Este libro profético toma su nombre de su autor, Habacuc, que probablemente significa «uno que abraza» (1:1; 3:1). Al final del libro, este nombre se vuelve apropiado porque el profeta se aferra a Dios, independientemente de su confusión por los planes de Dios hacia su pueblo.
- ¿Quién escribió el libro? Habacuc
- ¿Cuándo fue escrito? 607 a.C.
- ¿A quién fue escrito? Judá
- ¿Dónde fue escrito? Se desconoce
Autor y fecha.
Como sucede con muchos de los profetas menores, nada se conoce del autor, excepto por lo que puede ser inferido del libro. En el caso de Habacuc, la información interna casi no existe, debido a lo cual las conclusiones de su identidad y vida son conjeturas. Su simple introducción como «el profeta Habacuc» puede significar que él no necesitaba presentación, debido a que era un profeta conocido. Se sabe que él fue un contemporáneo de Jeremías, Ezequiel, Daniel y Sofonías.
La mención de los caldeos (1:6) sugiere una fecha a finales del siglo siete a.C., poco antes de que Nabucodonosor comenzará su marcha militar a través de Nínive (612 a.C.), Harán (609 a.C.) y Carquemis (605 a.C.), camino a Jerusalén (605 a.C.). El amargo lamento de Habacuc (1:2-4) puede reflejar un período de tiempo poco después de la muerte de Josías (609 a.C.), días en los que las reformas del rey piadoso (2 R 23) fueron rápidamente cambiadas por su sucesor, Joacim (Jer 22:13-19)
Contexto Histórico de Habacuc.
Habacuc profetizó durante los días finales del Imperio Asirio, y el principio del dominio de Babilonia a escala mundial, bajo Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor. Cuando Nabucodonosor ascendió al poder en el 626 a.C., inmediatamente comenzó a expandir su influencia al Norte y al Oeste. Bajo el liderazgo de su hijo, el ejército babilónico venció a Nínive en el 612 a.C., forzando a la nobleza asiria a refugiarse primero en Harán y después en Carquemis. Nabucodonosor los persiguió, venciendo a Harán en el 609 a.C., y a Carquemis en el 605 a.C.
El rey egipcio Necao, viajando por Judá en el 609 a.C. para ayudar al rey asirio que huía, fue confrontado por el rey Josías en Meguido (2 Cr 35:20-24). Josías murió en la batalla que se llevó a cabo, dejando su trono a una sucesión de tres hijos y un nieto. Antes, como resultado de descubrir el Libro de la ley en el templo, Josías había instituido reformas espirituales significativas en Judá (2 R 22; 23), aboliendo muchas de las prácticas idólatras de su padre Amón (2 R 21:20-22) y abuelo Manasés )2 R 21:11-13). No obstante, cuando murió, la nación rápidamente regresó a sus malos caminos (Jer 22:13-19), causando que Habacuc cuestionara el silencio de Dios y aparente falta de acción para castigar (1:2-4) y así purificar a su pueblo de pacto.
Bosquejo de Habacuc.
- Dialogo entre Jehová y Habacuc, 1:1-2:20
- Salmo de Habacuc, 3:1-10
Contenido.
El pueblo de Dios confronta preguntas difíciles. ¿Por qué las cosas son como son? ¿Dónde se encuentra Dios cuando el mundo lo ignora a Él y a sus principios? Cuando Dios actúa, ¿por qué hace Él lo que hace? Habacuc lucha con estas y otras preguntas en su penetrante profecía.
Habacuc, cuyo nombre significa “abrazar,” era un ciudadano prominente y muy respetado en Jerusalén. El profetizó después de la caída de Nínive en el año 612 a.C., antes de la primera invasión de Judá por Babilonia en agosto del 605 a.C. Este era un tiempo de dolor nacional para Judá. El rey Josías había muerto trágicamente en Meguido y su hijo Joacaz fue nombrado rey; pero fue quitado del trono por Faraón Necao después de sólo tres meses de reinar y Joacim, el hijo mayor de Josías, reinó en su lugar. Este fue un tiempo de tiranía y contiendas en que la gente justa fue severamente oprimida; además, la gente pecaba abiertamente y la idolatría se practicaba extensamente.
Habacuc consideró las circunstancias de su nación y quedó perplejo; parecía que los hechos presentaban problemas sin solución, y él buscó esclarecimiento. Pero a diferencia de otros, él no abandonó su fe, ni se sumió en la amargura sino que buscó a Dios para obtener respuestas. El observó los pecados de Judá, y deseaba saber por qué Dios no hacía nada al respecto. Pero Dios le dice a Habacuc que sí está haciendo algo; Él está levantando a los babilonios como instrumento de castigo contra Judá. Para Habacuc, el remedio es peor que el problema. ¿Cómo es posible que Dios use una nación vil y malvada para juzgar a su propio pueblo? Aunque a Habacuc no se le da la respuesta a este dilema, él se somete a la voluntad de Dios y aguarda instrucciones adicionales (2:1).
Habacuc deseaba vivir por vista, pero Dios le da una revelación más alta en un extraordinario mensaje: “más el justo por su fe vivirá” (2:4). La instrucción de Dios continúa, explicándole el cómo usará las circunstancias internacionales para tratar la condición pecaminosa de Judá, en una serie de cinco ayes que afectarán a Babilonia, y también a Judá.
Dios pronuncia ayes contra los que a la fuerza toman lo que no es suyo (2:6–8), contra los que buscan la seguridad sólo en defensas físicas (2:9–11) y los que practican la tiranía y la opresión (2:12–13). Junto con esta desgracia, viene la consoladora promesa de que cuando Cristo regrese: “Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar”. (2:14). Luego continúa un ay contra los oportunistas (2:15–17) y los idólatras (2:18–19). Pero junto con esta desgracia hay un glorioso contraste entre los ídolos y Dios: “el Señor está en su santo templo, calle delante de Él toda la tierra” (2:20). El capítulo final de Habacuc registra el triunfo de la fe. Por medio de su perseverancia y paciencia, Habacuc obtuvo la victoria (1 Jn 5:4).
Los creyentes deben acudir a este libro maravilloso para encontrar dirección y consuelo cuando sea difícil ver cómo los propósitos de Dios están llevándose a cabo en la vida. El principio de vivir por fe (2:4b) es el fundamento de la vida cristiana (Ro 1:17; He 10:38).
Referencias Proféticas.
El Apóstol Pablo cita Habacuc 2:4 en dos diferentes ocasiones (Romanos 1:7; Gálatas 3:11) para reiterar la doctrina de la justificación por la fe. La fe que es el don de Dios, y disponible a través de Jesucristo, es al mismo tiempo una fe que salva (Efesios 2:8-9) y una fe que sostiene durante toda la vida. Obtenemos la vida eterna por medio de la fe y vivimos la vida cristiana por la misma fe. A diferencia del “orgullo” en el principio del verso, su alma no es recta dentro de él, y sus deseos no son correctos. Pero nosotros, que somos hechos justicia por la fe en Cristo, somos totalmente justificados, porque Él ha intercambiado Su perfecta justicia por nuestro pecado (2 Corintios 5:21), y nos ha permitido vivir por fe.
Importancia en la Biblia.
Se ha dicho (y con razón) que el mensaje de Habacuc se encuentra en la respuesta de Dios. Quizás sería más correcto decir que el mensaje de Habacuc se encuentra en el diálogo, a veces agónico, de un hombre con la divinidad. Es decir, el mensaje surge del camino que recorre el profeta hasta llegar a la paz de la fe (3.17–19).
Habacuc sienta un precedente para la discusión sobre lo incongruente de un Dios justo y soberano que, sin embargo, permite la injusticia que se observa en la historia humana. Es difícil, para quienes intentan ser fieles al Dios del éxodo, entender cómo se logra la justicia Divina con la participación de los injustos.
Habacuc afirma que a la larga esta injusticia no está desprovista de graves consecuencias. La canción de los cinco ayes deja en claro que quienes amontonan riquezas que no les pertenecen, que lo hacen de manera injusta, y hasta derramando sangre inocente, que lucran usando mano de obra barata sin considerar la calidad de vida de los trabajadores, que destruyen el medio (tierra, flora y fauna) en su afán por obtener riquezas, tarde o temprano serán víctimas de su apetito desmesurado.
En esencia, Habacuc se enfrenta al problema de cómo actúa Dios en la historia humana. No propone respuestas claras, pero sí una actitud amplia, paciente, dispuesta a esperar activamente a que se establezca el reinado de Dios. Entre los manuscritos descubiertos hace varias décadas en las cuevas del mar Muerto se halla uno de Habacuc (con un comentario interpretándolo a la manera de la secta judía de QUMRÁN). Aunque no aporta ningún dato de importancia a nuestro conocimiento del texto, ilustra cómo los fieles de otro tiempo actualizaron el mensaje de Habacuc en su contexto.
Carácter de Dios en Habacuc.
- Dios es glorioso: 2:14
- Dios se aíra: 3:2
Cristo en Habacuc.
Aunque Habacuc no menciona nunca el nombre de Cristo, se regocija en el ministerio salvador de Jesús como «Dios de mi salvación» (3:18). Habacuc también prefigura la venidera salvación de Cristo: «Saliste para socorrer a tu pueblo, para socorrer a tu ungido» (3:13). El Antiguo Testamento y también el Nuevo señalan con claridad a Cristo como el Ungido (Sal 28:8; Dn 9:25, 26; Hch 4:17; 10:38; Heb 1:9)
Estructura de Habacuc.
DIALOGO ENTRE DIOS Y HABACUC
- 1:1 Profecía que vio Habacuc
- 1:5 Mirad entre las naciones
Caldeos contra Judá
- 1:12 ¿No eres Jehová desde el principio?
Protesta de Habacuc
- 2:1 Sobre mi guarda estaré
Respuesta de Jehová
- 2:2 Escribe la visión
Ayes contra injustos
- 2:6 ¿Levantarán todos estos refrán?
- 2:9 Ay del que codicia
- 2:12 Ay del que edifica
- 2:15 Ay del que da de beber
- 2:18 ¿De qué sirve la escultura?
- 2:20 Jehová está en su templo
SALMO DE HABACUC
- 3:1 Oración de Habacuc
- 3:3b Su gloria cubrió los cielos
- 3:9b Hundiste la tierra
- 3:14 Horadaste sus guerreros
- 3:17 Aunque la higuera no florezca
Fuente.
- Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org
- Habacuc: Adaptado de Indubiblia, www.indubiblia.org
- Notas Personales
- Imágenes: Google