APOCALIPSIS

A diferencia de la mayoría de los libros de la Biblia, Apocalipsis contiene su propio título: «La revelación de Jesucristo» (1:1). «Apocalipsis» (gr., apokalupsis) quiere decir «un descubrimiento», «una revelación» o «una apertura». En el NT, esta palabra describe la revelación de la verdad espiritual (Ro 16:25; Gá 1:12; Ef 1:17; 3:3), la revelación de los hijos de Dios (Ro 8:19), la encarnación de Cristo (Lc 2:32), y su gloriosa aparición  en su segunda venida (2Ts 1:7; 1P 1:7). En todos sus usos «revelación» se refiere a algo o alguien, una vez escondido, volviéndose visible.

El libro de Apocalipsis - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Juan
  • ¿Cuándo fue escrito? 90-96 d. C.
  • ¿A quién fue escrito? A siete Iglesias de Asia
  • ¿Dónde fue escrito? En la Isla de Patmos

Autor y fecha.

Cuatro veces, el autor se identifica como Juan (1:1, 4, 9; 22:8). Vive en el exilio, en la isla de Patmos (cerca de Éfeso), a causa de su valiente testimonio acerca de Jesús (1:9). Allí pone por escrito la visión que le fue permitido ver (1:1) para beneficio de siete iglesias en Asia Menor (1:11).

La tradición de la iglesia siempre ha identificado al autor como Juan, el apóstol de Jesucristo, que escribió también el cuarto evangelio y las tres cartas que llevan su nombre. Algunos investigadores modernos ponen en duda esta identificación, basándose para ello en la evidencia interna. Pero precisamente esa evidencia interna apoya que el autor del Apocalipsis es la misma persona que escribió el evangelio y las tres cartas.

Escrito por el anciano discípulo Juan mientras estaba encarcelado en la isla de Patmos alrededor del año 95 d.C., Apocalipsis ha sido una fuente de estímulo e inspiración a los cristianos de todas las generaciones.

Género Literario.

Para comprender el Apocalipsis, el lector debe reconocer que esta es un tipo de literatura distinta, altamente simbólica, que combina elementos del AT con el género apocalíptico, un tipo de literatura que surgió entre los judíos del primer siglo. Aunque sus visiones con frecuencia parecen raras para el lector occidental, el libro provee una serie de pistas para la interpretación. Así, p.ej., las estrellas son ángeles; los candelabros son iglesias (1:20); «la gran prostituta» de 17:1 es «Babilonia», y la Jerusalén celestial es la esposa del Cordero (21:9-10). Los capítulos 2 y 3 son verdaderos «oráculos», un tipo de carta que aparece especialmente en el AT (ej. Jer 29:1-23, 29-32), pero también en fragmentos de cerámica griega. 

Una característica  distintiva de Apocalipsis es el uso frecuente del número siete (se repite 52 veces). Hay siete bienaventuranzas (1:3), siete iglesias (1:4, 11), siete espíritus (1:4), siete candelabros de oro (1:12), siete estrellas (1:16), siete sello (5:1), siete cuernos y siete ojos (5:6), siete trompetas (8:2), siete truenos (10:3), siete señales (12:1, 3; 13:13-14; 15:1; 16:14; 19:20), siete coronas (12:3), siete plagas (15:6), siete copas de oro (15:7), siete colinas (17:9) y siete reyes (17:10). Este número representa simbólicamente la plenitud.  

Contexto Histórico de Apocalipsis.

Apocalipsis comienza con Juan, el último apóstol que sobrevivía y un hombre de edad, en exilio en la pequeña isla estéril de Patmos, localizada en el Mar Egeo al suroeste de Éfeso. Las autoridades romanas lo habían expulsado ahí debido a su predicación fiel del evangelio (1:9). Mientras estaba en Patmos, Juan recibió una serie de visiones que establecieron la historia futura del mundo.

Cuando fue arrestado, Juan estaba en Éfeso, ministrando a la iglesia y en las ciudades circunvecinas. Buscando fortalecer aquellas congregaciones, él ya no podía ministrar a ellas en persona, y siguiendo el mandato divino (1:11), Juan dirigió Apocalipsis a ellas (1:4).

Las iglesia habían comenzado a sentir los efectos de la persecución; por lo menos un hombre, probablemente un pastor, ya había sido martirizado (2:13); y Juan mismo había sido exiliado. Pero la tormenta de la persecución estaba a punto de irrumpir en furia total sobre las siete iglesias tan queridas para el corazón del apóstol (2:10). A esas iglesias, Apocalipsis proveyó un mensaje de esperanza: Dios está en control soberano de todos los acontecimientos de la historia humana y aunque frecuentemente el mal parece haber inundado todo y los hombres impíos todopoderosos, su condenación definitiva es cierta. Cristo vendrá en gloria para juzgar y gobernar.  

Bosquejo del Libro.

  • Introducción, las cosas que has visto, 1:1-20
  • Cartas a las siete Iglesias, las cosas que son, 2:1-3:20
  • Visión del fin de los tiempos, las cosas que han de ser después de éstas, 4:1-22:5
  • Conclusión, 22:6-21

Contenido.

Al leer las primeras palabras de Apocalipsis (tres palabras, en el texto griego) se nota que se introduce el último libro de la Biblia. Es la revelación de Jesucristo, la revelación final de los propósitos redentores de Dios (1:1–3; 22:6–7). Apocalipsis es un libro de profecías (1:3; 10:11; 22:7, 10, 18–19). Según el testimonio del ángel, su autor fue contado entre los profetas (22:9). Su tema y mensaje anticipan la segunda venida de Jesucristo (1:7; 3:11; 16:15; 19:7; 22:7, 12, 20).

La bestia de siete cabezas y diez cuernos | Por qué seguir a Jesus. com
«…vi subir del una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos» 13:1.

El apóstol Juan vivía en Efeso cuando fue hecho prisionero por las autoridades romanas y lo desterraron a Patmos, donde él escribió este libro (1:9). Era un tiempo de intensa persecución contra los cristianos. Antipas ya había sido martirizado por su fe (2:13) y se esperaba que el sufrimiento creciera en severidad (2:10; 3:10). Domiciano (81–96 d.C.) fue el primer emperador romano que demandó la adoración de sus súbditos mientras vivía. Como en el tiempo de Daniel, los que adoraban a Dios rehusaron ceder a sus demandas (Dn 3:4–7, 12).

Fue “El día del Señor” (1:10) del año 95 o 96 d.C. cuando el apóstol Juan recibió las visiones contenidas en este libro (1:10; 4:2; 17:3; 21:10). Este libro se escribió como respuesta a la orden directa del Señor (1:10–11, 19), quizás después de que unos mensajeros (ángeles, 2–3) de varias iglesias en Asia Menor habían visitado al apóstol. Lo que Juan escribió debía ser enviado a las siete iglesias, comenzando con Efeso y continuando en círculo hasta llegar a Laodicea (1:4, 10–11; 2:1, 8, 12, 18; 3:1, 7, 14). El documento incluye una promesa de bendición para todo el que lea y oiga sus palabras (1:3), lo cual sugiere que la carta eventualmente iría a una audiencia más amplia.

Algunos intérpretes creen que Apocalipsis es un libro de estímulo general para los cristianos de todos los tiempos, pero que no tiene significación histórica ni profética. Otros creen que estos eventos se cumplieron en la lucha de las iglesias con la opresión romana durante la vida de Juan. Aun otros toman el libro como un resumen cronológico de la historia de la iglesia desde el primer siglo hasta la segunda venida de Cristo. Parece mejor entender que el contenido de Apocalipsis (capítulos 4 al 22) aguarda su cumplimiento en el futuro. El tiempo es calculado de una manera diferente por el Señor (2 P 3:8), y en el Nuevo Testamento su venida se considera como cercana (1:1, 3; Fil 4:5; Stg 5:8–9; 1 P 4:7). Los creyentes son alentados a esperar a Cristo en cualquier momento (Ro 13:11–12; 1 Ts 1:9–10; Tit 2:13; He 9:27–28).

Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento, contiene su propio resumen general (1:19). Las cosas que has visto señalan al capítulo uno. Las cosas que son se refieren a las siete cartas de los capítulos dos y tres. Las cosas que sucederán después de estas cosas cubre el resto del libro. Lo escrito por Juan el apóstol es, en primer lugar y sobre todas las cosas, una revelación acerca de Jesucristo. El primer libro del Nuevo Testamento comienza con la genealogía del Señor (Mt 1:1) y anticipa con ansias su gloria (Mt 25:31). El último libro presenta esa gloria en su plenitud por toda la eternidad (1:6; 21:23)

Importancia en la Biblia.

El libro de Apocalipsis es la culminación de las profecías acerca del final de los tiempos, comenzando con el Antiguo Testamento. La descripción del anticristo mencionado en Daniel 9:27, es ampliamente detallada en el capítulo 13 de Apocalipsis. Aparte de Apocalipsis, los ejemplos de literatura apocalíptica en la Biblia se encuentran en Daniel capítulos 7-12, Isaías capítulos 24-27, Ezequiel capítulos 37-41, y Zacarías capítulos 9-12. Todas estas profecías se encuentran reunidas en el libro de Apocalipsis.

 Carácter de Dios en Apocalipsis.

  • Dios es eterno: 4.8–10; 16.5
  • Dios es glorioso: 4.8; 15.4; 21.27
  • Dios es justo: 19.2
  • Dios es poderoso: 4.11; 5.13; 11.17
  • Dios es justo y recto: 16.5, 7; 19.2
  • Dios es verdadero: 15.3; 16.7
  • Dios se aíra: 6.17; 11.18; 16.6, 7; 19.15

Cristo en Apocalipsis.

En el último libro de la Biblia, Jesús se revela a sí mismo triunfante, como el Todopoderoso (1.8); el Alfa y la Omega (1.8; 21.6); el principio y el fin (1.8; 21.6). Otras voces del libro de Apocalipsis proclaman a Jesucristo como el León de la tribu de Judá (5.5); heredero del trono de David (5.5); Cordero de Dios (5.6—22.3), Palabra de Dios (19.13); Rey de reyes y Señor de señores (19.16).

Estructura de Apocalipsis.

LAS COSAS QUE HAS VISTO, 1:19a, (1) 

  • Prólogo (1:1-3)
  • Saludos y doxología (1:4-8)
  • Jesús entre las siete Iglesias (1:9-20)

LAS COSAS QUE SON, 1:19b, (2-3)

  • Carta a Éfeso (2:1-7)
  • Carta a Esmirna (2:8-11)
  • Carta a Pérgamo (2:12-17)
  • Carta a Tiatira (2:18-29)
  • Carta a Sardis (3:1-6)
  • Carta a Filadelfia (3:7-13)
  • Carta a Laodicea (3:14-22)

LAS COSAS QUE HAN DE SER DESPUÉS DE ÉSTAS, 1:19c, (4-22)

  • El Trono, el Rollo, y el Cordero (4-5)
  • El trono en el cielo (cap. 4)
  • El rollo de los 7 sellos (5:1-5)
  • El cordero sacrificado (5:6-14)

Los siete sellos (6:-8:1)

  • 1 sello: caballo blanco (6:1-2)
  • 2 sello: el caballo rojo encendido (6:3-4)
  • 3 sello: el caballo negro (6:5-6)
  • 4 sello: el caballo amarillo (6:7-8)
  • 5 sello: las almas bajo el altar (6:9-11)
  • 6 sello: el gran terremoto (6:12-17)
  • Los 144.000 sellados (7:1-8)
  • La gran multitud (7:9-17)
  • 7 sello: silencio en el cielo (8:1)

Las siete trompetas (8:2-11:19)

  • Introducción (8:2-5)
  • 1 trompeta: granizo y fuego mezclado con sangre (8:6-7)
  • 2 trompeta: una montaña es arrojada al mar (8:8-9)
  • 3 trompeta: la estrella Amargura (8:10-11)
  • 4 trompeta: la tercera parte del sol, luna, estrellas son asoladas (8:12-13)
  • 5 trompeta: la plaga de la langostas (9:1-12)
  • 6 trompeta: los cuatro ángeles son sueltos (9:13-21)
  • El ángel y el rollo pequeño (cap. 10)
  • Los dos testigos (11:1-14)
  • 7 trompeta: juicios y recompensas (11:15-19)

La Mujer y el Dragón, el Imperio de la Bestia (12-14)

  • La mujer y el dragón (cap. 12)
  • Las dos bestias (cap.13)
  • El cordero y los 144.000 (14:1-5)
  • La cosecha de la tierra (14:6-20)

Las Siete Copas de la Ira de Dios (15-16)

  • Introducción: el himno de Moisés, 7 ángeles con las 7 plagas (cap.15)
  • 1 copa: llagas malignas y repugnantes (16:1-2)
  • 2 copa: el mar se convierte en sangre (16:3)
  • 3 copa: los ríos y los manantiales se convierten en sangre (16:4-7)
  • 4 copa: el sol quema a la gente con fuego (16:8-9)
  • 5 copa: hay oscuridad (16:10-11)
  • 6 copa: el río Éufrates se seca (16:12-16)
  • 7 copa: un tremendo terremoto (16:12-16)

Babilonia: La gran ramera (17:1-19:5)

  • Descripción de Babilonia (cap. 17)
  • La caída de Babilonia (cap.18)
  • Alabanza por la caída de Babilonia (19:1-5)

El Tiempo del Fin, (19:6-22:5)

  • Alabanza por las Bodas del Cordero (9:6-10)
  • El Retorno de Cristo (19:11-21)
  • Los Mil Años (20:1-6)
  • Maldición de Satanás (20:7-10)
  • Juicio en el Gran Trono Blanco (20:11-15)
  • Cielo Nuevo, Tierra Nueva, Nueva Jerusalén (21:1-22:5)

Conclusión (22:6-21)

  • Conclusión (22:6-21)

Fuente.

3 JUAN

  El título de la epístola es «3 Juan». Es la tercera en una serie de tres epístolas que llevan el nombre del apóstol Juan. Tercera y Segunda de Juan presentan la aproximación más cercana en el NT a la forma de la carta convencional del mundo grecorromano contemporáneo, debido a que son dirigidas de un individuo a individuos. Tanto 2 como 3 Juan son las epístolas más cortas en el NT, cada una de las cuales contiene menos de trescientas palabras griegas, de tal manera que cada carta podía caber en una sola hoja de papiro (cp. v. 13). 

3 Juan - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió la carta? Juan
  • ¿Cuándo fue escrita? 90-95 d. C.
  • ¿A quién fue escrita? A Gayo
  • ¿Dónde fue escrita? En Éfeso

Autor y fecha.

El autor es el apóstol Juan. Él se describe a sí mismo en el v. 1 como «El anciano» lo cual expresa la edad avanzada del apóstol, su autoridad y estatus de testigo ocular especialmente durante el período de fundación del cristianismo, cuando él estaba involucrado en el ministerio de Jesús (2 Jn 2:1). La fecha precisa de la epístola no puede ser determinada.

Debido a que la estructura, estilo y vocabulario se aproximan mucho a 2 Juan (v. 1 con 2 Jn 1; v. 4 con 2 Jn 4; v.13 con 2 Jn 12; v.14 con 2 Jn 12), lo más probable es que Juan compuso la carta al mismo tiempo o poco después de 2 Juan, 90-95 d.C. Al igual que con 1 y 2 Juan, el apóstol probablemente compuso la carta durante su ministerio en Éfeso en la última parte de su vida.

Contexto Histórico de 3 Juan.

Tercera Juan es probablemente la cata más personal de las tres epístolas de Juan. Mientras que 1 Juan parece ser una carta general dirigida a congregaciones dispersas a lo largo de Asia Menor, y 2 Juan fue enviada a una dama y su familia (2 Juan 1), en 3 Juan el apóstol claramente nombra al destinatario único como “Gayo, el amado” (v.1). Esto hace de la epístola una de las pocas cartas en el NT dirigidas estrictamente a un individuo (otra Filemón). El nombre “Gayo” era muy común en el primer siglo (Hch 19:29; 20:4; Ro 16:23; 1 Co 1:14), pero nada se conoce de este individuo más allá de la salutación de Juan  de la cual se infiere que era un miembro de una de las iglesias que estaban bajo la supervisión espiritual de Juan.

Al igual que con 2 Juan, 3 Juan se enfoca en el asunto básico de la hospitalidad pero desde una perspectiva diferente. Mientras que 2 Juan advierte en contra de mostrar hospitalidad a falsos maestros (2Jn 7-11), 3 Juan condena la falta de hospitalidad mostrada a ministros fieles de la Palabra (v. 9, 10). Hubo reportes que regresaron al apóstol de que maestros itinerantes conocidos  y aprobados por él (v. 5-8) habían viajado a cierta congregación en donde se les había rehusado la hospitalidad  (esto es, albergue y provisión) por un individuo llamado Diótrefes quien dominaba la asamblea (v. 10). Diótrefes fue aún más allá de eso, ya que también calumnió verbalmente al apóstol  Juan con acusaciones malignas y excluyó a cualquiera de la asamblea que se atrevía a desafiarlo (v. 10).

En contraste, Gayo, un amado amigo del apóstol y fiel seguidor de la verdad  (v. 14), extendió el estándar correcto de hospitalidad cristiana a ministros itinerantes. Juan escribió para reconocer  el tipo de hospitalidad por Gayo a representantes dignos del evangelio (v. 6-8), y para condenar las acciones de Diótrefes (v. 10). El apóstol prometió corregir la situación personalmente y envió la carta a través de un individuo llamado Demetrio, a quien felicitó por su buen testimonio entres los hermanos (v. 10-12). 

Bosquejo.

  • Saludo a Gayo, vv 1.2
  • Gozo al ver que los cristianos demuestran la verdad, vv 3-4
  • Asuntos apremiantes, vv 5-12
  • Visita inminente y bendición, vv 13-14

Contenido.

Esta carta es extraordinaria en varias maneras. Sólo un escritor y un receptor son mencionados (vers. 1). Es la carta más breve del Nuevo Testamento, y es el libro más corto de la Biblia. En el idioma original (griego), la carta contiene menos de 300 palabras, por lo que es una línea más corta que 2 Juan. Esta carta, junto con 2 Juan, da una idea de la mecánica de la escritura de una carta en el primer siglo. El papel (2 Jn 1:12) se refiere a hojas semejantes a las hojas hechas de la planta del papiro. Cualquiera de las dos cartas pudiera haberse escrito en una sola hoja. La pluma (vers. 13) probablemente era un instrumento hecho de un tallo de una planta o de una pluma de ave. El término tinta (vers. 13; 2 Jn 1:12) significa “negro” y se refiere a una mezcla de resina, carbón y agua usada en el primer siglo. Todos estos materiales, comunes en el Oriente Medio, estaban disponibles para escribir.

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El apóstol Juan escribió esta carta entre los años 89–91 d.C. y se la envió a Gayo (vers. 1). No es posible determinar cuál Gayo fue el receptor, ya que había varias personas con este nombre mencionadas en las Escrituras (Hch 19:29; 20; 4; Ro 16:23; 1Co 1:14). Juan lo llama amado (vers. 1, 2, 5, 11). Indica que él era convertido suyo (vers. 3–4), y expresa preocupación por su salud (vers. 2). Gayo era un líder en una de las iglesias en Asia Menor que Juan supervisaba y había dado hospedaje a ministros itinerantes.

El apóstol Juan comienza con un saludo personal (vers. 1–2) y continúa con un halago para su estimado amigo (vers. 3–8). Los resultados positivos de la hospitalidad de Gayo en el pasado (vers. 3–4) proporcionan una ocasión para que Juan lo inste a continuar haciendo este servicio en el futuro (vers. 5–8). La condenación severa de Juan a Diótrefes (vers. 9–10) es por sus actitudes (vers. 9) y acciones (vers. 10). Diótrefes había repudiado la autoridad de Juan al rechazar su carta a la iglesia en que Diótrefes era un líder. No sólo había difamado a Juan, sino que además rehusó recibir a obreros aprobados por Juan y despidió de la iglesia a los que lo habían hecho.

La carta concluye con un mandato para Gayo (vers. 11) y un testimonio personal de confirmación para Demetrio, en cuyo cuidado la carta fue enviada (vers. 12). Las observaciones finales del escritor incluyen un saludo de paz (vers. 13–14).

En el espíritu de Hebreos 13:2, esta pequeña carta alienta a todos los creyentes a mostrar hospitalidad a los verdaderos siervos de Cristo, aunque no los conozcan personalmente.

Importancia en la Biblia.

El concepto de ofrecer hospitalidad a extraños tiene un amplio precedente en el Antiguo Testamento. Hechos de hospitalidad en Israel, incluían la humilde y cortés recepción de forasteros en la casa para alimentar, alojar y proteger (Génesis 18:2-8; 19:1-8: Job 31:16-23, 31-32). Adicionalmente, las enseñanzas del Antiguo Testamento pintan a los israelitas como un pueblo extranjero que dependía de la hospitalidad de Dios (Salmo 39:12), y a Dios como El que cubrió sus necesidades, los redimió de Egipto y los alimentó y vistió en el desierto (Éxodo 16; Deuteronomio 8:2-5).

Carácter de Dios en 3 Juan.

  • Dios es bueno: versículo 11

Cristo en 3 Juan.

A diferencia de 1 y 2 Juan, 3 Juan no menciona directamente el nombre de Jesucristo. Pero en el versículo 7 Juan dice que los misioneros “salieron por amor del nombre de él” (ver Ro 1.5). La verdad del sacrificio de Cristo en la cruz sigue siendo la base para la difusión de las buenas nuevas a todos los pueblos.

Estructura de la Carta.

SALUDO

  • 1:1 El anciano a Gayo
  • 1:5  Amado fiel

LA OPOSICIÓN DE DIOFRETES

  • 1:9 He escrito a la iglesia
  • 1:11  No imites lo malo

SALUDOS FINALES

  • 1:13  Muchas cosas que escribirte

Fuente.

2 JUAN

El título de la epístola es «2 Juan». Es la segunda en una serie de tres epístolas que llevan el nombre del apóstol Juan. Segunda y Tercera de Juan presentan la aproximación más cercana en el NT a la forma de la carta convencional del mundo grecorromano contemporáneo, debido a que fueron dirigidas de un individuo a otros individuos. Segunda y Tercera de Juan son las epístolas más cortas en el NT, cada una de ellas contiene menos de trescientas palabras griegas. Cada carta podía caber en una sola hoja de papiro (cp. 3 Jn 13)

2 Juan - Vida, Esperanza y Verdad

.

  • ¿Quién escribió la carta? Juan
  • ¿Cuándo fue escrita? 90-95 d. C.
  • ¿A quién fue escrita? A la señora elegida y sus hijos
  • ¿Dónde fue escrita? En Éfeso

Autor y fecha.

El autor es el apóstol Juan. Él se describe a sí mismo en 2 Juan 1 como «El anciano» lo cual expresa la edad avanzada del apóstol, su autoridad y estatus durante el período de fundación del cristianismo, cuando él estaba involucrado con el ministerio de Jesús. La fecha precisa de la epístola no puede ser determinada. Debido a que la manera de ordenar las palabras, tema, y circunstancias de 2 Juan se aproximan mucho a 1 Juan (v.5 con 1 Jn 2:7; 3:11; v. 6 con 1 Jn 5:3; v.7 con 1 Jn 2:18-26; v. 9 con 1 Jn 2:23; v. 12 con 1 Jn 1:4), con toda probabilidad Juan compuso la carta al mismo tiempo o poco después de 1 Juan; 90-95 d.C., durante su ministerio en Éfeso en la última parte de su vida. 

Contexto Histórico de 2 Juan.

Segunda de Juan lidia con el mismo problema que 1 Juan. Falsos maestros influenciados por los comienzos del pensamiento gnóstico estaban amenazando a la iglesia (v. 7; 1 Jn 2:18, 19, 22, 23; 4:1-3). La diferencia estratégica es que mientras que 1 Juan no tiene un individuo o iglesia específica a quien fue dirigida, 2 Juan tiene un grupo local particular o casa-iglesia en mente, v. 1.

El enfoque de 2 Juan es que los falsos maestros estaban conduciendo un ministerio itinerante entre las Iglesias de Juan, buscando convertir a personas; y abusando de la hospitalidad cristiana para extender su causa (v. 11; Ro 12:13; He 13:2; 1 P 4:9). La persona a quien se dirige en la salutación (v. 1) sin saberlo, o sin ser sabio, pudo haber dado hospitalidad a estos falsos profetas, o Juan pudo haber temido que los falsos maestros tratarían de aprovecharse de su bondad (v. 10, 11).

El apóstol advierte a sus lectores en contra de dar hospitalidad a tales engañadores (v. 10, 11). Aunque su exhortación puede parecer en la superficie como áspera o no amorosa, la naturaleza altamente peligrosa de sus enseñanzas justificaba tales acciones, especialmente debido a que amenazaban destruir los cimientos mismos de la fe. (v.9).

Bosquejo.

  • Saludo y bendición, vv1-3
  • Exhortación al amor cristiano, vv 4-6
  • Advertencias sobre los falsos maestros, vv 7-11
  • Visita inminente y bendición, vv12-13

Contenido.

Los destinatarios de la segunda carta de Juan son la señora escogida y sus hijos (vers. 1). Si esta expresión significa la designación de una iglesia o de un individuo, ha sido una cuestión debatible. Parece más natural entender la carta como dirigida a una señora influyente (vers. 5), estimada por todos los creyentes que la conocieron (vers. 1). Ella había dado alojamiento a ministros itinerantes (vers. 10), y quizás una congregación local se reunía en su casa (cp. Ninfas, Col 4:15). Las personas mencionadas al final de la carta serían sus sobrinas y sobrinos (vers. 13).

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El propósito fundamental de esta carta era hacer advertencias acerca del error del docetismo (vers. 7; 1 Jn 4:2–3), es decir, de que la Deidad no puede tomar un cuerpo humano en ningún sentido literal. Esta y otras enseñanzas contrarias a la fe cristiana (vers. 9) prevalecían a fines del primer siglo (1 Jn 2:18). Algunos que esparcían estas herejías habían salido de las iglesias de Asia Menor, de las cuales el apóstol Juan era responsable (1 Jn 2:19). La hospitalidad por la que los creyentes eran conocidos (Ro 12:13; He 13:2; 1 P 4:9; 3 Jn vers. 5–6) fue explotada por los falsos maestros para avanzar sus propias causas, y dañar la fe cristiana (vers. 10–11).

Esta carta personal se escribió y fue enviada entre los años 89–91 d.C. Su receptor original vivía en algún lugar en el circuito de iglesias alrededor de Éfeso, donde ministró Juan. La carta alienta a esta señora y a sus hijos, mientras que él les hará una visita personal (vers. 12). Después de los saludos (vers. 1–3), el apóstol escribe acerca de un mandamiento que debiera seguirse (vers. 4–6). Pide que los creyentes practiquen la verdad (vers. 4), el amor (vers. 5) y la obediencia (vers. 6).

El escritor expone también una enseñanza falsa que debe ser abandonada (vers. 7–11), ya que su doctrina es engañosa (vers. 7) y su peligro, el de recompensa disminuida, es destructivo (vers. 8). La desviación de la verdad de los maestros falsos fue definitiva (vers. 9) y la separación de los creyentes de ellos era apropiada (vers. 10–11). Los saludos finales concluyen la carta de Juan (vers. 12–13).

Al igual que en los días de Juan, los creyentes siempre deben ser cautelosos de los líderes espirituales que procuran añadir algo a la Biblia (vers. 9; Ap 22:18).

Importancia en la Biblia.

Juan describe el amor no como una emoción o sentimiento, sino como la obediencia a los mandamientos de Dios. Jesús reiteró la importancia de los mandamientos, especialmente “el primer gran mandamiento,” amar a Dios (Deuteronomio 6:5) y el segundo, amarse los unos a los otros (Mateo 22:37-40; Levítico 19:18). Lejos de abolir la ley de Dios del Antiguo Testamento, Jesús vino para observarla, proveyendo el medio para su cumplimiento en Él mismo.

Carácter de Dios en 2 Juan.

  • Dios es amoroso: 1:6
  • Dios es verdad: 1:1-2

Cristo en 2 Juan.

De manera similar a 1 Juan, el apóstol destaca la verdad básica de la identidad de Cristo (versículos 7 al 11). Negar la humanidad de Cristo es desconocer el sufrimiento físico y el sacrificio que soportó Cristo para redimir del pecado al mundo. «Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo» (vv. 7–8).»

Estructura de la Carta.

SALUDO

  • 1:1  A la señora a hijos

ANDANDO EN LA VERDAD

  • 1:4  Mucho me regocijé
  • 1:12 Muchas cosas que escribiros

Fuente.

1 JUAN

El título de la epístola siempre ha sido «1 Juan». Es la primera y más grande en una serie de tres epístolas que llevan el nombre del apóstol Juan. Debido a que la carta no identifica a la iglesia, el lugar, o el individuo específico a quien fue enviada, su clasificación es de de una «epístola general».

1 Juan - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió la carta? Juan
  • ¿Cuándo fue escrita? 90-95 d. C.
  • ¿A quién fue escrita? A congregaciones cerca de Éfeso
  • ¿Dónde fue escrita? En Éfeso

Autor y fecha.

La epístola no identifica al autor, pero el testimonio fuerte, consecuente y más antiguo de la iglesia se la asigna a Juan el discípulo y apóstol (Lc 6:13, 14). La iglesia primitiva asocia a la epístola con Juan el apóstol, ya que solo alguien de su estatus, bien conocido y prominente hubiera podido escribir con tal autoridad, esperando obediencia completa de sus lectores, sin identificarse a sí mismo claramente (4:6). Él era bien conocido por los lectores y de esta manera no tuvo que mencionar su nombre.

Juan y Santiago, su hermano mayor (Hch 12:2), eran conocidos como «los hijos e Zebedeo» (Mt 10:2-4), a quienes Jesús dio el nombre «Hijos del trueno» (Mr 3:17). Juan era uno de los tres asociados más íntimos de Jesús (junto con Pedro y Jacobo, Mt 17:1; 26:37), siendo un testigo ocular y participante del ministerio terrenal de Jesús (1:1-4). Además de las tres epístolas, Juan también escribió el cuarto Evangelio, en el cual él se identificó a sí mismo como el discípulo «a quien Jesús amaba» y como el que se reclinó sobre el pecho de Jesús en la Última Cena (Jn 13:23; 19:26; 20:2; 21:7, 20). Él también escribió el libro de Apocalipsis (Ap 1:1).

Fechar con precisión es difícil  porque ninguna indicación histórica clara de fecha existe en 1 Juan. Lo más probable es que Juan compuso esta obra en la última parte del primer siglo. La tradición de la iglesia identifica a Juan en su edad avanzada como alguien que escribía activamente durante este tiempo en Éfeso, en la región de Asia Menor. El tono de la epístola apoya esta evidencia debido a que el escritor da la fuerte impresión de que es mucho mayor que sus lectores («Hijitos míos», 2:1, 18, 28). Debido a que no se hace mención de la persecución bajo  Domiciano, la cual comenzó alrededor del 95 a.C., pudo haber sido escrita antes de que eso comenzará. A la luz de dichos factores, una fecha razonable para 1 Juan es 90-95 d.C. Es muy probable que fue escrita desde Éfeso a las iglesias de Asia Menor sobre las cuales Juan desempeñaba liderazgo apostólico   

Contexto Histórico de 1 Juan.

Aunque estaba muy avanzado en edad cuando escribió esta epístola, Juan aún ministraba activamente a iglesia. Él era el único superviviente apostólico que tuvo asociación íntima con Jesús, habiendo sido testigo ocular a lo largo de su ministerio terrenal, muerte, resurrección, y ascensión. Los Padres de la iglesia (Justino, Mártir, Ireneo, Clemente de Alejandría, Eusebio) indican que después de ese tiempo, Juan vivió en Éfeso en Asia Menor, llevando a cabo un programa evangelístico extensivo, supervisando a muchas de las iglesias que se habían levantado, y conduciendo un ministerio escrito extensivo (epístolas, el Evangelio de Juan, y Apocalipsis). Un padre de la Iglesia (Papías) quien tuvo contacto directo con Juan lo describió como una “voz viva que permanecía”. Como el último apóstol que quedaba, el testimonio de Juan fue aceptado entre las iglesias. Muchos buscaron diligentemente oír al que tenía experiencia de primera mano con el Señor Jesús.

El gnosticismo, influenciado por filósofos tales como Platón, promovía un dualismo afirmando que la materia era inherentemente mala y que el espíritu era bueno. Como resultado de esta presuposición, estos falsos maestros, aunque atribuían alguna forma de deidad a Cristo, negaban su verdadera humanidad para preservarlo del mal. También decían tener conocimiento elevado, una verdad más alta conocida únicamente por aquellos que estaban en las cosas profundas. Solo los iniciados tenían el conocimiento místico de la verdad que era más alto aún que las Escrituras.

Tales posiciones herejes destruyen no solo la verdadera humanidad de Jesús, sino también la expiación, ya que Jesús no solo debió haber sido verdaderamente Dios, sino también verdaderamente el hombre (y físicamente real) quien de hecho sufrió y murió en la cruz para ser el sacrificio aceptable y sustituto por el pecado (He 2:14-17). La posición bíblica de Jesús afirma su humanidad completa como también su deidad total.

La idea gnóstica de que la materia era mala y de que solo el espíritu era lo bueno llevó a la idea de que o el cuerpo debía ser tratado ásperamente, una forma de ascetismo (Col 2:21-23), o el pecado cometido en el cuerpo no tenía relación o efecto en el espíritu de la persona. Esto llevó a algunos, especialmente a los oponentes de Juan, a concluir que el pecado cometido en el cuerpo físico no importaba; desenfreno total en inmoralidad era permisible; uno podía negar que el pecado aún existiera (1:8-10) y menospreciar la ley de Dios (3:4). Juan enfatizó la necesidad de obedecer las leyes de Dios, ya que definió el verdadero amor a Dios como obediencia a sus mandamientos (5:3).

Debido a que la herejía está tan peligrosa y el periodo de tiempo eran tan crítico para la iglesia en peligro de ser abrumada por falsa enseñanza, Juan amorosamente, pero con autoridad apostólica incuestionable, envió esta carta a iglesias en su esfera de influencia para detener esta plaga de falsa doctrina que se estaba esparciendo.   

Bosquejo

  • La verdad sobre Cristo, 1:1-4
  • Estilo de vida del creyente, 1:5-2:14
  • Relación del creyente con el mundo, 2:15-27
  • Mensaje para los hijos de Dios, 2:28.4:21
  • Exhortaciones finales, 5:1-21

Contenido.

Los lectores son descritos de varias maneras  a través de esta primera carta del apóstol Juan: Ellos ya eran creyentes (2:19; 3:1; 5:13); en la familia de Dios (2:12–14); conocían la verdad espiritual (2:21), aunque algunos maestros falsos habían salido de entre ellos (2:18–19); estaban en peligro de amar el mundo (2:15–17), y de ser indiferentes a otros cristianos necesitados (3:15–18).

Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos- Dios es luz, y no  hay ningunas tinieblas en él – Restablecidos

Después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C, Juan tuvo un ministerio extenso en Efeso y era responsable de las iglesias en otras ciudades de Asia Menor (Ap 2–3). Puesto que él no hace referencia a la terrible persecución bajo el emperador Diocleciano en el 95 d.C, la carta se escribió probablemente desde Efeso entre el 89–91 d.C. Fue enviada a varias iglesias por las que el apóstol tenía mucha preocupación.

El apóstol Juan consideraba que los incrédulos no debían estar en la familia de Dios; así que él acentúa la doctrina de la regeneración (el nuevo nacimiento). El desea que sus lectores estén seguros de que ellos realmente están en la familia de Dios, por eso en la primera parte de la carta, él resume varias confirmaciones del nuevo nacimiento (1:1–2:29). La relación de los creyentes con Cristo es mencionada (1:1–2:6), lo que implica la vida eterna (1:1–4), también la genuina comunión (1:5–10), la defensa justa por Cristo (2:1–2) y la obediencia a sus mandamientos (2:3–6). La relación de los creyentes con otros hijos de Dios (2:7–14), con sus enemigos (2:15–27) y con las cosas que Él ha preparado para los creyentes eternamente (2:28–29), se muestran como confirmaciones claves de haber nacido en la familia de Dios.

Una vez que el nacimiento es confirmado, la conducta dentro de la familia de Dios necesita ser descrita (3:1–5:21). La enseñanza práctica que Juan da en la última parte de su carta se expresa en términos de la naturaleza de Dios (3:1–24), su amor (4:1–21) y sus certezas (5:1–21), que deben expresarse por el creyente en su vida diaria. Estos aspectos de la vida del cristiano sirven como un testigo poderoso a la autenticidad de la fe cristiana.

Anticristos (2:18), mentirosos (2:22), hijos del diablo (3:10) y falsos profetas (4:1) unieron sus fuerzas en Asia Menor para engañar a los cristianos y alejarlos de la verdad (2:26; 4:6). Juan testifica de la realidad del cuerpo físico de Cristo (1:1–4) para contrarrestar la enseñanza del docetismo, que niega que Dios pudiera tomar forma humana (4:2–3). Cerinto, un maestro falso, enseñó que “Cristo” descendió sobre Jesús en su bautismo y lo abandonó antes de su muerte, lo cual es otro error expuesto por Juan (5:6). Estos aspectos del gnosticismo incipiente eran típicos en las enseñanzas erróneas, y el escritor de esta carta los confronta.

El último testigo ocular sobreviviente de la vida terrenal de Jesús, el discípulo a quien Él amó (Juan 21:20, 24), menciona el amor más de cincuenta veces en esta breve carta. Ciertamente la mejor defensa contra la idolatría en la vida del creyente (5:21) es saber cuánto le afecta esto a Dios, cuyo amor insuperable el idólatra desprecia.

Importancia en la Biblia.

Uno de los pasajes más citados respecto al pecado, se encuentra en 1 Juan 2:16. En este pasaje, Juan describe los tres aspectos del pecado que recuerdan las primeras y más mundialmente destructoras tentaciones en toda la Escritura. El primer pecado –la desobediencia de Eva—fue el resultado de su rendición ante las mismas tres tentaciones como lo encontramos en Génesis 3:6: los deseos de la carne (“bueno para comer”); los deseos de los ojos (“agradable a los ojos”); y la vanagloria de la vida (“codiciable para alcanzar la sabiduría”).

Carácter de Dios en 1 Juan

  • Dios es fiel: 1.9
  • Dios es justo: 1.9
  • Dios es luz: 1.5
  • Dios es amoroso: 2.5; 3.1; 4.8–10, 12, 16, 19
  • Dios cumple sus promesas: 2.25
  • Dios es verdadero: 1.10; 5.10
  • Dios es uno: 5.7

Cristo en 1 Juan.

En esta epístola Juan combate la doctrina gnóstica que negaba la humanidad de Jesucristo. Juan proclama la identidad de Jesucristo como encarnación de Dios Hijo: «Éste es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre» (5.6). Tal versículo describe la auténtica vida y muerte de Cristo como Hijo del Hombre.

Estructura de la Carta.

DIOS ES LUZ

  • 1:1  Desde el principio 
  • 1:5  Este es el mensaje de Él          

ANDANDO EN LA LUZ  EL ANTICRISTO

  • 2:1  Para que no pequéis      
  • 2:7  No escribo mandamiento nuevo
  • 2:12  Escribo a vosotros hijitos
  • 2:15  No améis al mundo
  • 2:18  Permaneced en Él
  • 2:26  Los que os engañan
  • 2:28  Permaneced en Él                 

HIJOS DE DIOS

  • 3:1  Cual amor a dado el Padre      
  • 3:4  Aquel que comete pecado
  • 3:11 Mensaje desde el principio
  • 3:19 Somos de la verdad                

EL AMOR

  • 4:1  Probad los espíritus       
  • 4:7  Amémonos unos a otros
  • 4:13  En esto permanecemos en Él

LA VICTORIA

  • 5:1 Creer que Jesús es el Cristo    
  • 5:6  Este es Jesucristo
  • 5:13  A vosotros que creáis
  • 5:18 Aquel nació de Dios
  • 5:19  Somos de Dios
  • 5:20  El hijo ha venido                   

Fuente.

JUAN

El título del cuarto Evangelio continúa el patrón de los otros Evangelios, siendo originalmente identificado como «Según Juan». Al igual que los otros, «El Evangelio» fue añadido más tarde. 

El Evangelio de Juan - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Juan
  • ¿Cuándo fue escrito? Alrededor del 90 d. C.
  • ¿A quién fue escrito? A gentiles
  • ¿Dónde fue escrito? En Éfeso

Autor y fecha.

Aunque el nombre del autor no aparece en el Evangelio, la tradición de la iglesia primitiva lo identificó como el apóstol Juan. El padre de la iglesia primitiva Ireneo (130-200 d.C.) un discípulo de Policarpo (70-160 d.C.), quién su vez fue un discípulo del apóstol Juan, testificaron ya era avanzado en edad.

Juan y Jacobo, su hermano mayor (Hch 12:2), eran conocidos como «los hijos de Zebedeo» (Mt 10:2-4), y Jesús les dio el nombre de «Hijos del trueno» (Mr 3:17). Juan fue un apóstol (Lc 6:12-16) y uno de los tres asociados más íntimos de Jesús (junto con Pedro y Jacobo, Mt 17:1; 26:37), siendo un testigo ocular y participante en el ministerio terrenal de Jesús (1Jn 1:1-4).

Después de la ascensión de Cristo, Juan se convirtió en un «pilar» en la iglesia de Jerusalén (Gá 2:9). Él ministró con Pedro (Hch 3:1; 4:13; 8:14) hasta que fue a Éfeso (la tradición dice antes de la destrucción de Jerusalén), donde escribió este Evangelio y desde donde los romanos lo exiliaron a Patmos (Ap 1:9). Además del Evangelio que lleva su nombre, Juan también escribió 1, 2 y 3 de Juan y el libro de Apocalipsis (Ap 1:1).

 Juan escribió su Evangelio 80-90 d.C., alrededor de cincuenta años después de que fue testigo del ministerio terrenal de Jesús.

Contexto Histórico de Juan.

El Evangelio de Juan es el único de los cuatro que contiene una afirmación precisa del propósito del autor (20:30, 31). Él declara: «Estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre» (20:31). Los propósitos primordiales, entonces, son dos: evangelístico y apologético.

Reforzando el propósito evangelístico está el hecho de que la palabra «creer» se usa aproximadamente cien veces en el Evangelio (los sinópticos usan el término menos de la mitad de esta cantidad). Juan compuso su Evangelio para proveer razones de la fe salvadora en sus lectores y como resultado, para asegurarles que recibirían el regalo divino de vida eterna. (1:12).

El propósito apologético está relacionado muy de cerca al propósito evangelístico. Juan escribió para convencer a sus lectores de la verdadera identidad de Jesús como Dios-Hombre encarnado, cuyas naturalezas divina y humana estaban perfectamente unidas en una persona, quien era el Cristo («Mesías») profetizado y Salvador del mundo (1:41; 3:16; 4:25, 26; 8:58).

Bosquejo de Juan.

  • Prólogo: Cristo el verbo Eterno, 1:1-18
  • Presentación como Hijo de Dios, 1:19-12:50
  • Instrucciones a los doce, 13:1-17:26
  • Sufrimiento del Hijo de Dios, 18:1-20:31
  • Epílogo, 21:1-25

Contenido.

El Evangelio de Juan es diferente de los otros. Presenta a Jesucristo como Dios (1:1–5, 9–18; 2:23–25; 3:31–36; 5:30–47; 6:66–69; 8:46–59; 9:35–41; 10:22–39), y no contiene narrativa de su naimiento, genealogía, juventud, bautismo, tentación, transfiguración ni ascensión. Su propósito se anuncia claramente: traer a todos a la fe en Cristo para vida eterna (20:30–31). Noventa por ciento del material de Juan es exclusivo en su Evangelio.

Su contenido abarca cuatro Pascuas (2:13; 6:4; 13:1; 18:28), y sólo pocos días del ministerio de Jesús están en forma cronológica (los capítulos 13–18 cubren sólo un día).

Necesidad de ser limpios y servir
Puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, 13:5

Juan desarrolla su caso para la Deidad de Cristo alrededor de nueve discursos:

  1. A Nicodemo, 3:1–21;
  2. A la samaritana, 4:7–42;
  3. En el estanque de Betesda, 5:19–47;
  4. Después de  la alimentación de los 5 mil, 6:22–59,
  5. Palabras de vida eterna, 60–71;
  6. La luz del mundo, 8:12–30,
  7. La verdad os hará libres, 31–59;
  8. Parábola del redil10:1–18;
  9. En el aposento alto,14:1–16:33

Su obra se centra alrededor de ocho señales milagrosas seleccionadas para revelar la persona de Cristo y producir fe:

  1. Agua convertida en vino (2:1-11);
  2. La sanidad del hijo del hombre noble (4:46-54);
  3. La sanidad del hombre paralítico (5:1-18);
  4. La alimentación de la multitud (6:1-15);
  5. Caminando sobre agua (6:16-21);
  6. La sanidad del hombre ciego (9:1-41);
  7. La resurrección de Lázaro (11:1-57);
  8. La pesca milagros (21:6-11) después de la resurrección de Jesús.      

Jesús afirmó ser Dios en la manera más fuerte posible (4:24–26; 8:24, 28, 58; 13:19). Él también se presentó como el pan de vida (6:35), la luz del mundo (8:12), la puerta (10:7, 9), el buen pastor (10:11, 14), la resurrección y la vida (11:25), el camino, la verdad y la vida (14:6) y la vid verdadera (15:1, 5).

Da enseñanzas sobre el nuevo nacimiento (3:1–15) y el Espíritu Santo (14:16–17, 26; 15:26; 16:7–15). Temas importantes como la verdad (26 veces), el amor (57 veces), la gloria (33 veces) y creer (100 veces) son desarrollados.

El cuarto Evangelio se centra en la persona de Jesucristo, el Hijo de Dios (v. Bosquejo). Comenzando con su eterna Deidad (1:1–3), Juan describe la encarnación de Cristo como el Dios-hombre perfecto (1:4–14) y su confirmación por el testimonio de Juan el Bautista (1:15–34). A base de estas realidades históricas, el apóstol Juan proporciona ejemplos de la presentación de Jesús de sí mismo por medio de discursos persuasivos y señales milagrosas en Judea, Samaria y Galilea (1:35–4:54), y en varias fiestas en Jerusalén (5:1–12:50).

Juan gira bruscamente de este despliegue público de las declaraciones de Cristo a la enseñanza privada a sus propios discípulos (13:1–17:26). El discurso del aposento alto provee la muestra más íntima del corazón del Hijo de Dios que se encuentra en las Escrituras. Juan concluye el relato de su evangelio con la crucifixión (18:1–19:42) y la resurrección (20:1–21:25) de Jesús.

Importancia en la Biblia.

Está claro que, sin desentenderse por completo de la historia, Juan escribe con un interés más teológico que histórico. Los demás Evangelios se esfuerzan en presentar a Cristo como el cumplimiento de las promesas de salvación veterotestamentarias. Juan comienza con la preexistencia de Jesucristo (1.1). Jesús es divino (1.1), pero también es humano, porque “aquel Verbo fue hecho carne” (1.14). Solo así podría ser el que nos revelara al Padre.

En el mismo comienzo, Juan nos presenta a Jesucristo con siete títulos clave: Verbo, Cordero de Dios, Rabí, Mesías, Rey de Israel, Hijo de Dios e Hijo del Hombre. Solo en Juan encontramos el “Yo soy” que afirma ser el pan de vida (6.35), la luz del mundo (8.12), predecesor de Abraham (8.58), la puerta de las ovejas (10.7), etc. También lo hallamos diciendo: “Yo y el Padre uno somos” (10.30) y “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (14.6). En cada una de estas afirmaciones, el “Yo” es enfático. Nos recuerda el nombre de Dios: “YO SOY” (Éx 3.14).

En Juan Jesús no entra en cuestiones de orar, ayunar, matrimonio, riquezas, como lo hace en otros Evangelios. En vez de eso, las relaciones de uno con Dios, los demás y el mundo se resumen en la palabra amor. El amor que Dios siente por su Hijo (3.35; 15.9) pasa a través de su Hijo a los que son suyos (13.1). Como receptores del amor de Dios, los cristianos deben amar a Dios amándose unos a otros (13.34). Este amor que une a los creyentes es también un testimonio al mundo. Juan 3.16 expresa la verdad teológica básica del evangelio: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

El Carácter de Dios en Juan.

  • Dios es accesible: 1:51; 10:7, 9; 14:6
  • Dios es glorioso: 1:14
  • Dios es invisible: 1:18; 5:37
  • Dios es amoroso: 3:16; 15:9, 10; 16:27; 17:23, 26
  • Dios es recto y justo: 17:25
  • Dios es espíritu: 4:24
  • Dios es verdadero: 17:3, 17
  • Dios es uno: 10:30; 14:9-11; 17:3
  • Dios se aíra: 3:14-18, 36

 Cristo en Juan

Evangelio de Juan constituye una proclamación de la divinidad de Jesucristo. Juan revela ya en la primera oración la naturaleza de Cristo: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios» (1:1). Mientras el Evangelio de Marcos se centra en Jesús como el Hijo del Hombre, el mensaje de Juan es que «Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios» (20:31). Lo que se destaca es que Jesús afirma ser Dios en siete declaraciones explícitas en que se designa a sí mismo como «Yo soy»  (6:35; 8:12; 10:7, 9; 10:11, 14; 11:25; 14:6; 15:1, 5)

Estructura de Juan.

Título: “Jesucristo el hijo de Dios”

Versículo Clave: 20:31 “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”

PRÓLOGO

  • 1:1 Verbo Divino

EL HIJO DE DIOS

  • 2:1 “agua en vino,” 1 Señal  
  • 3:1 Jesús y Nicodemo
  • 3:16 Amó Dios que dio a su hijo
  • 4:1 Con una samaritana
  • 4:26 “yo soy el Mesías”
  • 4:43 “hijo del noble”, 2 Señal
  • 5:1 “impedido”, 3 Señal
  • 6:1 “cinco mil”, 4 Señal 
  • 6:19 “sobre el mar”, 5 Señal 
  • 6:20 “yo soy no temáis”
  • 6:35 “yo soy el pan de vida”
  • 7:1 Jesús en Galilea
  • 8:23 “yo soy el de arriba”
  • 8:58 “yo soy el eterno”
  • 9:1 “él ciego”, 6 Señal   ”
  • 9:5 “Yo soy la luz del mundo”
  • 10:7 “Yo soy la puerta”
  • 10:11 “Yo soy el buen pastor”
  • 11:1 “Lázaro”, 7 Señal 
  • 11:25 “Yo soy la resurrección     y la vida”
  • 12:1 Jesús a Jerusalén

INSTRUCCIONES A LOS DOCE

  • 13:13 “Yo soy Señor  y  maestro”
  • 14:6 “Yo soy el camino la verdad y la vida”
  • 15:1 “Yo soy la vid verdadera”
  • 16:1 El consolador
  • 17:1 Jesús el intercesor

SUFRIMIENTO DEL HIJO DE DIOS

  • 18:6 “Yo soy a quién buscáis”
  • 18:1 Arresto de Jesús
  • 19:1 Crucifixión
  • 20:1 La resurrección

EPÍLOGO

  • 21:1 “pesca”, 8 Señal
  • 21:15 Apacienta mis ovejas
  • 21:20 El discípulo amado      

Fuente.

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