SOFONÍAS

Como con cada uno de los doce profetas menores, la profecía lleva el nombre de su autor, Sofonías; el cual significa «Jehová esconde» (2:3)

Sofonías - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Sofonías
  • ¿Cuándo fue escrito? 640 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? Judá
  • ¿Dónde fue escrito? Judá

Autor y fecha.

Poco se conoce del autor, Sofonías. Tres otros individuos del AT comparten su nombre. Él rastrea su genealogía cuatro generaciones atrás al rey Ezequías (715-686 a.C.), permaneciendo sólo entre los profetas que descendieron de sangre real (1:1). La genealogía real le habría dado a él la información del rey de Judá; Josías, cuyo reino fue el período de tiempo durante el cual predicó Sofonías.

El profeta fecha su mensaje durante el reinado de Josías (640-609 a.C.). Las condiciones morales y espirituales detalladas en el libro (1:4-6; 3:1-7) parecen colocar la profecía previa a las reformas de Josías, cuando Judá estaba aún debilitándose en idolatría e impiedad. Fue en el 628 a.C. que Josías derribó todos los altares de Baal, quemó los huesos de los falsos profetas y rompió los ídolos esculpidos (2 Cr 34:3-7); y en el 622 a.C. el Libro de la ley se encontró (2 Cr 34:8-35:19). Como consecuencia, es muy probable que Sofonías profetizó del 635-625 a.C. y fue un contemporáneo de Jeremías. 

Contexto Histórico de Sofonías.

Políticamente, la transferencia inminente del poder mundial asirio a los babilonios debilitó el dominio de Nínive sobre Judá, trayendo un elemento de independencia a Judá por primera vez en cincuenta años. El deseo del rey  Josías por retener esta nueva libertad de los impuestos y del control extranjero sin duda alguna lo llevó a interferir más tarde con el intento de Egipto por ayudar al rey de Nínive que huía en el 609 a.C. (2 Cr 35:20-27).

Espiritualmente, los reinados del hijo de Ezequías, Manasés (695-642 a.C), extendiéndose por más de cuatro décadas; y su nieto Amón (642-640 a.C.), durante solo dos años, fueron marcados por impiedad y apostasía (2 Cr 21; 2 Cr 33). Los primeros años de reinado de Josías también fueron caracterizados por la maldad de sus padres (2 Cr 23:4). No obstante, en el 622 a.C., mientras estaban reparando la casa del Señor, Hilcías el sumo sacerdote encontró el Libro de la ley (2 Cr 22:8). Al leerlo, Josías inició reformas (2 R 23). Fue durante los primeros años del reinado de Josías, previo al gran avivamiento, que este profeta de la undécima hora, Sofonías, profetizó y sin duda alguna tuvo una influencia sobre las enormes reformas que Josías trajo a la nación. Pero los reyes malos antes de Josías (cincuenta y cinco años) habían tenido tal efecto en Judá que nunca se recuperó. Las reformas de Josías fueron llevadas a cabo demasiado tarde y no pasaron más allá de su vida.       

Bosquejo de Sofonías.

  • Profecía de los juicios de Dios, 1:1-2:3
  • Juicio de Dios contra las naciones, 2:4-3:8
  • Promesa de bendiciones, 3:9-20

Contenido.

Cuando haya manifestaciones externas de avivamiento, se debe mirar más profundo para discernir los propósitos de Dios. Al observarse más internamente se puede calcular la seriedad del pecado; es necesario que el mensaje del juicio de Dios se escuche. Sofonías predica tal mensaje al pueblo de Judá; él es el profeta del Día del Señor.

Sofonías nació durante el tiempo de Manasés, rey de Judá. Era bisnieto del rey Ezequías; por tanto, miembro de la casa real de Judá (1:1). Su nombre significa “el Señor esconde,” lo que sugiere que sus padres preocupados por su seguridad, le pusieron ese nombre como un ruego por su protección.

El reinado de Josías fue un tiempo de esplendor para el país; él fue hecho rey cuando tenía ocho años de edad. Nueve años después comenzó la primera fase de sus reformas espirituales. En el año 626 a.C. Judá fue atacado por los sanguinarios y crueles escitas, quienes llenaron de pánico el país. Cuando se encontró el libro de la ley, Josías instituyó la segunda fase de sus reformas. Sofonías ministró durante estos notables tiempos (1:1). La razón inmediata para su profecía fue la invasión escita.

Esta fue una época de cambios religiosos porque Josías había purgado al país de lo que quedaba del culto a Baal y comenzó a restablecer la adoración al Señor, erradicando prácticas y atuendos paganos. Aunque había paz y prosperidad, también había decaimiento y disolución a pesar de las reformas externas. El pueblo no deseaba aprender, los tribunales no eran más clementes, ni los profetas más fieles, ni los sacerdotes menos profanos; al contrario, la nación estaba diametralmente opuesta a Dios en cuanto a lo que Él requería.

Siendo un aristócrata, Sofonías no era un portavoz de los pobres. Él ha sido llamado cruel por predicar candentes mensajes de juicio y reproche, pero ofreciendo pocas esperanzas para corregir la situación inmediata. Sofonías presenta la severidad de Dios, inculcando temor y aun terror; sin embargo, ocasionalmente él deja ver vislumbres de la ternura de Dios, inspirando esperanza en los que responden a Él.

Sofonías advierte a sus oyentes de la invasión que vendría sobre Judá y describe los pecados que están precipitándola (1:1–13). Esta invasión prefigura el futuro Día del Señor, que él describe con vívidos detalles (1:14–18). Sofonías hace un llamado al arrepentimiento y da la esperanza de que «Quizás seréis protegidos el día de la ira del Señor» (2:3). Luego predice el juicio sobre las naciones gentiles alrededor de Judá (2:4–15). El explora bajo la superficie de las reformas de Judá y describe la condición de los habitantes. Debido al deplorable estado moral de Israel, el cautiverio es inevitable (3:1–7). Sofonías describe un juicio futuro de los gentiles (3:8), al que le seguirá un tiempo de bendición para ellos (3:9–10) como también para Israel, cuando Cristo regrese (3:11–20).

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Sofonías ofrece esperanza a todo el que busque al Señor (2:3). El cristiano no debe permitir que ninguna cosa tenga precedencia en él; Dios debe ser la principal prioridad de su vida.

 Referencias Proféticas.

Gran parte de las bendiciones finales sobre Sión pronunciadas en los versos 14-20, aún están por cumplirse, lo que nos lleva a concluir que estas son profecías mesiánicas que aguardan la Segunda Venida de Cristo para que se lleven a cabo. El Señor ha quitado nuestro castigo sólo a través de Cristo, quien vino a morir por los pecados de Su pueblo (Sofonías 3:15; Juan 3:16). Pero Israel aún no ha reconocido a su verdadero Salvador. Esto aún está por suceder (Romanos 11:25-27).

La promesa de paz y seguridad para Israel, un tiempo cuando su Rey esté en medio de ellos, será cumplida cuando Cristo regrese a juzgar y redimir al mundo para Él mismo. Así como Él ascendió a los cielos después de Su resurrección, así también Él regresará y establecerá una nueva Jerusalén sobre la tierra (Apocalipsis 21). En ese tiempo, todas las promesas de Dios para Israel serán cumplidas.

Importancia en la Biblia.

El castigo divino que describe Sofonías surge de la santidad de Dios. Como Dios demanda santidad y justicia de su pueblo, castiga a los que permanecen en el pecado y la rebeldía (1.17). Pero el Señor también es misericordioso y fiel a su promesa. Para el remanente fiel habría protección y consuelo cuando llegaran los días negros que se aproximaban (2.1–3). Y a los justo ratifica las promesas del pacto que hizo con Abraham cientos de años atrás. Gente de todas las naciones se reunirán para adorar al Señor (2.11; 3.9). Su propio pueblo se renovará en su fidelidad (3.11–13), y el Rey de reyes reinará en medio de ellos.

Carácter de Dios en Sofonías.

  • Dios juzga: 1:2, 3; 3:2; 3:6, 7
  • Dios es justo: 3:5
  • Dios es amoroso: 3:17
  • Dios se aíra: 1:14-18

Cristo en Sofonías.

    Aunque Sofonías pinta explícitamente el juicio de Dios, Cristo está presente como el «poderoso» que traerá la salvación a la tierra (3:17). Cristo mismo aludió a Sofonías (1:3, ver Mt 13:41 y 1:15, ver Mt 24:29) relacionando aún más las profecías de Sofonías con la segunda venida de Cristo.  

Estructura de Sofonías.

LA IRA DE JEHOVÁ

  • 1:1  Palabra de Jehová a Sofonías
  • 1:2  Destruiré cosas sobre la tierra
  • 1:7  Calla en presencia de Jehová
  • 1:10    Habrá voz de clamor
  • 1:14  Cercano el día de Jehová
  • 1:17  Atribularé a los hombres
  • 2:1  Congregaos y meditad

JUICIOS DE JEHOVÁ CONTRA NACIONES

  • 2:4  Gaza será desamparada
  • 2:5  Los que moran en el mar
  • 2:8  He oído afrentas de Moab
  • 2:12  También los de Etiopía

PECADO DE JERUSALÉN

  • 3:1  Ay de la ciudad rebelde 
  • 3:6  Hice destruir naciones
  • 3:8  Esperadme dice Jehová

REDENCIÓN DE JERUSALÉN

  • 3:9  Devolveré pureza de labios     
  • 3:11  No será avergonzada
  • 3:14  Canta oh hija de Sión

Fuente.

HABACUC

Este libro profético toma su nombre de su autor, Habacuc, que probablemente significa «uno que abraza» (1:1; 3:1). Al final del libro, este nombre se vuelve apropiado porque el profeta se aferra a Dios, independientemente de su confusión por los planes de Dios hacia su pueblo. 

Habacuc - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Habacuc
  • ¿Cuándo fue escrito? 607 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? Judá
  • ¿Dónde fue escrito? Se desconoce

Autor y fecha.

Como sucede con muchos de los profetas menores, nada se conoce del autor, excepto por lo que puede ser inferido del libro. En el caso de Habacuc, la información interna casi no existe, debido a lo cual las conclusiones de su identidad y vida son conjeturas. Su simple introducción como «el profeta Habacuc» puede significar que él no necesitaba presentación, debido a que era un profeta conocido. Se sabe que él fue un contemporáneo de Jeremías, Ezequiel, Daniel y Sofonías.

La mención de los caldeos (1:6) sugiere una fecha a finales del siglo siete a.C., poco antes de que Nabucodonosor comenzará su marcha militar a través de Nínive (612 a.C.), Harán (609 a.C.) y Carquemis (605 a.C.), camino a Jerusalén (605 a.C.). El amargo lamento de Habacuc (1:2-4) puede reflejar un período de tiempo poco después de la muerte de Josías (609 a.C.), días en los que las reformas del rey piadoso (2 R 23) fueron rápidamente cambiadas por su sucesor, Joacim (Jer 22:13-19)

Contexto Histórico de Habacuc.

Habacuc profetizó durante los días finales del Imperio Asirio, y el principio del dominio de Babilonia a escala mundial, bajo Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor. Cuando Nabucodonosor ascendió al poder en el 626 a.C., inmediatamente comenzó a expandir su influencia al Norte y al Oeste. Bajo el liderazgo de su hijo, el ejército babilónico venció a Nínive en el 612 a.C., forzando a la nobleza asiria a refugiarse primero en Harán y después en Carquemis. Nabucodonosor los persiguió, venciendo a Harán en el 609 a.C., y a Carquemis en el 605 a.C.

El rey egipcio Necao, viajando por Judá en el 609 a.C. para ayudar al rey asirio que huía, fue confrontado por el rey Josías en Meguido (2 Cr 35:20-24). Josías murió en la batalla que se llevó a cabo, dejando su trono a una sucesión de tres hijos y un nieto. Antes, como resultado de descubrir el Libro de la ley en el templo, Josías había instituido reformas espirituales significativas en Judá (2 R 22; 23), aboliendo muchas de las prácticas idólatras de su padre Amón (2 R 21:20-22) y abuelo Manasés )2 R 21:11-13). No obstante, cuando murió, la nación rápidamente regresó a sus malos caminos (Jer 22:13-19), causando que Habacuc cuestionara el silencio de Dios y aparente falta de acción para castigar (1:2-4) y así purificar a su pueblo de pacto.

Bosquejo de Habacuc.

  • Dialogo entre Jehová y Habacuc, 1:1-2:20
  • Salmo de Habacuc, 3:1-10

Contenido.

El pueblo de Dios confronta preguntas difíciles. ¿Por qué las cosas son como son? ¿Dónde se encuentra Dios cuando el mundo lo ignora a Él y a sus principios? Cuando Dios actúa, ¿por qué hace Él lo que hace? Habacuc lucha con estas y otras preguntas en su penetrante profecía.

Habacuc, cuyo nombre significa “abrazar,” era un ciudadano prominente y muy respetado en Jerusalén. El profetizó después de la caída de Nínive en el año 612 a.C., antes de la primera invasión de Judá por Babilonia en agosto del 605 a.C. Este era un tiempo de dolor nacional para Judá. El rey Josías había muerto trágicamente en Meguido y su hijo Joacaz fue nombrado rey; pero fue quitado del trono por Faraón Necao después de sólo tres meses de reinar y Joacim, el hijo mayor de Josías, reinó en su lugar. Este fue un tiempo de tiranía y contiendas en que la gente justa fue severamente oprimida; además, la gente pecaba abiertamente y la idolatría se practicaba extensamente.

Habacuc consideró las circunstancias de su nación y quedó perplejo; parecía que los hechos presentaban problemas sin solución, y él buscó esclarecimiento. Pero a diferencia de otros, él no abandonó su fe, ni se sumió en la amargura sino que buscó a Dios para obtener respuestas. El observó los pecados de Judá, y deseaba saber por qué Dios no hacía nada al respecto. Pero Dios le dice a Habacuc que sí está haciendo algo; Él está levantando a los babilonios como instrumento de castigo contra Judá. Para Habacuc, el remedio es peor que el problema. ¿Cómo es posible que Dios use una nación vil y malvada para juzgar a su propio pueblo? Aunque a Habacuc no se le da la respuesta a este dilema, él se somete a la voluntad de Dios y aguarda instrucciones adicionales (2:1).

Habacuc deseaba vivir por vista, pero Dios le da una revelación más alta en un extraordinario mensaje: “más el justo por su fe vivirá” (2:4). La instrucción de Dios continúa, explicándole el cómo usará las circunstancias internacionales para tratar la condición pecaminosa de Judá, en una serie de cinco ayes que afectarán a Babilonia, y también a Judá.

Dios pronuncia ayes contra los que a la fuerza toman lo que no es suyo (2:6–8), contra los que buscan la seguridad sólo en defensas físicas (2:9–11) y los que practican la tiranía y la opresión (2:12–13). Junto con esta desgracia, viene la consoladora promesa de que cuando Cristo regrese: “Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar”. (2:14). Luego continúa un ay contra los oportunistas (2:15–17) y los idólatras (2:18–19). Pero junto con esta desgracia hay un glorioso contraste entre los ídolos y Dios: “el Señor está en su santo templo, calle delante de Él toda la tierra” (2:20). El capítulo final de Habacuc registra el triunfo de la fe. Por medio de su perseverancia y paciencia, Habacuc obtuvo la victoria (1 Jn 5:4).

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Aunque la higuera no florexca, ni en las vides haya fruto, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. 4:17-18.

Los creyentes deben acudir a este libro maravilloso para encontrar dirección y consuelo cuando sea difícil ver cómo los propósitos de Dios están llevándose a cabo en la vida. El principio de vivir por fe (2:4b) es el fundamento de la vida cristiana (Ro 1:17; He 10:38).

Referencias Proféticas.

El Apóstol Pablo cita Habacuc 2:4 en dos diferentes ocasiones (Romanos 1:7; Gálatas 3:11) para reiterar la doctrina de la justificación por la fe. La fe que es el don de Dios, y disponible a través de Jesucristo, es al mismo tiempo una fe que salva (Efesios 2:8-9) y una fe que sostiene durante toda la vida. Obtenemos la vida eterna por medio de la fe y vivimos la vida cristiana por la misma fe. A diferencia del “orgullo” en el principio del verso, su alma no es recta dentro de él, y sus deseos no son correctos. Pero nosotros, que somos hechos justicia por la fe en Cristo, somos totalmente justificados, porque Él ha intercambiado Su perfecta justicia por nuestro pecado (2 Corintios 5:21), y nos ha permitido vivir por fe.

Importancia en la Biblia.

Se ha dicho (y con razón) que el mensaje de Habacuc se encuentra en la respuesta de Dios. Quizás sería más correcto decir que el mensaje de Habacuc se encuentra en el diálogo, a veces agónico, de un hombre con la divinidad. Es decir, el mensaje surge del camino que recorre el profeta hasta llegar a la paz de la fe (3.17–19).

Habacuc sienta un precedente para la discusión sobre lo incongruente de un Dios justo y soberano que, sin embargo, permite la injusticia que se observa en la historia humana. Es difícil, para quienes intentan ser fieles al Dios del éxodo, entender cómo se logra la justicia Divina con la participación de los injustos.

Habacuc afirma que a la larga esta injusticia no está desprovista de graves consecuencias. La canción de los cinco ayes deja en claro que quienes amontonan riquezas que no les pertenecen, que lo hacen de manera injusta, y hasta derramando sangre inocente, que lucran usando mano de obra barata sin considerar la calidad de vida de los trabajadores, que destruyen el medio (tierra, flora y fauna) en su afán por obtener riquezas, tarde o temprano serán víctimas de su apetito desmesurado.

En esencia, Habacuc se enfrenta al problema de cómo actúa Dios en la historia humana. No propone respuestas claras, pero sí una actitud amplia, paciente, dispuesta a esperar activamente a que se establezca el reinado de Dios. Entre los manuscritos descubiertos hace varias décadas en las cuevas del mar Muerto se halla uno de Habacuc (con un comentario interpretándolo a la manera de la secta judía de  QUMRÁN). Aunque no aporta ningún dato de importancia a nuestro conocimiento del texto, ilustra cómo los fieles de otro tiempo actualizaron el mensaje de Habacuc en su contexto.

Carácter de Dios en Habacuc.

  • Dios es glorioso: 2:14
  • Dios se aíra: 3:2

Cristo en Habacuc.

Aunque Habacuc no menciona nunca el nombre de Cristo, se regocija en el ministerio salvador de Jesús como «Dios de mi salvación» (3:18).  Habacuc también prefigura la venidera salvación de Cristo: «Saliste para socorrer a tu pueblo, para socorrer a tu ungido» (3:13). El Antiguo Testamento y también el Nuevo señalan con claridad a Cristo como el Ungido (Sal 28:8; Dn 9:25, 26; Hch 4:17; 10:38; Heb 1:9)

Estructura de Habacuc.

DIALOGO ENTRE DIOS Y HABACUC

  • 1:1  Profecía que vio Habacuc       
  • 1:5  Mirad entre las naciones

Caldeos contra Judá

  • 1:12  ¿No eres Jehová desde el principio?       

Protesta de Habacuc

  • 2:1  Sobre mi guarda estaré

Respuesta de Jehová

  • 2:2  Escribe la visión   

Ayes contra injustos

  • 2:6  ¿Levantarán todos estos refrán?      
  • 2:9  Ay del que codicia
  • 2:12 Ay del que edifica
  • 2:15  Ay del que da de beber
  • 2:18  ¿De qué sirve la escultura?
  • 2:20  Jehová  está en su templo

SALMO DE HABACUC

  • 3:1  Oración de Habacuc      
  • 3:3b  Su gloria cubrió los cielos
  • 3:9b  Hundiste la tierra
  • 3:14  Horadaste sus guerreros
  • 3:17  Aunque la higuera no florezca

Fuente.

MIQUEAS

El nombre del libro es derivado del profeta quien, habiendo recibido la palabra del Señor, fue comisionado a proclamarla. Miqueas, cuyo nombre es compartido por otros en el AT (Jue 17:1; 2Cr 13:2; Jer 36:11), es una forma acortada de Micaías y quiere decir: «¿Quién es como Jehová?». En el 7:18, Miqueas usa un juego de palabras con su propio nombre, diciendo: «¿Quién es un Dios como tú?».

El libro de Miqueas - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Miqueas
  • ¿Cuándo fue escrito? 749 a 634 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? Israel
  • ¿Dónde fue escrito? Se desconoce.

Autor y fecha.

El primer versículo establece a Miqueas como el autor. Más allá de eso, poco se sabe de él. No se dice nada de sus padres, pero su nombre puede indicar un legado piadoso. Él desciende de Moreset (1:1, 14), localizado en las faldas de los montes de Judá, aproximadamente 40 km SO de Jerusalén, en la frontera de Judá y Filistea, cerca de Gat. De un área productivamente agrícola, él era como Amós, un residente del campo lejos de la política nacional y la religión, pero escogido por Dios (3:8) para entregar un mensaje de juicio a los príncipes y pueblos de Jerusalén.

Miqueas proclama su profecía durante los reinados de Jotam (750-731 a.C.), Acaz (731-715 a.C.) y Ezequías (715-686 a.C.). Su condena a las injusticias sociales y corrupción religiosa renueva el tema de Amós (mitad del siglo octavo a.C.) y sus contemporáneos, Oseas en el N (755-710 a.C.) y en el S, Isaías (739-690 a.C.). Esto encaja con lo que se conoce de la identidad de Acaz (2 R 16:10-18) y su hijo Ezequías antes de sus amplias reformas espirituales (2 Cr 29; 29:1). Sus referencias a la caída inminente de Samaria (1:6) claramente lo colocan antes del 722 a.C., aproximadamente en el 735-710 a.C.     

Contexto Histórico de Miqueas.

Debido a que el reino del norte estaba a punto de caer ante Asiria durante el ministerio de Miqueas en el 722 a.C., Miqueas fecha su mensaje con la mención de reyes de Judá únicamente. Mientras que Israel era un destinatario ocasional de sus palabras (1:5-7), su atención primordial fue dirigida hacia el reino del sur en el que él vivió. La prosperidad económica y la ausencia de crisis internacionales que marcaban los días de Jeroboam II (793-753 a.C.).

 Después que Asiria había derrotado a Siria e Israel, el buen rey Ezequías retiró su lealtad a Asiria, haciendo que Senaquerib sitiara a Jerusalén en el 701 a.C. (2 R 18, 19; 2 Cr 32). El Señor entonces envió a su Ángel para librar a Judá (2 Cr 32:21). Ezequías fue usado por Dios para guiar a Judá de regreso a la verdadera adoración.  

Después del reinado próspero de Uzías, quien murió en el 739 a.C., su hijo Jotam continuó con las  mismas políticas, pero no quitó los centros de idolatría. La prosperidad extrema solo era una fachada que disfrazaba la corrupción social desenfrenada y el sincretismo religioso. La adoración del dios cananeo de la fertilidad Baal estaba integrándose más y más con el sistema de sacrificios del AT, alcanzando proporciones epidémicas bajo el reinado de Acaz (2 Cr 28:1-4).

Cuando Samaria cayó miles de refugiados llegaron a Judá, trayendo su sincretismo religioso con ellos. Pero mientras que Miqueas (al igual que Oseas) se dirigió a este asunto, fue la desintegración de valores personales y sociales en contra de los cuales él dirigió sus reprensiones más incisivas y advertencias fuertes (7:5, 6). Asiria era la potencia dominante y una amenaza constante para Judá, y entonces la predicación de Miqueas de que Babilonia, en ese entonces bajo dominio Asirio, conquistaría a Judá (4:10) parecía remota. De esta manera, así como fue Amós a Israel, Miqueas lo fue a Judá.

Bosquejo de Miqueas.

  • Derrota y destrucción futura, 1:1-16
  • Corrupción del pueblo, 2:1-13
  • Corrupción de los líderes, 3:1-12
  • Esperanza de restauración, 4:1-5:15
  • Corrupción total, 6:1-7:7
  • Victoria y reconstrucción, 7:8-20

Contenido.

En el tiempo de Miqueas las personas eran egoístas y oportunistas. La justicia raramente era bien administrada. La avaricia y la crueldad abundaban. Los pobres eran oprimidos. A una nación en tal situación moral Miqueas le declaró, “Yo, en cambio, estoy lleno de poder, del Espíritu del Señor, y de juicio y de valor, para dar a conocer a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado” (3:8).

Miqueas profetizó en Judá durante los días de Jotam, Acaz y Ezequías. El fue contemporáneo, aunque de menor edad, de Isaías en Judá y de Amós y Oseas en Israel, lo que significa que él profetizó, tanto antes como después, de la caída de Israel el año 722 a.C. Este fue un tiempo en el que los pobres llevaron la carga de sostener las frivolidades económicas requeridas por el estilo de vida de los ricos.

Judá se encontraba en guerra, y los pobres tenían que soportar el peso de los impuestos requeridos para ello. El tributo que se le pagaba a Asiria provenía principalmente de los pobres. El reinado de Ezequías también fue un tiempo de extrema dificultad económica para los pobres. En los tribunales “la justicia” estaba disponible para los ricos, porque ellos podían comprarla sobornando a los jueces; los pobres a menudo eran víctimas de ello.

Los falsos profetas sólo predicaban cosas que a los ricos les agradaran, y nadie levantaba la voz a favor de los pobres y oprimidos. Los sacerdotes mercenarios cobraban por sus servicios, por lo que con frecuencia los pobres quedaban sin dirección espiritual. En lugar de proteger a los pobres, los nobles se aprovechaban de ellos. Pero Dios llamó a Miqueas a ser un valiente defensor del pobre contra los ricos opresores, los jueces injustos, los profetas asalariados y los sacerdotes corruptos.

Dios usó a Miqueas para predecir varios acontecimientos extraordinarios de los que algunos ya se han cumplido, como la destrucción de Samaria (1:6, 7) y de Jerusalén y el templo (3:12), el cautiverio babilónico (4:10) y el retorno del mismo (7:11) y el nacimiento del Mesías en Belén (5:2). Otros eventos todavía no se han cumplido, como el retorno de Israel de los cuatro extremos de la tierra (4:6–8), la batalla de Armagedón (4:11–13) y la paz mundial, que el Mesías establecerá (4:1–5:15).

Miqueas, Isaías, Amós y Oseas fueron los cuatro grandes profetas del siglo octavo a.C. Miqueas era el menos conocido de ellos, pero tuvo el privilegio de escribir el más importante versículo ético de todo el Antiguo Testamento, donde se resume la enseñanza de los otros tres: “Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo demanda el Señor de ti, sino sólo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios? (6:8).

El valor y la justicia también en cuarentena y fase radical - Por Manuel  Díaz - Vente Venezuela
Hacer justicia es tema de Miqueas.

Jeremías menciona el notable impacto de la vida de Miqueas y su mensaje (3:12; Jer. 26:17–19). En cada generación Dios usa a testigos fieles para cambiar vidas para su gloria (Stg 5:19–20).

Referencias Proféticas.

Miqueas 5:2 es una profecía Mesiánica citada por los magos que estaban buscando al rey nacido en Belén (Mateo 2:6). Por estar familiarizados estos reyes del oriente con las Escritura hebreas, ellos sabían que de la pequeña aldea de Belén saldría el Príncipe de Paz, la Luz del mundo. El mensaje de Miqueas del pecado, arrepentimiento y restauración, encuentra su último cumplimiento en Jesucristo, quien es la propiciación por nuestros pecados (Romanos 3:24-25) y el único camino a Dios (Juan 14:6).

Importancia en la Biblia.

En Miqueas solo se acentúan atributos divinos que constituyen el fundamento de su predicación: la grandeza de Dios, su santidad, su ira y su gran misericordia. Miqueas, como los otros profetas, abunda en grandes enseñanzas morales. Solo concede valor a la religión en cuanto ella es capaz de producir la justicia en el individuo y en la sociedad. En 6.8 resume admirablemente todo el contenido de la predicación de sus predecesores o contemporáneos: “practicar la justicia (Amós), amar la misericordia (Oseas) y caminar humildemente con tu Dios (Isaías)”.

Carácter de Dios en Miqueas.

  • Dios es paciente: 7:1
  • Dios es misericordioso: 7:18, 20
  • Dios provee: 5:2
  • Dios es justo y recto: 6:4, 5; 7:9
  • Dios es verdadero: 7:20
  • Dios es uno: 7:18
  • Dios se aíra: 7:9, 11

Cristo en Miqueas.

Miqueas nos brinda una de las profecías más significativas de la Biblia en cuanto al lugar de nacimiento de Jesús y su eternidad: «Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad» (5:2). Este pasaje lo utilizaron los escribas y sumos sacerdotes para responder a Herodes cuando quiso saber dónde había nacido Jesús (Mt 2:6). Jesús también usó Miqueas 7:6 para explicar la naturaleza de su venida (Mt 10:35, 36).

Estructura de Miqueas.

JUICIOS A SAMARIA Y A JERUSALÉN

  • 1:1  Palabra de Jehová a Miqueas 
  • 1:2  Oíd pueblos todos
  • 1:8  Por esto lamentaré y aullaré
  • 2:1  Los que piensan iniquidad
  • 2:6  No profeticéis dicen
  • JEHOVÁ REUNIRÁ A ISRAEL
  • 2:12  Te juntaré a Jacob       

DIRIGENTES DE ISRAEL

  • 3:1  Oíd príncipes de Jacob  
  • 3:4  Clamareis a Jehová no responderá

REINADO DE JEHOVÁ

  • 4:1  Acontecerá en postreros tiempos     
  • 4:5  Pueblos en nombre su Dios
  • 4:6  Juntare la que cojea
  • 4:8  Tu torre

ISRAEL SERÁ REDIMIDO

  • 4:9  ¿Por qué gritas tanto?   
  • 4:11  Juntando naciones
  • 5:1  Rodéate de muros

EL REINO ETERNO DEL MESÍAS

  • 5:2  Belén de ti saldrá el Señor      
  • 5:5  Será nuestra paz
  • 5:7  Remanente de Jacob

5:10  Acontecerá en aquel Día

JEHOVÁ CONTROVERSIA CON ISRAEL

  • 6:1  Levántate contiende con montes      
  • 6:3   ¿en qué te moleste?
  • 6:6  ¿conque me presentare?
  • 6:9  Jehová clama a la ciudad
  • 7:1  Hay de mí
  • 7:8  Enemiga no té alegres

COMPASIÓN DE JEHOVÁ POR ISRAEL

  • 7:11  Se edificaran tus muros
  • 7:14  Apacienta pueblo con cayado
  • 7:16  Naciones se avergonzaran
  • 7:18  ¿Qué Dios como tú?

Fuente.

JOEL

Las versiones de la Septuaginta griega (LXX) y la Vulgata latina (Vg.) siguen el texto masorético hebreo (MT), titulando este libro de acuerdo con el nombre de Joel el profeta, el destinatario del mensaje de Dios (1:1). El nombre quiere decir «Jehová es Dios» y se refiere por lo menos a una docena de hombres en el AT. En el NT se hace referencia a Joel únicamente una vez (Hch 2:16-21).

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  • ¿Quién escribió el libro? Joel
  • ¿Cuándo fue escrito? 830 o 750 a.C. (?)
  • ¿A quién fue escrito? Judá
  • ¿Dónde fue escrito? Judá

Autor y fecha.

El autor se identificó a sí mismo sólo como «Joel, hijo de Petuel» (1:1). La profecía provee poco acerca del hombre. El nombre de su padre no es mencionado en algún otro lugar en el AT. Aunque él mostró un profundo celo por los sacrificios del templo (1:9; 2:13-16), su familiaridad con la vida pastoral y agrícola y su separación de los sacerdotes (1:13, 14; 2:17) sugiere que no era un levita. La tradición extrabíblica registra que él era de la tribu de Rubén, de la aldea Bet-om o Bet-haram, situada al NE del Mar Muerto, entre la frontera de Rubén y Gad. No obstante, el contexto de la profecía da lugar a pensar que era oriundo de Judea cerca de Jerusalén, debido a que falta el tono propio de un extraño.

La fecha del libro, se apoya únicamente en la posición canónica, referencias históricas y elementos lingüísticos. Debido a:

  • La falta de alguna mención de poderes mundiales que vinieron a la escena más tarde en la historia (Asiria, Babilonia o Persia).
  • El hecho de que el estilo de Joel es como el de Oseas y Amós en lugar de los profetas postexílicos.
  • Los paralelos verbales con otros profetas antiguos (Jl 3:16 con Amós 1:2, Jl 3:18 con Am 9:13), una fecha de la última parte del siglo novenos a.C., durante el reinado de Joás (835-796 a.C.), parece ser la más conveniente.

No obstante, mientras que la fecha del libro no se puede conocer con exactitud, el efecto en su interpretación es mínimo. El mensaje de Joel no está afectado por el tiempo, formando una doctrina que puede ser repetida y aplicada en cualquier época.

Contexto Histórico de Joel.

Tiro, Sidón y Filistea habían llevado a cabo incursiones militares frecuentemente a Israel (3:2 en adelante). Una sequía de envergadura y una invasión masiva de langostas habían destruido toda cosa verde de la tierra, y habían traído una severa devastación económica (1:7-20), dejando al reino del sur débil. Este desastre físico le da a Joel la ilustración para el juicio de Dios.

Tal como las langostas fueron un juicio sobre el pecado, los juicios futuros de Dios durante el día del Señor los excederán por mucho. En ese día, Dios juzgará a sus enemigos y bendecirá a los fieles. Ninguna mención es hecha de pecados específicos, ni Judá es reprendido por la idolatría. Sin embargo, posiblemente debido a una indiferencia cauterizada, el profeta los llama a un arrepentimiento, amonestándolos a: «Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos» (2:13).

Bosquejo de Joel.

  • Plaga de langostas, 1:1-20
  • Ejército invasor del norte, 2:1-11
  • Arrepentimiento y renovación 2:12-19
  • Destrucción del ejército del norte, 2:20
  • Restauración de la tierra, 2:21-27
  • Avivamiento espiritual, 2:28-32
  • Venganza sobre las naciones, 3:1-21

Contenido.

Joel presenta una descripción tenebrosa de la plaga de langostas (1:1–15) y de una sequía (1:16–20) de proporción catastrófica. Las langostas que Joel vio invadiendo la tierra para devorar la vegetación, le proporciona la plataforma para sus mensajes con respecto al juicio de Dios, la necesidad de arrepentimiento, de oración y ayuno. La frase el Día del Señor (1:15; 2:1, 11, 31; 3:14), mencionada 19 veces por ocho escritores del Antiguo Testamento, no se refiere a un período específico de tiempo sino a la venida del juicio del Señor, ya sea de inmediato (Ez 13:5) o en un futuro lejano (2:30–32).

Descubren compuesto químico que ayudaría a evitar la propagación de la plaga  de langostas -

El nombre de Joel significa “el Señor es Dios” (1:1; Hch 2:16–21). Joel era hijo de Petuel y probablemente nació en Jerusalén. Joel estaba bien relacionado con el templo y a menudo hizo referencia a él. Su estilo es gráfico, suave y fluido. Él escribe a los habitantes de la tierra de Judá (1:2; 3:1, 16–17, 21), con instrucciones especiales para los ancianos (1:2), los labradores, los viñadores (1:11) y los sacerdotes (1:13).

La profecía le fue revelada durante el reinado de Joás en Judá, cuando el rey era un niño y el sacerdote Joiada era su regente, cerca del año 830 a.C. Los enemigos mencionados son Tiro y Sidón al norte (3:4), Filistea al oeste (3:4) y Edom y Egipto al sur (3:19). Ciertas porciones de los escritos de otros profetas anteriores muestran similitud con algunos de sus escritos. Amós 1:2 y 9:13 son semejantes a Joel 3:16 y 18 e Isaías 13:6 es muy parecido a Joel 1:15.

Pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará (Gá. 6:7) es un principio espiritual eterno. Joel, un libro que habla de desastre y liberación, ilustra esta verdad. Lo que el futuro tenga para una persona depende de su relación con el Señor. El tiempo malgastado sembrando para la carne y segando corrupción, puede ser redimido sembrando para el Espíritu y cosechando para la vida eterna (2:25–26; Gá 6:8). Cuando alguien confía en Jesucristo como Salvador, la gracia de Dios lo liberta de la condenación y juicio (Jn 5:24; Ro 8:1–2).

La súplica que Joel hizo en su tiempo es un llamado a la actual generación a que responda al Señor. Aun ahora, declara el Señor, volved a mí de todo corazón, con ayuno, llanto y lamento. Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora al Señor vuestro Dios, porque El es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal (2:12–13).

Referencias Proféticas.

Siempre que en el Antiguo Testamento se habla del juicio por el pecado, ya sea un pecado individual o nacional, se profetiza el advenimiento de Jesucristo. Los profetas del Antiguo Testamento, advierten continuamente a Israel que se arrepienta, pero aun cuando ellos lo hicieron, su arrepentimiento estaba limitado a la observancia de la ley y a las obras. Los sacrificios de su templo eran solo una sombra del último sacrificio, ofrecido una vez y para siempre, el cual vendría a la cruz (Hebreos 10:10). Joel nos dice que el último juicio de Dios, el cual sucederá en el Día del Señor, será “grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?” (Joel 2:11). La respuesta es que nosotros, por nosotros mismos, nunca podremos soportar tal suceso. Pero si hemos puesto nuestra fe en Cristo para la expiación de nuestros pecados, no tenemos nada que temer del Día del Juicio.

Importancia en la Biblia.

El libro de Joel muestra que un mensaje de Dios muchas veces puede venir empaquetado en la forma de un desastre natural. La verdad del libro tiene sus raíces en la desastrosa plaga de langostas que Joel describe con vívido lenguaje.

El profeta nos enseña que el Señor puede valerse de un desastre natural para llevar a su pueblo a una renovada percepción de su voluntad. Cualquier desastre natural (inundación, fuego, huracanes, terremotos) puede llevar a la persona sensible a prestar de nuevo atención a las palabras del Señor.

El Carácter de Dios en Joel.

  • Dios es accesible: 2:12
  • Dios es paciente: 2:13
  • Dios es misericordioso: 2:13
  • Dios se aíra: 2:12-14

Cristo en Joel.

La profecía de Joel describe a Dios derramando su Espíritu sobre el pueblo de manera que un día «profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones» (2:28-32). Pedro cita este pasaje de joel como una profecía prefigurada y una muestra del Día de Pentecostés (Hch 2:16-21). El cumplimiento definitivo de la profecía de Joel llegará en el reino milenial de Cristo, cuando Dios derrame su Espíritu sobre toda la creación. 

Estructura de Joel.

PLAGA DE LANGOSTAS

  • 1:1  Palabra de Jehová a Joel        
  • 1:2  Oíd ancianos escuchad moradores
  • 1:5  Despertad borrachos y llorad
  • 1:8  Llora como joven de silicio
  • 1:11  Labradores gemid
  • 1:13  Ceñíos y lamentad sacerdotes
  • 1:14  Proclamad ayuno
  • 1:15  Cercano día de Jehová
  • 1:17  El grano se pudrió
  • 1:19   A Jehová clamaré

EJERCITO INVASOR DEL NORTE

  • 2:1  Tocad trompeta en Sión
  • 2:3  Delate consumirá fuego
  • 2:10  Temblara la tierra

ARREPENTIMIENTO Y RENOVACIÓN

  • 2:12  Convertíos de todo corazón  
  • 2:18  Jehová por su tierra

DESTRUCCIÓN DEL EJÉRCITO DEL NORTE

  • 2:20 Echado en tierra seca

RESTAURACIÓN DE LA TIERRA

  • 2:21  Tierra no temas alégrate
  • 2:26  Comeréis hasta saciaros

AVIVAMIENTO ESPIRITUAL

  • 2:28  Derramare mi Espíritu
  • 2:30  Prodigios en los cielos
  • 3:1  Haré volver cautividad   

JUICIO SOBRE NACIONES

  • 3:4  ¿Que con vosotros Tiro y Sidón?
  • 3:9  Proclamad entre las naciones
  • 3:16  Jehová rugirá desde Sión     
  • 3:17  Conoceréis yo soy Jehová
  • 3:18  Sacudiré en aquel tiempo
  • 3:19  Egipto será destruido

Fuente.

EZEQUIEL

El libro siempre ha sido nombrado por su autor, Ezequiel (1:3; 24:24), quien no es mencionado en ningún otro lugar en las Escrituras. Su nombre quiere decir «fortalecido por Dios», lo cual, de hecho, él experimentó para llevar a cabo el ministerio profético al que Dios lo había llamado (3:8, 9). Ezequiel usa visiones, profecías, parábolas, señales y símbolos para proclamar y dramatizar el mensaje de Dios a su pueblo exiliado.

Visión de Ezequiel - Animación 3D - YouTube
Rueda en medio de rueda, 1:16.

Autor y fecha.

Si «el año treinta» del 1:1 se refiere a la edad de Ezequiel, él tenía 25 años de edad cuando fue llevado cautivo y 30 cuando fue llamado al ministerio. 30 años era la edad en la que los sacerdotes comenzaban su cargo, y por lo tanto era un año notable para Ezequiel. Su ministerio comenzó en el 593 a.C. y se extendió por lo menos 22 años hasta el 571 a.C. (25:17). Él era un contemporáneo tanto de Jeremías (quien era unos 20 años mayor) y Daniel (quien era de la misma edad), a quien él nombra en el 14:14, 20; 28:3 como un profeta que ya era bien conocido. Al igual que Jeremías (Jer 1:1) y Zacarías (Zac 1:1 con Neh 12:16), Ezequiel fue tanto un profeta como un sacerdote (1:3). Debido a su contexto sacerdotal, él estaba particularmente interesado y a la vez familiarizado con los detalles del templo; y así Dios lo usó para escribir mucho acerca de ellos (8:1-11:25; 40:1-47:12).   

Ezequiel y su Esposa (quien es mencionada en el 24:15-27) estaban entre los diez mil judíos que fueron llevados cautivos a Babilonia en el 597 a.C. (2 R 24:11-18). Ellos vivián en Tel-abib (3:15) en la cuenca del río Quebar, probablemente al SE de Babilonia. Ezequiel escribe de la muerte de su esposa en el exilio (Ez 24:18), pero el libro no menciona la muerte de Ezequiel, las cual la tradición rabínica sugiere que ocurrió en las manos de un príncipe israelita cuya idolatría él reprendió alrededor del 560 a.C.

Contexto Histórico de Ezequiel.

En el contexto inmediato, varias características fueron estratégicas. Políticamente, el poder militar de Asiria se derrumbó después del 626 a.C. y la capital, Nínive, fue destruida en el 612 a.C. por los babilonios y los medos (Nahum). El Imperio Neobabilonio había manifestado su poderío desde que Nabopolasar tomó el trono en el  625 a.C., y Egipto, bajo Faraón Necao II, estaba determinado a conquistar lo que pudiera.

Babilonia aplastó a Asiria en el 612-605 a.C., y registró una victoria decisiva en contra de Egipto en el 605 a.C. en Carquemis, sin dejar, de acuerdo a la crónica babilonia, sobreviviente alguno. También en el 605 a.C., Babilonia guiada por Nabucodonosor, comenzó la conquista de Jerusalén y la deportación de los cautivos, entre los cuales estaba Daniel (Dn 1:2). En diciembre de 598 a.C., volvió a sitiar a Jerusalén y en el 16 de marzo de 597 a.C. tomó posesión de ella. En esta ocasión se llevó cautivo a Joaquín y a un grupo de diez mil que incluyó a Ezequiel (2 R 24:11-18). La destrucción final de Jerusalén y la conquista de Judá, que incluyó la tercera deportación, ocurrió en el 586 a.C.      

Los profetas engañaban a los exiliados con certezas de un regreso pronto a Judá (13:3, 16; Jer 29:1). Ezequiel advirtió que su amada Jerusalén sería destruida y su exilio prolongado y por lo tanto, no había esperanza de un regreso inmediato. En el 585 a.C., una persona que se escapó de Jerusalén, quien había evadido a los babilonios, llegó  a Ezequiel con las primeras noticias de que la ciudad había caído en el 586 a.C., alrededor de seis meses antes (33:21). Esto destrozó las falsas esperanzas de cualquier liberación inmediata para los exiliados, y entonces el resto de las profecías de Ezequiel se relacionaron a la restauración futura de Israel a su tierra de origen y las bendiciones futuras del reino mesiánico.     

Bosquejo.

  • Caída de Jerusalén, 1:1-24:27
  • Destrucción de las naciones paganas, 25:1-32:32
  • Restauración de Israel y Judá, 33:1-48:35

Contenido.

Si un creyente tiene comunión con Dios en cierto lugar, y luego es removido a la fuerza de ahí, ¿puede él encontrar a Dios en presencia de sus enemigos? ¿Puede Dios ser adorado fuera del templo que Él ordenó para ese propósito? Estas son preguntas que inquietaron al profeta Ezequiel.

Cinco años después de haber sido exiliado (1:2), Ezequiel tuvo una impresionante visión de la gloria de Dios que marcó el inicio de su ministerio el cual se divide en dos períodos claros, siendo la caída de Jerusalén a línea divisoria; él predicó arrepentimiento y juicio, anunciando la próxima destrucción de Jerusalén como castigo por los pecados de apostasía, idolatría y las alianzas extranjeras; igualmente denunció a los falsos profetas que daban al pueblo un sentido de seguridad y negaban la severidad del juicio divino. Uno de los temas principales durante este período del ministerio de Ezequiel fue la justicia de Dios (18:25, 29; 33:17, 20). Su esposa murió en el 587 a.C., poco antes de la caída de Jerusalén (24:18). Cuando Jerusalén cayó, Ezequiel predicó un mensaje de consuelo y de reforma, anunciando la futura restauración de Judá.

La unión de los dos palos | Ezequiel 37
Israel y Judá serán restaurados y eunidos nuevamente.

Como sacerdote, Ezequiel sintió mucho la destrucción de Jerusalén; pero, él entendió la necesidad del exilio. Con la pérdida del templo y sus rituales, Ezequiel aprendió a depender en Dios solamente. Al igual que Jeremías, contemporáneo suyo, Ezequiel enseñó la responsabilidad individual. Este libro, lleno de esperanza demuestra que Dios, por su gracia, no aniquiló a su pueblo escogido (28:25–26) como lo hizo con otras naciones culpables de ofensas semejantes. En su lugar, El los disciplinó para corregir su pecado y que por ello cambiaran sus caminos. La disciplina de Dios dio resultado ya que el cautiverio babilónico curó a los judíos de la idolatría. Los creyentes de cualquier generación pueden beneficiarse al someterse a la disciplina del Padre (He 12:4–11).

Referencias Proféticas.

Ezequiel 34 es el capítulo donde Dios denuncia a los líderes de Israel como falsos pastores, por su poco cuidado a Su pueblo. En lugar de apacentar a las ovejas de Israel, ellos se preocupaban por ellos mismos. Ellos comían bien, estaban bien vestidos y bien atendidos por el mismo pueblo sobre el que ellos habían sido puestos para cuidar (Ezequiel 34:1-3). En contraste, Jesús es el Buen Pastor quien da Su vida por las ovejas, y quién las protege de los lobos que destruirían al rebaño (Juan 10:11-12). El verso 4 del capítulo 34 describe al pueblo cuyos pastores fracasaron en ministrar a las ovejas débiles, enfermas, heridas y pérdidas. Jesús es el Gran Médico quien sana nuestras heridas espirituales (Isaías 53:5) por Su muerte en la cruz. Él es quien busca y salva a lo que se había perdido (Lucas 19:10).

Importancia en la Biblia.

Ezequiel, como ningún otro autor bíblico, proclama determinantemente que el hombre sí puede conocer verdaderamente a Dios. Ochenta y seis veces aparecen en el libro frases como: ”sabréis que yo soy Jehová” (6.7, 10, 13, 14; cf. Jn 17.3).

Ezequiel pone de relieve la realidad del pecado que domina aún al pueblo escogido en muchos momentos de su historia (16; 20; 23). A la vez que reconoce la soberanía divina, recalca que el hombre tiene la responsabilidad de su pecado y tiene el llamado al arrepentimiento (18.31, 32). Los tonos oscuros y repulsivos con que Ezequiel pinta el pecado destacan su concepto de la gracia divina (por ejemplo, 36.25–27).Como ningún otro profeta, Ezequiel acentúa la realidad del juicio y la ira de Dios (caps. 5; 7; 20; etc.). Pero también habla con pasión del tierno amor de Jehová, quien busca a sus ovejas perdidas (cap. 34), no quiere «la muerte del que muere» y ruega: «convertíos, pues, y viviréis» (18.32).

Ezequiel fue el primero que instó a la responsabilidad individual (cf Dt 24.16), pero en el famoso capítulo 18 tenemos un desarrollo sin paralelo de esta doctrina. Sin embargo, el libro termina con la visión de una sociedad (40–48) que no deja campo para el individualismo egoísta, tan común en épocas posteriores. Con aún más precisión que Jeremías (31.31–34), Ezequiel presentó la solución de la problemática de la persona en la regeneración interna, la obra del Espíritu de Dios y el sello del PACTO renovado (11.19; 18.31; 36.25–27). Pero como sacerdote (1.3), siempre buscaba la renovación del templo, culto, sacrificios y otras expresiones externas de la religión (40–48).Como ningún otro profeta, Ezequiel se puso de parte de Dios y aun expresó deleite en los juicios divinos (2.8–3.3). Pero, con su profunda conciencia del valor del individuo, asignó al cuidado pastoral un papel profético. Su hondo sentido de responsabilidad como “atalaya” (3.16–21; 33.1–9), que debía velar por la salvación del prójimo, no tuvo paralelo humano en la historia bíblica hasta San Pablo (cf. Ro 9.1–3; 10.1).

El Carácter de Dios en Ezequiel.

  • Dios es glorioso: 1:28; 3:12, 23; 9:3; 10:4, 18, 19: 11:23; 43:4, 5; 44:4
  • Dios es santo: 1:26-28; 8-11; 43:1-7
  • Dios es justo: 18:25, 29; 33:17, 20
  • Dios es paciente: 20:17
  • Dios provee: 28:2-10
  • Dios se aíra: 7:19

Cristo en Ezequiel.

Ezequiel contiene varios pasajes que ilustran el triunfo de Israel a través de la obra del Mesías. Vemos a Cristo como «cogollo de aquel alto cedro» (17:22-24). Esta profecía mesiánica demuestra el linaje real de Cristo en relación con David. En las Escrituras se usa a menudo la imagen de la rama en referencia al Mesías y a Cristo como tierno retoño que será plantado en el monte de Israel (34:23, 24; 37:24, 25; Is 4:2; Jer 23:5; 33:15; Zac 3:8; 6:12). Sobre lo alto, Ezequiel pinta a Cristo como cedro majestuoso, que puede proteger con su sombra a Israel. 

También, Cristo aparece como Pastor que cuida sus ovejas (34:11-31). Pero Ezequiel describe además el juicio del Pastor contra quienes abusan del pueblo de Israel o lo maltratan (34:17-24; Mt 25:31-46)

Estructura de Ezequiel.

LLAMADO

  • 1:1  Visión y Gloria Divina     
  • 2:1  Llamamiento de Ezequiel

CAÍDA DE JERUSALÉN

  • 4:1  Predicción sitio de Jerusalén  
  • 6:1  Profecía contra Israel
  • 7:1  El fin viene
  • 8:1  Visión abominaciones en Israel        
  • 9:1  Visión muerte de culpables
  • 10:1  Gloria de Jehová abandona el templo
  • 11:1  Reprensión, promesa, restauración
  • 12:1  Salida Ezequiel señal cautividad    
  • 13:1  Condenación falsos profetas
  • 14:1  Juicio idolatría y Jerusalén
  • 15:1  Jerusalén vid inútil
  • 16:1  Infidelidad de Jerusalén
  • 17:1  Parábola águila y la vid
  • 18:1  El alma que pecare morirá
  • 19:1  Dios versus Israel
  • 21:1  Pecados de Jerusalén
  • 23:1  Las dos hermanas
  • 24:1  Parábola de la olla hirviente

DESTRUCCIÓN DE NACIONES PAGANAS

  • 25:1  Amón, Moab  Edom, Filisteos         
  • 26:1  Profecía Tiro y Sidón
  • 29:1  Profecía a Egipto

DISCIPLINA Y RESTAURACIÓN

  • 33:1  El deber del Atalaya     
  • 34:1  Profecía contra pastores de Israel
  • 35:1  Profecía contra monte Seir
  • 36:1  Restauración de Israel
  • 37:1  Valle de huesos secos
  • 38:1  Profecía contra Gog
  • 40:1  La visión del templo     
  • 43:1  Gloria en el templo leyes
  • 47:1  Aguas salutíferas, repartición de tierras

Fuente.

JEREMÍAS

Este libro deriva su título del autor, quien comienza con «Las palabras de Jeremías…» (1:1). Jeremías relata más de su propia vida que cualquier otro profeta, contando de su ministerio, las reacciones de sus auditorios, sus pruebas y sus sentimientos personales. Su nombre quiere decir: «Jehová arroja», en el sentido de establecer un cimiento, o: «Jehová establece, coloca, o envía».

El profeta Jeremías - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Jeremías dictó  a Baruc su secretario.
  • ¿Cuándo fue escrito?  604 a 580 a.C.
  • ¿A QUIquién fue escrito? Judá
  • ¿Dónde fue escrito? Jerusalén

Autor y Fecha.

Jeremías quien sirvió como sacerdote y también como profeta, fue el hijo de un sacerdote llamado Hilcías (no el sumo sacerdote de 2 R 22:8 quien descubrió el Libro de la Ley). Él era de la pequeña villa de Anatot (1:1), llamada hoy día Anata, a unos 4,8 km al NE de Jerusalén. Cómo una lección visual a Judá, Jeremías permaneció soltero (16:1-4). Él fue asistido en el ministerio por un escriba llamado Baruc, a quien Jeremías dictaba y quien copiaba y tenía custodia sobre los escritos compilados de los mensajes del profeta (36:4, 32; 45:1

La fecha de su ministerio, el cual cubrió cinco décadas, va desde el año 13 del rey de Judá, Josías, notado en el 1:2 (627 a.C.), hasta más allá de la caída de Jerusalén en manos de Babilonia en el 586 a.C.(Jer 39, 40, 52). Después del 586 a.C., Jeremías fue forzado a ir con un remanente que huía de Judá a Egipto (Jer 43, 44). Posiblemente estuvo ministrando en el 570 a.C. (44:30). Una nota rabínica dice que cuando Babilonia invadió Egipto en el 568/67 a.C. Jeremías fue llevado cautivo a Babilonia. Él pudo haber vivido hasta el punto de escribir la escena de conclusión del libro alrededor del 561 a.C. en Babilonia, cuando el rey de Judá Joaquín, cautivo en Babilonia desde 597 a.C., se le permitió libertades en sus últimos días (52:31-34). Jeremías, sí aún estaba vivo para ese entonces, tenía entre 85 a 90 años de edad.  

Contexto Histórico de Jeremías.

Los detalles de contexto de los tiempos de Jeremías son mostrados en 2 Reyes 22-25 y 2 Crónicas 34-36. Los mensajes de Jeremías muestran cuadros de: 1) el pecado de su pueblo; 2) el invasor a quién Dios enviará; 3) los rigores del sitio; y 4) las calamidades de destrucción. El mensaje de Jeremías de juicio inevitable por idolatría y otros pecados fue predicado en un período de cuarenta años  (alrededor del 627-586 a.C. y más allá de esa fecha). Su profecía se llevó a cabo durante los reinados de los últimos cinco reyes de Judá (Josías 640-609 a.C., Joacaz 609 a.C., Joacín 609-598 a.C., Joaquín 598-597 a.C. y Sedequías 597-586 a.C.)

La condición espiritual de Judá se caracterizaba por la adoración abierta de ídolos (cap 2). El rey Acaz, precedido por su hijo Ezequías mucho antes de Jeremías en los días de Isaías, había establecido un sistema de sacrificios de niños al dios Moloc en el Valle de Hinom afuera de Jerusalén (735-715 a.C.) Ezequías guió reformas y limpieza (Is 36:7), pero su hijo Manasés continuó promoviendo el sacrificio de niños junto con la idolatría abierta, la cual continuó hasta el tiempo de Jeremías (7:31; 19:5; 32:35). Muchos también adoraron a la «reina del cielo» (7:18; 44:19). Las reformas de Josías que llegaron a su punto culminante en el 622 a.C., forzaron una reprensión de las peores prácticas de manera externa, pero el cáncer mortal del pecado era profundo y volvió a florecer rápidamente una vez más después de un avivamiento superficial. La falta de sinceridad religiosa, la deshonestidad, adulterio, injusticia, tiranía en contra de los necesitados y la calumnia prevaleciente como la norma, no la excepción.    

Políticamente, importantes acontecimientos ocurrieron en los días de Jeremías. Asiria vio su poder desvanecerse gradualmente; después Asurbanipal murió en el 626 a.C. Asiria se volvió tan débil que en el 612 a.C. su aparente capital invencible, Nínive, fue destruida (Nahum). El Imperio Neobabilonio bajo Nabopolasar (625-605 a.C.) se convirtió en la potencia militar con victorias sobre Asiria (612 a.C.), Egipto (609-605 a.C.), e Israel en tres fases (605 a.C., como en Daniel 1; 597 a.C., como en 2 Reyes 24:10-16; y 586 a.C., como en Jeremías 39, 40, 52).

Mientras que Joel y Miqueas habían profetizado antes del juicio de Judá, durante el reinado de Josías, los principales profetas de Dios fueron Jeremías, Habacuc, y Sofonías. Más adelante, contemporáneos de Jeremías, Ezequiel y Daniel, jugaron papeles proféticos prominentes.

Bosquejo de Jeremías.

  • Llamado y visión de Jeremías, 1:1-19
  • Llamado al arrepentimiento, 2:1-25:38
  • Firme ante el hostigamiento, 26:1-36:32
  • Jeremías anticipa la destrucción, 37:1-45:5
  • Profecías contra las naciones, 46:1-51:64
  • Caída de Jerusalén, 52:1-34

Contenido.

Jeremías, cuyo nombre significa “el Señor establece,” es el profeta del Nuevo Pacto (30:1–33:25). En el tiempo de Dios este pacto se cumplirá a favor de Israel. Será escrito en el corazón (31:33), a veces considerada la parte donde la persona toma las decisiones. Jeremías, el escritor del libro (1:1), durante su ministerio con frecuencia hizo un contraste entre el glorioso futuro de Israel y su desobediencia a Dios. A través de asuntos y ocurrencias de la vida diaria, Dios hacía que Jeremías viera significados simbólicos. El vio los planes de Dios para la nación en el florecer de un almendro (1:11–12), en una olla hirviente (1:13–16), en un alfarero a su rueda (18:1–4) y en una cisterna (38:6–13). El impacto de muchos de sus sermones fue aumentando por el uso de demostraciones objetivas, tal como ponerse un cinturón arruinado (13:1–11), el romper vasijas (19:10–11) y el uso de un yugo (27:1–22). En su “sermón del templo” (7:1–8:3 y 26:1–24), Jeremías indicó que la fe sólo debe ponerse en Dios y no en objetos externos, ni siquiera en el templo mismo.

Cisternas de 1.500 años de antigüedad encontrado bajo el patio una escuela  en Jerusalem
Jeremías estuvo sumergido en una cisterna

De los profetas del Antiguo Testamento, Jeremías es quién da más detalles personales; comparte sus pensamientos y emociones profundas. Al comienzo del libro dice que es de los sacerdotes (1:1). Siendo sacerdote, amaba a Jerusalén y al templo, y si se perdieran, sería una doble tragedia para él. Frecuentemente Jeremías fue perseguido por las instituciones oficiales de Jerusalén, e incluso por su propia familia. En medio de todas estas dificultades Jeremías estaba consciente de la protección y guía de Dios.

Los capítulos 1–25 de Jeremías contienen sus primeras profecías contra Judá; del 26–45 son biográficos. Los capítulos 46–51 son oráculos contra los gentiles; el 52 proporciona información adicional (cp. 2 R 24:18–25:30) donde se nota el momento histórico de Jeremías. La siguiente gráfica presenta unos reyes y la fecha de sus mandatos.

El libro de Jeremías es citado con frecuencia en el Nuevo Testamento (cp. 31:15 con Mt 2:17; 7:11; cp. 31:31–34 con Mt 21:13; Mr 11:17; Lc 19:46; Ro 11:27; He 8:8–13). Jeremías advierte que el pecado trae juicio. El es conocido como el “profeta llorón.”

Las calamidades que él fue inspirado a predecir quebrantaban su propio corazón. En medio de la penumbra, sin embargo, hay rayos de esperanza (32:17, 27; 33:3).

Referencias Proféticas.

Jeremías 23:5-6 presenta una profecía de la venida del Mesías, Jesucristo. El profeta Lo describe como un Renuevo de la casa de David (v.5; Mateo 1), el Rey que reinaría en sabiduría y justicia (v.5, Apocalipsis 11:15). Es Cristo, quien finalmente será reconocido por Israel como su Mesías verdadero, como el que proporcionará la salvación para Sus escogidos.(v.6; Romanos 11:26)

Importancia en la Biblia.

El mayor aporte teológico de Jeremías fue su concepto del nuevo PACTO (31:31–34). Era necesario un nuevo pacto entre Dios y su pueblo porque este último había violado el anterior. Se necesitaba un pacto nuevo, un pacto de gracia y perdón escrito en el corazón humano, más que un pacto legal grabado en piedra.

Jeremías veía en lontananza el amanecer de una era de gracia en la persona de Jesucristo. Desde ese día «no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado» ( 31.34 ). Tan importante es Jeremías 31.31–34 en la teología bíblica que es el pasaje más largo del Antiguo Testamento que se cita en el Nuevo Testamento ( Heb 8.8–12 ).

El Carácter de Dios en Jeremías.

  • Dios llena el cielo y la tierra: 23:24
  • Dios es bueno: 31:12, 14; 33:9, 11
  • Dios es santo: 23:9
  • Dios es justo: 9:24; 32:19; 50:7
  • Dios es bondadoso: 31:3
  • Dios es paciente: 15:15; 44:22
  • Dios es amoroso: 31:3
  • Dios es misericordioso: 3:12; 33:11
  • Dios es omnipresente: 23:23
  • Dios es potente: 5:22; 10:12; 20:11; 37:27
  • Dios cumple sus promesas: 31:33; 33:14
  • Dios es justo: 9:24; 12:21
  • Dios es soberano: 5:22, 24; 7:1-15; 10:12-16; 14:22; 17:5-10; 18:5-10; 25:15-38: 27:5-8; 31:1-3; 42:1-22; 51:15-19
  • Dios es verdadero: 10:10
  • Dios no tiene igual: 10:6
  • Dios es sabio: 10:7, 12; 32:10
  • Dios se aíra: 3:12, 13; 4:8; 7:19, 20; 10:10; 18:7, 8; 30:11; 31:18-20; 44:3

Cristo en Jeremías.

    La imagen de Cristo está entrelazada con las profecías de Jeremías siempre. Cristo como «fuente de agua viva» (2:13; Jn 4:14) se erige en marcado contraste con el juicio que cae sobre la nación de Judá que no se arrepiente. Jeremías también muestra a Cristo como «bálsamo de Galaad» (8:22), el buen Pastor (23:4), [vástago justo» (23:5), «el Señor nuestra salvación» (23:6) y David el rey (30:9)

Estructura de Jeremías.

LLAMADO Y VISIÓN DE JEREMÍAS

  • 1:1 Llamamiento y misión de Jeremías

LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO

  • 2:1  Jehová y apostasía de Israel  
  • 3:6  Jehová exhorta al arrepentimiento
  • 4:5  Judá amenazada de invasión
  • 5:1  Impiedad de Jerusalén y Judá
  • 6:1  Juicio contra Jerusalén y Judá
  • 7:1  Mejorad / Castigo por rebelión
  • 8:18  Lamento sobre Judá t Jerusalén
  • 10:1  Falsos dioses y Jehová
  • 11:1  Pacto violado complot contra Jeremías   
  • 12:1  Jeremías y Dios
  • 13:1  Señales y Judá a cautiverio
  • 14:1  Mensaje de la sequía
  • 15:1  Ira de Dios contra Judá
  • 16:1  Juicio de Jehová contra Judá
  • 17:1  Corazón- Día de reposo
  • 18:1  El alfarero y oración Jeremías        
  • 19:1  Señal de la vasija rota
  • 20:1  Profecía Pasur y lamento Jeremías
  • 21:1  Jerusalén será destruida
  • 22:1  Profecías Reyes de Judá
  • 23:1  Regreso y falsos profetas
  • 24:1  Señal higos buenos y malos
  • FIRME ANTE EL HOSTIGAMIENTO
  • 25:1  70 años desolación y naciones
  • 26:1  Jeremías amenazado de muerte
  • 27:1  Señal de los yugos
  • 28:1  Falsa profecía de Hananías
  • 29:1  Carta Jeremías a cautivos
  • 30:1  Cautivos volverán, Nuevo Pacto     
  • 2:1  Jeremías compra heredad Hanameel
  • 33:1  Restauración de Jerusalén
  • 34:1  Jeremías Sedequías pacto siervos
  • 35:1  Obediencia de los Recabilitas
  • 36:1  El Rey quema el rollo

JEREMÍAS ANTICIPA LA DESTRUCCIÓN

  • 37:1  Jeremías encarcelamiento y cisterna
  • 39:1  Caída de Jerusalén      
  • 40:1  Jeremías y Gedalis
  • 42:1  Mensaje de Johanán
  • 43:1  Israel y Egipto
  • 45:1  Mensaje a Baruc

PROFECÍAS CONTRA OTRAS NACIONES

  • 46:1  Profecías acerca de Egipto   
  • 47:1  Profecía sobre los Filisteos
  • 48:1 Profecía sobre Moab
  • 49:1  Profecía sobre naciones
  • 50:1  Profecía sobre Babilonia
  • 51:1  Juicios contra Babilonia

CAÍDA DE JERUSALÉN

  • 52:1  Sedequias, Jerusalén y Joaquin

Fuente.

ISAÍAS

El libro deriva su título del autor cuyo nombre significa «Jehová es salvación», y es semejante a los nombres Josué, Eliseo y Jesús. Isaías es citado directamente en el NT más de sesenta y cinco veces, muchas más que cualquier otro profeta del AT, y mencionado por nombre más de veinte veces.

ISAIAS — anticipando
  • ¿Quién escribió el libro? Isaías
  • ¿Cuándo fue escrito? 750 a 680 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? A Judá
  • ¿Dónde fue escrito? En Jerusalén

Autor y fecha.

Isaías, el hijo de Amoz, ministró en Jerusalén y sus alrededores como un profeta de Judá durante los reinados de cuatro reyes de Judá: Uzías (llamado «Azarías» en 2 Reyes), Jotam, Acaz y Ezequías (1:1), desde 739-686 a.C. Evidentemente venía de una familia de cierto rango, porque tuvo acceso fácil al rey (7:3) y cercanía a un sacerdote (8:2). Él era casado y tenía dos hijos que llevaban nombres simbólicos «Sear-jasub» («un remanente regresará», 7:3) y «Maher-salal-hasbaz» (apurándose al botín, corriendo a la presa», 8:3).

Isaías fue contemporáneo de Oseas y Miqueas. Segunda de Crónicas 32:32 registra que también escribió una biografía del rey Ezequías. El profeta vivió por lo menos hasta el 681 a.C. cuando escribió el relato de la muerte de Senaquerib (37:38). La tradición cuenta que encontró su muerte bajo el rey Manasés (695-642 a.C.) al ser cortado en dos con una sierra de madera (He 11:37).        

Contexto Histórico de Isaías.

Durante el reinado próspero de Uzías de cincuenta y dos años (790-739 a.C.), Judá se desarrolló y llegó a ser un fuerte estado comercial y militar con un puerto para el comercio en el Mar Rojo y la construcción de muros, torres y fortalezas (2 Cr 26:3-5, 8-10, 13-15). Sin embargo, el período fue testigo de un declive espiritual de Judá. La caída de Uzías fue el resultado de su intento por asumir los privilegios de un sacerdote y quemar incienso sobre el altar (2 R 15:5; 2 Cr 26:20, 21).

Su hijo Jotam (750-731 a.C.)  se encargó del reino ante la muerte de su padre. Asiria comenzó a emerger como una potencia internacional bajo Tiglat-pileser (745-727 a.C.) mientras que Jotam era rey (2 R 15:19). Judá comenzó a recibir oposición por parte de Israel y Siria al norte durante su reinado (2 R 15:37). Jotam fue un constructor y guerrero como su padre, pero la corrupción espiritual se mantenía en la tierra (2 R 15:34, 35; 2 Cr 27:1, 2).

Acaz tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar en Judá y reinó hasta los cuarenta y uno (2 Cr 28:1, 8; 735-715 a.C.) Israel y Siria formaron una alianza para combatir la amenaza Asiria, pero Acaz rehusó participar en aquella alianza (2 R 16:5; Is 7:6). Por esto, los vecinos del norte amenazaron derrocarlo y la guerra comenzó (734 a.C.). Con pánico, Acaz busco al rey de Asiria para encontrar ayuda (2 R 16:7) y el rey asirio con gusto respondió saqueando a Gaza, llevando a toda Galilea y Galaad en cautiverio, finalmente capturando Damasco (732 a.C). La alianza de Acaz con Asiria llevó a que él metiera un altar pagano en el templo de Salomón (2 R 16:10-16; 2 Cr 28:3). Durante su reinado (722 a.C.), Asiria capturó a Samaria, capital del reino del norte, y llevó a muchas de las personas más capaces de Israel a la cautividad (2 R 17:6, 24).

Ezequías comenzó a reinar en Judá en el 715 a.C. y continuó por veintinueve años hasta 686 a.C. (2 R 18:1, 2). La reforma era una prioridad cuando se volvió rey (2 R 18:4, 22; 2 Cr 30:1). La amenaza de una invasión Asiria forzó a que le prometiera un pesado tributo a ese poder oriental. Ezequías se enfermó seriamente con una enfermedad incurable, pero él oró y Dios en su gracia extendió su vida por quince años (2 R 20; Is 38).

Cuando Asiria se debilitó por sus contiendas internas, Ezequías rehusó pagarle más tributo (2 R 18:7). Entonces Senaquerib, rey de Asiria, invadió las áreas de la costa de Judá, marchando hacia Egipto. En el proceso aplastó a varios pueblos de Judea, robando y llevando a muchas personas a Asiria. Mientras sitiaba a Laquis, envió un contingente para sitiar a Jerusalén (2 R 18:17-19:8; Is 36:2-37:8). No obstante, la expedición fracasó, pero en un segundo intento envió mensajeros a Jerusalén demandando que se rindieran de manera inmediata (2 R 19:9; Is 37:9). Asesorado por Isaías, Ezequías negó a rendirse; entre tanto el ejército de Senaquerib cayó debido a un desastre repentino, él regresó a Nínive y nunca más volvió a amenazar a Judá.   

Bosquejo.

  • Los capítulos 1 al 35 contienen anuncios del juicio de Dios sobre el pueblo.
  • Los capítulos 36 al 39 contienen un intervalo histórico, con frecuencia llamado “El libro de Ezequías.”
  • Los capítulos 40 al 66 ofrecen un mensaje de consuelo para el pueblo de Dios.

Contenido.

Isaías es llamado el “príncipe de los profetas.” La visión que tuvo del Señor como alto y sublime (6:1) y la consecuente opinión de sí mismo como un hombre de labios inmundos (6:5), y su percepción del lugar que la nación tenía en los asuntos del mundo, prepararon a Isaías para el papel al que Dios lo había llamado. No sólo era un gran profeta; también era un importante consejero político entre los hombres de estado, y había hecho llamados a reformas sociales y avivamiento espiritual.

Las profecías de Isaías presentan el cuadro de mayor diversidad del Mesías de todo el Antiguo Testamento. Contienen mucha información acerca de su primera y segunda venida. De importancia especial es la presentación que Isaías hace del Siervo Sufriente, que alcanza su punto culminante en Isaías 52:13 a 53:12 y es el relato más detallado de los sufrimientos de Cristo encontrado en el Antiguo Testamento. Este es citado o aludido 85 veces en el Nuevo Testamento.

Corona Del Jesucristo De Espinas Y Del Clavo Imagen de archivo - Imagen de  jesucristo, corona: 28958563

El tema del libro de Isaías es la salvación (la palabra aparece 26 veces). La maravillosa promesa de la venida del Redentor se repite en 7:14 y 9:6, 7. El propósito del libro es el de llevar a la gente pecadora al Mesías, cuya muerte compró la salvación para todo el que venga a Él (53:4–6; 55:1–2).

Referencias Proféticas.

La imagen del capítulo 53 es conmovedora y profética y contiene un cuadro completo del Evangelio. Jesús fue despreciado y rechazado (v.3; Lucas 13:34; Juan 1:10-11), azotado por Dios (v.4; Mateo 27:46), y herido por nuestras rebeliones (v.5; Juan 19:34; 1 Pedro 2:24). Por medio de Su sufrimiento, Él pagó el castigo que nosotros merecíamos y se convirtió por nosotros en el último y perfecto sacrificio (v.5; Hebreos 10:10). Aunque Él fue sin pecado, Dios puso en Él nuestro pecado, y nosotros fuimos hechos justicia de Dios en Él (2 Corintios 5:21).

Importancia en la Biblia.

De Isaías 1–39. Muchos de los temas predilectos de Isaías se encuentran ya en su visión inaugural (6:1–13), sobre todo en su énfasis en Jehová como “Santo de Israel”, título que aparece unas veinticinco veces en todo el libro, pero solo cinco veces en los demás libros del Antiguo Testamento. La preocupación por la realidad de un Dios santo condujo a una conciencia del pecado, tanto en el culto (1:10–17) como en la vida social y política de la nación (3; 5; 7

Profetizó el nacimiento milagroso del Mesías (7:14 ), quien sería verdaderamente humano  9:6; 11:1), y a la vez “Dios fuerte” ( 9:6 ), cuyo reinado universal de perfecta justicia y paz (9:7; 11:2–9) se cumpliría solamente en Cristo

De Isaías 40–55. Esta sección se caracteriza por una viva esperanza de la salvación inminente, un nuevo éxodo, esta vez del cautiverio babilónico (40:3ss; 43: 16–21; 48:20s ; 51:10; 52.12, etc.). Domina también en estos capítulos la esperanza de un nuevo  MOISÉS.

De Isaías 56–66.  En esta sección muchos de los poemas se dirigen al pueblo que está otra vez en la Tierra Santa (56:8); el templo se ha reedificado y se ofrecen sacrificios (56:5–7); los días de ayuno son comunes. Se insiste en la observancia del sábado (58:13–14), la humildad (57:15; 61.2ss, etc.) y la misericordia hacia los pobres (58:6, 7, 9, 10). Dios se presenta como santo y justo tanto en la restauración de su pueblo como en el castigo eterno de los impíos (57:15; 60:9, 14; 66:24 ).

El Carácter de Dios en Isaías.

  • Dios es accesible: 55:3, 6
  • Dios es eterno: 9:6
  • Dios es fiel: 49:7
  • Dios es glorioso: 2:10; 6:3; 42:8; 48:11; 59:19
  • Dios es santo: 5:16; 6:3; 57:15
  • Dios es justo: 45:21
  • Dios es bondadoso: 54:8, 10; 63:7
  • Dios es Luz: 60:19
  • Dios es paciente: 30:18; 48:9
  • Dios es amoroso: 38:17; 43:3, 4; 49:15, 16; 63:9
  • Dios es misericordioso: 49:13; 54:7, 8; 55:3, 7
  • Dios es poderoso: 26:4; 33:13; 41:10; 43:13; 48:13; 52:10; 63:12
  • Dios cumple sus promesas: 1:18; 43:2
  • Dios provee: 10:5-17; 27:3; 31:5; 44:7; 50:2; 63:14
  • Dios es justo y recto: 41:10
  • Dios es verdadero: 25:1; 38:19; 65:16
  • Dios no tiene igual: 43:10; 44:6; 46:5, 9
  • Dios es uno: 44:6, 8, 24; 45:5-8,18, 21, 22; 46:9-11
  • Dios es inescrutable: 40:28
  • Dios es sabio: 28:29; 40:14, 28; 42:9; 44:7; 46:10; 66:18
  • Dios se aíra: 1:4; 3:8; 9:13, 14, 19; 13:9; 26:20; 42:24, 25; 47:6; 48:9; 54:8; 57:15, 16; 64:9

Cristo en Isaías.

El libro de Isaías constituye uno de los más asombrosos ejemplos de la profecía mesiánica en el AT. Con vívidas imágenes Isaías nos brinda el cuadro del futuro Cristo como Siervo Sufriente, quien «como cordero fue llevado al matadero» (53:7) y que «justificará… a muchos, y llevará las iniquidades de ellos» (53:11).

Otras profecías mesiánicas que hallamos en el AT incluyen 7:14 (Mt 1:22, 23); 9:1-2 (Mt 4:12-16); 9:6 (Lc 2:11; Ef 2:14-18); 11:1 (Lc 3:23, 32; Hxh 13:22, 23) 11:2 (Lc 3:22); 28:16 (1P 2:4-6); 40:3-5 (Mt 3:1-3); 42:1-4 (Mt 12:15-21); 42:6 (Lc 2:29-32); 50:6 (Mt 26:67; 27:26, 30), 52:14 (Fil 2:7-11); 53:3 (Lc 23:18; Jn 1:11; 7:5); 53:4, 5 (Ro 5:6, 8); 53:7 (Mt 27:12-14; Jn 1:29; 1P 1:18, 19); 53:9 (Mt 27:57-60); 53:12 (Mt 15:28); 61:1 (Lc 4:17-19, 21).

Bosquejo de Isaías.

CENSURA Y PROMESA

  • 1 al 35 Anuncios del juicio de Dios sobre el pueblo.
  • 1:1  Nación pecadora y redención  
  • 2:1  Reinado y Juicios a Jerusalén
  • 5:1  La viña y malvados
  • 6:1  Visión y llamamiento de Isaías

PROMESA SOBRE EMMANUEL

  • 7:1  Isaías, Acaz Jehová vuestro temor
  • 9:1  Mesías, Asiria instrumento
  • 11:1  Reinado del Mesías

JUICIO A LAS NACIONES

  • 15:1  Moab y Damasco
  • 18:1  Etiopía, Egipto, Conquista
  • 21:1  Profecía Duma, Arabia, Eleaquin, Tiro

JUICIO GENERAL Y PROMESA

  • 24:1  Juicio y Alabanza
  • 26:1  Protección de Jehová

JUICIO A ISRAEL

  • 28:1  Efraín redención de Israel     
  • 30:1  Gracia Israel, Juicio Siria
  • 32:1  El Rey justo

JUICIO GENERAL Y PROMESA

  • 34:1  Jehová contra naciones        
  • 35:1  Futuro glorioso de Sión
  • 36:1  Invasión de Senaquerib        
  • 37:1  Judá librado de Senaquerib
  • 38:1  Ezequías

MENSAJE DE CONSUELO AL PUEBLO DE DIOS

  • 40:1  Jehová consuela a Sión        
  • 41:1  Seguridad para Israel
  • 42:1  Siervo de Jehová
  • 43:1  Jehová el redentor
  • 45:1  Jehová y juicios a Babilonia
  • 48:1  Infidelidad de Israel
  • 49:1  Israel  siervo de Jehová        
  • 50:1  Jehová consuela
  • 52:1  Dios liberta sufrimiento del siervo
  • 54:1  Amor de Jehová a Israel
  • 57:1  Fin idolatría Israel
  • 58:1  Ayuno y confesión de Israel  

CONCLUSIÓN

  • 60:1  Futura gloria de Sión
  • 63:1  Venganza y misericordia de Jehová
  • 65:1  Nueva tierra y Juicio de Jehová

Fuente.

1 REYES

Primero y Segundo de Reyes eran originalmente un libro llamado en el texto hebreo «Reyes», de la primera palabra en el 1:1. La traducción griega del AT, la Septuaginta (LXX), dividió el libro en dos, y esto fue seguido por la versión de la Vulgata latina (Vg.) y las traducciones en castellano. La división fue por la conveniencia de copiar este libro extenso en pergaminos y códices y no se basó en características de contenido.

1 Reyes - Vida, Esperanza y Verdad

Los libros de 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes combinados son una crónica de la historia entera del reinado de Judá e Israel desde Saúl hasta Sedequías. Primero y Segundo de Crónicas proveen únicamente la historia de la monarquía de Judá.   

El período que 1 Reyes cubre la “edad de oro de la literatura de sabiduría hebrea” porque fue durante estos años que Salomón escribió el Cantar de los Cantares, Proverbios y Eclesiastés. Internacionalmente, Israel tuvo la oportunidad de sobresalir porque éste fue un período de debilidad en Egipto y Mesopotamia.

El libro describe el reinado de Salomón sobre la monarquía unida (Israel y Judá, 2:12–11:43); luego el libro narra las circunstancias del reino dividido. El escritor introduce cada uno de los reyes de Judá y de Israel, dando la edad del rey al ascender al trono, la duración del reinado, el nombre de la madre y hechos adicionales acerca del rey. Se hace una evaluación del reinado del rey y se recapitulan varios acontecimientos; al final de cada narrativa el escritor cita sus fuentes, dice donde fue sepultado el rey y quien reinó después de él.

  • ¿Quién escribió el libro? Se cree que Jeremías
  • ¿Cuándo fue escrito? Anterior a la destrucción del templo 586 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? Israel / Universal
  • ¿Dónde fue escrito? Israel

Contexto Histórico de Reyes.

El libro de Reyes no solo es historia precisa, sino historia interpretada. El autor, un exiliado en Babilonia, deseaba comunicar las lecciones de la historia de Israel a los exiliados. Específicamente, él le enseñó a la comunidad en el exilio la razón por la que el juicio del Señor había venido. El escritor estableció al principio de su narración que el Señor requería obediencia por parte de los reyes a la ley mosaica, si su reino iba a recibir su bendición; la desobediencia traería el exilio (1 R 9:3-9).

La triste realidad que la historia reveló fue que todos los reyes de Israel y la mayoría de los reyes de Judá hicieron «lo malo ante los ojos de Jehová». Estos reyes eran apóstatas, que guiaron a su pueblo al pecado al no confrontar la idolatría, sino al apoyarla. Debido al fracaso de los reyes, el Señor envió a sus profetas para confrontar tanto a los monarcas como al pueblo con su pecado y su necesidad de regresar a Él.

Debido a que el mensaje de los profetas fue rechazado, los profetas predijeron que Israel y Judá serían llevadas al exilio (2 R 17:13-23; 21:10-15). Al igual que toda profecía pronunciada por los profetas en Reyes, esta palabra del Señor se cumplió (2 R 17:5, 6; 25:1-11). Por lo tanto, Reyes interpretó la experiencia de exilio del pueblo y les ayudó a reconocer por que habían sufrido el castigo de Dios por la idolatría. También explicó que así como Dios había mostrado misericordia a Acab (1 R 22:27-29) y a Joaquín (2 R 25:27-30), así también estaba dispuesto a mostrarles misericordia.

El contexto geográfico predominante de Reyes es la tierra de Israel desde Dan hasta Beerseba (1 R 4:25), incluso el Transjordán. Cuatro naciones invasoras jugaron un papel dominante en la vida de Israel y Judá desde el 971 al 561 a.C. En el décimo siglo a.C., Egipto impactó la historia de Israel durante los reinados de Salomón y Roboam (1 R 3:1; 1:14-22, 40; 12:2; 14:25-27). Siria (Aram) presentó una gran amenaza para la seguridad de Israel durante el siglo noveno a.C. 890-800 a.C. (1 R 15:9-22; 20:1-34; 22:1-4, 29-40; 2 R 6:8-7:20; 8:7-15; 10:32, 33; 12; 17-18; 13:22-25).

Los años desde 800-750 a.C. fueron medio siglo de paz y prosperidad para Israel y Judá, porque Asiria neutralizó al sur. Esto cambió durante el reinado de Tiglat-pileser III (2 R 15:19, 20, 29). Desde la mitad del siglo octavo hasta la última parte del siglo séptimo a.C., Asiria aterró a Israel y Judá, conquistando finalmente y destruyendo a Israel (reino del norte) en el 722 a.C. (2 R 17:4-6) y sitió a Jerusalén en el 701 a.C. (2 R 18:17-19:37). Desde el 612 hasta el 539 a.C., Babilonia fue la potencia dominante en el mundo antiguo. Babilonia invadió a Judá (el reino del sur) tres veces, con las destrucción de Jerusalén y del templo ocurriendo en el 586 a.C. durante ese tercer ataque (2 R 24:1-25:21).  

Autor y fecha.

La tradición judía propuso que Jeremías escribió, Reyes, aunque esto es poco probable debido a que el acontecimiento final registrado en el libro (2 R 25:27-30) ocurrió en Babilonia en el 561 a.C. Jeremías nunca fue a Babilonia, sino a Egipto (Jer 43:1-7) y habría tenido por lo menos ochenta y seis años de edad en el 561 a.C. De hecho, la identidad del autor no nombrado permanece desconocida. Debido a que el ministerio de los profetas es enfatizado en Reyes, parece que el autor con mucha probabilidad era un profeta no mencionado quien vivió en el exilio con Israel en Babilonia.

Reyes fue escrito entre el 561-538 a.C. Debido a que el último acontecimiento narrado en el libro (2 R 25:27-30) establece la fecha más temprana posible de término y debido a que no hay registro del fin de la cautividad babilónica en Reyes, la liberación del exilio (538 a.C.) identifica la fecha de escritura más tardía posible. Esta fecha es algunas veces retada a la luz de las afirmaciones «hasta hoy» en 1 R 8:8; 9:13, 20, 21; 10:12; 12:19; 2 R 2:22; 8:22; 10:27; 14:7; 16:6; 17:23, 34, 41; 21:15. No obstante, es mejor entender estas afirmaciones como aquellas de las fuentes usadas por el autor, en lugar de afirmaciones del autor mismo. 

Bosquejo del libro.

  • Los últimos días del rey David, 1:1-2:11
  • El reino de Salomón sobre Israel unido, 2:12-11:43
  • La división del reino en Judá e Israel, 12:1-22:53

Contenido.

Salomón comenzó su reinado eliminando la oposición. Después de consolidar su reino, dirigió a la gente a ofrecerle un gran sacrificio a Dios. Esa noche le fue otorgada su petición por sabiduría. Salomón construyó tres ciudades importantes donde almacenó carruajes militares para seguridad. Además él fortificó dos ciudades más para protegerse de las incursiones desde territorio filisteo. Se presentan asuntos administrativos del rey y su programa económico, como también cuestiones acerca de sus relaciones extranjeras. Se resumen las construcciones de Salomón, especialmente la construcción y dedicación del templo. Encontrándose en esta gloriosa situación, el pecado llevó a Salomón a la decadencia espiritual y al subsecuente castigo.

Al morir Salomón, su hijo Roboam fue visitado por Jeroboam y los representantes de las tribus del norte de Israel con la petición de que el gobierno fuera menos severo (12:1-4). Jeroboam era hijo de uno de los sirvientes de Salomón, y un profeta le había dicho que Dios lo había escogido para reinar sobre las tribus del norte (11:29-32). Roboam siguió un mal consejo y rehusó la petición; por eso el reino se dividió: Israel en el norte, con diez tribus con Roboam como rey y Judá en el sur, con dos tribus con Roboam como rey (12:11-17).

Reino de Judá - Wikipedia, la enciclopedia libre
Reino del Norte, Israel; Reino del Sur, Judá.

Jeroboam comenzó su reinado rompiendo sus lazos religiosos con Jerusalén. Estableció nuevos lugares de adoración en Betel, en la parte sur de su dominio y en el norte en el territorio de Dan (12:25-33). También instaló un nuevo sacerdocio e instituyó otro calendario. Sin embargo, mucha gente del reino del norte permaneció fiel a la adoración del Señor. El profeta Elías luchó por la causa del Señor en contra de esta falsa religión de ritos paganos sexuales y violencia, y sus encuentros con Acab y Jezabel llenan muchas páginas del libro. Elías desafió a toda la nación a volver al Señor.

Por más de 50 años de la historia de la monarquía dividida, hubo conflicto entre Judá e Israel. Después de este tiempo de guerra, Acab y Josafat comenzaron un período de paz entre los reinos, que duró cerca de 40 años (22:1-4).

Cada rey es evaluado según él se conformaba a la ley de Dios. 1 Reyes demuestra que el pecado trae juicio y que la justicia concede la recompensa genuina.

Los principales profetas que intervinieron durante el período de los reyes de Israel, son: Elias y Eliseo, profetas que no escribieron libros; y de los que si escribieron libros, desde Isaías hasta Sofonías.

Referencias Proféticas.

El templo de Jerusalén, donde el Espíritu de Dios habitaría en el lugar Santísimo, prefigura a los creyentes en Cristo en los cuales reside el Espíritu Santo desde el momento de nuestra conversión. Al igual que los israelitas que habían abandonado la idolatría, así también debemos apartarnos de cualquier cosa que nos separe de Dios. Somos Su pueblo, el templo mismo del Dios vivo. Segunda de Corintios 6:16 nos dice, “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.”

El profeta Elías fue el precursor de Cristo y los Apóstoles del Nuevo Testamento. Dios le permitió a Elías hacer cosas milagrosas a fin de probar que él realmente era un hombre de Dios. Él resucitó de la muerte al hijo de la viuda de Sarepta, causando que ella exclamara: “Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.” De la misma manera, son evidentes en el Nuevo Testamento los hombres de Dios que hablaron Sus palabras a través de Su poder. Jesús no solo levantó a Lázaro de entre los muertos, sino que también resucitó al hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:14-15) y a la hija de Jairo (Lucas 8:52-56). El apóstol Pedro resucitó a Dorcas (Hechos 9:40) y Pablo resucitó a Eutico (Hechos 20:9-12).

Importancia en la Biblia.

En Reyes se ve un fenómeno extraordinario: una preocupación por los datos históricos exactos, que hace que esta obra sea quizá la mejor historiografía de aquellos remotos tiempos. Los datos tienen un propósito didáctico: demostrar la acción de Dios en la historia y la relación que Dios tiene con su pueblo.

El autor demuestra que el destino de la nación hebrea depende de su fidelidad a Dios y que todos los males que han venido sobre Israel y Judá son efecto de su infidelidad (2 R 23:27). Con un enfoque semejante al de Deuteronomio, enseña que el camino de la prosperidad y la bendición es la obediencia a la Ley de Jehová. Juzga a cada rey según su fidelidad a la Ley Mosaica y al culto en Jerusalén.

El libro de Reyes es una interpretación teológica de la historia de Israel y Judá. El autor no intenta tocar las actividades políticas como tales, sino la función de la palabra de Dios en la historia. La historia del pueblo escogido consiste en una serie de profecías y su respectivo cumplimiento. La palabra de Dios es palabra de juicio y de salvación. Israel y Judá sufrieron castigo por su infidelidad al pacto de Jehová con Israel. Pero Dios no permitirá su aniquilación completa.

Según el pacto davídico, la línea real seguirá (MESÍAS). Habrá una salvación gloriosa, aunque en algunos pasajes esta esperanza reside en un remanente. (Esto se ve aun en las narraciones de Elías y Eliseo). Para disfrutar de esta salvación, Israel tiene que volver a Jehová.

En la teología de Reyes hay la tensión dialéctica entre el juicio y la salvación, entre una visión pesimista y otra esperanzada de la historia. La única vía de salvación consistía en la aceptación de lo justo del castigo divino mediante el arrepentimiento de la nación. En definitiva, el énfasis sobre el arrepentimiento, como lo señala G. von Rad, es un índice para la esperanza del pueblo, al describirse cuarenta y cinco ejemplos de profecías cumplidas, basadas en promesas hechas a David y su descendencia.

Carácter de Dios en 1 Reyes.

  • Dios llena el cielo y la tierra: 8:27
  • Dios es glorioso: 8:1
  • Dios es misericordioso: 8:23
  • Dios cumple sus promesas: 8:56
  • Dios provee: 21:19; 22:30, 34, 37, 38

Cristo en 1 Reyes.

La sabiduría de Salomón simboliza a Cristo, «el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría» (1Co 1:30). Sin embargo en 1 Reyes Salomón llevó a su reino a la apostasía, al casarse con muchas mujeres extranjeras (11:1). En contraste con esto, Cristo mismo proclamó ser «más que Salomón» (Mt 12:42). El futuro reino de Cristo no terminará jamás. 

Estructura de 1 Reyes.

SALOMÓN, REINO UNIDO

  • 1:1  David proclama a Salomón
  • 2:1  Muerte David reino Salomón
  • 3:1  Salmón e hija de faraón Sabiduría
  • 5:1  Salmón, Hiran templo
  • 7:1  Edificios de Salomón
  • 8:1  Arca al templo
  • 9:1  Pacto  Dios Salomón
  • 10:1  Reina de Saba
  • 11:1  Apostasía y muerte de Salomón

REBELIÓN DE ISRAEL, REINO DIVIDIDO        

  • 12:1  Rebelión Israel Jeroboam
  • 13:1  Profecía a Jeroboam
  • 15:1 Abian, Asa, Nadab
  • 15:33 Baasa, Ela, Zimri, Omri, Acam
  • 17:1  Elías sequía
  • 18:1  Elías y profetas de Baal
  • 19:1  Elías llama a Elíseo
  • 20:1  Acab derrota sirios
  • 21:1  Acab viña Nabot
  • 22:1  Micaías profetiza Acab Josafat Ocozías

Fuente.

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