«Lamentaciones» se deriva de una traducción del título tal como se encontraba en la traducción de la Vulgata latina (Vg.) del AT griego, la Septuaginta (LXX), y expresa la idea de «clamores fuertes». La exclamación hebrea ekah («Cómo», la cual expresa «desmayo»), usada en el 1:1; 2:1 y 4:1, le da al libro su título hebreo. No obstante, los rabinos comenzaron a llamar al libro desde una época temprana «clamores fuertes» o «lamentaciones» (Jer 7:29). Ningún otro libro entero del AT contiene únicamente lamentos, como lo hace esta endecha de sufrimiento, marcando el funeral de la que una vez fue la hermosa ciudad de Jerusalén (2:15). Este libro mantiene viva la memoria de esa caída y enseña a todos los creyentes cómo enfrentar el sufrimiento.

- ¿Quién escribió el libro? Jeremías
- ¿Cuándo fue escrito? 626 a 586 a.C.
- ¿A quién fue escrito? A Judá
- ¿Dónde fue escrito? En Jerusalén
Autor y fecha.
El autor de Lamentaciones no se nombra en el libro, pero hay indicaciones internas e históricas de que fue Jeremías. La LXX introduce Lamentaciones 1:1 «Y sucedió, después de que Israel había sido llevado cautivo… Jeremías se sentó llorando (3:48, 49, etc.) …lamentó… y dijo…»Dios le había dicho a Jeremías que hiciera lamento por Judá (Jer 7:29) y Jeremías también escribió lamentos para Josías (2 Cr 35:25).
Jeremías escribió Lamentaciones como un testigo ocular (1:13-15; 2:6, 9; 4:1-12), posiblemente con la ayuda de Baruc como secretario (Jer 36:4;5:1), durante o poco después de la caída de Jerusalén en el 586 a.C. Era mediados de julio cuando la ciudad cayó y mediados de agosto cuando el templo fue quemado. Es muy probable que Jeremías vio la destrucción de los muros, torres, hogares, palacios y templo. Él escribió mientras el acontecimiento aun estaba dolorosamente fresco en su memoria, pero antes de su partida forzada a Egipto 583 a.C. (Jer 43:1-7). El lenguaje usado en Lamentaciones es paralelo cercano del que uso Jeremías en gran parte de su libro profético (1:2 con Jer 30:14; 1:5 con Jer 8:21; 1:6 y 2:11 con Jer 9:1, 18; 2:22 con Jer 6:25; 4:21 con Jer 29:12.
Contexto Histórico de Lamentaciones.
Las semillas proféticas de la destrucción de Jerusalén fueron sembradas a través de Josué ochocientos años por adelantado (Jos 23:15:16). Ahora, por más de cuarenta años, Jeremías había profetizado el juicio venidero y había sido objeto de burla, por parte del pueblo por predicar juicio (645-605 a.C.). Cuando este juicio vino sobre el pueblo incrédulo por parte de Nabucodonosor y el ejército babilónico, Jeremías aún respondió con gran tristeza y compasión hacia su pueblo obstinado y en sufrimiento. Lamentaciones se relaciona muy de cerca con el libro de Jeremías, describiendo la angustia por la recepción de Jerusalén del juicio de Dios por pecados de los que no se arrepintieron. En el libro que lleva su nombre, Jeremías había predicho la calamidad en los capítulos 1-29. En Lamentaciones, él se concentra en más detalles del sufrimiento amargo y quebramiento de corazón que fue sentido por la devastación de Jerusalén (Sal 46: 4, 5). Tan crítica fue la destrucción de Jerusalén, que los hechos son registrados en cuatro capítulo del AT por separado: 2 Reyes 25; Jeremías 39:1-11; 52; y 2 Crónicas 36:11-21.
Los ciento cincuenta y cuatro versículos han sido reconocidos por los judíos como parte de su canon sagrado Junto con Rut, Ester Cantar de los cantares y Eclesiastés, Lamentaciones es incluido entre los libros del AT del Megillot o «cinco rollos», los cuales eran leídos en la sinagoga en ocasiones especiales. Lamentaciones es leído el noveno día de Ab (julio-agosto) para recordar la fecha de la destrucción de Jerusalén por mano de Nabucodonosor. Es interesante notar que, esta misma fecha más tarde marco la destrucción del templo de Herodes por mano de los romanos en el 70 d.C.
Bosquejo.
- Ciudad destruida, 1:1-22
- La ira de Dios, 2:1-22
- La compasión de Dios, 3:1-66
- Diversos pecados, 4:1-22
- Oración, 5:1-22
Contenido.
La caída de Jerusalén en el año 586 a.C. fue uno de los más dolorosos acontecimientos del Antiguo Testamento. Eso está íntimamente ligado al alma de Israel; se menciona muchas veces en la Palabra de Dios. Pero los gritos de más intenso dolor sobre este evento se encuentran en Lamentaciones. Este libro consiste de cinco poemas llenos de angustia y horror. Expresa el papel que el pecado tuvo en la destrucción de Jerusalén, a lo que le acompaña una confesión sincera. El título del libro en la Biblia hebrea es Ekah (Cómo), la cual es la primera palabra del libro; el Talmud lo llama Qinoth, que significa “Lamento” y la Septuaginta griega, Trenoi, que significa “Cantos de lágrimas.” En la Vulgata Latina se llama Lamentationes, de donde se toma el título para el español.

Lamentaciones es uno de cinco libros cortos que los hebreos llaman Meguilot, o “rollos,” los cuales son leídos en ciertas fiestas anuales. El Cantar de los Cantares se lee durante la Pascua, la celebración más importante; Rut, en Pentecostés para celebrar la cosecha; Lamentaciones, en el noveno día del cuarto mes, que conmemora la destrucción de Jerusalén (Jer 52:16); Eclesiastés, en la fiesta de los Tabernáculos y Ester, en Purim.
La forma literaria de Lamentaciones es muy particular. Los primeros cuatro poemas son acrósticos alfabéticos; es decir, cada sección comienza con una declaración que se inicia con una letra sucesiva de las 22 del alfabeto hebreo.
Indudablemente, Lamentaciones es el libro de la Biblia que expresa más dolor; sin embargo, aun aquí hay esperanza. Relegado al centro de Lamentaciones (3:22–26) se halla la siguiente expresión llena de esperanza en el Señor: “…las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad! El Señor es mi porción, dice mi alma, por eso en El espero. Bueno es el Señor para los que en El esperan, para el alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor.”
A la salida de Jerusalén hay un lugar conocido como “Gruta de Jeremías” donde se dice que el profeta lloró amargamente y escribió este canto de tristeza. El lugar también es conocido como Gólgota, el sitio de la crucifixión de Jesús (Mt 27:33). Tal vez el sufriente Jeremías lloró su amargura donde siglos después el sufriente Jesús murió. Su muerte fue la solución definitiva al problema del pecado humano. Los que confían en Cristo para su salvación, obtienen una relación de vida con el Señor.
Referencias Proféticas.
Jeremías fue conocido como “el profeta llorón” por su profunda y permanente pasión por su pueblo y su ciudad (Lamentaciones 3:48-49). Este mismo dolor por los pecados del pueblo y su rechazo de Dios, fue expresado por Jesús, mientras se aproximaba a Jerusalén y veía a futuro su destrucción a manos de los romanos (Lucas 19:41-44). A causa del rechazo de los judíos a su Mesías, Dios usó el asedio romano para castigar a Su pueblo. Pero Dios no disfruta el tener que castigar a Sus hijos y Su oferta de Jesucristo como una expiación por el pecado, muestra Su gran compasión por su pueblo. Un día, por Cristo, Dios secará todas las lágrimas (Apocalipsis 7:17).
Carácter de Dios en Lamentaciones
- Dios es fiel: 3:22-25; 5:19-22
- Dios es bueno: 3:25
- Dios es misericordioso: 3:22-23, 32
- Dios se aíra: 1:5, 12, 15, 18; 2:1, 17, 20-22; 3:37-39
Cristo en Lamentaciones.
Las lágrimas de Jeremías surgían del profundo amor que le tenía al pueblo de Israel (3:48-49). De igual modo, Cristo mismo lloró por la ciudad de Jerusalén, diciendo: «!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!» (Mt 23:37-39; Lc 19:41-44). Si bien Cristo ha de juzgar a los que se rebelan contra él, también siente gran pena por perder a su amado pueblo.
Estructura de Lamentaciones.
- 1:1 Tristeza de Sión cautiva
- 2:1 La tristeza viene de Jehová
- 3:1 Esperanza por misericordia de Dios
- 4:1 Castigo consumado
- 5:1 Oración pueblo afligido
Fuente.
- Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org
- Lamentaciones: Adaptado de Indubiblia, www.indubiblia.org
- Notas personales
- Imágenes: Google