En 2 Reyes se continúa la sección histórica del Antiguo Testamento. Los detalles se escogieron bajo la inspiración de Dios, y a veces se omite material que la historia universal considera importante. El período histórico que 2 Reyes comienza con el reinado de Ocozías sobre Israel (853–852 a.C.), intercalándose luego del último versículo de 1 Reyes. Esta historia se presenta de tal modo que muestra el significado espiritual de los eventos.
Bosquejo de 2 Reyes.
El reino dividido desde Ocozias hasta la caída de Israel, 1:1-17:41.
El reino de Judá desde Ezequías hasta el cautiverio, 18:1-25:30
Contenido.
El libro continúa relatando la monarquía dividida hasta el año 722 a.C. En los primeros capítulos el profeta Eliseo es el personaje principal, guiando espiritualmente al reino de Israel (1:1–13:25). De mucha importancia es la descripción que se hace de la dinastía de David en el reino de Judá con sus fracasos y victorias. La trágica decadencia y caída de la nación hebrea, con su corrupción moral, se describe con gran detalle. El juicio de Dios contra el reino del norte, Israel, se lleva a cabo por medio de la invasión de las fuerzas asirias, quienes destruyeron el reino (17:1–41).
Luego la narración continúa con la historia del remanente del reino del sur, Judá, y termina con el relato de la caída de ese reino en el 586 a.C. El juicio de Dios viene sobre los de Judá por medio de la humillante derrota por los babilonios y el subsecuente exilio a Mesopotamia (23:1–25:30).
2 Reyes cubre un espacio de unos 290 años. Esta fue una época de mucha importancia en la vida del pueblo escogido. Trece de los dieciséis profetas que escribieron (Isaías a Sofonías) redactaron sus libros durante este tiempo. La gente fue instada a rendirse a la disciplina de Dios (25:24); Jeremías los amonestó de una manera semejante (Jer 29:1–32). Cuando Dios disciplina, es mucho mejor ceder a su benéfica corrección; las cosas empeoran cuando hay resistencia.
Referencias Proféticas.
Jesús utilizó las historias de la viuda de Sarepta de 1 de Reyes y de Naamán en 2 de Reyes (Lucas 4:25-27), para ilustrar la gran verdad de la compasión de Dios hacia aquellos a quienes los judíos juzgaban indignos de la gracia divina: los pobres, los débiles, los oprimidos, los cobradores de impuestos, los samaritanos y los gentiles. Al citar los ejemplos de la viuda pobre y de un leproso, Jesús se mostró a Sí Mismo como el Gran Médico, quien sana y ministra a aquellos en gran necesidad de la divina gracia soberana. Esta misma verdad fue la base del misterio del cuerpo de Cristo, Su Iglesia, la cual procedería de todos los niveles sociales, hombres y mujeres, ricos y pobres, judíos y gentiles (Efesios 3:1-6).
El aceite y la harina no menguaron.
Muchos de los milagros de Elías prefiguraron aquellos del mismo Jesús. Elías resucitó al hijo de la mujer sunamita (2 Reyes 4:34-35), sanó la lepra de Naamán (2 Reyes 5:1-19), y multiplicó los panes para alimentar a cien hombres y aún sobró (2 Reyes 4:42-44).
Carácter de Dios en 2 Reyes.
Dios es compasivo: 13:23
Dios es uno: 19:15
Dios se aíra: 19:28, 35, 37; 22:17
Cristo en 2 Reyes.
Aunque sobre la nación de Judá cayó el gran juicio, Dios salvó al remanente judío que estaba cautivo en Babilonia. ESte remanente preservó la línea real de David, por la cual entraría Cristo en el mundo. La apostasía de Judá exigía el juicio del Dios justo y recto, pero Dios siempre fue fiel a su pacto con David. Jesús el Mesías, como descendiente directo de David, liberaría a su pueblo del cautiverio que les mantenía el pecado.
Primero y Segundo de Reyes eran originalmente un libro llamado en el texto hebreo «Reyes», de la primera palabra en el 1:1. La traducción griega del AT, la Septuaginta (LXX), dividió el libro en dos, y esto fue seguido por la versión de la Vulgata latina (Vg.) y las traducciones en castellano. La división fue por la conveniencia de copiar este libro extenso en pergaminos y códices y no se basó en características de contenido.
Los libros de 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes combinados son una crónica de la historia entera del reinado de Judá e Israel desde Saúl hasta Sedequías. Primero y Segundo de Crónicas proveen únicamente la historia de la monarquía de Judá.
El período que 1 Reyes cubre la “edad de oro de la literatura de sabiduría hebrea” porque fue durante estos años que Salomón escribió el Cantar de los Cantares, Proverbios y Eclesiastés. Internacionalmente, Israel tuvo la oportunidad de sobresalir porque éste fue un período de debilidad en Egipto y Mesopotamia.
El libro describe el reinado de Salomón sobre la monarquía unida (Israel y Judá, 2:12–11:43); luego el libro narra las circunstancias del reino dividido. El escritor introduce cada uno de los reyes de Judá y de Israel, dando la edad del rey al ascender al trono, la duración del reinado, el nombre de la madre y hechos adicionales acerca del rey. Se hace una evaluación del reinado del rey y se recapitulan varios acontecimientos; al final de cada narrativa el escritor cita sus fuentes, dice donde fue sepultado el rey y quien reinó después de él.
¿Quién escribió el libro? Se cree que Jeremías
¿Cuándo fue escrito? Anterior a la destrucción del templo 586 a.C.
¿A quién fue escrito? Israel / Universal
¿Dónde fue escrito? Israel
Contexto Histórico de Reyes.
El libro de Reyes no solo es historia precisa, sino historia interpretada. El autor, un exiliado en Babilonia, deseaba comunicar las lecciones de la historia de Israel a los exiliados. Específicamente, él le enseñó a la comunidad en el exilio la razón por la que el juicio del Señor había venido. El escritor estableció al principio de su narración que el Señor requería obediencia por parte de los reyes a la ley mosaica, si su reino iba a recibir su bendición; la desobediencia traería el exilio (1 R 9:3-9).
La triste realidad que la historia reveló fue que todos los reyes de Israel y la mayoría de los reyes de Judá hicieron «lo malo ante los ojos de Jehová». Estos reyes eran apóstatas, que guiaron a su pueblo al pecado al no confrontar la idolatría, sino al apoyarla. Debido al fracaso de los reyes, el Señor envió a sus profetas para confrontar tanto a los monarcas como al pueblo con su pecado y su necesidad de regresar a Él.
Debido a que el mensaje de los profetas fue rechazado, los profetas predijeron que Israel y Judá serían llevadas al exilio (2 R 17:13-23; 21:10-15). Al igual que toda profecía pronunciada por los profetas en Reyes, esta palabra del Señor se cumplió (2 R 17:5, 6; 25:1-11). Por lo tanto, Reyes interpretó la experiencia de exilio del pueblo y les ayudó a reconocer por que habían sufrido el castigo de Dios por la idolatría. También explicó que así como Dios había mostrado misericordia a Acab (1 R 22:27-29) y a Joaquín (2 R 25:27-30), así también estaba dispuesto a mostrarles misericordia.
El contexto geográfico predominante de Reyes es la tierra de Israel desde Dan hasta Beerseba (1 R 4:25), incluso el Transjordán. Cuatro naciones invasoras jugaron un papel dominante en la vida de Israel y Judá desde el 971 al 561 a.C. En el décimo siglo a.C., Egipto impactó la historia de Israel durante los reinados de Salomón y Roboam (1 R 3:1; 1:14-22, 40; 12:2; 14:25-27). Siria (Aram) presentó una gran amenaza para la seguridad de Israel durante el siglo noveno a.C. 890-800 a.C. (1 R 15:9-22; 20:1-34; 22:1-4, 29-40; 2 R 6:8-7:20; 8:7-15; 10:32, 33; 12; 17-18; 13:22-25).
Los años desde 800-750 a.C. fueron medio siglo de paz y prosperidad para Israel y Judá, porque Asiria neutralizó al sur. Esto cambió durante el reinado de Tiglat-pileser III (2 R 15:19, 20, 29). Desde la mitad del siglo octavo hasta la última parte del siglo séptimo a.C., Asiria aterró a Israel y Judá, conquistando finalmente y destruyendo a Israel (reino del norte) en el 722 a.C. (2 R 17:4-6) y sitió a Jerusalén en el 701 a.C. (2 R 18:17-19:37). Desde el 612 hasta el 539 a.C., Babilonia fue la potencia dominante en el mundo antiguo. Babilonia invadió a Judá (el reino del sur) tres veces, con las destrucción de Jerusalén y del templo ocurriendo en el 586 a.C. durante ese tercer ataque (2 R 24:1-25:21).
Autor y fecha.
La tradición judía propuso que Jeremías escribió, Reyes, aunque esto es poco probable debido a que el acontecimiento final registrado en el libro (2 R 25:27-30) ocurrió en Babilonia en el 561 a.C. Jeremías nunca fue a Babilonia, sino a Egipto (Jer 43:1-7) y habría tenido por lo menos ochenta y seis años de edad en el 561 a.C. De hecho, la identidad del autor no nombrado permanece desconocida. Debido a que el ministerio de los profetas es enfatizado en Reyes, parece que el autor con mucha probabilidad era un profeta no mencionado quien vivió en el exilio con Israel en Babilonia.
Reyes fue escrito entre el 561-538 a.C. Debido a que el último acontecimiento narrado en el libro (2 R 25:27-30) establece la fecha más temprana posible de término y debido a que no hay registro del fin de la cautividad babilónica en Reyes, la liberación del exilio (538 a.C.) identifica la fecha de escritura más tardía posible. Esta fecha es algunas veces retada a la luz de las afirmaciones «hasta hoy» en 1 R 8:8; 9:13, 20, 21; 10:12; 12:19; 2 R 2:22; 8:22; 10:27; 14:7; 16:6; 17:23, 34, 41; 21:15. No obstante, es mejor entender estas afirmaciones como aquellas de las fuentes usadas por el autor, en lugar de afirmaciones del autor mismo.
Bosquejo del libro.
Los últimos días del rey David, 1:1-2:11
El reino de Salomón sobre Israel unido, 2:12-11:43
La división del reino en Judá e Israel, 12:1-22:53
Contenido.
Salomón comenzó su reinado eliminando la oposición. Después de consolidar su reino, dirigió a la gente a ofrecerle un gran sacrificio a Dios. Esa noche le fue otorgada su petición por sabiduría. Salomón construyó tres ciudades importantes donde almacenó carruajes militares para seguridad. Además él fortificó dos ciudades más para protegerse de las incursiones desde territorio filisteo. Se presentan asuntos administrativos del rey y su programa económico, como también cuestiones acerca de sus relaciones extranjeras. Se resumen las construcciones de Salomón, especialmente la construcción y dedicación del templo. Encontrándose en esta gloriosa situación, el pecado llevó a Salomón a la decadencia espiritual y al subsecuente castigo.
Al morir Salomón, su hijo Roboam fue visitado por Jeroboam y los representantes de las tribus del norte de Israel con la petición de que el gobierno fuera menos severo (12:1-4). Jeroboam era hijo de uno de los sirvientes de Salomón, y un profeta le había dicho que Dios lo había escogido para reinar sobre las tribus del norte (11:29-32). Roboam siguió un mal consejo y rehusó la petición; por eso el reino se dividió: Israel en el norte, con diez tribus con Roboam como rey y Judá en el sur, con dos tribus con Roboam como rey (12:11-17).
Reino del Norte, Israel; Reino del Sur, Judá.
Jeroboam comenzó su reinado rompiendo sus lazos religiosos con Jerusalén. Estableció nuevos lugares de adoración en Betel, en la parte sur de su dominio y en el norte en el territorio de Dan (12:25-33). También instaló un nuevo sacerdocio e instituyó otro calendario. Sin embargo, mucha gente del reino del norte permaneció fiel a la adoración del Señor. El profeta Elías luchó por la causa del Señor en contra de esta falsa religión de ritos paganos sexuales y violencia, y sus encuentros con Acab y Jezabel llenan muchas páginas del libro. Elías desafió a toda la nación a volver al Señor.
Por más de 50 años de la historia de la monarquía dividida, hubo conflicto entre Judá e Israel. Después de este tiempo de guerra, Acab y Josafat comenzaron un período de paz entre los reinos, que duró cerca de 40 años (22:1-4).
Cada rey es evaluado según él se conformaba a la ley de Dios. 1 Reyes demuestra que el pecado trae juicio y que la justicia concede la recompensa genuina.
Los principales profetas que intervinieron durante el período de los reyes de Israel, son: Elias y Eliseo, profetas que no escribieron libros; y de los que si escribieron libros, desde Isaías hasta Sofonías.
Referencias Proféticas.
El templo de Jerusalén, donde el Espíritu de Dios habitaría en el lugar Santísimo, prefigura a los creyentes en Cristo en los cuales reside el Espíritu Santo desde el momento de nuestra conversión. Al igual que los israelitas que habían abandonado la idolatría, así también debemos apartarnos de cualquier cosa que nos separe de Dios. Somos Su pueblo, el templo mismo del Dios vivo. Segunda de Corintios 6:16 nos dice, “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.”
El profeta Elías fue el precursor de Cristo y los Apóstoles del Nuevo Testamento. Dios le permitió a Elías hacer cosas milagrosas a fin de probar que él realmente era un hombre de Dios. Él resucitó de la muerte al hijo de la viuda de Sarepta, causando que ella exclamara: “Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.” De la misma manera, son evidentes en el Nuevo Testamento los hombres de Dios que hablaron Sus palabras a través de Su poder. Jesús no solo levantó a Lázaro de entre los muertos, sino que también resucitó al hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:14-15) y a la hija de Jairo (Lucas 8:52-56). El apóstol Pedro resucitó a Dorcas (Hechos 9:40) y Pablo resucitó a Eutico (Hechos 20:9-12).
Importancia en la Biblia.
En Reyes se ve un fenómeno extraordinario: una preocupación por los datos históricos exactos, que hace que esta obra sea quizá la mejor historiografía de aquellos remotos tiempos. Los datos tienen un propósito didáctico: demostrar la acción de Dios en la historia y la relación que Dios tiene con su pueblo.
El autor demuestra que el destino de la nación hebrea depende de su fidelidad a Dios y que todos los males que han venido sobre Israel y Judá son efecto de su infidelidad (2 R 23:27). Con un enfoque semejante al de Deuteronomio, enseña que el camino de la prosperidad y la bendición es la obediencia a la Ley de Jehová. Juzga a cada rey según su fidelidad a la Ley Mosaica y al culto en Jerusalén.
El libro de Reyes es una interpretación teológica de la historia de Israel y Judá. El autor no intenta tocar las actividades políticas como tales, sino la función de la palabra de Dios en la historia. La historia del pueblo escogido consiste en una serie de profecías y su respectivo cumplimiento. La palabra de Dios es palabra de juicio y de salvación. Israel y Judá sufrieron castigo por su infidelidad al pacto de Jehová con Israel. Pero Dios no permitirá su aniquilación completa.
Según el pacto davídico, la línea real seguirá (MESÍAS). Habrá una salvación gloriosa, aunque en algunos pasajes esta esperanza reside en un remanente. (Esto se ve aun en las narraciones de Elías y Eliseo). Para disfrutar de esta salvación, Israel tiene que volver a Jehová.
En la teología de Reyes hay la tensión dialéctica entre el juicio y la salvación, entre una visión pesimista y otra esperanzada de la historia. La única vía de salvación consistía en la aceptación de lo justo del castigo divino mediante el arrepentimiento de la nación. En definitiva, el énfasis sobre el arrepentimiento, como lo señala G. von Rad, es un índice para la esperanza del pueblo, al describirse cuarenta y cinco ejemplos de profecías cumplidas, basadas en promesas hechas a David y su descendencia.
Carácter de Dios en 1 Reyes.
Dios llena el cielo y la tierra: 8:27
Dios es glorioso: 8:1
Dios es misericordioso: 8:23
Dios cumple sus promesas: 8:56
Dios provee: 21:19; 22:30, 34, 37, 38
Cristo en 1 Reyes.
La sabiduría de Salomón simboliza a Cristo, «el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría» (1Co 1:30). Sin embargo en 1 Reyes Salomón llevó a su reino a la apostasía, al casarse con muchas mujeres extranjeras (11:1). En contraste con esto, Cristo mismo proclamó ser «más que Salomón» (Mt 12:42). El futuro reino de Cristo no terminará jamás.
Originalmente, 1 y 2 Samuel formaban un solo libro, pero la división hecha posteriormente fue apropiada, según se comparan los dos libros. 1 Samuel se enfoca más en cuestiones históricas mientras que 2 Samuel es una biografía del rey David. En 1 Samuel David está en “capacitación” y en 2 Samuel aparece como el rey. Saúl fue un rey conforme al corazón de la gente (1 S) mientras que David fue un rey conforme al corazón de Dios (2 S). El establecimiento del reino (1 S) da lugar a la consolidación y expansión del mismo (2 S).
¿Quién escribió el libro? Samuel, Gad, Natán
¿Cuándo fue escrito? 931 a 722 a.C.
¿A quién fue escrito? Universal / Historia de Israel
¿Dónde fue escrito? Rama, Mizpa, Jerusalén.
Contexto Histórico.
Los eventos relatados en el libro comienzan con el ascenso de David al trono sobre Judá en Hebrón, y continúan hasta poco antes de su muerte; así que las fechas de los eventos cubiertos serían del año 1010 a.C. hasta el 970 a.C. Durante este período se escribieron los Salmos davídicos y el libro de Salmos comenzó a recopilarse.
Bosquejo:
Actividades de David después de la muerte de Saúl, 1:1-4:12.
David rey de Judá e Israel, 5:1-15:6
Rebelión de Absalón y últimos días de David como rey, 15:7-24:25.
Contenido.
Este libro histórico resalta la voluntad de Dios en la vida de David y en los eventos descritos en él. Se enfatiza la seriedad del pecado y también el hecho que aun cuando el pecado se perdone, quedan las consecuencias (12:13–14). Al mismo tiempo, el pecado del hombre no impide los propósitos de Dios. Desde el tiempo del canto de acción de gracias de Ana (1 S 2:10) hasta el Salmo de alabanza de David (2 S 22:51), el plan de Dios era bendecir a Israel con el ungimiento de un rey de su predilección. La promesa al rey David de que un descendiente suyo se sentaría en su trono (7:12–15), va más allá de Salomón y se enfoca en Jesucristo, el Hijo de Dios (He 1:5). La promesa de Dios de un reino eterno será cumplida el día en que venga Aquel quien es el Rey de reyes y el Señor de señores (Ap 11:15; 19:16).
Referencias Proféticas.
El Señor Jesucristo es visto principalmente en dos partes de 2 Samuel. Primero, en el Pacto Davídico como se indica en 2 Samuel 7:16: “Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.” Y reiterado en Lucas 1:32-33 en las palabras del ángel que apareció a María para anunciarle el nacimiento de Jesús: “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” Cristo es el cumplimiento del Pacto Davídico: Él es el Hijo de Dios en la línea de David quien reinará para siempre.
Tu reino será afirmado para siempre…
Segundo, Jesús es visto en la canción de David al final de su vida (2 Samuel 22:2-51). Él canta de su roca, fortaleza y libertador, su refugio y salvador. Jesús es nuestra Roca (1 Corintios 10:4; 1 Pedro 2:7-9), el Libertador de Israel (Romanos 11:25-27), el fortísimo consuelo de “los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.” (Hebreos 6:18), y nuestro único Salvador (Lucas 2:11; 2 Timoteo 1:10).
Importancia en la Biblia.
Destacados historiadores modernos han considerado los libros de Samuel una de las mejores historias antiguas. La mención de libros escritos por profetas (1 Cr 29:29; 2 Cr 9:29), el hecho de pertenecer a los “Profetas Anteriores” en la Biblia hebrea, la actividad cultual de los círculos proféticos y la interpretación dada a la historia de Israel indican en estos libros una estrecha relación entre el profetismo y la historia bíblica. Israel veía la historia como el desarrollo del plan de Dios, quien actúa y se revela en la historia. Moisés era profeta y en él se ve este sentir profético de la historia.
El libro de Samuel desempeña un papel importante en la historia del Antiguo Testamento. Explica el tiempo crucial en el principio de la monarquía. Muestra la importancia de un rey fiel y obediente a Dios, que a la vez señala al Rey perfecto que ha de venir. El capítulo 7 de 2 Samuel es un capítulo clave para el resto del Antiguo Testamento, puesto que da la promesa a la línea davídica. En Samuel se ven, por los actos de Dios en su tratamiento con su pueblo escogido, las grandes doctrinas de la elección, la revelación, la providencia de Dios, la justicia divina, el perdón de Dios y el Reino de Dios.
Carácter de Dios en 2 Samuel.
Dios es bueno: 2:6
Dios cumple sus promesas: 7:12, 13
Dios provee: 17:14, 15
Dios es verdadero: 2:6
Dios no tiene igual: 7:22
Dios es uno: 7:22
Dios es sabio: 7:20
Dios se aíra: 6:7; 21:1; 24:1, 15, 17
Cristo en 2 Samuel.
El pacto Davídico que hallamos en 2 Samuel 7:12-16 revela la promesa divina por toda la eternidad. Cristo cumple este pacto como Mesías que desciende directamente de la línea real de David. La vida de David, que leemos en 2 Samuel, prefigura el futuro reino de Cristo.
Este libro tiene varios títulos, pero es más conocido como 1 Samuel, el cuál es su nombre en hebreo y así se usa en la mayoría de las traducciones españolas. Originalmente 1 y 2 Samuel eran un libro, pero posteriormente fueron divididos y se les dio el nombre de 1 y 2 Reyes. El actual 1 y 2 Reyes antes se llamaban 3 y 4 Reyes. 1 Samuel registra el establecimiento del reino en Israel y 2 Samuel, la consolidación y expansión del reino, 1 Reyes su división y 2 Reyes su decadencia.
El libro es nombrado así en honor al profeta Samuel, cuyo nacimiento es su tema inicial. Samuel fue un profeta del Señor (7:15–17; Hch 3:24; 13:20) y fue honrado por su gran fe (He 11:32–34). Samuel significa: aquel que escucha a Dios.
¿Quién escribió el libro? Samuel, Gad, Natán
¿Cuándo fue escrito? 931 a 722 a.C.
¿A quién fue escrito? Universal / Historia de Israel
¿Dónde fue escrito? Rama, Mizpa, Jerusalén
Contexto Histórico de Samuel.
Los acontecimientos de 1 y 2 Samuel se llevaron a cabo entre los años 1105 a.C., el nacimiento de Samuel (1 S 1:1-28), a 971 a.C., las últimas palabras de David (2 S 23:1-7). De esta manera, los libros cubren unos ciento treinta y cinco años de historia. Durante esos años, Israel fue transformado de un grupo no muy unido de tribus bajo «jueces» a una nación unida bajo el reinado de una monarquía centralizada. Primordialmente se enfocan en Samuel (alrededor del 1105-1030 a.C), Saúl quien reinó alrededor del 1052-1011 a.C, y David quien fue rey de la monarquía unida alrededor del 1011-971 a.C.
Autor y fecha.
La tradición judía le asignó la escritura de «Samuel» a Samuel mismo o a Samuel, Natán y Gad (basado en 1 Cr 29:29). Pero Samuel no puede ser el escritor porque su muerte se registra en 1 S 25:1, antes que los acontecimientos asociados con el reinado de David llegarán a suceder. Además, Natán y Gad fueron profetas del Señor durante la vida de David y no habrían estado vivos cuando se escribió el libro de Samuel. Aunque los registros escritos de estos tres profetas podrían haber sido usados para información en la escritura de 1 y 2 Samuel, el autor humano de estos libros es desconocido. La obra llega al lector como un escrito anónimo, esto, el autor humano habla de parte del Señor y de la interpretación divina de los acontecimientos narrados.
Los libros de Samuel no contienen indicación clara de la fecha de composición. El hechos de que el autor escribió después de la división del reino entre Israel y Judá en el 931 a.C. es claro, debido a las muchas referencias a Israel y Judá como entidades distintas (1 S 11:8; 17:52; 18:16; 2 S 5:5; 11:11; 12:8; 19:42-43; 24:1, 9). Además, la afirmación con respecto a que Siclag pertenece a «los reyes de Judá hasta hoy» en 1 S 27:6 da evidencia clara de una fecha de escritura posterior a Salomón.
Contenido.
1 Samuel se encuentra en la sección histórica del Antiguo Testamento. A pesar de que aquí se registran con precisión personas y eventos históricos, los hechos en este libro indican la relación de esas personas con Dios y su voluntad. Uno de los relatos más emocionantes del libro es la derrota del gigante Goliat por David (17:1–58).
Bosquejo del libro:
Ministerio de Samuel, 1:1-12:25.
Reinado de Saúl, 13:1-31:13
Al comienzo del libro Elí aparece como juez y sacerdote. Puesto que él murió en el tiempo de la batalla de Afec (4:1; alrededor del año 1075 a.C.), y ya que él juzgó a Israel por cuarenta años (4:18), su período como juez fue del 1115–1075 a.C. Samuel nació cerca del 1100 a.C. y comenzó su judicatura en 1075 a.C., sirviendo hasta su muerte (25:1) que ocurrió después de 1020 a.C. En el período histórico que cubre 1 Samuel, ocurrió un importante cambio político. Israel rechazó el sistema del gobierno según los jueces y la teocracia e insistió en una monarquía (8:1–22).
Desear un rey no era malo en sí (Dt 17:15), pero Israel lo deseó por razones equivocadas (8:5, 20). Samuel, el profeta de Dios, fue el mensajero de Dios durante esta transición de liderato. Él fue el último de los jueces (7:15–17) y ungió a Saúl (10:1; el año 1050 a.C.) y a David (16:13; cerca del 1025 a.C), aunque David fue coronado rey después de la muerte de Samuel. Los eventos de 1 Samuel ocurrieron durante un espacio de tiempo de unos 80 años, de 1100 a.C. hasta alrededor del 1020 a.C.
La soberanía de Dios es notoria en este libro al haber hecho El que se llevarán a cabo acontecimientos aparentemente imposibles (1:11, 20; 24:20). La obra del Espíritu Santo es evidente en la capacitación de personas para algún servicio (11:6; 16:13). 1 Samuel también demuestra los efectos del pecado tanto en las personas (3:10–14) como en la nación (31:1–7), aparte de la gracia perdonadora de Dios en los de corazón contrito y arrepentido (Sal 51:17).
Referencias Proféticas.
La oración de Ana en 1 Samuel 2:1-10 hace varias referencias proféticas de Cristo. Ella ensalza a Dios como su Roca (v.2), y sabemos por lo que nos dice el evangelio, que Jesús es la Roca sobre la que debemos construir nuestras casas espirituales. Pablo se refiere a Jesús como la “piedra de tropiezo” para los judíos (Romanos 9:33). Cristo es llamado la “Roca espiritual” que proveyó la bebida espiritual de los israelitas en el desierto, al igual que Él provee el “agua viva” para nuestras almas (1 Corintios 10:4; Juan 4:10). La oración de Ana también hace referencia al Señor que juzgará los confines de la tierra (v.2:10), mientras que Mateo 25:31-32 se refiere a Jesús como el Hijo del Hombre quien vendrá en gloria a juzgar a todos.
Importancia en la Biblia.
Destacados historiadores modernos han considerado los libros de Samuel una de las mejores historias antiguas. La mención de libros escritos por profetas (1 Cr 29:29; 2 Cr 9:29), el hecho de pertenecer a los «Profetas Anteriores» en la Biblia hebrea, la actividad cultual de los círculos proféticos y la interpretación dada a la historia de Israel indican en estos libros una estrecha relación entre el profetismo y la historia bíblica. Israel veía la historia como el desarrollo del plan de Dios, quien actúa y se revela en la historia. Moisés era profeta y en él se ve este sentir profético de la historia.
El libro de Samuel desempeña un papel importante en la historia del Antiguo Testamento. Explica el tiempo crucial en el principio de la monarquía. Muestra la importancia de un rey fiel y obediente a Dios, que a la vez señala al Rey perfecto que ha de venir. El capítulo 7 de 2 Samuel es un capítulo clave para el resto del Antiguo Testamento, puesto que da la promesa a la línea davídica. En Samuel se ven, por los actos de Dios en su tratamiento con su pueblo escogido, las grandes doctrinas de la elección, la revelación, la providencia de Dios, la justicia divina, el perdón de Dios y el Reino de Dios.
Carácter de Dios en 1 Samuel.
Dios es santo: 2:2
Dios es poderoso: 14:6
Dios provee: 2:7, 8; 6:7-10, 12; 30:6
Dios es justo: 12:7
Dios es soberano: 9:17; 16:12, 13; 24:20
Dios es sabio: 2:3
Dios se aíra: 5:6; 6:19; 7:10; 31:6
Cristo en 1 Samuel.
La oración de Ana (2:10) anticipa a un futuro rey ungido por Dios. Este ungido, llamado también el Mesías, cumpliría la promesa de Dios de establecer el trono de David por siempre.
Versiones antiguas y traducciones modernas titulan Rut este libro debido a la heroína moabita, quien se menciona por nombre doce veces (1:4 al 4:13). Solo dos libros en el AT tienen nombres de mujeres: Rut y Ester. El AT no se vuelve a referir a Rut, mientras que el NT la menciona una sola vez en el contexto de la genealogía de Cristo (Mt 1:5; cp. Rut 4:18-22). Es muy probable que «Rut» venga de una palabra moabita o hebrea que quiere decir «amistad».
Después de leer los deprimentes acontecimientos presentados en los últimos capítulos de Jueces, es muy refrescante llegar a este agradable y significativo libro que describe algunas de las cosas buenas que acontecieron durante el período de los jueces. En las escrituras hebreas, Rut es el segundo de los cinco libros llamados Meguilot (Rollos), que son leídos en los principales días santos judíos; Rut se lee cada año durante Pentecostés.
¿Quién escribió el libro? Algunos dicen Samuel, pero se desconoce.
¿Cuándo fue escrito? Época posterior a la coronación de David 4:22
¿A quién fue escrito? Historia
¿Dónde fue escrito? Jerusalén
Contexto Histórico de Rut.
Fuera de Belén (1:1), Moab (el enemigo permanente de Israel, el cual estaba al Este del Mar Muerto), es la única otra entidad nacional / geográfica mencionada (1:1, 2). Este país se originó cuando Lot se convirtió en padre de Moab a través de una unión incestuosa con su hija mayor (Gn 19:37). Siglos más tarde los judíos encontraron oposición por parte de Balac, rey de Moab, a través del profeta Balaam (Nm 22-25).
Ubicación de Moab.
Durante dieciocho años Moab oprimió a Israel mientras este último se encontraba en el tiempo de los jueces (3:12-20). Saúl derrotó a los moabitas (1S 14:47) mientras que David pareció disfrutar de una relación pacífica con ellos (1S 22:3, 4). Más tarde, Moab volvió a turbar a Israel (2 R 3:5-27; Esd 9:1). Debido a la relación idólatra de Moab con Quemos (1 R 11:7, 33; 2 R 23:13) y a su oposición a Israel, Dios maldijo a Moab (Is 15; 16; Jer 48; Ez 25:8-11; Am 2:1-3).
La historia de Rut ocurrió «en los días que gobernaban los jueces» a Israel (1:1), alrededor del 1370 al 104 a.C. (Jue 2:16-19), y de esta manera es un puente que va de los jueces a la monarquía de Israel. Dios usó «un hambre de la tierra» de Judá (1:1) para iniciar este hermoso drama, aunque el hambre no se menciona en Jueces, lo cual causa dificultad al tratar de fechar los acontecimientos de Rut. No obstante, al contar hacia atrás en el tiempo a partir de la bien conocida fecha del reinado de David (1011-971 a.C.), el período de tiempo de Rut con mucha probabilidad sería cuando Jair fue juez, alrededor del 1126-1105 a.C. (Jue 10:3-5).
Rut cubre alrededor de once o doce años de acuerdo al siguiente escenario: 1) 1:1-18, diez años en Moab (1:4); 2) 1:19-2:23, varios meses (mediados de abril hasta mediados de junio) en el campo de Booz (1:22; 2:23); 3) 3:1-18, un día en Belén y una noche en la era; y, 4) 4:1-22, alrededor de un año en Belén.
Autor y fecha.
La tradición apunta a Samuel como el autor, lo cual es posible debido a que no murió (1 S 25:1) hasta que hubo ungido a David como rey escogido de Dios (1 S 16:6-13). No obstante, ni características internas ni testimonios externos identifican de manera inclusiva al escritor. Esta exquisita historia con mucha posibilidad apareció poco antes o durante el reinado de David en Israel (1011-971 a.C.), ya que David es mencionado (4:17, 22) pero no Salomón. Se dice que Goethe llamó a esta pieza de literatura anónima pero sin paralelos en excelencia «la obra más hermosa y completa escrita a pequeña escala». Lo que Venus es a las estatuas y la Mona Lisa es a las pinturas, Rut es a la literatura.
Contenido.
Los acontecimientos descritos en el libro pueden haber ocurrido durante la administración de Gedeón (Jue 6:7–8:32; entre los años 1162–1122 a.C.). Algún tiempo había pasado entre los eventos de la vida de Rut y la escritura del libro. David es mencionado en Rut 4:22. Probablemente el libro se escribió durante la época de Samuel (1100–1020 a.C.), quien tal vez fue el autor.
Bosquejo del libro:
1 Escena, Moab, 1:1-1:22.
2 Escena, Campos de Belén, 2:1-23.
3 Escena, era de Booz, 3:1-18.
4 Escena, Ciudad de Belén, 4:1-22.
El libro de Rut contiene tragedia, lealtad, amargura, humor, ternura, amor, ansiedad y una conclusión muy feliz. Tiene bien merecida su reputación como una obra maestra literaria. No sólo Rut es el relato de una hermosa historia de amor; también contiene profundo significado teológico. La idea del pariente redentor es prominente en el libro; el Antiguo Testamento aclara que quien cumple con esta función no sólo debe ser pariente de sangre de la persona en necesidad de redención, sino que también debe estar dispuesto y ser capaz de redimir. La redención financiera, con el pago de las deudas del difunto, está incluida. En Deuteronomio 25:5–10 se describe el matrimonio de un cuñado con su cuñada. Según esa regulación, cuando un israelita casado moría, su hermano estaba obligado a procrear un hijo y nombrarlo según el difunto. Por una aplicación excepcional de esa escritura, Booz se casó con Rut y llegó a ser pariente redentor de Rut y Noemí.
El libro de Rut empieza con un hombre de Belén y su familia viajando a Moab, donde se asentaron y sus dos hijos tomaron esposas: Rut y Orfa. Durante el curso de los años tanto el padre, Elimelec, como sus dos hijos, Mahlón y Quelión, murieron. La viuda de Elimelec, Noemí, decidió volver a Belén e instó a sus nueras a volver a los suyos. Después de persuadirlas, Orfa partió, pero Rut demostró su lealtad a Noemí al decidir acompañarla a Belén. Las dos viudas llegaron allí en la época de la cosecha de cebada.
En un campo de cebada transcurren algunas escenas de Rut.
Rut fue al campo a cosechar y aconteció que fue a la parte del campo que pertenecía a Booz, que era de la familia de Elimelec. El rebuscar era un privilegio que los pobres tenían, permitiéndoseles recoger del grano que quedaba de las cosechas. Mientras Rut rebuscaba, recibió trato preferencial por parte de Booz. Noemí le informó a Rut que Booz era su pariente. Aunque Noemí tenía derecho a hacer uso de la ley del pariente redentor, ella ideó un plan mediante el cual Rut se presentaría como la persona con quien él debiera casarse. Había un pariente más cercano, pero no estaba dispuesto a redimir la propiedad de Elimelec, lo que incluía a Rut y Noemí. Librando cada obstáculo, Booz se casó con Rut quien después dio a luz al abuelo del rey David. En una demostración asombrosa de la gracia de Dios, Rut, mujer gentil, fue incluida en la genealogía de nuestro Señor Jesucristo (Mt 1:5).
En un sentido espiritual, el papel del pariente redentor se cumple en Cristo. Al encarnarse, Él llegó a ser nuestro redentor; por su deidad y vida impecable, llegó a ser nuestro redentor; por amor, Él estuvo dispuesto a ser nuestro redentor. Por medio de la fe en Jesucristo se reciben las bendiciones de la redención
Referencias Proféticas.
El tema más importante en el Libro de Rut es del pariente-redentor. Booz, un pariente de Rut por el lado de su esposo, actuó según su deber como se indica en la Ley Mosaica para redimir a un pariente pobre de sus circunstancias (Lev. 25:47-49). Este escenario es repetido por Cristo, quien nos redime de la pobreza espiritual y de la esclavitud del pecado. Nuestro Padre celestial envió a Su propio Hijo a la cruz, para que pudiéramos hacernos hijos de Dios y hermanos y hermanas en Cristo. Al ser nuestro Redentor, nos convertimos en Sus parientes.
Carácter de Dios en Rut.
Dios es soberano: 1:6; 4:13
Dios provee: 2:3
Cristo en Rut.
Booz, como tipo de Cristo, se convierte en el pariente redentor de Rut. Este relato prefigura la venida de Jesús como Redentor de todos los creyentes (1P 1:18, 19)
La Biblia hebrea, como también todas las versiones antiguas, llaman a este libro “Jueces.” En la cultura hebrea, un “juez” no sólo era una figura judicial sino también un líder en muchas otras áreas, inclusive en el ejército y en puestos administrativos; por tanto, un término más descriptivo para el libro sería “libertadores” o “salvadores.” En este libro se encuentran algunos de los acontecimientos más emocionantes y dramáticos de las Escrituras.
¿Quién escribió el libro? Samuel
¿Cuándo fue escrito? 1050 a 1004 a.C.
¿A quién fue escrito? A Israel / Futuras generaciones / Nosotros
¿Dónde fue escrito? Jerusalén
Contexto Histórico de Jueces.
Jueces es una trágica continuación al libro de Josué. En Josué, el pueblo fue obediente a Dios al conquistar la tierra. En Jueces, fue desobediente, idólatra y frecuentemente fue derrotado. Jueces 1:1-3:6 se enfoca en los últimos días del libro de Josué. Jueces 2:6-9 da un repaso de la muerte de Josué. El relato describe siete ciclos distintos de la desviación de Israel del Señor, comenzando desde antes de la muerte de Josué y más adelante llegando a la apostasía. Cinco razones básicas son evidentes, que dan lugar a estos ciclos de declive moral y espiritual de Israel:
Desobediencia al no echar a los cananeos de la tierra (1:19, 21, 35);
Idolatría (2:12);
Matrimonios con cananeos impíos (3:5-6);
No obedecer a los jueces (2:17);
Dejar a Dios después de la muerte de los jueces (2:19).
El período histórico de los jueces se extiende desde Josué y los ancianos hasta el reinado de Saúl. Después de la muerte de Josué (1390 a.C.) los ancianos continuaron gobernando por cerca de 15 años, lo que da la fecha de alrededor del año 1375 a.C. como el principio del período de los jueces. Puesto que Saúl llegó a ser rey el año 1050 a.C., esto da un período no mayor de 325 años de administración bajo los jueces.
Autor y fecha.
Ningún autor se menciona en el libro, pero el Talmud judío identifica a Samuel, quien fue un profeta clave que vivió durante el tiempo en el que se llevaron a cabo estos acontecimientos, y probablemente pudo haber resumido la época (1 S 10:25). El tiempo fue antes de la captura de Jerusalén por parte de David 1004 a.C. (2 S 5:6, 7) debido a que los jebuseos aún controlaban el lugar (Jue 1:21). Además el escritor se enfoca en una etapa en la que todavía no había rey en Israel (17:6; 18:1; 2:25). Debido a que Saúl comenzó se reinado alrededor del 1043 a.C., poco después de que su reinado comenzara es probable que se escribiera Jueces.
Contenido.
Una secuencia de cuatro partes se repitió varias veces en esta fase de la historia israelita: 1) Israel dejó a Dios; 2) Dios los disciplinó al permitir que fueran derrotados y subyugados por otros pueblos; 3) Israel ruega por su liberación; 4) Dios levantaba «jueces», fueran civiles o en algunas ocasiones héroes militares, que guiaban a Israel en la victoria en contra de sus opresores. Catorce jueces se levantaron, seis de ellos jueces militares (Otoniel, Aod, Débora, Gedeón, Jefté y Sansón). Dos hombres tuvieron una importancia especial en liderazgo espiritual y así hicieron un contraste: 1) Elí, juez y sumo sacerdote (no un buen ejemplo); y 2) Samuel, juez, sacerdote y profeta (un buen ejemplo).
El Ciclo de Jueces. Los detalles que fueron escogidos para ser incluidos en este libro demuestran una filosofía específica de ese período histórico, que puede resumirse en cuatro etapas:
Pecado. Este se describe en palabras tales como: “Y los hijos de Israel hicieron lo que era malo a la vista del Señor.”
Esclavitud. La Biblia dice acerca del Señor, que “El los entregó en las manos de… [tal enemigo].” A menudo la esclavitud se define aún más: “y los hijos de Israel sirvieron a… [el nombre del enemigo] por…años” y se dice el número de años.
Súplica. “Y cuando los hijos de Israel clamaron al Señor,…” Esta etapa a menudo es ampliada y explicada.
Liberación. Esto se refiere sólo a la liberación política y militar. Esta etapa describe el llamamiento de un juez para que libere al pueblo: “El Señor levantó un libertador para ellos” y luego se da el nombre del libertador.
Después de la introducción (1:1–3:6), la parte principal del libro presenta doce jueces, de los cuales seis (o siete si Débora y Barac se cuentan separadamente) son los más importantes y otros seis son secundarios (3:7–16:31).
Los jueces importantes son los siguientes. Otoniel, 3:7.11; Aod, 3:12-30; Débora, 4:1-5:31; Gedeón, 6:1-8:32; Jefté, 10:6-12:7; Sansón, 13:1-16:31
Los siete jueces secundarios están intercalados entre ellos, y son:
Samgar, el juez de la aguijada (entre Aod y Débora);
Tola, juez de Isacar (entre Gedeón y Jefté);
Jair, juez de Galaad (después de Tola, entre Gedeón y Jefté);
Ibzán, juez de Belén (entre Jefté y Sansón);
Elón, juez de Zabulón (después de Ibzán, entre Jefté y Sansón);
Abdón, juez familiar (después de Elón, entre Jefté y Sansón).
Abimelec, 9:1-57, no lo consideramos juez, debido a que él se autoproclamo rey de Israel
Samuel es considerado también juez de Israel, sin embargo él no aparece en este libro.
El libro de los Jueces concluye con dos narrativas que demuestra la inmoralidad de esos tiempos (17:1–21:25). La primera, implica la migración de los hijos de Dan y Micaía y sus ídolos (17:1–18:31). La segunda, habla de la casi total destrucción de la tribu de Benjamín por las otras tribus israelitas y del intento de encontrar esposas para los 600 benjamitas que fueron perdonados (19:1–21:25).
Debido a que no había rey [un líder espiritual fuerte] cada uno hacía lo que era correcto a sus propios ojos (17:6; 18:1; 19:1; 21:25). La lección que el libro de los Jueces tiene para los cristianos de la actualidad es que una saludable responsabilidad en la vida personal ayuda a mantenerse correctamente en la senda espiritual.
Referencias Proféticas.
El anuncio a la madre de Sansón de que ella daría a luz a un hijo que guiaría a Israel, es una figura de la anunciación a María sobre el nacimiento del Mesías. Dios envió a Su Ángel a ambas mujeres y les dijo que ellas “concebirían y darían a luz a un hijo” (Lucas 13:3; Lucas 1:31) quien guiaría al pueblo de Dios.
La compasiva liberación de Dios a Su pueblo, a pesar de su pecado y de haberlo rechazado, presenta una ilustración de Cristo en la cruz. Jesús murió para liberar a Su pueblo – a todo aquel que cree en Él – de sus pecados. Aunque la mayor parte de los que lo siguieron durante Su ministerio, eventualmente se alejarían y lo rechazarían, Él aún permaneció fiel a Su promesa y fue a la cruz a morir por nosotros.
Importancia en la Biblia.
Jueces señala el problema de Israel cuando no tenía rey. Pero el establecimiento de un reino no los llevó a un estado de perfección. Solo cuando David ascendió al trono pudo Israel soltarse de sus trágicos ciclos de desesperación y deterioro. David, el escogido de Dios, fue tipo del Rey que un día llegaría: Jesucristo.
Jueces habla también de la necesidad de un libertador o salvador. La liberación que lograban aquellos jueces humanos era siempre temporal, parcial e imperfecta. El libro apunta a Jesucristo, el eterno gran Juez (Sal 110.6), Rey y Salvador de su pueblo.
Carácter de Dios en Jueces.
Dios es justo: 5:11
Dios se aíra: 9:56
Cristo en Jueces.
El libro de Jueces sigue al pueblo de Israel a lo largo de siete períodos de completa rebeldía contra Dios. Durante cada uno de esos períodos surgen jueces específicos, como libertadores y salvadores del pueblo que ha caído. Esos jueces ilustran a Cristo como definitivo Salvador y Rey de su pueblo (Lc 2:11; Jn 4:42; Mr 15:2).
El libro de Josué ocupa un lugar estratégico. La primera división del Antiguo Testamento se compone de Génesis a Deuteronomio, y es conocida como la ley. El libro de Josué es el primer libro de la segunda división, conocida como los libros históricos (Josué a Ester). Este libro es nombrado así debido al hombre que llegó a ser el líder de Israel después de la muerte de Moisés. La tradición antigua y la evidencia interna del libro mismo indican también que Josué lo escribió. El nombre en hebreo para “Josué” (equivalente al nombre en griego “Jesús”) significa “El Señor salva” o “Salvación del Señor.”
¿Quién escribió el libro? Josué
¿Cuándo lo escribió? 1250 o 1400 a.C.
¿A quién fue escrito? A sacerdotes, Israel, Extranjeros y a Nosotros
¿Dónde fue escrito? Testigo ocular en los lugares nombrados.
Contexto Histórico de Josué.
Cuando Moisés pasó el liderazgo a Josué antes de morir (Dt 34), Israel llegaba al final de su travesía, un período de cuarenta años por el desierto 1405 a.C. Josué se acercaba a los noventa años de edad cuando se convirtió en el líder de Israel; murió a la edad de ciento diez años (24:29), condujo a Israel en la tarea de expulsar a la mayoría de los cananeos, y en la de dividir la tierra entre las doce tribus.
Estando en las llanuras de Moab, al Este del río Jordán y de la Tierra Prometida (Gn 12:7; 15:18-21), los israelitas esperaban la dirección de Dios para conquistarla. Ellos enfrentaron a pueblos en el lado occidental del Jordán que se habían sumergido en tanta iniquidad que Dios decidió expulsarles (Lv 18:24, 25). Dios le daría a Israel la tierra por conquista, primordialmente para cumplir el pacto con Abraham y sus descendientes, pero también para juzgar justamente a los habitantes pecaminosos (Gn 15:16).
Dios detuvo las aguas del Jordán.
La posesión de la tierra por parte de varios pueblos se remontaba aún antes de la época de Abraham (Gn 10:15-19; 12:6; 13:7). Sus habitantes habían caído en un declive moral, y en la adoración de muchos dioses.
Autor y fecha.
Aunque el autor no es nombrado, el candidato más probable es Josué, quien era el testigo ocular clave de los acontecimientos registrados (18:9; 24:26). Un asistente a quien Josué preparó pudo haber terminado el libro al incluir comentarios tales como los que tienen que ver con la muerte de Josué (24:29-33). Algunos han sugerido que esta sección fue escrita por el sumo sacerdote Eleazar, o su hijo, Finees. Rahab aún estaba viva en el tiempo cuando Josué 6:25 fue escrito. El libro fue terminado antes del reinado de David (15:63; cp. 2 S 5:5-9). El período más probable en el que se escribió es 1405-1385 a.C.
Josué nació en esclavitud egipcia, fue adiestrado por Moisés, y por la decisión de Dios se levantó a su posición clave como guía de Israel en Canaán. Características distintas de su vida incluyen:
Servicio (Ex 17:10; 24:13; 33:11; Nm 11:28)
Servicio como soldado (Ex 17:9-13)
Exploración (Nm 13: 14)
Súplica por parte de Moisés (Nm 27:15-17)
La soberanía de Dios (Nm 27:18)
La presencia del Espíritu (Nm 27:18; Dt 34:9)
Separación por parte de Moisés (Nm 27:18-23); Dt 31:7, 8, 13-15)
Carencia de egoísmo de manera total al Señor (Nm 32:12)
Contenido.
En este libro se registra que después de la muerte de Moisés, Josué repartió los territorios a las tribus de Israel. Puesto que el éxodo de Egipto ocurrió alrededor del año 1446 a.C. y la conquista de Canaán comenzaría en el 1406 a.C. y continuaría por unos seis años (14:7, 10), la conquista debe fecharse entre 1406–1400 a.C. Es probable que Josué haya vivido diez años más por lo menos (24:29), lo que hace que la fecha de la escritura del libro sea entre 1406–1390 a.C.
Ruinas de Jericó
En el libro de Josué, Dios demostró su fidelidad al cumplir la promesa de darles una tierra a Abraham y a sus descendientes (Gn 12:7; 15:18–21; 17:8). Lo único que ellos tendrían que hacer era entrar a poseerla, lo cual Israel hizo bajo el liderato de Josué.
El libro de Josué́ se divide en cuatro secciones.
Preparativos. Inicia el libro describiendo los preparativos para la conquista, que incluye palabras de aliento a Josué, el envío de exploradores a reconocer la tierra; el paso milagroso del Jordán; la circuncisión, celebración de la Pascua; y el encuentro de Josué con el “Príncipe del ejército de Jehová.” (1:1-5:13.
Conquista. La segunda sección, una historia de valentía, fe, milagros y estrategias innovadoras para poder ganar una batalla tras otra (6:1-13:13).
Reparto de la tierra. Una vez que los enemigos han sido derrotados, el plan de Dios continua, desplegándose a través de la tercera sección. Dios no los deja discutiendo entre ellos acerca de a quien le corresponde qué. Él les da una descripción muy detallada de la tierra que seleccionó para cada tribu, asegurando un fundamento para la paz y la justicia (13:14-21:45)
Finalmente, discurso de despedida y muerte de Josué (22:1-24:33.
Izquierda: Naciones a conquistar – Derecha: Distribución de Canaan
Extensión de la Tierra Prometida.
Límites originales de la Tierra prometida
Dios entregó a Israel un territorio más extenso que el conquistado, en 1:3-4 se describen los límites de la tierra a conquistar, que abarca a Mesopotamia, la denominada média luna fértil del oriente: desde el río Éufrates, hasta el «gran mar», es decir el mar Mediterráneo. Israel conquistó solo la franja izquierda de la media luna, el territorio de Canaan. Gran parte de ese territorio lo ha recuperado la Nación de Israel en la actualidad.
Imagen izquierda: Territorio de Canaan – Derecha: Territorio actual de Israel.
Referencias Proféticas.
La historia de Rahab la ramera y su gran fe en el Dios de los israelitas, le da un lugar junto a aquellos honrados por su fe en Hebreos 11:31. La suya es una historia de la gracia de Dios hacia los pecadores y la salvación por gracia solamente. Pero aún más importante, es el hecho de que por la gracia de Dios, ella llegó a formar parte de la línea Mesiánica (Mateo 1:15).
Uno de los rituales ceremoniales de Josué 5, encuentra su perfecto cumplimiento en el Nuevo Testamento. Los versos 1-9 describen el mandamiento de Dios de que aquellos que nacieron en el desierto fueran circuncidados cuando entraran a la Tierra Prometida. Al hacerlo, Dios “quitó el oprobio de Egipto” de ellos, significando que Él los limpiaba de los pecados de su vida anterior. Colosenses 2:10-12 describe a los creyentes como siendo circuncidados en sus corazones por Cristo Mismo, por quien hemos quitado la naturaleza de pecado de nuestras vidas anteriores sin Cristo.
Dios estableció ciudades de refugio para que aquellos que hubieran matado accidentalmente a alguien, pudieran vivir ahí sin temor a la retribución. Cristo es nuestro refugio a quien “hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” (Hebreos 6:18).
El Libro de Josué contiene un predominante tema teológico del reposo. Los israelitas, después de vagar por el desierto 40 años, finalmente entraron al reposo que Dios había preparado para ellos en la tierra de Canaán. El escritor de Hebreos utiliza este incidente como una advertencia para que nosotros no permitamos que la incredulidad nos impida entrar en el reposo de Dios en Cristo (Hebreos 3:7-12).
Importancia en la Biblia.
Josué contiene elementos de gran importancia para los cristianos. Los principales son la demostración inequívoca de la fidelidad de Dios con su pueblo al darle la tierra prometida, los detalles en cuanto al propósito de Dios con Israel, la obediencia y las bendiciones de Dios para aquellos que le escuchan y obedecen con fidelidad.
Pero lo más importante e interesante es ver el propósito de Dios al preparar el camino para la venida de Cristo por medio de Israel. Las varias referencias hechas a Josué en el Nuevo Testamento demuestran su importancia para los creyentes de la iglesia naciente y desde luego para los creyentes de hoy día (Hch 7:45; Heb 4:8; 11:30; Stg 2:25).
El valle de Ajalón, en donde el sol se detuvo durante una batalla entre Josué y los reyes amorreos (Jos 10:1–15).
Carácter de Dios en Josué
Dios es santo: 24:19
Dios es celoso: 24:19
Dios cumple sus promesas: 22:4; 23:14
Dios provee: 7:14; 21:45
Dios se aíra: 10:25; 23:16
Cristo en Josué.
Aunque este libro no contiene una profecía explícita sobre Cristo como Mesías, Josué representa un tipo de Cristo tanto por su nombre como por sus acciones. El nombre Yeshua representa el apelativo hebreo de Josué. EL nombre, que significa «Jehová es salvación», también se traduce como «Jesús».
En un momento Josué recibió la visión de un «Príncipe del ejército de Jehová» (5:13, 14). Este príncipe representa a Cristo (antes de su encarnación como hombre) y fue él quien condujo a Josué, comandante del ejército de Israel, a la victoria sobre los cananeos.
El libro de Deuteronomio es una conclusión apropiada de la “quinta parte de la ley.” El nombre del libro en la Biblia hebrea es “Devarim”, traducido “Estas son las palabras,” a veces reducido a “Las palabras.” De acuerdo a la costumbre hebrea, el nombre se toma de las primeras palabras del libro. El título en español, Deuteronomio, de la Septuaginta, es la traducción directa del griego: déuteros nómos.
¿Quién escribió el libro? Moisés
¿Cuándo fue escrito? 1446 – 1240 a.C.
¿A quién fue escrito? A Sacerdotes, Israel (Historia), Extranjeros, nosotros.
¿Dónde fue escrito? En el desierto, en el Monte Sinaí.
“Deuteronomio”, que significa “Segunda ley” o, más apropiadamente, “Repetición de la ley.” Era necesario que la ley se repitiera por las cuatro razones siguientes:
Había una nueva generación de israelitas.
Israel iba a afrontar condiciones de vida enteramente nuevas: de ser un pueblo nómada a uno sedentario.
Estarían en medio de mucha influencia idólatra.
La ley tenía que repetirse para asegurarle a Israel que el pacto todavía era válido para ellos. Así que “Repetición de la ley” es un nombre apropiado. Aun los hebreos lo titularon “Mishnah Torah” (Repetición de la ley) en las notas masoréticas.
Contexto Histórico de Deuteronomio.
Al igual que Levíticos, Deuteronomio no avanza geográficamente, sino que se lleva a cabo en su totalidad en un lugar durante algo más de un mes (Dt 1:3 y 34:8 con Jos 5:6-12). Israel había establecido su campamento en el valle central al Este del río Jordán (Dt 1:1) En Números 36:13 se hace referencia a este lugar como «los campos de Moab», un área al Norte del río Arnón cruzando el río Jordán desde Jericó. Habían pasado casi cuarenta años desde que los israelitas habían salido de Egipto.
Monte Nebo desde donde Moisés vio la Tierra Prometida
El libro de Deuteronomio se concentra en acontecimientos que se llevaron a cabo en las semanas finales de la vida de Moisés. El acontecimiento principal fue la comunicación verbal de la revelación divina de Moisés al pueblo de Israel (1:1-30:20; 31:30-32:47; 33:1-29). Los únicos otros acontecimientos registrados fueron:
Moisés registrando la ley en un libro y su comisión a José como el nuevo líder (31:1-29);
2) La vista de la tierra de Canaán por parte de Moisés desde el Monte Nebo (32:48-52; 34:1-4);
Muerte de Moisés (34:5-12).
Los destinatarios originales de Deuteronomio, tanto en sus presentaciones verbales como escritas, fue la segunda generación de la nación de Israel. Esa generación entera de cuarenta a sesenta años de edad (a excepción de Josué y Caleb, quienes eran mayores) nacieron en Egipto y participaron como niños o jóvenes en el éxodo. Aquellos que tenían menos de cuarenta años de edad habían nacido y sido criados en el desierto. Juntos, constituían la generación que se encontraba a punto de conquistar la tierra de Canaán bajo Josué, cuarenta años después de la salida de Egipto (1:34-39)
Autor y fecha.
Moisés es reconocido como el autor de Deuteronomio, debido a que el libro mismo testifica que Moisés lo escribió (1:1, 5; 31:9, 22, 24). Tanto el AT (1 R 2:3; 8:53; 2 R 14:6; 18:12), como el NT (Hch 3:22, 23; Ro 10:19) apoyan la afirmación de que Moisés lo escribió. Mientras que Deuteronomio 32:48-34:12 fue añadido después de la muerte de Moisés (probablemente por Josué), el resto del libro vino de la mano de Moisés poco antes de su muerte en el 1405 a.C.
La mayor parte del libro está constituido por discursos de despedida de Moisés, quien tenía 120 años de edad, que les dio a Israel comenzando en el primer día del mes once del año 40 después del éxodo de Egipto (1:3). Estos discursos pueden ser fechados entre enero y febrero 1405 a.C. En las últimas semanas de la vida de Moisés, él escribió estos discursos y se los dio a los sacerdotes y ancianos para las generaciones venideras de Israel (31:9, 24-26).
Contenido.
Gran parte del libro de Deuteronomio son sermones. Contiene tres discursos principales de Moisés, que él dirigió a Israel en las llanuras de Moab durante su breve permanencia allí. Esto sucedió entre el peregrinaje en el desierto y la conquista de la tierra, cerca del año 1405 a.C.
Bosquejo del libro:
El primer sermón (1:1–4:43) es una revisión del pasado de Israel, donde Moisés insta al pueblo a ser fiel al Señor y a evitar la idolatría.
El segundo sermón (4:44–26:19) es una aplicación de la ley a Israel, o sea, en el presente. En este sermón, que es el más largo del libro, Moisés resume las leyes y los estatutos civiles, morales y religiosos. El exhorta al pueblo a la santidad.
El tercer sermón (27:1–31:30) se relaciona al futuro, y varía de un tono alentador a uno amenazante. Considera las promesas hechas por Dios a Israel. Moisés suplica al pueblo a recibir las bendiciones de la obediencia, y a evitar las maldiciones de la desobediencia.
Después de los tres sermones se encuentran tres secciones breves:
El canto de Moisés (32:1–43), que celebra la responsabilidad de Israel al pacto;
La bendición de Moisés (32:44–33:29), donde él como el líder que pronto partirá de entre ellos, los bendice;
Un relato de la muerte y sepultura de Moisés (34:1–12).
Deuteronomio 6:4–9 es un pasaje especialmente importante que aún continúa recitándose en los hogares judíos de la actualidad. Es conocido como el Shema (heb. para Escucha, la primera palabra de 6:4), y recuerda a los oyentes las responsabilidades básicas del hogar, donde deberían enseñarse las Escrituras.
Escucha Israel Jehová nuestro Dios uno es.
Deuteronomio era muy apreciado por Jesús. Cuando Él fue tentado tres veces por Satanás en el desierto; cada vez respondió con citas de Deuteronomio (cp. Dt 8:3 con Mt 4:4; Dt 6:16 con Mt 4:7; Dt 6:13 y 10:20 con Mt 4:10). Cuando se le preguntó cuál era el más grande mandamiento, Jesús contestó citando Deuteronomio 6:5 (Mt 22:36–38).
Deuteronomio implica más que la repetición de la ley de Dios a una nueva generación, ya que las verdades contenidas en el libro son aplicables a la vida diaria del pueblo en su nueva tierra. Tener la Palabra de Dios no es un fin en sí mismo; es importante amar a Dios y obedecerle de corazón.
Referencias Proféticas.
Muchos temas del Nuevo Testamento se encuentran presentes en el libro de Deuteronomio. El primero entre ellos es la necesidad de guardar perfectamente la Ley Mosaica y la imposibilidad de lograrlo. Los interminables sacrificios necesarios para la expiación de los pecados del pueblo – quienes consistentemente transgredían la Ley – encontraría su cumplimiento en el último y “definitivo” sacrificio de Cristo (Hebreos 10:10). Debido a Su obra de expiación en la cruz, ya no necesitaríamos más sacrificios por el pecado.
La elección de Dios por los israelitas como Su pueblo especial, prefigura Su elección de aquellos que creerían en Cristo (1 Pedro 2:9). En Deuteronomio 18:15-19, Moisés profetiza la llegada de otro profeta, el último Profeta que había de venir, y quien es El Mesías; al igual que Moisés, Él recibiría y predicaría la revelación divina, y guiaría a Su pueblo (Juan 6:14; 7:40)
Importancia en la Biblia.
Como un libro “litúrgico” que promueve la renovación del pacto, Deuteronomio representa un esfuerzo por salvar la brecha entre las generaciones (4:9; 5:2, 3, etc.) Y relaciona la fe mosaica con la nueva vida en Canaán (4:14; 6:1, etc.). Se dirige al hombre integral, y explica la ley al intelecto (por ejemplo 4:12, 15, 16), apela al corazón (4:29, 39; 6:4–6, etc.) y estimula la voluntad (30:19, 20).
Como libro “ecuménico”, Deuteronomio recalca la unidad del pueblo de Dios (“todo Israel”; 1:1; 5:1, etc.) Y la centralización del culto que Jehová escogió (12:5, 11, 14, 18, 21, 26, etc.).
Como libro “de protesta”, Deuteronomio subraya la suprema autoridad de la Palabra de Dios, una revelación clara (30:11–14) y sencilla (29:29) que los padres de familia pueden enseñar a sus niños (6:6–9; 20:25, etc.).
Como libro “evangelístico”, Deuteronomio insiste en la necesidad de la regeneración (10:16; 30:6) y la conversión individual (4:29; 30:19, 20). Se instruye al pueblo de Dios para una guerra santa, enérgica y victoriosa (20:1–20). Pero Deuteronomio también recalca la importancia de las leyes justas (4:8) para gobernar a la sociedad (16:18–19:21, etc.).
Deuteronomio define por primera vez en el Antiguo Testamento la doctrina de la elección de Israel (4:20, 34; 7.6ss; 8:17s: 9.4s; 10:15, etc.), basada en la gracia de Jehová.
Como libro “existencialista”, Deuteronomio insiste en la importancia del presente y la necesidad de una decisión “hoy” (30:2, 8, 11, 16, etc.).
Por primera vez en el Antiguo Testamento, encontramos en Deuteronomio un monoteísmo explícito (4:35, 39; 32:39, etc.). En esto se basa lo que Jesús llamó “el primer mandamiento” (6:4, 5; cf. Mc 12:29, 30).
Como sabía bien que las provisiones del viejo pacto no bastaban (31:1, 22, 26–29), Moisés habló de un profeta venidero (18:15–19) cuya enseñanza produciría obediencia. En su propia muerte Moisés simbolizó la del nuevo Siervo que sufriría en lugar del pueblo la ira penal de Jehová (1:37; 3:26; 4:21; 34:4; cf. Is 53; Gl 3:10–14).
Carácter de Dios en Deuteronomio.
Dios es accesible: 4:7
Dios es eterno: 33:27
Dios es fiel: 7:9
Dios es glorioso: 5:24; 28:58
Dios es celoso: 4:24
Dios es justo: 10:17; 32:4
Dios es amoroso: 7:7, 8, 13; 10:15, 18; 23:5
Dios es misericordioso: 4:31; 32:43
Dios es poderoso: 3:24, 32:39
Dios cumple las promesas: 1:11
Dios provee: 8:2, 15, 18
Dios es justo: 4:8
Dios es verdadero: 32:4
Dios es sin igual: 4:35; 33:26
Dios es uno: 4:32-35, 39, 40; 6:4, 5; 32:39
Cristo en Deuteronomio.
Deuteronomio habla directamente acerca de la venida de un nuevo profeta similar a Moisés: «Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis» (18:15). Se interpreta a este profeta como el Mesías o Cristo tanto en el AT como en el NT (34:10; Hech 3:22, 23; 7:37).
Moisés ilustra a un tipo de Cristo en diversos aspectos:
Ambos salvaron sus vidas siendo bebés (Éx 2; Mt 2:13-23);
Ambos actuaron como sacerdote, profeta y líder de Israel (Éx 32:31-35; He 2:17; 34:10’12; Hch 7:52; 33:4, 5; Mt 27:11)
El título en hebreo es “En el desierto,” que es tomado del primer versículo del primer capítulo del libro, según la costumbre hebrea. El título es particularmente descriptivo del contenido del libro porque registra cómo Dios condujo, disciplinó, y nutrió a los israelitas mientras peregrinaban por los lugares del desierto Sinaí. El libro de Números, escrito por Moisés (33:2), dedica cerca de la mitad de su contenido a narración y el resto a legislación. El título en español para el libro de Números se debe a los dos censos de Israel: el primero, de la generación que salió de Egipto (1:1–4:49) y el otro treinta y nueve años después, de la generación que entró a Canaán (26:1–65).
¿Quién escribió el libro? Moisés
¿Cuándo fue escrito 1406 a siglo XIII a.C
¿A Quién fue escrito? A Israel y a nosotros
¿Dónde fue escrito? Desierto del Sinaí
Contexto Histórico de Números.
La mayoría de los acontecimientos del libro se llevan a cabo «en el desierto». La palabra «desierto» es usada cuarenta y ocho veces en Números. Este término se refiere a la tierra que contiene poca vegetación o árboles, y debido a una escasez de lluvia, no puede ser cultivada. Esta tierra es mejor usada para alimentar a rebaños de animales.
¿Por qué Dios lleva al pueblo por el desierto? Moisés pudo conducir al pueblo hacia la tierra promeida por el norte, bordeando el Mar Meditteráneo, más no lo hizo pues Dios le instruyó llevarles por el desierto para que no enfrentasen pueblos hostiles antes del tiempo esperado; por el camino del Mediterráneo se encontrarían a los filisteos, por ese motivo viajan por la Peninsula de Sinaí. El desierto en la Biblia es lugar de prueba, de transición.
En el 1:1-10:10, Israel acampó en «el desierto en Sinaí». Fue en Sinaí en donde el Señor había entrado en el pacto mosáico con ellos (Ex 19-24). Del 10:11-12:16, Israel viajó desde Sinaí a Cades.
En el 13:1-20:12, los acontecimientos se llevaron a cabo en y alrededor de Cades, el cual estaba localizado en «el desierto de Parán» (12:16; 13:3, 26), «el desierto de Zin» (13:21; 20:1).
Del 20:14 al 22:1, Israel viajó de Cades a las «llanuras de Moab». Todos los acontecimientos del 22:2-36:13 ocurrieron mientras Israel estaba acampando en la planicie al N de Moab. Esta planicie era un terreno de tierra llano y fértil en medio del desierto (21:20; 23:28; 24:1).
De Sinaí a Cades Barnea, y de Cades Barnea a Moab
EL libro de Números se concentra en acontecimientos que se llevan a cabo en los años dos y cuarenta después del éxodo. Todos los incidentes registrados en el 1:1-14:45 ocurren en el 1444 a de C., el año después del éxodo. Los incidentes a los que se hace referencia después del 20:1 ocurren en 1406 / 1405 a.C., el cuadragésimo año después del éxodo. Las leyes y acontecimientos que se encuentran en el 15:1-19:22 no están fechados, pero probablemente todos deben ser fechados 1443-1407 a.C. La falta de material dedicado a este período de treinta y siete años, en comparación con los otros años del viaje de Egipto a Canaán, muestra el desperdicio que estos años fueron debido a la rebelión por parte de Israel en contra del Señor y su juicio consecuente.
Autor y fecha.
Los primeros cinco libros de la Biblia, llamados la ley, de la cual Números es el cuarto, son atribuidos a Moisés a lo largo de las Escrituras (Jos 8:31; 2 R 14:6; Neh 8:1; Mr 12:26; Jn 719). El libro de Números mismo se refiere a la escritura por Moisés en el 33:2 y en 36:13.
Números fue escrito en el año final de la vida de Moisés. Los acontecimientos del 20:1 hasta el final ocurren en el año número 40 después del éxodo. El relato termina con Israel establecido en el lado oriental del río Jordán al otro lado de Jericó (36:13), el cual es el lugar desde donde la conquista de la tierra de Canaán comenzó (Jos 3-6). El libro de Números debe ser fechado 1405 a.C., debido a que es fundamental para el libro de Deuteronomio, y Deuteronomio está fechado en el mes 11 del año 40 después del éxodo (Dt 1:3).
Contenido.
Bosquejo del libro:
Primer censo y consagración de Israel en Sinaí, 1:1-6:27
Preparación para la salida hacia la tierra prometida, 7:1-10:36
Desde Sinaí hasta Cades, 11:1-15:41
Rebelión contra el sacerdocio de Aarón, 16:1-19:22
Desde Cades hasta la llanura de Moab, 20:-30:16
Preparación para entrar en la tierra prometida
El libro describe la vida de los israelitas durante su período de peregrinaje. Cuando ellos acampaban, el tabernáculo quedaba en el centro rodeado por los sacerdotes y levitas. A través del resto del campamento, se situaban las doce tribus, “cada uno junto a su bandera, bajo las insignias de sus casas paternas” (2:2).
En el este, tras la bandera de Judá, estaban las tribus de Judá, Isacar y Zabulón (1:26–31).
En el sur, tras la bandera de Rubén, estaban las tribus de Rubén, Simeón y Gad (1:20–25).
En el oeste, tras la bandera de Efraín, estaban las tribus de Efraín, Manasés y Benjamín (1:32–37).
En el norte, tras la bandera de Dan, estaban las tribus de Dan, Aser y Neftalí (1:38–43).
El campamento se arreglaba según las banderas de las cuatro tribus más poderosas. La tradición antigua dice que la bandera de Judá tenía la figura de un león; la de Rubén, la de un hombre; la de Efraín, la de un buey y la de Dan, la de un águila. Estas cuatro banderas son muy significativas ya que el mismo simbolismo describe a los querubines de Ezequiel, cada uno de los cuales tenía cuatro rostros: de un león, un hombre, un toro y un águila (Ez 1:10). En forma semejante también los seres vivientes del libro de Apocalipsis tienen el rostro de un león, un hombre, un becerro y un águila (Ap 4:7). Tanto los querubines en Ezequiel como los seres vivientes en Apocalipsis, al igual que las banderas de las tribus, acompañan a la presencia misma de Dios.
Los padres de la iglesia primitiva sugirieron que las cuatro imágenes en las cuatro banderas representan los cuatro evangelios: el león representa a Mateo, mostrando a Jesús como el Rey; el buey representa a Marcos, mostrando a Jesús como el Siervo; el hombre representa a Lucas, mostrando a Jesús como el Hijo del Hombre; y el águila representa a Juan, mostrando a Jesús como el Hijo de Dios, quien está en todo lugar.
El libro de Números comienza cuando los hijos de Israel se encontraban en condiciones muy favorables. Ellos reciben instrucciones especiales del Señor mientras todavía están en el monte Sinaí (1:1–10:10). Luego marchan a Cades-barnea (10:11–12:16) desde donde enviaron los espías a explorar la tierra que Dios les había prometido (13:1–24). Cuando se dieron cuenta que la tierra estaba ocupada, fallaron en confiar en Dios (13:25–33). No avanzaron a la conquista de la Tierra Prometida por su falta de fe; por eso tuvieron que peregrinar en el desierto durante la vida de esa generación (15:1–21:35). Cades-barnea siempre sería un símbolo de derrota por la falta de fe en Dios. En cada época, el pueblo de Dios primero debe discernir la voluntad de Dios, luego ir hacia adelante en fe.
Al juzgar la rebeldía de Israel, Dios les envió una invasión de “serpientes abrasadoras”, cuya venenosa mordedura era mortal (21:6, 7). Pero Dios proveyó sanidad milagrosa por medio de una serpiente de bronce, que Dios instruyó a Moisés que levantara. Se dijo a quienes fueran mordidos que mirarán tal serpiente y sanarían (21:8, 9). Jesús se refirió a este incidente como ilustración del poder que su muerte tiene para salvar a cualquiera que escoja creer en Él (Jn 3:14, 15).
Así como Dios fue fiel en preparar una generación para que entrara a la tierra prometida a pesar de todas sus debilidades, también Jesucristo será fiel en completar la obra de edificar su iglesia (Mt 16:18).
Referencias Proféticas.
La demanda de Dios por santidad a Su pueblo, está total y finalmente satisfecha en Jesucristo, quien vino a cumplir la ley por nosotros (Mateo 5:17). El concepto del Mesías prometido se extiende por todo el libro. La ordenanza en el capítulo 19 sobre el sacrificio de la vaca alazana “perfecta, en la cual no había falta” prefigura a Cristo, el Cordero de Dios sin mancha o culpa, quien fue sacrificado por nuestros pecados. La imagen de la serpiente de bronce levantada sobre una asta para otorgar la curación física (capítulo 21) también prefigura a Cristo siendo levantado, ya sea en la cruz o en el ministerio de la Palabra, para que cualquiera que lo mire por la fe, puede obtener la salud espiritual.
En el capítulo 24, el cuarto oráculo de Balaam, habla de la estrella y del cetro que se levantará de Jacob. Aquí está una profecía de Cristo quien es llamado “la estrella de la mañana” en Apocalipsis 22:16 por Su gloria, brillantez y resplandor, y por la luz que de Él procede. Él también puede ser llamado un cetro, esto es, el portador del cetro, por su realeza. Él no solo tiene el nombre de rey, sino que tiene un reino, y gobierna con un cetro de gracia, misericordia y justicia.
Importancia en la Biblia.
Números presenta el concepto de la ira correctiva de Dios aplicada a su pueblo desobediente. Con sus rebeliones, los hebreos habían quebrantado el pacto. Ni siquiera Moisés se libró de la ira de Dios cuando fue desobediente. Pero Dios no se dio por vencido con su pueblo. Aunque de momento los castigó, seguía determinado a bendecirlos y a conducirlos a la tierra que les había prometido. Hasta el falso profeta Balaam reconoció esta verdad en cuanto al propósito soberano de Dios (23.19).
En Números se destacan la soberanía de Dios, su santidad y su demanda de obediencia, pero también su misericordia y su fidelidad a la alianza. También se ve un significado tipológico en varios sucesos, personas y leyes (1 Co 10.5ss; Heb 3.7ss; 9.13).El Nuevo Testamento se refiere en varias ocasiones a diversos pasajes de Números.
Compárense 21.8 y siguientes (ss) con Jn 3.14ss; 28.9ss con Mt 12.5; 16.5 con 2 Ti 2.19; 22.21ss con 2 P 2.15ss y Ap 2.14.
El NT sigue siendo una fuente que nos ayuda a entender la presencia de Cristo en el libro de Números. En el capítulo 21, versículos 4 a 9, el israelita que miraba la serpiente que levantó Moisés, sanaba. Juan lo describe como imagen de la crucifixión: «Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado» (Jn 3:14).
El Maná que era el sustento del pueblo también ilustra a Cristo como Pan de Vida (Jn 6:31-33. Y la roca que le brindaba agua al pueblo también era un tipo de Cristo. La carta de pablo a los corintios hace referencia a esta roca como «la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo» (1Co 10:4)