios intervenga a favor de una nación que le ha rechazado? ¿Deben permitir que la situación presente les lleve al pesimismo? Zacarías trató con estas preguntas respecto a las perspectivas para Israel, pero no ignoró las necesidades inmediatas de sus contemporáneos.

Zacarías era de linaje sacerdotal (1:1, 7; Neh. 12:12, 16), y fue llamado a servir a Dios como un profeta (1:1, 7). El nació en Babilonia y murió asesinado en el recinto del templo (Mt 23:35). El ministró a los judíos que volvieron del exilio; algunos de sus mensajes fueron dirigidos al sumo sacerdote (3:8) y al gobernador (4:6).

Aunque algunos profetas fueron contemporáneos entre sí, sólo Zacarías y Hageo, según se expresa en las Escrituras, laboraron juntos (Esd 5:1; 6:14). Ambos desafiaron a los judíos a reedificar el templo. Para algunos esto es particularmente sorprendente porque los dos profetas eran muy diferentes. Zacarías era un predicador joven, Hageo era de mayor edad. Zacarías es diplomático en su predicación; Hageo es franco y predica directamente contra los pecados del pueblo. Zacarías es visionario en sus mensajes; Hageo es directo y casi rutinario. Zacarías ofrece vívidas promesas de la ayuda de Dios y la garantía de una nueva esperanza; Hageo llama más directamente a construir.

Zacarías, cuyo nombre significa “el Señor recuerda,” escribe e interpreta una serie de visiones que recibió de Dios. Estas presentan verdades del futuro de Israel, pero también se aplican al presente. Con respecto al ayuno, Zacarías responde a preguntas hechas por una delegación de Betel. El profetiza tanto de la primera como de la segunda venida del Mesías. Zacarías es un profeta de esperanza en medio de la desesperación. El trae seguridad en tiempos de duda. Su ministerio es de desafíos y de consuelo.

Referencias Proféticas.

Las profecías acerca de Jesucristo y la era mesiánica abundan en Zacarías. Desde la promesa de que el Mesías vendría y habitaría entre nosotros (Zacarías 2:10-12; Mateo 1:23) hasta el simbolismo del Renuevo y la Piedra (Zacarías 3:8-9, 6:12-13; Isaías 11:1; Lucas 20:17-18) a la promesa de Su Segunda Venida, donde aquellos que lo traspasaron lo mirarán y llorarán. (Zacarías 12:10; Juan 19:33-37), Cristo es el tema del Libro de Zacarías. Jesús es el Salvador de Israel, una fuente cuya sangre cubre los pecados de todos los que vengan a Él para salvación (Zacarías 13:1; 1 Juan 1:7).

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La obra de Cristo es tema de Zacarías.

Importancia en la Biblia.

Una de las grandes contribuciones del libro de Zacarías es la fusión de los mejores elementos sacerdotales y proféticos de la historia de Israel. Zacarías comprendió que estos elementos eran necesarios en una fe genuina. Exhortó al pueblo a apartarse del pecado. Comprendió también que el templo y los ritos religiosos jugaban un papel importante en mantener al pueblo cerca de Dios. Como conjugó estos elementos en su propio ministerio, Zacarías contribuyó a preparar el camino para que la comunidad cristiana pudiera entender a Cristo como sacerdote y profeta.

Zacarías llama la atención por su desarrollo de un estilo apocalíptico profético cargado de simbolismos y lenguaje visionario relacionado con los días postreros. En esto, sus escritos se parecen a Daniel y a Apocalipsis. La visión de candelabros y olivos, jinetes y carrozas, cordeles de medir y cuernos coloca el libro y los otros dos mencionados en una clase aparte.

Zacarías también dijo mucho en cuanto al concepto de Dios como guerrero. Si bien esta era una imagen utilizada a menudo por los escritores bíblicos, Zacarías unió esta idea al concepto del Día del Señor (Jl 2). Su descripción del regreso de Cristo a la tierra como guerrero poderoso en el DÍA DE JEHOVÁ (14.1–9) es una de las conmovedoras profecías del Antiguo Testamento.

En ese día, según Zacarías, Cristo asentará sus pies sobre el Monte de los Olivos, y causará cambios violentos por toda la tierra (14.3–4). El día se cambiará en tinieblas y las tinieblas en luz (14.5–8). El mundo entero lo adorará cuando el Señor extienda su reino por «sobre toda la tierra» (14.9).

El Carácter de Dios en Zacarías

  • Dios es bueno: 9:17

Cristo en Zacarías.

En el libro de Zacarías hay muchos pasajes que profetizan al Mesías venidero. A Cristo nos lo muestra como «mi siervo el Renuevo» (3:8), en su trono, y habrá sacerdotes» (6:13), y siendo aquel «a quien traspasaron» (12:10). Zacarías presenta con precisión a Cristo como humilde y triunfante a la vez. Cristo es el Rey que da la salvación, pero que viene «humilde, y cabalgando sobre un asno» (9:9).

Estructura de zacarías.

LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO

  • 1:1  Llamamiento de Zacarías    
  • 1:7  Primeras visiones
  • 2:1  Llamamiento de los cautivos
  • 3:1  Visión del sacerdote Josué
  • 4:1  Candelero de oro y olivos
  • 5:1  El rollo y la mujer
  • 6:1  Carros coronación simbólica de Josué

OBEDIENCIA PARA RESTAURACIÓN

  • 7:1  El ayuno y la desobediencia
  • 8:1  Promesa  restauración de Jerusalén

EL FUTURO REY Y LA JUSTICIA

  • 9:1  Castigo naciones futuro rey 
  • 10:1  Jehová redimirá a su pueblo
  • 11:4  Pastores inútiles

JERUSALÉN RESTAURADA

  • 12:1  Liberación futura de Jerusalén   
  • 14:1  Jerusalén y las naciones.

Fuente:

HAGEO

La profecía lleva el nombre de su autor, Hageo. Debido a que su nombre quiere decir «el festivo», se cree que Hageo nació en un día festivo. Hageo es el segundo libro mas corto en el AT (Abdías es aún más corto), y es citado por el NT una vez (He 12:26).   

Hageo - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Hageo
  • ¿Cuándo fue escrito? 536 a 520 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? Cautivos que regresaron a Jerusalén
  • ¿Dónde fue escrito? Jerusalén

Autor y fecha.

Poco se sabe de Hageo fuera de su corta profecía. Él es mencionado en Esdras 5:1 y 6:14, en ambas ocasiones asociado con el profeta Zacarías. Las listas de refugiados de Esdras no mencionan nada de Hageo, no hay indicaciones de su parentela o linaje tribal. Tampoco la historia proporciona registro alguno de su ocupación. Él es la única persona en el AT con este nombre, aunque nombres similares aparecen (Gn 46:16; Nm 26:15; 2 S 3:4; 1 Cr 6:30). Además, Hageo 2:3 puede sugerir que él también había visto la gloria del templo de Salomón antes que fuera destruido, por lo que tendría más de setenta años de edad cuando declaró la profecía.  

No hay ambigüedad o controversia acerca de la fecha de la profecía. La ocasión de cada una de sus cuatro profecías se especifica con claridad (1:1; 2:1; 2:10; 2:20), ocurriendo dentro de un lapso de tiempo de cuatro meses en el segundo año (520 a.C.) del rey persa Darío Hystaspes (521-486 a.C.).

Contexto Histórico de Hageo.

Como resultado del decreto de Ciro el Persa (Esd 1:1-4), se le permitió a JUdá regresar de Babilonia a su tierra, bajo el liderazgo civil de Zorobabel, y la guía espiritual de Josué el sumo sacerdote (Esd 3:2). Alrededor de 50.000 judíos regresaron. En el 536 a.C. comenzaron a reconstruir  el templo (Esd 3:1-4:5) pero la oposición de los vecinos y la indiferencia de los judíos causó que la obra fuera abandonada (Esd 4:1-24). Dieciséis años más tarde, Hageo y Zacarías fueron comisionados por el Señor para alentar al pueblo a continuar la reconstrucción del templo, y también a  reordenar sus prioridades (Esd 5:1-6:22).

Como resultado de esto, el templo fue terminado cuatro años más tarde (516 a.C.; Esd 6:15) 

Bosquejo.

  • Llamado a reconstruir el templo, 1:1-15
  • Presencia del Señor y gloria futura del templo, 2:1-9
  • Principios sobre la santidad, 2:10-19
  • Promesa de restauración del linaje de David, 2:20-23

Contenido.

Prioridades erróneas en las vidas de los hijos de Dios conducen al fracaso. A veces que  aun la actividad febril no produce los resultados deseados; si Dios no ocupa el primer lugar en la vida, nunca se obtendrá la verdadera victoria. Hageo fue llamado a predicarle a un pueblo cuyas prioridades no eran correctas. Igual que Zacarías y Malaquías, él ministró a Judá, después del exilio.

Debido a su pecado, Judá estuvo cautiva en Babilonia por setenta años. Después que Medo-Persia derrotó al imperio de Babilonia, a los judíos se les permitió volver a su tierra en el año 538 a.C. Cuando el primer contingente de cautivos liberados llegó, bajo el liderato de Zorobabel, el gobernador civil, y de Josué el sumo sacerdote, con mucho entusiasmo ellos colocaron el cimiento para el nuevo templo, pero dos cosas les estorbaron: Primero, confrontaron gran oposición por parte de unas personas que vivían en la tierra. Segundo, dedicaron mucho tiempo y esfuerzo en construir sus propias casas, lo que hizo que el templo quedará incompleto y sin uso. Ellos “plantaron generosamente, pero su labor sólo resultó en una fracasada cosecha a causa de sequía.” Este fue un tiempo de confusión y miseria.

En el 520 a.C., el pueblo moraba en hogares ya terminados y cómodos, pero sufrían crisis  financiera. El día 19 de agosto Hageo irrumpió en escena con un análisis de sus problemas; los reprendió comparando el estado de sus propias casas con la casa de Dios, que seguía en ruinas. Les desafío a reedificar el templo; los líderes y el pueblo reaccionaron con entusiasmo e inmediatamente comenzaron a construir.

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Maqueta del templo de Jeusalén que existía en tiempos de Jesús.

El 17 de octubre, estando la obra muy avanzada, algunos judíos de mayor edad desanimaron a los trabajadores comparando el templo que ellos construían con el templo de Salomón. En su segundo sermón, Hageo explica que la gloria del templo de Zorobabel sería mayor que la gloria del templo de Salomón.

El 18 de diciembre, el pueblo se preguntaba por qué ellos vivian en crisis y se sentían derrotados, a pesar de que estaban cumpliendo la voluntad de Dios. Hageo les respondió que necesitaban practicar pureza moral; la inmundicia es contagiosa, pero no la pureza. Lo limpio del templo no hace limpios a los trabajadores; pero su propia impureza en realidad amenazaba la pureza del templo. En ese mismo día, Hageo predicó un sermón de estímulo para Zorobabel, asegurándole que él había sido designado por Dios para la tarea que ejecutaba, y la finalizaría.

Hageo, cuyo nombre significa “mi festival,” era un laico que amaba el templo, y predicó sus cuatro sermones, que fueron dichos de una manera sincera y sin ninguna pretensión. El hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón (1 S 16:7; 2 Co 10:7a).

Referencias Proféticas.

Como con la mayoría de los libros de los profetas menores, Hageo termina con promesas de restauración y bendiciones. En el último verso, Hageo 2:23, Dios utiliza un título distintivamente mesiánico en referencia a Zorobabel, “Siervo mío” (Comparar 2 Samuel 3:18; 1 Reyes 11:34; Isaías 42: 1-9; Ezequiel 37:24,25).

A través de Hageo, Dios promete hacer a Zorobabel como un anillo de sellar, lo cual era un símbolo de honor, autoridad, y poder, algo como un cetro de rey, utilizado para sellar cartas y decretos. Zorobabel, como el anillo de sellar de Dios, representa la casa de David y la reanudación de la línea mesiánica interrumpida por el Exilio. Zorobabel restableció el linaje davídico de los reyes que culminará con el reinado de Cristo. Zorobabel aparece en el linaje de Cristo tanto por parte de José (Mateo 1:12), como por el lado de María (Lucas 3:27).

Importancia en la Biblia.

Hageo apremió al pueblo a considerar la reconstrucción del templo como asunto de suma importancia. Con eso estaba enseñando que la adoración verdadera es una cuestión de primer orden. El templo de Jerusalén, una vez reconstruido, volvería ser de primordial importancia como lugar de adoración y sacrificios. Siglos más tarde, Jesús entraría súbitamente a ese templo (Mal 3:1), poco después al morir en el calvario, el velo del templo se rasgó en dos (Lc 23.45), lo que marcaba el hecho de que Cristo se había entregado como sacrificio eterno a nuestro favor.

Carácter de Dios en Hageo.

  • Dios es glorioso: 2:1-9

Cristo en Hageo.

 El libro de Hageo revela el significativo lugar de Zorobabel en la línea mesiánica de David. Su  posición, ilustrada por un anillo de sello (2:23) continúa la línea real de David de la que vendría Cristo. El nombre de Zorobabel aparece entre los ancestros de María (Lc 3:27) y José (Mt 1:12), lo cual demuestra su importancia como medio de injerto de ambas ramas del linaje de Cristo en una misma línea.

Estructura de Hageo.

EXHORTACIÓN A EDIFICAR EL TEMPLO

  • 1:1  Año segundo del Rey Darío 
  • 1:7  Meditad sobre vuestro camino

OYÓ ZOROBABEL Y PUEBLO A DIOS

  • 1:12  La voz de Jehová     

LA GLORIA DEL NUEVO TEMPLO 

  • 2:1  Hageo habla a Zorobabel    

INFIDELIDAD APRENDIDA

  • 2:10  Preguntad a sacerdotes ley        

PROMESA JEHOVÁ A ZOROBABEL

  • 2:20  Hageo habla a Zorobabel  

Fuente:

SOFONÍAS

Como con cada uno de los doce profetas menores, la profecía lleva el nombre de su autor, Sofonías; el cual significa «Jehová esconde» (2:3)

Sofonías - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Sofonías
  • ¿Cuándo fue escrito? 640 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? Judá
  • ¿Dónde fue escrito? Judá

Autor y fecha.

Poco se conoce del autor, Sofonías. Tres otros individuos del AT comparten su nombre. Él rastrea su genealogía cuatro generaciones atrás al rey Ezequías (715-686 a.C.), permaneciendo sólo entre los profetas que descendieron de sangre real (1:1). La genealogía real le habría dado a él la información del rey de Judá; Josías, cuyo reino fue el período de tiempo durante el cual predicó Sofonías.

El profeta fecha su mensaje durante el reinado de Josías (640-609 a.C.). Las condiciones morales y espirituales detalladas en el libro (1:4-6; 3:1-7) parecen colocar la profecía previa a las reformas de Josías, cuando Judá estaba aún debilitándose en idolatría e impiedad. Fue en el 628 a.C. que Josías derribó todos los altares de Baal, quemó los huesos de los falsos profetas y rompió los ídolos esculpidos (2 Cr 34:3-7); y en el 622 a.C. el Libro de la ley se encontró (2 Cr 34:8-35:19). Como consecuencia, es muy probable que Sofonías profetizó del 635-625 a.C. y fue un contemporáneo de Jeremías. 

Contexto Histórico de Sofonías.

Políticamente, la transferencia inminente del poder mundial asirio a los babilonios debilitó el dominio de Nínive sobre Judá, trayendo un elemento de independencia a Judá por primera vez en cincuenta años. El deseo del rey  Josías por retener esta nueva libertad de los impuestos y del control extranjero sin duda alguna lo llevó a interferir más tarde con el intento de Egipto por ayudar al rey de Nínive que huía en el 609 a.C. (2 Cr 35:20-27).

Espiritualmente, los reinados del hijo de Ezequías, Manasés (695-642 a.C), extendiéndose por más de cuatro décadas; y su nieto Amón (642-640 a.C.), durante solo dos años, fueron marcados por impiedad y apostasía (2 Cr 21; 2 Cr 33). Los primeros años de reinado de Josías también fueron caracterizados por la maldad de sus padres (2 Cr 23:4). No obstante, en el 622 a.C., mientras estaban reparando la casa del Señor, Hilcías el sumo sacerdote encontró el Libro de la ley (2 Cr 22:8). Al leerlo, Josías inició reformas (2 R 23). Fue durante los primeros años del reinado de Josías, previo al gran avivamiento, que este profeta de la undécima hora, Sofonías, profetizó y sin duda alguna tuvo una influencia sobre las enormes reformas que Josías trajo a la nación. Pero los reyes malos antes de Josías (cincuenta y cinco años) habían tenido tal efecto en Judá que nunca se recuperó. Las reformas de Josías fueron llevadas a cabo demasiado tarde y no pasaron más allá de su vida.       

Bosquejo de Sofonías.

  • Profecía de los juicios de Dios, 1:1-2:3
  • Juicio de Dios contra las naciones, 2:4-3:8
  • Promesa de bendiciones, 3:9-20

Contenido.

Cuando haya manifestaciones externas de avivamiento, se debe mirar más profundo para discernir los propósitos de Dios. Al observarse más internamente se puede calcular la seriedad del pecado; es necesario que el mensaje del juicio de Dios se escuche. Sofonías predica tal mensaje al pueblo de Judá; él es el profeta del Día del Señor.

Sofonías nació durante el tiempo de Manasés, rey de Judá. Era bisnieto del rey Ezequías; por tanto, miembro de la casa real de Judá (1:1). Su nombre significa “el Señor esconde,” lo que sugiere que sus padres preocupados por su seguridad, le pusieron ese nombre como un ruego por su protección.

El reinado de Josías fue un tiempo de esplendor para el país; él fue hecho rey cuando tenía ocho años de edad. Nueve años después comenzó la primera fase de sus reformas espirituales. En el año 626 a.C. Judá fue atacado por los sanguinarios y crueles escitas, quienes llenaron de pánico el país. Cuando se encontró el libro de la ley, Josías instituyó la segunda fase de sus reformas. Sofonías ministró durante estos notables tiempos (1:1). La razón inmediata para su profecía fue la invasión escita.

Esta fue una época de cambios religiosos porque Josías había purgado al país de lo que quedaba del culto a Baal y comenzó a restablecer la adoración al Señor, erradicando prácticas y atuendos paganos. Aunque había paz y prosperidad, también había decaimiento y disolución a pesar de las reformas externas. El pueblo no deseaba aprender, los tribunales no eran más clementes, ni los profetas más fieles, ni los sacerdotes menos profanos; al contrario, la nación estaba diametralmente opuesta a Dios en cuanto a lo que Él requería.

Siendo un aristócrata, Sofonías no era un portavoz de los pobres. Él ha sido llamado cruel por predicar candentes mensajes de juicio y reproche, pero ofreciendo pocas esperanzas para corregir la situación inmediata. Sofonías presenta la severidad de Dios, inculcando temor y aun terror; sin embargo, ocasionalmente él deja ver vislumbres de la ternura de Dios, inspirando esperanza en los que responden a Él.

Sofonías advierte a sus oyentes de la invasión que vendría sobre Judá y describe los pecados que están precipitándola (1:1–13). Esta invasión prefigura el futuro Día del Señor, que él describe con vívidos detalles (1:14–18). Sofonías hace un llamado al arrepentimiento y da la esperanza de que «Quizás seréis protegidos el día de la ira del Señor» (2:3). Luego predice el juicio sobre las naciones gentiles alrededor de Judá (2:4–15). El explora bajo la superficie de las reformas de Judá y describe la condición de los habitantes. Debido al deplorable estado moral de Israel, el cautiverio es inevitable (3:1–7). Sofonías describe un juicio futuro de los gentiles (3:8), al que le seguirá un tiempo de bendición para ellos (3:9–10) como también para Israel, cuando Cristo regrese (3:11–20).

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Sofonías ofrece esperanza a todo el que busque al Señor (2:3). El cristiano no debe permitir que ninguna cosa tenga precedencia en él; Dios debe ser la principal prioridad de su vida.

 Referencias Proféticas.

Gran parte de las bendiciones finales sobre Sión pronunciadas en los versos 14-20, aún están por cumplirse, lo que nos lleva a concluir que estas son profecías mesiánicas que aguardan la Segunda Venida de Cristo para que se lleven a cabo. El Señor ha quitado nuestro castigo sólo a través de Cristo, quien vino a morir por los pecados de Su pueblo (Sofonías 3:15; Juan 3:16). Pero Israel aún no ha reconocido a su verdadero Salvador. Esto aún está por suceder (Romanos 11:25-27).

La promesa de paz y seguridad para Israel, un tiempo cuando su Rey esté en medio de ellos, será cumplida cuando Cristo regrese a juzgar y redimir al mundo para Él mismo. Así como Él ascendió a los cielos después de Su resurrección, así también Él regresará y establecerá una nueva Jerusalén sobre la tierra (Apocalipsis 21). En ese tiempo, todas las promesas de Dios para Israel serán cumplidas.

Importancia en la Biblia.

El castigo divino que describe Sofonías surge de la santidad de Dios. Como Dios demanda santidad y justicia de su pueblo, castiga a los que permanecen en el pecado y la rebeldía (1.17). Pero el Señor también es misericordioso y fiel a su promesa. Para el remanente fiel habría protección y consuelo cuando llegaran los días negros que se aproximaban (2.1–3). Y a los justo ratifica las promesas del pacto que hizo con Abraham cientos de años atrás. Gente de todas las naciones se reunirán para adorar al Señor (2.11; 3.9). Su propio pueblo se renovará en su fidelidad (3.11–13), y el Rey de reyes reinará en medio de ellos.

Carácter de Dios en Sofonías.

  • Dios juzga: 1:2, 3; 3:2; 3:6, 7
  • Dios es justo: 3:5
  • Dios es amoroso: 3:17
  • Dios se aíra: 1:14-18

Cristo en Sofonías.

    Aunque Sofonías pinta explícitamente el juicio de Dios, Cristo está presente como el «poderoso» que traerá la salvación a la tierra (3:17). Cristo mismo aludió a Sofonías (1:3, ver Mt 13:41 y 1:15, ver Mt 24:29) relacionando aún más las profecías de Sofonías con la segunda venida de Cristo.  

Estructura de Sofonías.

LA IRA DE JEHOVÁ

  • 1:1  Palabra de Jehová a Sofonías
  • 1:2  Destruiré cosas sobre la tierra
  • 1:7  Calla en presencia de Jehová
  • 1:10    Habrá voz de clamor
  • 1:14  Cercano el día de Jehová
  • 1:17  Atribularé a los hombres
  • 2:1  Congregaos y meditad

JUICIOS DE JEHOVÁ CONTRA NACIONES

  • 2:4  Gaza será desamparada
  • 2:5  Los que moran en el mar
  • 2:8  He oído afrentas de Moab
  • 2:12  También los de Etiopía

PECADO DE JERUSALÉN

  • 3:1  Ay de la ciudad rebelde 
  • 3:6  Hice destruir naciones
  • 3:8  Esperadme dice Jehová

REDENCIÓN DE JERUSALÉN

  • 3:9  Devolveré pureza de labios     
  • 3:11  No será avergonzada
  • 3:14  Canta oh hija de Sión

Fuente.

ABDÍAS

El libro es nombrado de acuerdo al profeta que recibió la visión (1:1). Abdías quiere decir «siervo de Jehová» y ocurre veinte veces en el AT, refiriéndose por lo menos a veinte individuos más del AT. Abdías es el libro más corto en el AT y no es citado en el NT.

Abdías - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Abdías
  • ¿Cuándo fue escrito? 586 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? Judá
  • ¿Dónde fue escrito? Jerusalén

Autor y fecha.

Nada se conoce con seguridad acerca del autor. Otras referencias del AT a hombres con este nombre no parecen referirse a este profeta. Sus menciones frecuentes de Jerusalén, Judá y Sión sugieren que pertenecía  al reino del sur (10-12. 17, 21). Abdías fue probablemente un contemporáneo de Elías y Eliseo.

La fecha de escritura es igualmente difícil de determinar, aunque se sabe que está ligada al ataque edomita contra Jerusalén descrito en los vers., 10-14. Al parecer Abdías escribió poco después del ataque. Hubo cuatro invasiones significativas de Jerusalén en la historia del AT:

  • Por Sisac, rey de Egipto, 925 a.C. durante el reinado de Roboam (1 R 14:25, 26; 2 Cr 12).
  • Por los filisteos y árabes entre el 848-841 a.C. durante el reinado de Joram de Judá (2 Cr 21:8-20).
  • Por Joás, rey de Israel, 790 a.C. (2 R 14; 2 Cr 25.
  • Por Nabucodonosor, rey de Babilonia, en la caída de Jerusalén en 586 a.C.

De estas cuatro, sólo la segunda y la cuarta probablemente encajan con la información histórica. La segunda es preferible, debido a que la descripción de Abdías no indica la destrucción total de la ciudad, la cual se llevó a cabo bajo el ataque de Nabucodonosor.

Contexto Histórico de Abdías. 

Los edomitas tienen su origen en Esaú, el primogénito (gemelo) de Isaac y Rebeca (Gn 25:24-26),  quien luchó con Jacob aún mientras estaban en el vientre (Gn 25:22). El nombre de Esaú quiere decir «velludo», porque él era «todo velludo como una pelliza» (Gn 25:25). Él también es llamado Edom, lo cual quiere decir «rojo», debido a la venta de su primogenitura a cambio de algo de «guiso rojo» (Gn 25:30). Él mostró un menosprecio por las promesas de pacto al casarse con dos mujeres cananeas (Gn 26:34) y más adelante con la hija de Ismael (Gn 28:9). Le encantaba estar afuera y después que la bendición de su padre le fue robada por Jacob, fue destinado a permanecer siendo un hombre de los espacios abiertos (Gn 25:27; 27:38-40).

Esaú se estableció en una región que en su mayor parte estaba constituida por montañas escabrosas al S del Mar Muerto (Gn 33:16; 36:8, 9; Dt 2:4, 5) llamada Edom (gr: «Idumea»), el área de 64 Km de ancho la cual se extiende aproximadamente 160 km al S del Golfo de Akaba. La legendaria Carretera del rey, una ruta de caravana esencial uniendo a África del Norte con Europa y Asia, pasa a lo largo de la meseta oriental (Nm 20:17).

La lucha y nacimiento de Jacob y Esaú (Gn 25) forman el contexto definitivo de la profecía de Génesis 25:23: «Dos naciones hay en tu seno». Sus descendientes respectivos, Israel y Edom, fueron enemigos perpetuos. Cuando Israel salió de Egipto, Edom negó a su hermano Jacob el paso por en medio de su tierra, localizada al S del Mar Muerto (Nm 20:14-21). No obstante, Israel fue instruido por Dios a ser amable con Edom (Dt 23:7, 8). Abdías, habiendo recibido una visión de Dios, fue enviado a describir sus crímenes y a pronunciar destrucción total sobre Edom por su trato hacia Israel.

Los edomitas se opusieron a Saúl (1043-1011 a.C.) y fueron sujetos bajo David (1011-971 a.C.) y Salomón (971-931 a.C.). Pelearon en contra de Josafat (873-848 a.C.) y exitosamente se rebelaron en contra de Joram (853-841 a.C.). Fueron conquistados una vez más por Judá bajo Amasías (796-767 a.C.), pero volvieron a ganar su libertad durante el reinado de Acaz (735-715 a.C.). Más tarde Edom fue controlado por Asiria y Babilonia; en el quinto siglo a.C. los edomitas fueron forzados por los nabateos a dejar su territorio. Se mudaron a la zona de Palestina del sur y llegaron a ser conocidos como los edomitas. Herodes el Grande, un edomita, se convirtió en rey de Judea bajo Roma en el 37 a.C. En un sentido, la enemistad entre Esaú y Jacob continuó en el intento de Herodes por asesinar a Jesús. Los edomitas participaron en la rebelión de Jerusalén en contra de Roma y fueron derrotados junto con los judíos por Tito en el 70 d.C. De manera irónica, los edomitas aplaudieron la destrucción de Jerusalén en el 586 a.C. (Sal 137:7) pero murieron tratando de defenderla en el 70 d.C. Después de ese entonces ya no se volvió a oír de ellos. Tal como Abdías predijo, ellos serían cortados «para siempre» (v. 10); y «ni aun resto quedará de la casa de Esaú» (v. 18).  

Bosquejo del libro.

  • Profecía contra Edom, 1-9
  • El pecado de Esaú contra Jacob, 10-14
  • El día de Jehová, 15-18
  • La casa de Jacob poseerá el territorio de Edom, 19-21

Contenido.

El profeta Abdías escribió el libro más corto del Antiguo Testamento. Su nombre en hebreo significa “Siervo del Señor” y era común en tiempos antiguo (1:1s). Tal vez él fue uno de los maestros mencionados en 2 Cr 17:7. El tema del libro de Abdías es la destrucción de la nación de Edom, que eran descendientes de Esaú, hijo de Isaac y Rebeca (Gn 25:24–26).

Arqueólogos confirman la existencia del reino bíblico de los edomitas  (FOTOS) - RT
Ruinas de Petra una ciudad edomita, en Jordania.

El motivo para escribir este libro fue una invasión de Jerusalén. Durante la historia de Judá hubo cuatro invasiones. El contexto de Abdías se desarrolló en la época de la invasión filistea y la de las tribus de Arabia en el año 845 a.C. (Am 1:6–8), durante el reinado de Joram (853–841 a.C.). En este tiempo Edom se rebeló contra Judá (2 Cr 21:8, 16, 17). Basado en estos sucesos, la obra de Abdías pudo haber sido el primer escrito profético.

Durante la larga historia de Judá y Edom hubo muchos conflictos entre ellos. La razón de esto, mucho antes que fueran naciones, fue la rivalidad entre Jacob, el antepasado de Judá y Esaú, el antepasado de Edom (Gn 25:23–26; 27:41). Después del Éxodo de Egipto, Edom rehusó permitirle a Moisés que pasara por su territorio (Nm 20:14–21).

El Libro de Abdías enfatiza la verdad del pacto de Dios con Abraham y sus descendientes en que al que te maldiga, maldeciré (Gn 12:3a). La gente de Edom rechazó la bendición mesiánica que venía por Abraham y en su lugar experimentó la maldición debido al trato cruel que les dieron a los israelitas. Es interesante notar cómo se cumple este mensaje contra Edom. Durante el período entre los dos testamentos, los nabateos desplazaron a Edom. Por algún tiempo, Edom se llamó Idumea (Mr 3:7–8); fue conquistado por la dinastía hasmoneana. Un personaje prominente de los idumeos fue el Herodes que gobernó durante la vida de Jesús y los apóstoles. Edom desapareció de la historia después del año 70 d.C.

Referencias Proféticas.

El verso 21 del Libro de Abdías, contiene una referencia profética de Cristo y Su Iglesia. “Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová.” Estos “salvadores” (también llamados “libertadores” en muchas versiones) son los apóstoles de Cristo, ministros de la Palabra, y especialmente los predicadores del Evangelio en estos últimos días. Ellos son llamados “salvadores,” no porque ellos obtengan nuestra salvación, sino porque ellos predican la salvación a través del Evangelio de Cristo y nos muestran el camino para obtener esa salvación. Ellos, y la Palabra predicada por ellos, son los medios por los que “las buenas nuevas” de salvación son llevadas a todos los hombres. Mientras que Cristo es el Único Salvador, quien vino para comprar esa salvación y siendo Él el autor de ella; la presencia de los salvadores y liberadores del Evangelio será más y más evidente mientras más se acerca el final de los tiempos.

Carácter de Dios en Abdías.

  • Dios juzga: 1-16
  • Dios restaura: vv. 17-21

Cristo en Abdías

En Abdías Cristo actúa como Juez de los enemigos de Israel (vv. 15, 16) y Salvador de su nación escogida (vv. 17-20). El triunfo final de Israel llega solo a través de Cristo.

Estructura de Abdías.

HUMILLACIÓN DE EDOM

  • Visión de Abdías         
  • 5  Si ladrones vinieran a ti

EXHALTACIÓN DE ISRAEL

  • 15  Cercano el día de Jehová        

Fuente.

EZEQUIEL

El libro siempre ha sido nombrado por su autor, Ezequiel (1:3; 24:24), quien no es mencionado en ningún otro lugar en las Escrituras. Su nombre quiere decir «fortalecido por Dios», lo cual, de hecho, él experimentó para llevar a cabo el ministerio profético al que Dios lo había llamado (3:8, 9). Ezequiel usa visiones, profecías, parábolas, señales y símbolos para proclamar y dramatizar el mensaje de Dios a su pueblo exiliado.

Visión de Ezequiel - Animación 3D - YouTube
Rueda en medio de rueda, 1:16.

Autor y fecha.

Si «el año treinta» del 1:1 se refiere a la edad de Ezequiel, él tenía 25 años de edad cuando fue llevado cautivo y 30 cuando fue llamado al ministerio. 30 años era la edad en la que los sacerdotes comenzaban su cargo, y por lo tanto era un año notable para Ezequiel. Su ministerio comenzó en el 593 a.C. y se extendió por lo menos 22 años hasta el 571 a.C. (25:17). Él era un contemporáneo tanto de Jeremías (quien era unos 20 años mayor) y Daniel (quien era de la misma edad), a quien él nombra en el 14:14, 20; 28:3 como un profeta que ya era bien conocido. Al igual que Jeremías (Jer 1:1) y Zacarías (Zac 1:1 con Neh 12:16), Ezequiel fue tanto un profeta como un sacerdote (1:3). Debido a su contexto sacerdotal, él estaba particularmente interesado y a la vez familiarizado con los detalles del templo; y así Dios lo usó para escribir mucho acerca de ellos (8:1-11:25; 40:1-47:12).   

Ezequiel y su Esposa (quien es mencionada en el 24:15-27) estaban entre los diez mil judíos que fueron llevados cautivos a Babilonia en el 597 a.C. (2 R 24:11-18). Ellos vivián en Tel-abib (3:15) en la cuenca del río Quebar, probablemente al SE de Babilonia. Ezequiel escribe de la muerte de su esposa en el exilio (Ez 24:18), pero el libro no menciona la muerte de Ezequiel, las cual la tradición rabínica sugiere que ocurrió en las manos de un príncipe israelita cuya idolatría él reprendió alrededor del 560 a.C.

Contexto Histórico de Ezequiel.

En el contexto inmediato, varias características fueron estratégicas. Políticamente, el poder militar de Asiria se derrumbó después del 626 a.C. y la capital, Nínive, fue destruida en el 612 a.C. por los babilonios y los medos (Nahum). El Imperio Neobabilonio había manifestado su poderío desde que Nabopolasar tomó el trono en el  625 a.C., y Egipto, bajo Faraón Necao II, estaba determinado a conquistar lo que pudiera.

Babilonia aplastó a Asiria en el 612-605 a.C., y registró una victoria decisiva en contra de Egipto en el 605 a.C. en Carquemis, sin dejar, de acuerdo a la crónica babilonia, sobreviviente alguno. También en el 605 a.C., Babilonia guiada por Nabucodonosor, comenzó la conquista de Jerusalén y la deportación de los cautivos, entre los cuales estaba Daniel (Dn 1:2). En diciembre de 598 a.C., volvió a sitiar a Jerusalén y en el 16 de marzo de 597 a.C. tomó posesión de ella. En esta ocasión se llevó cautivo a Joaquín y a un grupo de diez mil que incluyó a Ezequiel (2 R 24:11-18). La destrucción final de Jerusalén y la conquista de Judá, que incluyó la tercera deportación, ocurrió en el 586 a.C.      

Los profetas engañaban a los exiliados con certezas de un regreso pronto a Judá (13:3, 16; Jer 29:1). Ezequiel advirtió que su amada Jerusalén sería destruida y su exilio prolongado y por lo tanto, no había esperanza de un regreso inmediato. En el 585 a.C., una persona que se escapó de Jerusalén, quien había evadido a los babilonios, llegó  a Ezequiel con las primeras noticias de que la ciudad había caído en el 586 a.C., alrededor de seis meses antes (33:21). Esto destrozó las falsas esperanzas de cualquier liberación inmediata para los exiliados, y entonces el resto de las profecías de Ezequiel se relacionaron a la restauración futura de Israel a su tierra de origen y las bendiciones futuras del reino mesiánico.     

Bosquejo.

  • Caída de Jerusalén, 1:1-24:27
  • Destrucción de las naciones paganas, 25:1-32:32
  • Restauración de Israel y Judá, 33:1-48:35

Contenido.

Si un creyente tiene comunión con Dios en cierto lugar, y luego es removido a la fuerza de ahí, ¿puede él encontrar a Dios en presencia de sus enemigos? ¿Puede Dios ser adorado fuera del templo que Él ordenó para ese propósito? Estas son preguntas que inquietaron al profeta Ezequiel.

Cinco años después de haber sido exiliado (1:2), Ezequiel tuvo una impresionante visión de la gloria de Dios que marcó el inicio de su ministerio el cual se divide en dos períodos claros, siendo la caída de Jerusalén a línea divisoria; él predicó arrepentimiento y juicio, anunciando la próxima destrucción de Jerusalén como castigo por los pecados de apostasía, idolatría y las alianzas extranjeras; igualmente denunció a los falsos profetas que daban al pueblo un sentido de seguridad y negaban la severidad del juicio divino. Uno de los temas principales durante este período del ministerio de Ezequiel fue la justicia de Dios (18:25, 29; 33:17, 20). Su esposa murió en el 587 a.C., poco antes de la caída de Jerusalén (24:18). Cuando Jerusalén cayó, Ezequiel predicó un mensaje de consuelo y de reforma, anunciando la futura restauración de Judá.

La unión de los dos palos | Ezequiel 37
Israel y Judá serán restaurados y eunidos nuevamente.

Como sacerdote, Ezequiel sintió mucho la destrucción de Jerusalén; pero, él entendió la necesidad del exilio. Con la pérdida del templo y sus rituales, Ezequiel aprendió a depender en Dios solamente. Al igual que Jeremías, contemporáneo suyo, Ezequiel enseñó la responsabilidad individual. Este libro, lleno de esperanza demuestra que Dios, por su gracia, no aniquiló a su pueblo escogido (28:25–26) como lo hizo con otras naciones culpables de ofensas semejantes. En su lugar, El los disciplinó para corregir su pecado y que por ello cambiaran sus caminos. La disciplina de Dios dio resultado ya que el cautiverio babilónico curó a los judíos de la idolatría. Los creyentes de cualquier generación pueden beneficiarse al someterse a la disciplina del Padre (He 12:4–11).

Referencias Proféticas.

Ezequiel 34 es el capítulo donde Dios denuncia a los líderes de Israel como falsos pastores, por su poco cuidado a Su pueblo. En lugar de apacentar a las ovejas de Israel, ellos se preocupaban por ellos mismos. Ellos comían bien, estaban bien vestidos y bien atendidos por el mismo pueblo sobre el que ellos habían sido puestos para cuidar (Ezequiel 34:1-3). En contraste, Jesús es el Buen Pastor quien da Su vida por las ovejas, y quién las protege de los lobos que destruirían al rebaño (Juan 10:11-12). El verso 4 del capítulo 34 describe al pueblo cuyos pastores fracasaron en ministrar a las ovejas débiles, enfermas, heridas y pérdidas. Jesús es el Gran Médico quien sana nuestras heridas espirituales (Isaías 53:5) por Su muerte en la cruz. Él es quien busca y salva a lo que se había perdido (Lucas 19:10).

Importancia en la Biblia.

Ezequiel, como ningún otro autor bíblico, proclama determinantemente que el hombre sí puede conocer verdaderamente a Dios. Ochenta y seis veces aparecen en el libro frases como: ”sabréis que yo soy Jehová” (6.7, 10, 13, 14; cf. Jn 17.3).

Ezequiel pone de relieve la realidad del pecado que domina aún al pueblo escogido en muchos momentos de su historia (16; 20; 23). A la vez que reconoce la soberanía divina, recalca que el hombre tiene la responsabilidad de su pecado y tiene el llamado al arrepentimiento (18.31, 32). Los tonos oscuros y repulsivos con que Ezequiel pinta el pecado destacan su concepto de la gracia divina (por ejemplo, 36.25–27).Como ningún otro profeta, Ezequiel acentúa la realidad del juicio y la ira de Dios (caps. 5; 7; 20; etc.). Pero también habla con pasión del tierno amor de Jehová, quien busca a sus ovejas perdidas (cap. 34), no quiere «la muerte del que muere» y ruega: «convertíos, pues, y viviréis» (18.32).

Ezequiel fue el primero que instó a la responsabilidad individual (cf Dt 24.16), pero en el famoso capítulo 18 tenemos un desarrollo sin paralelo de esta doctrina. Sin embargo, el libro termina con la visión de una sociedad (40–48) que no deja campo para el individualismo egoísta, tan común en épocas posteriores. Con aún más precisión que Jeremías (31.31–34), Ezequiel presentó la solución de la problemática de la persona en la regeneración interna, la obra del Espíritu de Dios y el sello del PACTO renovado (11.19; 18.31; 36.25–27). Pero como sacerdote (1.3), siempre buscaba la renovación del templo, culto, sacrificios y otras expresiones externas de la religión (40–48).Como ningún otro profeta, Ezequiel se puso de parte de Dios y aun expresó deleite en los juicios divinos (2.8–3.3). Pero, con su profunda conciencia del valor del individuo, asignó al cuidado pastoral un papel profético. Su hondo sentido de responsabilidad como “atalaya” (3.16–21; 33.1–9), que debía velar por la salvación del prójimo, no tuvo paralelo humano en la historia bíblica hasta San Pablo (cf. Ro 9.1–3; 10.1).

El Carácter de Dios en Ezequiel.

  • Dios es glorioso: 1:28; 3:12, 23; 9:3; 10:4, 18, 19: 11:23; 43:4, 5; 44:4
  • Dios es santo: 1:26-28; 8-11; 43:1-7
  • Dios es justo: 18:25, 29; 33:17, 20
  • Dios es paciente: 20:17
  • Dios provee: 28:2-10
  • Dios se aíra: 7:19

Cristo en Ezequiel.

Ezequiel contiene varios pasajes que ilustran el triunfo de Israel a través de la obra del Mesías. Vemos a Cristo como «cogollo de aquel alto cedro» (17:22-24). Esta profecía mesiánica demuestra el linaje real de Cristo en relación con David. En las Escrituras se usa a menudo la imagen de la rama en referencia al Mesías y a Cristo como tierno retoño que será plantado en el monte de Israel (34:23, 24; 37:24, 25; Is 4:2; Jer 23:5; 33:15; Zac 3:8; 6:12). Sobre lo alto, Ezequiel pinta a Cristo como cedro majestuoso, que puede proteger con su sombra a Israel. 

También, Cristo aparece como Pastor que cuida sus ovejas (34:11-31). Pero Ezequiel describe además el juicio del Pastor contra quienes abusan del pueblo de Israel o lo maltratan (34:17-24; Mt 25:31-46)

Estructura de Ezequiel.

LLAMADO

  • 1:1  Visión y Gloria Divina     
  • 2:1  Llamamiento de Ezequiel

CAÍDA DE JERUSALÉN

  • 4:1  Predicción sitio de Jerusalén  
  • 6:1  Profecía contra Israel
  • 7:1  El fin viene
  • 8:1  Visión abominaciones en Israel        
  • 9:1  Visión muerte de culpables
  • 10:1  Gloria de Jehová abandona el templo
  • 11:1  Reprensión, promesa, restauración
  • 12:1  Salida Ezequiel señal cautividad    
  • 13:1  Condenación falsos profetas
  • 14:1  Juicio idolatría y Jerusalén
  • 15:1  Jerusalén vid inútil
  • 16:1  Infidelidad de Jerusalén
  • 17:1  Parábola águila y la vid
  • 18:1  El alma que pecare morirá
  • 19:1  Dios versus Israel
  • 21:1  Pecados de Jerusalén
  • 23:1  Las dos hermanas
  • 24:1  Parábola de la olla hirviente

DESTRUCCIÓN DE NACIONES PAGANAS

  • 25:1  Amón, Moab  Edom, Filisteos         
  • 26:1  Profecía Tiro y Sidón
  • 29:1  Profecía a Egipto

DISCIPLINA Y RESTAURACIÓN

  • 33:1  El deber del Atalaya     
  • 34:1  Profecía contra pastores de Israel
  • 35:1  Profecía contra monte Seir
  • 36:1  Restauración de Israel
  • 37:1  Valle de huesos secos
  • 38:1  Profecía contra Gog
  • 40:1  La visión del templo     
  • 43:1  Gloria en el templo leyes
  • 47:1  Aguas salutíferas, repartición de tierras

Fuente.

ISAÍAS

El libro deriva su título del autor cuyo nombre significa «Jehová es salvación», y es semejante a los nombres Josué, Eliseo y Jesús. Isaías es citado directamente en el NT más de sesenta y cinco veces, muchas más que cualquier otro profeta del AT, y mencionado por nombre más de veinte veces.

ISAIAS — anticipando
  • ¿Quién escribió el libro? Isaías
  • ¿Cuándo fue escrito? 750 a 680 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? A Judá
  • ¿Dónde fue escrito? En Jerusalén

Autor y fecha.

Isaías, el hijo de Amoz, ministró en Jerusalén y sus alrededores como un profeta de Judá durante los reinados de cuatro reyes de Judá: Uzías (llamado «Azarías» en 2 Reyes), Jotam, Acaz y Ezequías (1:1), desde 739-686 a.C. Evidentemente venía de una familia de cierto rango, porque tuvo acceso fácil al rey (7:3) y cercanía a un sacerdote (8:2). Él era casado y tenía dos hijos que llevaban nombres simbólicos «Sear-jasub» («un remanente regresará», 7:3) y «Maher-salal-hasbaz» (apurándose al botín, corriendo a la presa», 8:3).

Isaías fue contemporáneo de Oseas y Miqueas. Segunda de Crónicas 32:32 registra que también escribió una biografía del rey Ezequías. El profeta vivió por lo menos hasta el 681 a.C. cuando escribió el relato de la muerte de Senaquerib (37:38). La tradición cuenta que encontró su muerte bajo el rey Manasés (695-642 a.C.) al ser cortado en dos con una sierra de madera (He 11:37).        

Contexto Histórico de Isaías.

Durante el reinado próspero de Uzías de cincuenta y dos años (790-739 a.C.), Judá se desarrolló y llegó a ser un fuerte estado comercial y militar con un puerto para el comercio en el Mar Rojo y la construcción de muros, torres y fortalezas (2 Cr 26:3-5, 8-10, 13-15). Sin embargo, el período fue testigo de un declive espiritual de Judá. La caída de Uzías fue el resultado de su intento por asumir los privilegios de un sacerdote y quemar incienso sobre el altar (2 R 15:5; 2 Cr 26:20, 21).

Su hijo Jotam (750-731 a.C.)  se encargó del reino ante la muerte de su padre. Asiria comenzó a emerger como una potencia internacional bajo Tiglat-pileser (745-727 a.C.) mientras que Jotam era rey (2 R 15:19). Judá comenzó a recibir oposición por parte de Israel y Siria al norte durante su reinado (2 R 15:37). Jotam fue un constructor y guerrero como su padre, pero la corrupción espiritual se mantenía en la tierra (2 R 15:34, 35; 2 Cr 27:1, 2).

Acaz tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar en Judá y reinó hasta los cuarenta y uno (2 Cr 28:1, 8; 735-715 a.C.) Israel y Siria formaron una alianza para combatir la amenaza Asiria, pero Acaz rehusó participar en aquella alianza (2 R 16:5; Is 7:6). Por esto, los vecinos del norte amenazaron derrocarlo y la guerra comenzó (734 a.C.). Con pánico, Acaz busco al rey de Asiria para encontrar ayuda (2 R 16:7) y el rey asirio con gusto respondió saqueando a Gaza, llevando a toda Galilea y Galaad en cautiverio, finalmente capturando Damasco (732 a.C). La alianza de Acaz con Asiria llevó a que él metiera un altar pagano en el templo de Salomón (2 R 16:10-16; 2 Cr 28:3). Durante su reinado (722 a.C.), Asiria capturó a Samaria, capital del reino del norte, y llevó a muchas de las personas más capaces de Israel a la cautividad (2 R 17:6, 24).

Ezequías comenzó a reinar en Judá en el 715 a.C. y continuó por veintinueve años hasta 686 a.C. (2 R 18:1, 2). La reforma era una prioridad cuando se volvió rey (2 R 18:4, 22; 2 Cr 30:1). La amenaza de una invasión Asiria forzó a que le prometiera un pesado tributo a ese poder oriental. Ezequías se enfermó seriamente con una enfermedad incurable, pero él oró y Dios en su gracia extendió su vida por quince años (2 R 20; Is 38).

Cuando Asiria se debilitó por sus contiendas internas, Ezequías rehusó pagarle más tributo (2 R 18:7). Entonces Senaquerib, rey de Asiria, invadió las áreas de la costa de Judá, marchando hacia Egipto. En el proceso aplastó a varios pueblos de Judea, robando y llevando a muchas personas a Asiria. Mientras sitiaba a Laquis, envió un contingente para sitiar a Jerusalén (2 R 18:17-19:8; Is 36:2-37:8). No obstante, la expedición fracasó, pero en un segundo intento envió mensajeros a Jerusalén demandando que se rindieran de manera inmediata (2 R 19:9; Is 37:9). Asesorado por Isaías, Ezequías negó a rendirse; entre tanto el ejército de Senaquerib cayó debido a un desastre repentino, él regresó a Nínive y nunca más volvió a amenazar a Judá.   

Bosquejo.

  • Los capítulos 1 al 35 contienen anuncios del juicio de Dios sobre el pueblo.
  • Los capítulos 36 al 39 contienen un intervalo histórico, con frecuencia llamado “El libro de Ezequías.”
  • Los capítulos 40 al 66 ofrecen un mensaje de consuelo para el pueblo de Dios.

Contenido.

Isaías es llamado el “príncipe de los profetas.” La visión que tuvo del Señor como alto y sublime (6:1) y la consecuente opinión de sí mismo como un hombre de labios inmundos (6:5), y su percepción del lugar que la nación tenía en los asuntos del mundo, prepararon a Isaías para el papel al que Dios lo había llamado. No sólo era un gran profeta; también era un importante consejero político entre los hombres de estado, y había hecho llamados a reformas sociales y avivamiento espiritual.

Las profecías de Isaías presentan el cuadro de mayor diversidad del Mesías de todo el Antiguo Testamento. Contienen mucha información acerca de su primera y segunda venida. De importancia especial es la presentación que Isaías hace del Siervo Sufriente, que alcanza su punto culminante en Isaías 52:13 a 53:12 y es el relato más detallado de los sufrimientos de Cristo encontrado en el Antiguo Testamento. Este es citado o aludido 85 veces en el Nuevo Testamento.

Corona Del Jesucristo De Espinas Y Del Clavo Imagen de archivo - Imagen de  jesucristo, corona: 28958563

El tema del libro de Isaías es la salvación (la palabra aparece 26 veces). La maravillosa promesa de la venida del Redentor se repite en 7:14 y 9:6, 7. El propósito del libro es el de llevar a la gente pecadora al Mesías, cuya muerte compró la salvación para todo el que venga a Él (53:4–6; 55:1–2).

Referencias Proféticas.

La imagen del capítulo 53 es conmovedora y profética y contiene un cuadro completo del Evangelio. Jesús fue despreciado y rechazado (v.3; Lucas 13:34; Juan 1:10-11), azotado por Dios (v.4; Mateo 27:46), y herido por nuestras rebeliones (v.5; Juan 19:34; 1 Pedro 2:24). Por medio de Su sufrimiento, Él pagó el castigo que nosotros merecíamos y se convirtió por nosotros en el último y perfecto sacrificio (v.5; Hebreos 10:10). Aunque Él fue sin pecado, Dios puso en Él nuestro pecado, y nosotros fuimos hechos justicia de Dios en Él (2 Corintios 5:21).

Importancia en la Biblia.

De Isaías 1–39. Muchos de los temas predilectos de Isaías se encuentran ya en su visión inaugural (6:1–13), sobre todo en su énfasis en Jehová como “Santo de Israel”, título que aparece unas veinticinco veces en todo el libro, pero solo cinco veces en los demás libros del Antiguo Testamento. La preocupación por la realidad de un Dios santo condujo a una conciencia del pecado, tanto en el culto (1:10–17) como en la vida social y política de la nación (3; 5; 7

Profetizó el nacimiento milagroso del Mesías (7:14 ), quien sería verdaderamente humano  9:6; 11:1), y a la vez “Dios fuerte” ( 9:6 ), cuyo reinado universal de perfecta justicia y paz (9:7; 11:2–9) se cumpliría solamente en Cristo

De Isaías 40–55. Esta sección se caracteriza por una viva esperanza de la salvación inminente, un nuevo éxodo, esta vez del cautiverio babilónico (40:3ss; 43: 16–21; 48:20s ; 51:10; 52.12, etc.). Domina también en estos capítulos la esperanza de un nuevo  MOISÉS.

De Isaías 56–66.  En esta sección muchos de los poemas se dirigen al pueblo que está otra vez en la Tierra Santa (56:8); el templo se ha reedificado y se ofrecen sacrificios (56:5–7); los días de ayuno son comunes. Se insiste en la observancia del sábado (58:13–14), la humildad (57:15; 61.2ss, etc.) y la misericordia hacia los pobres (58:6, 7, 9, 10). Dios se presenta como santo y justo tanto en la restauración de su pueblo como en el castigo eterno de los impíos (57:15; 60:9, 14; 66:24 ).

El Carácter de Dios en Isaías.

  • Dios es accesible: 55:3, 6
  • Dios es eterno: 9:6
  • Dios es fiel: 49:7
  • Dios es glorioso: 2:10; 6:3; 42:8; 48:11; 59:19
  • Dios es santo: 5:16; 6:3; 57:15
  • Dios es justo: 45:21
  • Dios es bondadoso: 54:8, 10; 63:7
  • Dios es Luz: 60:19
  • Dios es paciente: 30:18; 48:9
  • Dios es amoroso: 38:17; 43:3, 4; 49:15, 16; 63:9
  • Dios es misericordioso: 49:13; 54:7, 8; 55:3, 7
  • Dios es poderoso: 26:4; 33:13; 41:10; 43:13; 48:13; 52:10; 63:12
  • Dios cumple sus promesas: 1:18; 43:2
  • Dios provee: 10:5-17; 27:3; 31:5; 44:7; 50:2; 63:14
  • Dios es justo y recto: 41:10
  • Dios es verdadero: 25:1; 38:19; 65:16
  • Dios no tiene igual: 43:10; 44:6; 46:5, 9
  • Dios es uno: 44:6, 8, 24; 45:5-8,18, 21, 22; 46:9-11
  • Dios es inescrutable: 40:28
  • Dios es sabio: 28:29; 40:14, 28; 42:9; 44:7; 46:10; 66:18
  • Dios se aíra: 1:4; 3:8; 9:13, 14, 19; 13:9; 26:20; 42:24, 25; 47:6; 48:9; 54:8; 57:15, 16; 64:9

Cristo en Isaías.

El libro de Isaías constituye uno de los más asombrosos ejemplos de la profecía mesiánica en el AT. Con vívidas imágenes Isaías nos brinda el cuadro del futuro Cristo como Siervo Sufriente, quien «como cordero fue llevado al matadero» (53:7) y que «justificará… a muchos, y llevará las iniquidades de ellos» (53:11).

Otras profecías mesiánicas que hallamos en el AT incluyen 7:14 (Mt 1:22, 23); 9:1-2 (Mt 4:12-16); 9:6 (Lc 2:11; Ef 2:14-18); 11:1 (Lc 3:23, 32; Hxh 13:22, 23) 11:2 (Lc 3:22); 28:16 (1P 2:4-6); 40:3-5 (Mt 3:1-3); 42:1-4 (Mt 12:15-21); 42:6 (Lc 2:29-32); 50:6 (Mt 26:67; 27:26, 30), 52:14 (Fil 2:7-11); 53:3 (Lc 23:18; Jn 1:11; 7:5); 53:4, 5 (Ro 5:6, 8); 53:7 (Mt 27:12-14; Jn 1:29; 1P 1:18, 19); 53:9 (Mt 27:57-60); 53:12 (Mt 15:28); 61:1 (Lc 4:17-19, 21).

Bosquejo de Isaías.

CENSURA Y PROMESA

  • 1 al 35 Anuncios del juicio de Dios sobre el pueblo.
  • 1:1  Nación pecadora y redención  
  • 2:1  Reinado y Juicios a Jerusalén
  • 5:1  La viña y malvados
  • 6:1  Visión y llamamiento de Isaías

PROMESA SOBRE EMMANUEL

  • 7:1  Isaías, Acaz Jehová vuestro temor
  • 9:1  Mesías, Asiria instrumento
  • 11:1  Reinado del Mesías

JUICIO A LAS NACIONES

  • 15:1  Moab y Damasco
  • 18:1  Etiopía, Egipto, Conquista
  • 21:1  Profecía Duma, Arabia, Eleaquin, Tiro

JUICIO GENERAL Y PROMESA

  • 24:1  Juicio y Alabanza
  • 26:1  Protección de Jehová

JUICIO A ISRAEL

  • 28:1  Efraín redención de Israel     
  • 30:1  Gracia Israel, Juicio Siria
  • 32:1  El Rey justo

JUICIO GENERAL Y PROMESA

  • 34:1  Jehová contra naciones        
  • 35:1  Futuro glorioso de Sión
  • 36:1  Invasión de Senaquerib        
  • 37:1  Judá librado de Senaquerib
  • 38:1  Ezequías

MENSAJE DE CONSUELO AL PUEBLO DE DIOS

  • 40:1  Jehová consuela a Sión        
  • 41:1  Seguridad para Israel
  • 42:1  Siervo de Jehová
  • 43:1  Jehová el redentor
  • 45:1  Jehová y juicios a Babilonia
  • 48:1  Infidelidad de Israel
  • 49:1  Israel  siervo de Jehová        
  • 50:1  Jehová consuela
  • 52:1  Dios liberta sufrimiento del siervo
  • 54:1  Amor de Jehová a Israel
  • 57:1  Fin idolatría Israel
  • 58:1  Ayuno y confesión de Israel  

CONCLUSIÓN

  • 60:1  Futura gloria de Sión
  • 63:1  Venganza y misericordia de Jehová
  • 65:1  Nueva tierra y Juicio de Jehová

Fuente.

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