Colosenses es nombrada por la ciudad de Colosas, en donde se encontraba la iglesia a la que es dirigida. También tenía que ser leída en la iglesia vecina de Laodicea (4:6).

- ¿Quién escribió la carta? Pablo
- ¿Cuándo fue escrita? 60 a 62 d. C.
- ¿A quién fue escrita? A la Iglesia en Colosas
- ¿Dónde fue escrita? Desde la cárcel en Roma.
Autor y fecha.
Pablo se identifica como el autor (1:1, 23; 4:18), como es costumbre en sus epístolas. El testimonio de la iglesia primitiva, incluyendo a figuras clave tales como Ireneo, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Orígenes, y Eusebio, confirman que Pablo escribió Colosenses.
Evidencia adicional para el hecho de que Pablo es el autor viene de los paralelos cercanos de libro de Filemón, la cual es universalmente aceptada como una carta que fue escrita por Pablo. Ambas fueron escritas (60-62 d.C.) mientras Pablo era un prisionero en Roma (4:3, 10, 18; Flm 9, 10, 13, 23).
Contexto Histórico de Colosenses.
Colosas era una ciudad en Frigia, en la provincia romana de Asia (parte de Turquía actual), situada a unos 160 km al Este de Éfeso en la región de las siete iglesias de Apocalipsis 1-3. La ciudad se encontraba junto al río Lico, no lejos de donde fluía en el río Maender
Colosas era una ciudad próspera en el siglo quinto a.C. cuando el rey persa Jerjes (Asuero, Est 1:1) marchaba a través de la región. La lana negra y los teñidos, hechos de los depósitos de tiza (gis) que se encontraban en al área, eran productos importantes. Además, la ciudad estaba situada en la unión de las principales rutas de comercio de norte a sur y de este a oeste. No obstante, para los días de Pablo, el camino principal había sido redirigido a través de la ciudad cercana de Laodicea, y de esta manera daba la vuelta a Colosas, y la llevó a su declive y a que las ciudades vecinas como Laodicea y Hierápolis prosperaran.
Aunque la población de Colosas era primordialmente gentil, había una gran colonia judía que se remontaba a los días de Antioco el Grande (223-187 a.C.). La población mezclada de judíos y gentiles se manifestaba a sí misma, tanto en la composición de la iglesia como en la herejía que la plagaba, la cual contenía elementos tanto de legalismo judío como de misticismo pagano.
La iglesia en Colosas comenzó durante el ministerio de Pablo en Éfeso (Hch 19), el cual duró tres años. Su fundador no fue Pablo, él nunca estuvo en Colosas (2:1); sino Epafras (1:5-7), quien al parecer creyó durante una visita a Éfeso, y probablemente cuando regresó a casa, en Colosas, comenzó la iglesia. Varios años después de que la iglesia fuera fundad, una peligrosa herejía surgió para amenazarla, una no identificada con ningún sistema histórico en particular. Contenía elementos de lo que llegó a conocerse como gnosticismo: que Dios es bueno, pero la materia es mala, por lo tanto Jesucristo era una de varias emanaciones descendientes de Dios, y menor que Dios (una creencia que los llevó a negar su humanidad), y que un secreto, un conocimiento que estaba por encima de las Escrituras, era necesario para ser iluminado y para la salvación.
La herejía colosenses también incluyó aspectos del legalismo judío, por ejemplo la necesidad de circuncidarse para la salvación, practicar rituales ceremoniales de la ley del AT (leyes de alimentación, festividades, días de reposo) y ascetismo rígido. También llamaba a la adoración de ángeles, y a experiencias místicas. Epafras estaba tan preocupado por esta herejía que realizó el largo viaje de Colosas a Roma (4:12, 13), en donde Pablo era un prisionero.
Esta carta fue escrita en la prisión, en Roma (Hch 28:16-31) en algún momento entre el 60-62 d.C. y, por lo tanto, se hace referencia a ella como a una epístola de la prisión (junto con Efesios, Filipenses y Filemón). Pudo haber sido compuesta casi de manera simultánea con Efesios, y enviada adjunta a esa epístola, y una a Filemón, con Tíquico (Ef 6:21, 22; Col 4:7, 8), quien estaba acompañando al esclavo que había huido, Onésimo, de regreso a su amo Filemón, un miembro de la iglesia colosenses (4:7-9). Epafras se quedó en Roma (Film 23), quizá para recibir más instrucciones de Pablo.
Bosquejo de la Carta.
- Saludo y agradecimiento, 1:1-12
- La obra de Dios en Cristo, 1:13-23
- Ministerio de Pablo, 1:24-2:3
- Denuncia de falsa enseñanza, 2:4-23
- La vida cristiana, 3:1-4:6
- Conclusión, 4:7-8
Contenido.
Pablo había sido sentenciado a dos años de prisión por causa de su fe (1:24; 4:3, 10, 18; Hch 28:30). ¿Cómo reaccionaría él a las noticias tristes (2:8, 20–21) acerca de gente que aún no había conocido (1:4, 7, 8; 2:1), pero por quienes él se preocupaba mucho (2:1–3; 4:18)? Este era el dilema que el apóstol Pablo encaró cuando Epafras, el fundador de la iglesia en Colosas, lo visitó en Roma por varios días (1:3–8; 4:12; Flm 1:23).

En el año 60 d.C., Pablo fue motivado a escribir esta carta a la iglesia de Colosas (1:1, 23; 4:18) y la envió con Tíquico, y con uno de su propio equipo, Onésimo (4:7–9).
El error que se había infiltrado en la iglesia de Colosas era complejo. Contenía elementos de legalismo judaico (2:11–16), ascetismo (2:20–23) y especulaciones filosóficas (2:8). Quizás esto haya sido el precursor de lo que en el segundo y tercer siglo se conoció como gnosticismo. Esta filosofía ocultista negaba tanto la plena deidad como la plena humanidad de Jesucristo (cp. 2:9. 1:19), y abogaba por la adoración de intermediarios entre Dios y el hombre (2:18–19). Al refutar esta insidiosa enseñanza, Pablo no la confrontó fuertemente porque estas ideas todavía no estaban completamente desarrolladas. Tampoco reprende a los creyentes de Colosas, la mayoría de los cuales no eran convertidos suyos.
Más bien, el apóstol usa una estrategia eficaz: la clara presentación de las verdades del evangelio. Por esa razón esta carta contiene una de las más poderosas imágenes del Hijo de Dios (1:15–20; 2:9–15). Pablo desea que sus lectores entiendan claramente que una comprensión de la gracia de Dios motiva a los cristianos a permitirle a Cristo tener el primer lugar en todo (1:6, 18).
En un saludo más largo que lo usual, Pablo comienza la carta dándole gracias a Dios por la respuesta de los cristianos de Colosas al evangelio que Epafras ya les había anunciado (1:3–8). El ora para que continúen creciendo en sabiduría, de modo que lleguen a entender completamente lo que involucra su redención por medio de Cristo (1:9–14). Esas oraciones eran apropiadas porque los maestros herejes se ufanaban de tener un conocimiento superior (2:3–4).
En el resto del capítulo 1 y en el 2, Pablo escribe acerca de la supremacía de Cristo. La posición planeada por Dios para su Hijo (1:15–23), el misterio de Dios proclamado por Pablo (1:24–2:3) y la salvación de Dios provista por medio de Cristo (2:4–23), todo esto señala a Jesucristo ocupando el primer lugar en todo (1:18). Él es la verdad eterna de Dios, la respuesta a toda forma de error prevaleciente en Colosas.
Con estas verdades expuestas claramente, Pablo indica cómo la supremacía de Cristo debe ser aplicada en la vida diaria cristiana. Los capítulos 3 y 4 (hasta el vers. 6) tratan estos asuntos prácticos. A la dinámica de la nueva vida del creyente (3:1–17) le siguen los deberes de esa nueva vida en el hogar (3:18–21), en el trabajo (3:22–4:1), en la oración (4:2–4) y entre los no creyentes (4:5–6).
En los saludos finales, Pablo menciona varias personas que estuvieron con él en Roma o en Colosas (4:7–17), y concluye con su propia firma (4:18).
Esta primera carta, de las cuatro que Pablo escribió durante su primer encarcelamiento en Roma, sobresale como un testimonio de que el mejor antídoto para la herejía es el punto de vista bíblico de la persona y obra de Cristo.
Importancia en la Biblia.
Como con todas las iglesias primitivas, el problema del legalismo judío en Colosas fue de gran preocupación para Pablo. Tan radical era el concepto de la salvación por gracia, no por obras, que para aquellos sumergidos en la ley del Antiguo Testamento, les resultaba muy difícil de entenderla. En consecuencia, había un continuo movimiento entre los legalistas, para añadir ciertos requerimientos de la ley a esta nueva fe. Primeramente entre ellos estaba el requisito de la circuncisión, el cual aún se practicaba entre algunos de los judíos convertidos. Pablo contradijo este error en Colosenses 2:11-15, en donde declara que la circuncisión de la carne ya no era necesaria, porque Cristo había venido. La suya era la circuncisión del corazón, no de la carne, haciendo ya innecesarios los ritos ceremoniales del Antiguo Testamento (Deuteronomio 10:16, 30:6; Jeremías 4:4, 9:26; Hechos 7:51; Romanos 2:29).
Carácter de Dios en Colosenses.
- Dios es accesible: 1:21, 22
- Dios es invisible: 1:15
- Dios es justo: 3:25
- Dios es potente: 1:11; 2:12
- Dios es reconciliador: 1:20
- Dios se aíra: 3:6
Cristo en Colosenses.
El mensaje de Colosenses afirma la obra perfecta de Cristo en el creyente (1:28). Pablo destaca la deidad de Jesús contestando a quienes atacaban a la Persona de Cristo con «filosofía y huecas sutilezas» (2:8, 9). Debemos aceptar la plenitud de Cristo a fin de que Dios les permita a los creyentes llegar a la plenitud de la vida en él (2:10).
Estructura de la Carta.
Título: “La Cabeza de la Iglesia”
Versículo Clave: 1:18 “Y Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia el que es el principio el primogénito de entre los muertos para que en todo tenga la preeminencia”.
LA PREEMINENCIA
- 1:1 Santos en Colosas
- 1:15 Él es
- 2:6 Andad en Él
RESUCITADO CON CRISTO
- 3:5 Morir en vosotros
- 3:18 Haced
- 4:7 Saludos
Fuente.
- Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org
- Colosenses: Adaptado de Indubiblia, www.indubiblia.org
- Notas Personales
- Imágenes: Google