APOCALIPSIS

A diferencia de la mayoría de los libros de la Biblia, Apocalipsis contiene su propio título: «La revelación de Jesucristo» (1:1). «Apocalipsis» (gr., apokalupsis) quiere decir «un descubrimiento», «una revelación» o «una apertura». En el NT, esta palabra describe la revelación de la verdad espiritual (Ro 16:25; Gá 1:12; Ef 1:17; 3:3), la revelación de los hijos de Dios (Ro 8:19), la encarnación de Cristo (Lc 2:32), y su gloriosa aparición  en su segunda venida (2Ts 1:7; 1P 1:7). En todos sus usos «revelación» se refiere a algo o alguien, una vez escondido, volviéndose visible.

El libro de Apocalipsis - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Juan
  • ¿Cuándo fue escrito? 90-96 d. C.
  • ¿A quién fue escrito? A siete Iglesias de Asia
  • ¿Dónde fue escrito? En la Isla de Patmos

Autor y fecha.

Cuatro veces, el autor se identifica como Juan (1:1, 4, 9; 22:8). Vive en el exilio, en la isla de Patmos (cerca de Éfeso), a causa de su valiente testimonio acerca de Jesús (1:9). Allí pone por escrito la visión que le fue permitido ver (1:1) para beneficio de siete iglesias en Asia Menor (1:11).

La tradición de la iglesia siempre ha identificado al autor como Juan, el apóstol de Jesucristo, que escribió también el cuarto evangelio y las tres cartas que llevan su nombre. Algunos investigadores modernos ponen en duda esta identificación, basándose para ello en la evidencia interna. Pero precisamente esa evidencia interna apoya que el autor del Apocalipsis es la misma persona que escribió el evangelio y las tres cartas.

Escrito por el anciano discípulo Juan mientras estaba encarcelado en la isla de Patmos alrededor del año 95 d.C., Apocalipsis ha sido una fuente de estímulo e inspiración a los cristianos de todas las generaciones.

Género Literario.

Para comprender el Apocalipsis, el lector debe reconocer que esta es un tipo de literatura distinta, altamente simbólica, que combina elementos del AT con el género apocalíptico, un tipo de literatura que surgió entre los judíos del primer siglo. Aunque sus visiones con frecuencia parecen raras para el lector occidental, el libro provee una serie de pistas para la interpretación. Así, p.ej., las estrellas son ángeles; los candelabros son iglesias (1:20); «la gran prostituta» de 17:1 es «Babilonia», y la Jerusalén celestial es la esposa del Cordero (21:9-10). Los capítulos 2 y 3 son verdaderos «oráculos», un tipo de carta que aparece especialmente en el AT (ej. Jer 29:1-23, 29-32), pero también en fragmentos de cerámica griega. 

Una característica  distintiva de Apocalipsis es el uso frecuente del número siete (se repite 52 veces). Hay siete bienaventuranzas (1:3), siete iglesias (1:4, 11), siete espíritus (1:4), siete candelabros de oro (1:12), siete estrellas (1:16), siete sello (5:1), siete cuernos y siete ojos (5:6), siete trompetas (8:2), siete truenos (10:3), siete señales (12:1, 3; 13:13-14; 15:1; 16:14; 19:20), siete coronas (12:3), siete plagas (15:6), siete copas de oro (15:7), siete colinas (17:9) y siete reyes (17:10). Este número representa simbólicamente la plenitud.  

Contexto Histórico de Apocalipsis.

Apocalipsis comienza con Juan, el último apóstol que sobrevivía y un hombre de edad, en exilio en la pequeña isla estéril de Patmos, localizada en el Mar Egeo al suroeste de Éfeso. Las autoridades romanas lo habían expulsado ahí debido a su predicación fiel del evangelio (1:9). Mientras estaba en Patmos, Juan recibió una serie de visiones que establecieron la historia futura del mundo.

Cuando fue arrestado, Juan estaba en Éfeso, ministrando a la iglesia y en las ciudades circunvecinas. Buscando fortalecer aquellas congregaciones, él ya no podía ministrar a ellas en persona, y siguiendo el mandato divino (1:11), Juan dirigió Apocalipsis a ellas (1:4).

Las iglesia habían comenzado a sentir los efectos de la persecución; por lo menos un hombre, probablemente un pastor, ya había sido martirizado (2:13); y Juan mismo había sido exiliado. Pero la tormenta de la persecución estaba a punto de irrumpir en furia total sobre las siete iglesias tan queridas para el corazón del apóstol (2:10). A esas iglesias, Apocalipsis proveyó un mensaje de esperanza: Dios está en control soberano de todos los acontecimientos de la historia humana y aunque frecuentemente el mal parece haber inundado todo y los hombres impíos todopoderosos, su condenación definitiva es cierta. Cristo vendrá en gloria para juzgar y gobernar.  

Bosquejo del Libro.

  • Introducción, las cosas que has visto, 1:1-20
  • Cartas a las siete Iglesias, las cosas que son, 2:1-3:20
  • Visión del fin de los tiempos, las cosas que han de ser después de éstas, 4:1-22:5
  • Conclusión, 22:6-21

Contenido.

Al leer las primeras palabras de Apocalipsis (tres palabras, en el texto griego) se nota que se introduce el último libro de la Biblia. Es la revelación de Jesucristo, la revelación final de los propósitos redentores de Dios (1:1–3; 22:6–7). Apocalipsis es un libro de profecías (1:3; 10:11; 22:7, 10, 18–19). Según el testimonio del ángel, su autor fue contado entre los profetas (22:9). Su tema y mensaje anticipan la segunda venida de Jesucristo (1:7; 3:11; 16:15; 19:7; 22:7, 12, 20).

La bestia de siete cabezas y diez cuernos | Por qué seguir a Jesus. com
«…vi subir del una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos» 13:1.

El apóstol Juan vivía en Efeso cuando fue hecho prisionero por las autoridades romanas y lo desterraron a Patmos, donde él escribió este libro (1:9). Era un tiempo de intensa persecución contra los cristianos. Antipas ya había sido martirizado por su fe (2:13) y se esperaba que el sufrimiento creciera en severidad (2:10; 3:10). Domiciano (81–96 d.C.) fue el primer emperador romano que demandó la adoración de sus súbditos mientras vivía. Como en el tiempo de Daniel, los que adoraban a Dios rehusaron ceder a sus demandas (Dn 3:4–7, 12).

Fue “El día del Señor” (1:10) del año 95 o 96 d.C. cuando el apóstol Juan recibió las visiones contenidas en este libro (1:10; 4:2; 17:3; 21:10). Este libro se escribió como respuesta a la orden directa del Señor (1:10–11, 19), quizás después de que unos mensajeros (ángeles, 2–3) de varias iglesias en Asia Menor habían visitado al apóstol. Lo que Juan escribió debía ser enviado a las siete iglesias, comenzando con Efeso y continuando en círculo hasta llegar a Laodicea (1:4, 10–11; 2:1, 8, 12, 18; 3:1, 7, 14). El documento incluye una promesa de bendición para todo el que lea y oiga sus palabras (1:3), lo cual sugiere que la carta eventualmente iría a una audiencia más amplia.

Algunos intérpretes creen que Apocalipsis es un libro de estímulo general para los cristianos de todos los tiempos, pero que no tiene significación histórica ni profética. Otros creen que estos eventos se cumplieron en la lucha de las iglesias con la opresión romana durante la vida de Juan. Aun otros toman el libro como un resumen cronológico de la historia de la iglesia desde el primer siglo hasta la segunda venida de Cristo. Parece mejor entender que el contenido de Apocalipsis (capítulos 4 al 22) aguarda su cumplimiento en el futuro. El tiempo es calculado de una manera diferente por el Señor (2 P 3:8), y en el Nuevo Testamento su venida se considera como cercana (1:1, 3; Fil 4:5; Stg 5:8–9; 1 P 4:7). Los creyentes son alentados a esperar a Cristo en cualquier momento (Ro 13:11–12; 1 Ts 1:9–10; Tit 2:13; He 9:27–28).

Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento, contiene su propio resumen general (1:19). Las cosas que has visto señalan al capítulo uno. Las cosas que son se refieren a las siete cartas de los capítulos dos y tres. Las cosas que sucederán después de estas cosas cubre el resto del libro. Lo escrito por Juan el apóstol es, en primer lugar y sobre todas las cosas, una revelación acerca de Jesucristo. El primer libro del Nuevo Testamento comienza con la genealogía del Señor (Mt 1:1) y anticipa con ansias su gloria (Mt 25:31). El último libro presenta esa gloria en su plenitud por toda la eternidad (1:6; 21:23)

Importancia en la Biblia.

El libro de Apocalipsis es la culminación de las profecías acerca del final de los tiempos, comenzando con el Antiguo Testamento. La descripción del anticristo mencionado en Daniel 9:27, es ampliamente detallada en el capítulo 13 de Apocalipsis. Aparte de Apocalipsis, los ejemplos de literatura apocalíptica en la Biblia se encuentran en Daniel capítulos 7-12, Isaías capítulos 24-27, Ezequiel capítulos 37-41, y Zacarías capítulos 9-12. Todas estas profecías se encuentran reunidas en el libro de Apocalipsis.

 Carácter de Dios en Apocalipsis.

  • Dios es eterno: 4.8–10; 16.5
  • Dios es glorioso: 4.8; 15.4; 21.27
  • Dios es justo: 19.2
  • Dios es poderoso: 4.11; 5.13; 11.17
  • Dios es justo y recto: 16.5, 7; 19.2
  • Dios es verdadero: 15.3; 16.7
  • Dios se aíra: 6.17; 11.18; 16.6, 7; 19.15

Cristo en Apocalipsis.

En el último libro de la Biblia, Jesús se revela a sí mismo triunfante, como el Todopoderoso (1.8); el Alfa y la Omega (1.8; 21.6); el principio y el fin (1.8; 21.6). Otras voces del libro de Apocalipsis proclaman a Jesucristo como el León de la tribu de Judá (5.5); heredero del trono de David (5.5); Cordero de Dios (5.6—22.3), Palabra de Dios (19.13); Rey de reyes y Señor de señores (19.16).

Estructura de Apocalipsis.

LAS COSAS QUE HAS VISTO, 1:19a, (1) 

  • Prólogo (1:1-3)
  • Saludos y doxología (1:4-8)
  • Jesús entre las siete Iglesias (1:9-20)

LAS COSAS QUE SON, 1:19b, (2-3)

  • Carta a Éfeso (2:1-7)
  • Carta a Esmirna (2:8-11)
  • Carta a Pérgamo (2:12-17)
  • Carta a Tiatira (2:18-29)
  • Carta a Sardis (3:1-6)
  • Carta a Filadelfia (3:7-13)
  • Carta a Laodicea (3:14-22)

LAS COSAS QUE HAN DE SER DESPUÉS DE ÉSTAS, 1:19c, (4-22)

  • El Trono, el Rollo, y el Cordero (4-5)
  • El trono en el cielo (cap. 4)
  • El rollo de los 7 sellos (5:1-5)
  • El cordero sacrificado (5:6-14)

Los siete sellos (6:-8:1)

  • 1 sello: caballo blanco (6:1-2)
  • 2 sello: el caballo rojo encendido (6:3-4)
  • 3 sello: el caballo negro (6:5-6)
  • 4 sello: el caballo amarillo (6:7-8)
  • 5 sello: las almas bajo el altar (6:9-11)
  • 6 sello: el gran terremoto (6:12-17)
  • Los 144.000 sellados (7:1-8)
  • La gran multitud (7:9-17)
  • 7 sello: silencio en el cielo (8:1)

Las siete trompetas (8:2-11:19)

  • Introducción (8:2-5)
  • 1 trompeta: granizo y fuego mezclado con sangre (8:6-7)
  • 2 trompeta: una montaña es arrojada al mar (8:8-9)
  • 3 trompeta: la estrella Amargura (8:10-11)
  • 4 trompeta: la tercera parte del sol, luna, estrellas son asoladas (8:12-13)
  • 5 trompeta: la plaga de la langostas (9:1-12)
  • 6 trompeta: los cuatro ángeles son sueltos (9:13-21)
  • El ángel y el rollo pequeño (cap. 10)
  • Los dos testigos (11:1-14)
  • 7 trompeta: juicios y recompensas (11:15-19)

La Mujer y el Dragón, el Imperio de la Bestia (12-14)

  • La mujer y el dragón (cap. 12)
  • Las dos bestias (cap.13)
  • El cordero y los 144.000 (14:1-5)
  • La cosecha de la tierra (14:6-20)

Las Siete Copas de la Ira de Dios (15-16)

  • Introducción: el himno de Moisés, 7 ángeles con las 7 plagas (cap.15)
  • 1 copa: llagas malignas y repugnantes (16:1-2)
  • 2 copa: el mar se convierte en sangre (16:3)
  • 3 copa: los ríos y los manantiales se convierten en sangre (16:4-7)
  • 4 copa: el sol quema a la gente con fuego (16:8-9)
  • 5 copa: hay oscuridad (16:10-11)
  • 6 copa: el río Éufrates se seca (16:12-16)
  • 7 copa: un tremendo terremoto (16:12-16)

Babilonia: La gran ramera (17:1-19:5)

  • Descripción de Babilonia (cap. 17)
  • La caída de Babilonia (cap.18)
  • Alabanza por la caída de Babilonia (19:1-5)

El Tiempo del Fin, (19:6-22:5)

  • Alabanza por las Bodas del Cordero (9:6-10)
  • El Retorno de Cristo (19:11-21)
  • Los Mil Años (20:1-6)
  • Maldición de Satanás (20:7-10)
  • Juicio en el Gran Trono Blanco (20:11-15)
  • Cielo Nuevo, Tierra Nueva, Nueva Jerusalén (21:1-22:5)

Conclusión (22:6-21)

  • Conclusión (22:6-21)

Fuente.

HEBREOS

Esta epístola lleva el título griego tradicional, «A los Hebreos», el cual fue certificado por lo menos en el siglo segundo d.C. No obstante, dentro de la epístola misma, no hay identificación de los destinatarios como hebreos (judíos) o gentiles. Debido a que la epístola está llena de referencias a la historia y religión hebrea y no trata ninguna práctica gentil o pagana en particular, el título tradicional ha sido mantenido.  

Hebreos - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió la carta? Desconocido
  • ¿Cuándo fue escrita? 67-69 d. C
  • ¿A quién fue escrita? A Judíos
  • ¿Dónde fue escrita? En Roma

Autor y fecha.

El autor de Hebreos es desconocido. Pablo, Bernabé, Silas, Apolos, Lucas, Felipe, Priscila, Aquila, y Clemente de Roma han sido sugeridos por diferentes eruditos, pero el vocabulario, estilo, y diversas características literarias de la epístola no apoyan claramente ninguna afirmación en particular.

Es significativo que el escritor se incluya a sí mismo entre aquellas personas que habían recibido confirmación del mensaje de Cristo por medio de otros (2:3). Eso parecería anular a alguien como Pablo que decía que había recibido tal confirmación directamente de Dios y no de los hombres (Gá 1:12). Haya sido quien haya sido el autor, él prefirió citar referencias del AT del AT griego (LXX) en lugar del texto hebreo. Aún la iglesia primitiva expresó diferentes opiniones acerca del autor y la erudición contemporánea admite que el rompecabezas aún no tiene solución. Por lo tanto, parece que es mejor aceptar el anonimato de la epístola. Claro que, finalmente, el autor fue el Espíritu Santo (2 P 1:21).

El usos del tiempo presente en el 5:1-4; 7:21, 23, 27, 28; 8:3-5, 13; 9:6-9, 13, 25; 10:1, 3, 4, 8, 11; y 13:10, 11 podría indicar que el sacerdocio Levítico y el sistema de sacrificios aún estaban en operación cuando la epístola fue compuesta. Debido a que el templo fue destruido por el general (más tarde emperador) Tito Vespasiano en el 70 d.C., la epístola debió de haber sido escrita antes de esa fecha. Además, puede notarse que Timoteo acababa de ser liberado de la prisión (13:23) y que la persecución estaba volviéndose severa (10:32-29; 12:4; 13:3). Estos detalles parecen indicar una fecha para la epístola alrededor del 67-69 d.C.  

Contexto Histórico de Hebreos.

El énfasis en el sacerdocio Levítico y en los sacrificios, como también en la ausencia de cualquier referencia a los gentiles, apoyan la conclusión de que una comunidad de hebreos era la destinataria de la epístola. Aunque estos hebreos eran convertidos a Cristo, probablemente había un número de incrédulos en medio de ellos, quienes fueron atraídos por el mensaje de salvación, pero quienes aún no habían hecho un compromiso total de fe en Cristo.

Una cosa es clara a partir del contenido de la epístola: la comunidad de Hebreos estaba enfrentando la posibilidad de una persecución (10:32-39; 12:4). Conforme confrontaban esta posibilidad, los hebreos eran tentados a deshacerse de cualquier identificación con Cristo. Quizás consideraron reducir a Cristo de ser el Hijo de Dios a un mero ángel. Tal precedente ya había sido establecido por la comunidad Qumrán de judíos mesiánicos que vivían  cerca del Mar Muerto. Ellos se habían apartado de la sociedad, estableciendo una comuna religiosa.

La comunidad Qumrán había llegado al punto de decir que el ángel Miguel era más alto en estatus que el Mesías venidero. Este tipo de aberraciones doctrinales podrían explicar el énfasis en hebreos capítulo uno de la superioridad de Cristo sobre ángeles.   

Posibles lugares de los destinatarios de la epístola incluyen Judea, Egipto, Italia, Asia Menor y Grecia. La comunidad que fue la destinataria primaria pudo haber circulado la epístola entre aquellas áreas e iglesias de trasfondo hebreo que se encontraban a su alrededor. Esos creyentes probablemente no habían visto a Cristo personalmente. Aparentemente, habían sido evangelizados por aquellos que “oyeron” a Cristo y cuyos ministerios habían sido certificados “con señales y prodigios y diversos milagros” (2:3, 4). La congregación ni era nueva, ni le faltaba instrucción (“debido ser ya maestros”) sin embargo algunos de ellos aún necesitaban “leche, y no alimento sólido” (5:12).

Bosquejo de la Carta.

  • Superioridad del hijo de Dio, 1:1-218
  • Superioridad de la fidelidad del Hijo, 3:1-4:16
  • Superioridad de la obra del Hijo de Dios, 5:1-6:20
  • Superioridad del sacerdocio del Hijo, 7:1-10:39
  • Superioridad de la fe cristiana, 11:1-12:2
  • Superioridad del camino del Padre, 12:3-29
  • Superioridad de la vida cristiana, 13:1-25

Contenido.

Los lectores originales son descritos de varias maneras. Ellos estaban muy concentrados en el Antiguo Testamento, el cual se cita frecuentemente. Se le da prominencia a Abraham (2:16; 7:1–9; 11:8, 17), antepasado físico de ellos. Por medio de los discípulos originales de Cristo (2:3), ya habían oído el evangelio y habían presenciado señales, maravillas y milagros del Espíritu Santo (2:4). Junto con el escritor, habían llegado a ser participantes de Cristo (3:14) y habían ministrado a otros creyentes (6:10), tratando a los perseguidos con compasión (10:32–34; 12:4). Habían sido creyentes por mucho tiempo y algunos de sus líderes ya habían fallecido (13:7). Si bien es cierto que habían entendido los principios espirituales básicos (6:1), sus deficiencias incluían una escasez de maestros (5:12), dureza para oír (5:11) y una resistencia a poner en práctica lo que sabían que era correcto (6:12). Su incredulidad impidió que entendieran correctamente el evangelio (3:12).

He aquí el Cordero de Dios!» (Jn 1, 36) – Escritura_Sagrada
Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. 10:22

Puesto que todas estas características no se verían en una sola persona, es probable que varios grupos existían entre los lectores originales. Había algunos cristianos, inclusive sacerdotes judíos convertidos (Hch 6:7) que sufrieron por causa de su fe (10:32–34; 12:4). Había otros que estaban intelectualmente persuadidos acerca del cristianismo, pero no comprometidos en cuanto a su relación personal con Cristo (2:1–3; 6:4–6; 10:26–29; 12:15–17). Aun otros no estaban en lo absoluto convencidos acerca de la verdad del cristianismo a pesar de que habían sido expuestos a sus enseñanzas (9:14–15, 27–28). La existencia de estos grupos diversos ayudaría a justificar las advertencias severas encontradas a través de la carta.

Esta carta de exhortación (13:22) fue escrita para reforzar la fe de los judíos convertidos, haciendo que recordaran la provisión de Dios de un sacerdote y sacrificio perfectos por el pecado: Jesucristo. Ayudaría también a convencer a cualquiera que estuviera indeciso acerca de Cristo, de que había mayor ganancia al volverse a El que permanecer en el judaísmo. La carta contiene un gran comentario sobre Habacuc 2:4: “El justo por su fe vivirá” (10:38; cp. Ro 1:17; Gá. 3:11). El autor demuestra la superioridad de Cristo sobre otros en cuanto a su persona (1:1–4:13), su sacerdocio (4:14–10:18) y sus preceptos (10:19–13:19).

Se muestra a Cristo como mayor que los profetas del Antiguo Testamento (1:1–3), los ángeles (1:4–2:18) e incluso Moisés y Josué (3:1–4:13), en cuestiones relacionadas a su persona.

La profesión de Cristo como sacerdote se ve que es superior a la de los levitas cuando se comparan en su efecto (4:14–16), orden (5:1–7:28) y posición (8:1–10:18). Los últimos tres capítulos y medio resumen las tres virtudes cardinales de la fe cristiana (10:22–24). Los preceptos que guían el estilo de vida de los que han creído en Cristo Jesús para salvación, son mostrados proveyendo mayor confianza en la fe (10:19–11:40), en confesar la esperanza (12:1–29) y en compasión amorosa (13:1–19).

La carta no contiene saludo introductorio, y concluye con una bendición y comentarios personales (13:20–25). Esta carta estimula a todo creyente a continuar creciendo en su madurez en Cristo.

Importancia en la Biblia

El concepto medular de Hebreos, el sumo sacerdocio de Jesucristo. Hebreos dice muy poco de la justificación que viene por la fe y no por las obras de la Ley, o de la dicotomía carne/espíritu. No emplea la frase paulina «con Cristo» y no dice nada referente al lugar de los judíos y los gentiles en el plan de la salvación.

A diferencia de Pablo, quien concibe la Ley desde el punto de vista de la demanda moral y como un poder autónomo, Hebreos presenta la Ley básicamente en su aspecto cultural, como una institución para la expiación, acorde con la revelación de la salvación en el Nuevo Testamento. Es una preparación imperfecta. Pablo en ningún sitio sostiene la imposibilidad de un segundo arrepentimiento, Hebreos sí (6.4ss; 10.26ss; 12.17).

Este contraste con Pablo revela al autor de esta exhortación como un cristiano de extracción judía, sumamente brillante y original en su perspectiva teológica.

Carácter de Dios en Hebreos.

  • Dios es accesible: 4.16; 7.25; 9.6–15; 10.19–22; 11.16
  • Dios es fuego consumidor: 12.29
  • Dios es glorioso: 1.3
  • Dios es amoroso: 12.6
  • Dios cumple sus promesas: 4.1; 6.12, 15, 17; 8.6, 10, 12; 10.23, 36; 11.9, 11, 33
  • Dios se aíra: 3.17–19; 10.26, 27

Cristo en Hebreos.

Hebreos exhorta a sus lectores a recordar la provisión de Dios de un sacerdote perfecto y del sacrificio en Cristo para liberar a los que estaban bajo la ley. Hebreos presenta a Cristo como el sacrificio perfecto por sobre los sacrificios inadecuados de los judíos (9.9, 12–15). Cristo también es superior como Sumo Sacerdote, Profeta y Rey con respecto a todos los que le precedieron (4.14–16; 12.1,2).

Estructura de Hebreos.

TODO POR EL HIJO

  • 1:1 Dios hablando por el hijo
  • 2:1 La salvación su autor

JESÚS SUPERIOR

  • 3:1  Jesús  Moisés el reposo

JESÚS SUPERIOR SACERDOTE

  • 4:14  Jesús sumo sacerdote y apostasía
  • 7:1  Sacerdocio de Melquisedec

MEDIADOR DE UN MEJOR PACTO

  • 8:1 El Mediador  
  • 9:1 Nuevo Pacto
  • 10:1  Antiguo pacto

UN MEJOR FUNDAMENTO

  • 10:19  Libertad y pecado      
  • 11:1 La fe

MEJOR RESULTADO

  • 12:3  Jesús y los que rechazan      
  • 13:1  Permanezcan en él

Fuente.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar