Santiago, al igual que todas las epístolas generales a excepción de Hebreos, lleva el nombre de su autor (v.1)
- ¿Quién escribió la carta? Santiago
- ¿Cuándo fue escrita? 40-50 d. C.
- ¿A quién fue escrita? A todas las tribus de Israel
- ¿Dónde fue escrita? En Jerusalén
Autor y fecha.
De los cuatro hombres que se llaman Santiago en el N.T, sólo dos son candidatos para ser los autores de esta epístola. Nadie ha considerado seriamente a Jacobo el menor hijo de Alfeo (Mt 10:3; Hch 1:13), o Jacobo el padre de Judas, no Iscariote (Lc 6:16; Hch 1:13).
Algunos han sugerido a Jacobo el hijo de Zebedeo y hermano de Juan (Mt 4:21), pero él fue martirizado demasiado pronto para haberla escrito (Hch 12:2). Eso únicamente deja a Jacobo (Santiago) el hermano menor de Cristo (Marcos 6:3) y hermano de Judas (Mt 13:55), quien también escribió la epístola que lleva su nombre (Judas 1).
Inicialmente Santiago había rechazado a Jesús como Mesías (Jn 7:5), pero más adelante creyó (1 Co 15:7). Él se volvió el líder clave en la iglesia de Jerusalén (Hch 12:17; 15:13; 21:18; Gá 2:12), siendo llamado una de las «columnas» de esa iglesia, junto con Pedro y Juan (Gá 2:9). También conocido como Santiago el justo por su devoción a la justicia, él fue martirizado 62 d.C., de acuerdo al historiador judío del primer siglo Josefo. Comparando el vocabulario de Santiago en la carta que se escribió la cual está registrada en Hechos 15 con el que se encuentra en la epístola de Santiago corrobora el hecho de que fue el autor de esta epístola.
Contexto Histórico de Santiago.
Los destinatarios de este libro eran creyentes judíos que habían sido dispersados (1:1), posiblemente como resultado del martirio de Esteban (Hch 7, 31-34 d.C.), pero lo más probable es que se debió a la persecución bajo Herodes Agripa I (Hch 12, 44 d.C.). El autor se refiere a su audiencia como a “hermanos” quince veces (1:2, 16, 19; 2:1, 5, 14; 3:1, 10, 12; 4:11: 5:7, 9, 10, 12, 19), el cual era un epíteto común entre los judíos del primer siglo. No es sorprendente, entonces, que Santiago es judío en su contenido. Por ejemplo, la palabra griega traducida “congregación” (2:2) es la palabra para “sinagoga”. Además, Santiago contiene más de cuarenta referencias al AT, y más de veinte al Sermón del Monte, Mt 5-7.
Bosquejo de la Carta.
- Saludo, 1:1
- Pruebas y tentaciones, 1:2-18
- La religión auténtica, 1:19-26
- Necesidad de maestros sabios, 3:1-18
- La paz de Dios, 4:1-17
- Disciplina en la vida cristiana, 5:1-20
Contenido.
Esta carta se debe considerar como una guía práctica del cristianismo, aunque sólo se menciona a Cristo dos veces (1:1; 2:1). Es una lección de contrastes: pruebas útiles y perjudiciales; sabiduría genuina y falsa; fe verdadera y falsa. Su contenido es práctico, con un promedio de más de una orden cada dos versículos.

Es interesante seguir el desarrollo de Santiago en la fe. En principio él no creía que su hermano fuese Cristo (Jn 7:5); después tuvo un encuentro con Jesús resucitado (I Co 15:7), lo que resultó en su conversión porque más tarde él se encontraba entre los creyentes que aguardaban la prometida venida del Espíritu Santo (Hch 1:14). Llegó a ser líder en la iglesia de Jerusalén (Gá 1:18–19; 2:1, 9) y presidió el primer concilio de la iglesia (Hch 15:13–21). Unos años después, Pablo lo visitó (Hch 21:17–25). Santiago escribió esta carta teniendo como trasfondo su rica experiencia en la obra pastoral. Fue martirizado por su fe en el año 62 o 63 d.C.
Los lectores de esta carta son nombrados “las doce tribus que están en la dispersión” (1:1). Aparentemente Santiago se preocupaba por todos los israelitas convertidos al cristianismo que antes habían formado parte de la congregación de Jerusalén, pero ahora residían en otras partes del mundo. Su dispersión se incrementó después del martirio de Esteban (Hch 7:54–8:3) y también durante la persecución bajo Herodes Agripa I (Hch 12:1–2). El historiador Josefo describe la situación de esta manera: “Ahora estos judíos han emigrado a todas las ciudades, y es difícil encontrar un lugar en el mundo habitado que no haya admitido a este grupo de hombres, y que no sea posesión de ellos” (Antigüedades, XIV, vii).
Es el escrito del N.T. con más características judías, contiene más de cuarenta referencias al A.T. y más de veinte alusiones al Sermón del Monte. Inclusive, se retiene un nombre hebreo para Dios en 5:4 (Señor de Sabaot, i.e., Señor de los ejércitos). Santiago emplea quince veces el saludo común entre los creyentes judíos.
El reto a los que leen esta carta por primera vez y a todos los cristianos es: “Si posee fe genuina en Cristo para la salvación, demuéstrela.” El contenido de esta carta se puede considerar como la presentación de cuatro evidencias de la verdadera fe: 1) Los cristianos son instados a perseverar en el sufrimiento con alegría (1:2–16); 2) a servir espontáneamente como resultado de su fe (1:17–2:26); 3) son advertidos a hablar sabiamente (3:1–4:12); 4) a mostrar buen sentido en las relaciones con otros en sus vidas (4:13–5:20).
Esta carta es un perenne recordatorio de que cualquiera puede decir que es cristiano, pero la mejor evidencia de la fe genuina se manifiesta por la manera como vive.
Importancia en la Biblia.
El mensaje de Santiago desafía al pueblo de Dios a una fe relevante; el evangelio no está restringido a lo espiritual solamente, sino que plantea demandas sobre la totalidad de la vida humana.
En la enseñanza de Pablo, vemos que la acción de Dios en Cristo (para la salvación de los hombres) resulta en la acción del creyente en Cristo, en respuesta a la acción de Dios. Pero el método de Santiago es diferente, su carta está llena de mandatos que dan por sentado que ha habido una conversión. Santiago presenta al lector las demandas prácticas del evangelio. Por eso su escrito tiene tanto que ver con la vida diaria, y no deja lugar al escapismo moral, ni a las especulaciones teológicas. Frente a las afirmaciones del autor, solo nos queda actuar o no, conforme a las demandas del evangelio. De allí que el centro del mensaje de Santiago se encuentra en su llamado a una vida ética basada en el evangelio de Jesucristo.
Carácter de Dios en Santiago
- Dios es accesible: 4.8
- Dios es inmutable: 1.17
- Dios es luz: 1.17
- Dios cumple sus promesas: 1.12; 2.5
- Dios es uno: 2.19–20
Cristo en Santiago.
Santiago solo hace franca referencia a Cristo dos veces (1.1; 2.1) y, sin embargo, su epístola abunda en referencias a las enseñanzas de Cristo, en particular al Sermón del Monte (ver el cuadro. La aplicación que Santiago hace de la verdad a la vida de sus lectores brinda a los creyentes una comprensión más clara de la sabiduría de Cristo.
Estructura de la Carta.
Título: “Principios Prácticos para la Fe”
Versículo Clave: “Así también la fe si no tienes obras está muerta en sí misma”, 2:17
PRUEBAS HACEDORES DE LA PALABRA
- 1:1 Santiago a las 12 Tribus
- 1:2 Tened por sumo gozo
- 1:5 Falta de Sabiduría
- 1:9 El de humilde condición
- 1:12 El que soporta la tentación
- 1:16 Hermanos no erréis
- 1:19 Pronto para oír
- 1:22 Hacedores de la Palabra
- 1:26 Si alguno se cree religioso
FAVORITISMO FE Y OBRAS
- 2:1 Sin acepción de Personas
- 2:8 Si cumplís la ley real
- 2:14 ¿Podrá la ley salvarle?
2:18 Tú tienes fe yo obras
LA LENGUA Y EL MUNDO
- 3:1 No os hagáis maestros
- 3:6 La lengua un fuego
- 3:13 Sabio y entendido entre vosotros
- 4:1 ¿De dónde guerras y pleitos?
- 4:11 No murmuréis
4:13 Los que decís
RICOS PACIENCIA Y ORACIÓN
- 5: 1 ¡Vamos ahora ricos!
- 5:7 Tened paciencia
- 5:12 No juréis
- 5:13 ¿Alguno afligido?
- 5:19 Alguno Extraviado
Fuente.
- Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org
- Santiago: Adaptado de Indubiblia, www.indubiblia.org
- Notas Personales
- Imágenes: Google