JUAN

El título del cuarto Evangelio continúa el patrón de los otros Evangelios, siendo originalmente identificado como «Según Juan». Al igual que los otros, «El Evangelio» fue añadido más tarde. 

El Evangelio de Juan - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Juan
  • ¿Cuándo fue escrito? Alrededor del 90 d. C.
  • ¿A quién fue escrito? A gentiles
  • ¿Dónde fue escrito? En Éfeso

Autor y fecha.

Aunque el nombre del autor no aparece en el Evangelio, la tradición de la iglesia primitiva lo identificó como el apóstol Juan. El padre de la iglesia primitiva Ireneo (130-200 d.C.) un discípulo de Policarpo (70-160 d.C.), quién su vez fue un discípulo del apóstol Juan, testificaron ya era avanzado en edad.

Juan y Jacobo, su hermano mayor (Hch 12:2), eran conocidos como «los hijos de Zebedeo» (Mt 10:2-4), y Jesús les dio el nombre de «Hijos del trueno» (Mr 3:17). Juan fue un apóstol (Lc 6:12-16) y uno de los tres asociados más íntimos de Jesús (junto con Pedro y Jacobo, Mt 17:1; 26:37), siendo un testigo ocular y participante en el ministerio terrenal de Jesús (1Jn 1:1-4).

Después de la ascensión de Cristo, Juan se convirtió en un «pilar» en la iglesia de Jerusalén (Gá 2:9). Él ministró con Pedro (Hch 3:1; 4:13; 8:14) hasta que fue a Éfeso (la tradición dice antes de la destrucción de Jerusalén), donde escribió este Evangelio y desde donde los romanos lo exiliaron a Patmos (Ap 1:9). Además del Evangelio que lleva su nombre, Juan también escribió 1, 2 y 3 de Juan y el libro de Apocalipsis (Ap 1:1).

 Juan escribió su Evangelio 80-90 d.C., alrededor de cincuenta años después de que fue testigo del ministerio terrenal de Jesús.

Contexto Histórico de Juan.

El Evangelio de Juan es el único de los cuatro que contiene una afirmación precisa del propósito del autor (20:30, 31). Él declara: «Estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre» (20:31). Los propósitos primordiales, entonces, son dos: evangelístico y apologético.

Reforzando el propósito evangelístico está el hecho de que la palabra «creer» se usa aproximadamente cien veces en el Evangelio (los sinópticos usan el término menos de la mitad de esta cantidad). Juan compuso su Evangelio para proveer razones de la fe salvadora en sus lectores y como resultado, para asegurarles que recibirían el regalo divino de vida eterna. (1:12).

El propósito apologético está relacionado muy de cerca al propósito evangelístico. Juan escribió para convencer a sus lectores de la verdadera identidad de Jesús como Dios-Hombre encarnado, cuyas naturalezas divina y humana estaban perfectamente unidas en una persona, quien era el Cristo («Mesías») profetizado y Salvador del mundo (1:41; 3:16; 4:25, 26; 8:58).

Bosquejo de Juan.

  • Prólogo: Cristo el verbo Eterno, 1:1-18
  • Presentación como Hijo de Dios, 1:19-12:50
  • Instrucciones a los doce, 13:1-17:26
  • Sufrimiento del Hijo de Dios, 18:1-20:31
  • Epílogo, 21:1-25

Contenido.

El Evangelio de Juan es diferente de los otros. Presenta a Jesucristo como Dios (1:1–5, 9–18; 2:23–25; 3:31–36; 5:30–47; 6:66–69; 8:46–59; 9:35–41; 10:22–39), y no contiene narrativa de su naimiento, genealogía, juventud, bautismo, tentación, transfiguración ni ascensión. Su propósito se anuncia claramente: traer a todos a la fe en Cristo para vida eterna (20:30–31). Noventa por ciento del material de Juan es exclusivo en su Evangelio.

Su contenido abarca cuatro Pascuas (2:13; 6:4; 13:1; 18:28), y sólo pocos días del ministerio de Jesús están en forma cronológica (los capítulos 13–18 cubren sólo un día).

Necesidad de ser limpios y servir
Puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, 13:5

Juan desarrolla su caso para la Deidad de Cristo alrededor de nueve discursos:

  1. A Nicodemo, 3:1–21;
  2. A la samaritana, 4:7–42;
  3. En el estanque de Betesda, 5:19–47;
  4. Después de  la alimentación de los 5 mil, 6:22–59,
  5. Palabras de vida eterna, 60–71;
  6. La luz del mundo, 8:12–30,
  7. La verdad os hará libres, 31–59;
  8. Parábola del redil10:1–18;
  9. En el aposento alto,14:1–16:33

Su obra se centra alrededor de ocho señales milagrosas seleccionadas para revelar la persona de Cristo y producir fe:

  1. Agua convertida en vino (2:1-11);
  2. La sanidad del hijo del hombre noble (4:46-54);
  3. La sanidad del hombre paralítico (5:1-18);
  4. La alimentación de la multitud (6:1-15);
  5. Caminando sobre agua (6:16-21);
  6. La sanidad del hombre ciego (9:1-41);
  7. La resurrección de Lázaro (11:1-57);
  8. La pesca milagros (21:6-11) después de la resurrección de Jesús.      

Jesús afirmó ser Dios en la manera más fuerte posible (4:24–26; 8:24, 28, 58; 13:19). Él también se presentó como el pan de vida (6:35), la luz del mundo (8:12), la puerta (10:7, 9), el buen pastor (10:11, 14), la resurrección y la vida (11:25), el camino, la verdad y la vida (14:6) y la vid verdadera (15:1, 5).

Da enseñanzas sobre el nuevo nacimiento (3:1–15) y el Espíritu Santo (14:16–17, 26; 15:26; 16:7–15). Temas importantes como la verdad (26 veces), el amor (57 veces), la gloria (33 veces) y creer (100 veces) son desarrollados.

El cuarto Evangelio se centra en la persona de Jesucristo, el Hijo de Dios (v. Bosquejo). Comenzando con su eterna Deidad (1:1–3), Juan describe la encarnación de Cristo como el Dios-hombre perfecto (1:4–14) y su confirmación por el testimonio de Juan el Bautista (1:15–34). A base de estas realidades históricas, el apóstol Juan proporciona ejemplos de la presentación de Jesús de sí mismo por medio de discursos persuasivos y señales milagrosas en Judea, Samaria y Galilea (1:35–4:54), y en varias fiestas en Jerusalén (5:1–12:50).

Juan gira bruscamente de este despliegue público de las declaraciones de Cristo a la enseñanza privada a sus propios discípulos (13:1–17:26). El discurso del aposento alto provee la muestra más íntima del corazón del Hijo de Dios que se encuentra en las Escrituras. Juan concluye el relato de su evangelio con la crucifixión (18:1–19:42) y la resurrección (20:1–21:25) de Jesús.

Importancia en la Biblia.

Está claro que, sin desentenderse por completo de la historia, Juan escribe con un interés más teológico que histórico. Los demás Evangelios se esfuerzan en presentar a Cristo como el cumplimiento de las promesas de salvación veterotestamentarias. Juan comienza con la preexistencia de Jesucristo (1.1). Jesús es divino (1.1), pero también es humano, porque “aquel Verbo fue hecho carne” (1.14). Solo así podría ser el que nos revelara al Padre.

En el mismo comienzo, Juan nos presenta a Jesucristo con siete títulos clave: Verbo, Cordero de Dios, Rabí, Mesías, Rey de Israel, Hijo de Dios e Hijo del Hombre. Solo en Juan encontramos el “Yo soy” que afirma ser el pan de vida (6.35), la luz del mundo (8.12), predecesor de Abraham (8.58), la puerta de las ovejas (10.7), etc. También lo hallamos diciendo: “Yo y el Padre uno somos” (10.30) y “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (14.6). En cada una de estas afirmaciones, el “Yo” es enfático. Nos recuerda el nombre de Dios: “YO SOY” (Éx 3.14).

En Juan Jesús no entra en cuestiones de orar, ayunar, matrimonio, riquezas, como lo hace en otros Evangelios. En vez de eso, las relaciones de uno con Dios, los demás y el mundo se resumen en la palabra amor. El amor que Dios siente por su Hijo (3.35; 15.9) pasa a través de su Hijo a los que son suyos (13.1). Como receptores del amor de Dios, los cristianos deben amar a Dios amándose unos a otros (13.34). Este amor que une a los creyentes es también un testimonio al mundo. Juan 3.16 expresa la verdad teológica básica del evangelio: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

El Carácter de Dios en Juan.

  • Dios es accesible: 1:51; 10:7, 9; 14:6
  • Dios es glorioso: 1:14
  • Dios es invisible: 1:18; 5:37
  • Dios es amoroso: 3:16; 15:9, 10; 16:27; 17:23, 26
  • Dios es recto y justo: 17:25
  • Dios es espíritu: 4:24
  • Dios es verdadero: 17:3, 17
  • Dios es uno: 10:30; 14:9-11; 17:3
  • Dios se aíra: 3:14-18, 36

 Cristo en Juan

Evangelio de Juan constituye una proclamación de la divinidad de Jesucristo. Juan revela ya en la primera oración la naturaleza de Cristo: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios» (1:1). Mientras el Evangelio de Marcos se centra en Jesús como el Hijo del Hombre, el mensaje de Juan es que «Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios» (20:31). Lo que se destaca es que Jesús afirma ser Dios en siete declaraciones explícitas en que se designa a sí mismo como «Yo soy»  (6:35; 8:12; 10:7, 9; 10:11, 14; 11:25; 14:6; 15:1, 5)

Estructura de Juan.

Título: “Jesucristo el hijo de Dios”

Versículo Clave: 20:31 “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”

PRÓLOGO

  • 1:1 Verbo Divino

EL HIJO DE DIOS

  • 2:1 “agua en vino,” 1 Señal  
  • 3:1 Jesús y Nicodemo
  • 3:16 Amó Dios que dio a su hijo
  • 4:1 Con una samaritana
  • 4:26 “yo soy el Mesías”
  • 4:43 “hijo del noble”, 2 Señal
  • 5:1 “impedido”, 3 Señal
  • 6:1 “cinco mil”, 4 Señal 
  • 6:19 “sobre el mar”, 5 Señal 
  • 6:20 “yo soy no temáis”
  • 6:35 “yo soy el pan de vida”
  • 7:1 Jesús en Galilea
  • 8:23 “yo soy el de arriba”
  • 8:58 “yo soy el eterno”
  • 9:1 “él ciego”, 6 Señal   ”
  • 9:5 “Yo soy la luz del mundo”
  • 10:7 “Yo soy la puerta”
  • 10:11 “Yo soy el buen pastor”
  • 11:1 “Lázaro”, 7 Señal 
  • 11:25 “Yo soy la resurrección     y la vida”
  • 12:1 Jesús a Jerusalén

INSTRUCCIONES A LOS DOCE

  • 13:13 “Yo soy Señor  y  maestro”
  • 14:6 “Yo soy el camino la verdad y la vida”
  • 15:1 “Yo soy la vid verdadera”
  • 16:1 El consolador
  • 17:1 Jesús el intercesor

SUFRIMIENTO DEL HIJO DE DIOS

  • 18:6 “Yo soy a quién buscáis”
  • 18:1 Arresto de Jesús
  • 19:1 Crucifixión
  • 20:1 La resurrección

EPÍLOGO

  • 21:1 “pesca”, 8 Señal
  • 21:15 Apacienta mis ovejas
  • 21:20 El discípulo amado      

Fuente.

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