JONÁS

El título del libro se deriva del personaje principal, Jonás (que quiere decir «paloma»), el hijo de Amitai (1:1). Tanto la Septuaginta (LXX) como la Vulgata latina (Vg.) le atribuyen el mismo nombre. 

Jonás - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Jonás
  • ¿Cuándo fue escrito? 760 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? Israel / Nínive
  • ¿Dónde fue escrito?  Se desconoce

Autor y fecha.

El libro no tiene ninguna afirmación directa acerca de la persona que lo escribió. A lo largo del libro, repetidamente se hace referencia a Jonás en tercera persona, por lo que algunos busquen otro autor. No obstante, no era una práctica extraña en el AT escribir en tercera persona (p.ej Éx 11:3; 1 S 12:11). Además, la información autobiográfica revelada en sus páginas, claramente apunta a Jonás como el autor. Los relatos en primera persona de acontecimientos y experiencias tan poco comunes serían mejor producto del mismo Jonás.

De acuerdo con 2 Reyes 14:25, Jonás vino de Gat-hefer cerca de Nazaret. El contexto lo coloca durante al largo y próspero reinado de Jeroboam II (793-753 a.C.), haciéndolo un profeta de las tribus del norte poco antes de Amós durante la primera mitad del siglo octavo a.C., 760 a.C. Los fariseos estaban mal informados cuando dijeron «de Galilea nunca se ha levantado profeta» (Jn 7:52), porque Jonás era de Galilea. Una tradición judía que no se puede verificar dice que Jonás fue el hijo de la viuda de Sarepta a quien Elías resucitó de los muertos (1 R 18:8-24).   

Contexto Histórico de Jonás.

Como un profeta a las diez tribus del norte de Israel, Jonás comparte su contexto histórico con Amós. La nación disfrutó un tiempo de paz y prosperidad relativas. Tanto Siria como Asiria eran débiles, permitiendo a Jeroboam II que agrandara las fronteras del norte de Israel hasta donde habían estado en los días de David y Salomón (2 R 14:23-27). No obstante, espiritualmente fue un tiempo de pobreza; la religión era ritualista y más y más idólatra, y la justicia se había pervertido. El tiempo de paz y la riqueza la había hecho que estuviera en bancarrota espiritual, moral y ética (2 R 14:24; Am 4:1 en adelante; 5:10-13). Como resultado, Dios iba a castigarla al traer destrucción y cautividad de los asirios en el 722 a.C. El arrepentimiento de Nínive pudo haber sido ayudado por dos plagas (765 y 759 a.C.) y un eclipse solar (763 a.C.), preparándolos para el mensaje por parte de Jonás.

Bosquejo.

  • Jonás huye de Jehová, 1:1-17
  • Jonás ora dentro del gran pez, 2:1-20
  • Jonás predica en Nínive, 3:1-10
  • Jonás se enoja con Dios, 4:1-11

Contenido.

Negarse a cumplir la voluntad de Dios a menudo conduce a problemas. Dios ama a todas las personas, no importa cuán indigno de ello alguien sea. Estos son dos de los principales temas del libro de Jonás.

Jonás profetizó en los días de Jeroboam II, rey de Israel. El predijo una victoria para este gran gobernante; según la profecía, Jeroboam extendió sus fronteras desde Hamat hasta el Mar Muerto (2 R 14:25). Para el reino del norte éste fue un tiempo de paz. Los sirios fueron expulsados del territorio israelita, y otras naciones vecinas fueron neutralizadas. En el reino del sur, Judá, pasó algo similar bajo Uzías. Esos fueron días de crecimiento y prosperidad para ambos reinos.

Jonás predicó durante un tiempo de estabilidad política y éxito militar para Israel. Mientras tanto, Asiria trataba de consolidar su imperio, e Israel vio eso con desprecio y temor a la vez. Jonás, a quien se le había dado el privilegio de predicar éxito para su nación, fue llamado por Dios a prolongar la vida del peor enemigo de Israel que estaba en el proceso de exterminar al pueblo. Probablemente él sabía que dentro de una generación, Asiria conquistaría a su nación. Jonás se dispuso a huir de la presencia del Señor. Al embarcarse a Tarsis, Jonás intentaba renunciar a su llamado de profeta; pero según se lee en la narrativa, Dios no aceptó su “renuncia.”

Bosquejos expositivos del libro de Jonás | literaturabautista.com
Una tormenta azotó al barco, y se hundía.

El libro de Jonás debe entenderse como una historia verídica. Jesús la usó para enseñar acerca de su propia muerte y ministerio (Mt 12:38–41). El libro menciona a Dios 38 veces. Enfatiza el amor de El por la ciudad de Nínive, capital de la nación, que tenía una población de 120,000 personas (4:11). El Señor no desea que nadie perezca (2 P 3:9); El desea que todos se salven (1 Ti 2:4). También se nota la gracia de Dios revelada sobre Jonás; él aprendió que las personas son más importantes que las cosas (4:10–11) y el ministerio efectivo más crucial que el bienestar personal (3:5–10; 4:6).

Referencias Proféticas.

Es claro que Jonás es un tipo de Cristo, de acuerdo a las propias palabras de Jesús. En Mateo 12:40-41, Jesús declara que Él estará en la tumba el mismo lapso de tiempo que Jonás estuvo en el vientre de la ballena. Él prosigue diciendo que mientras los ninivitas se arrepintieron ante la predicación de Jonás, los fariseos y maestros de la ley, quienes rechazaron a Jesús, estaban rechazando a Uno que es mucho más grande que Jonás. Así como Jonás trajo la verdad de Dios, respecto al arrepentimiento y la salvación a los ninivitas, Jesús trae el mismo mensaje (Jonás 2:9; Juan 14:6) de salvación de y a través de Dios solamente (Romanos 11:36).

Importancia en la Biblia.

La enseñanza del libro de Jonás es una de las más elevadas del Antiguo Testamento. El tema central es la universalidad de la salvación de Dios, su amor y providencia generosa, la cual no es patrimonio exclusivo de ningún pueblo, ni siquiera el israelita. Este designio universal de la salvación divina se opone al exclusivismo en que cayó la comunidad judía en tiempos de Jesús. En este sentido, el libro de Jonás se suma a Isaías 19.23–25 y al libro de Rut. La resistencia de Jonás primero, y después su tristeza, por la conversión de Nínive, que impidió temporalmente el cumplimiento del juicio de Dios, representan claramente la idea del particularismo judío.

Por otra parte, el libro nos enseña que aun los más categóricos vaticinios de Dios contra los pueblos que no son israelitas, manifiestan la voluntad misericordiosa de Dios. Él solo espera alguna muestra de arrepentimiento para dar su perdón, porque también a los gentiles les es concedida la posibilidad de la conversación. Con Jonás estamos a un paso del evangelio.

Carácter de Dios en Jonás.

  • Dios es misericordioso: 4:2, 10-11
  • Dios provee: 1:4, 15
  • Dios se aíra: 4:2

Cristo en Jonás.

La notoriedad de Jonás se debe a que es el único profeta con quien Jesús mismo se identificó (Mt 12:39-41). Así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, Cristo usa esta experiencia como ejemplo de los tres días y tres noches en que estaría «en las profundidades de la tierra» después de su crucifixión. 

Estructura de Jonás.

JONÁS HUYE  DE JEHOVÁ

  • 1:1  Palabra de Jehová a Jonás     
  • 1:4  Jehová hizo levantar viento
  • 1:7  Echemos suerte sepamos causa
  • 1:11  ¿Qué haremos contigo?
  • 1:17  Jehová preparó pez

ORACIÓN DE JONÁS

  • 2:1  Oró Jonás a Jehová       

JONÁS PREDICA EN NÍNIVE

  • 3:1  Palabra segunda vez a Jonás 
  • 3:6  Noticia llega a Rey
  • 3:10  Vio Dios lo que hicieron

JONÁS SE ENOJÓ

  • 4:1 Jonás se enojó
  • 4:6  Preparo Jonás una calabacera

Fuente:

ABDÍAS

El libro es nombrado de acuerdo al profeta que recibió la visión (1:1). Abdías quiere decir «siervo de Jehová» y ocurre veinte veces en el AT, refiriéndose por lo menos a veinte individuos más del AT. Abdías es el libro más corto en el AT y no es citado en el NT.

Abdías - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Abdías
  • ¿Cuándo fue escrito? 586 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? Judá
  • ¿Dónde fue escrito? Jerusalén

Autor y fecha.

Nada se conoce con seguridad acerca del autor. Otras referencias del AT a hombres con este nombre no parecen referirse a este profeta. Sus menciones frecuentes de Jerusalén, Judá y Sión sugieren que pertenecía  al reino del sur (10-12. 17, 21). Abdías fue probablemente un contemporáneo de Elías y Eliseo.

La fecha de escritura es igualmente difícil de determinar, aunque se sabe que está ligada al ataque edomita contra Jerusalén descrito en los vers., 10-14. Al parecer Abdías escribió poco después del ataque. Hubo cuatro invasiones significativas de Jerusalén en la historia del AT:

  • Por Sisac, rey de Egipto, 925 a.C. durante el reinado de Roboam (1 R 14:25, 26; 2 Cr 12).
  • Por los filisteos y árabes entre el 848-841 a.C. durante el reinado de Joram de Judá (2 Cr 21:8-20).
  • Por Joás, rey de Israel, 790 a.C. (2 R 14; 2 Cr 25.
  • Por Nabucodonosor, rey de Babilonia, en la caída de Jerusalén en 586 a.C.

De estas cuatro, sólo la segunda y la cuarta probablemente encajan con la información histórica. La segunda es preferible, debido a que la descripción de Abdías no indica la destrucción total de la ciudad, la cual se llevó a cabo bajo el ataque de Nabucodonosor.

Contexto Histórico de Abdías. 

Los edomitas tienen su origen en Esaú, el primogénito (gemelo) de Isaac y Rebeca (Gn 25:24-26),  quien luchó con Jacob aún mientras estaban en el vientre (Gn 25:22). El nombre de Esaú quiere decir «velludo», porque él era «todo velludo como una pelliza» (Gn 25:25). Él también es llamado Edom, lo cual quiere decir «rojo», debido a la venta de su primogenitura a cambio de algo de «guiso rojo» (Gn 25:30). Él mostró un menosprecio por las promesas de pacto al casarse con dos mujeres cananeas (Gn 26:34) y más adelante con la hija de Ismael (Gn 28:9). Le encantaba estar afuera y después que la bendición de su padre le fue robada por Jacob, fue destinado a permanecer siendo un hombre de los espacios abiertos (Gn 25:27; 27:38-40).

Esaú se estableció en una región que en su mayor parte estaba constituida por montañas escabrosas al S del Mar Muerto (Gn 33:16; 36:8, 9; Dt 2:4, 5) llamada Edom (gr: «Idumea»), el área de 64 Km de ancho la cual se extiende aproximadamente 160 km al S del Golfo de Akaba. La legendaria Carretera del rey, una ruta de caravana esencial uniendo a África del Norte con Europa y Asia, pasa a lo largo de la meseta oriental (Nm 20:17).

La lucha y nacimiento de Jacob y Esaú (Gn 25) forman el contexto definitivo de la profecía de Génesis 25:23: «Dos naciones hay en tu seno». Sus descendientes respectivos, Israel y Edom, fueron enemigos perpetuos. Cuando Israel salió de Egipto, Edom negó a su hermano Jacob el paso por en medio de su tierra, localizada al S del Mar Muerto (Nm 20:14-21). No obstante, Israel fue instruido por Dios a ser amable con Edom (Dt 23:7, 8). Abdías, habiendo recibido una visión de Dios, fue enviado a describir sus crímenes y a pronunciar destrucción total sobre Edom por su trato hacia Israel.

Los edomitas se opusieron a Saúl (1043-1011 a.C.) y fueron sujetos bajo David (1011-971 a.C.) y Salomón (971-931 a.C.). Pelearon en contra de Josafat (873-848 a.C.) y exitosamente se rebelaron en contra de Joram (853-841 a.C.). Fueron conquistados una vez más por Judá bajo Amasías (796-767 a.C.), pero volvieron a ganar su libertad durante el reinado de Acaz (735-715 a.C.). Más tarde Edom fue controlado por Asiria y Babilonia; en el quinto siglo a.C. los edomitas fueron forzados por los nabateos a dejar su territorio. Se mudaron a la zona de Palestina del sur y llegaron a ser conocidos como los edomitas. Herodes el Grande, un edomita, se convirtió en rey de Judea bajo Roma en el 37 a.C. En un sentido, la enemistad entre Esaú y Jacob continuó en el intento de Herodes por asesinar a Jesús. Los edomitas participaron en la rebelión de Jerusalén en contra de Roma y fueron derrotados junto con los judíos por Tito en el 70 d.C. De manera irónica, los edomitas aplaudieron la destrucción de Jerusalén en el 586 a.C. (Sal 137:7) pero murieron tratando de defenderla en el 70 d.C. Después de ese entonces ya no se volvió a oír de ellos. Tal como Abdías predijo, ellos serían cortados «para siempre» (v. 10); y «ni aun resto quedará de la casa de Esaú» (v. 18).  

Bosquejo del libro.

  • Profecía contra Edom, 1-9
  • El pecado de Esaú contra Jacob, 10-14
  • El día de Jehová, 15-18
  • La casa de Jacob poseerá el territorio de Edom, 19-21

Contenido.

El profeta Abdías escribió el libro más corto del Antiguo Testamento. Su nombre en hebreo significa “Siervo del Señor” y era común en tiempos antiguo (1:1s). Tal vez él fue uno de los maestros mencionados en 2 Cr 17:7. El tema del libro de Abdías es la destrucción de la nación de Edom, que eran descendientes de Esaú, hijo de Isaac y Rebeca (Gn 25:24–26).

Arqueólogos confirman la existencia del reino bíblico de los edomitas  (FOTOS) - RT
Ruinas de Petra una ciudad edomita, en Jordania.

El motivo para escribir este libro fue una invasión de Jerusalén. Durante la historia de Judá hubo cuatro invasiones. El contexto de Abdías se desarrolló en la época de la invasión filistea y la de las tribus de Arabia en el año 845 a.C. (Am 1:6–8), durante el reinado de Joram (853–841 a.C.). En este tiempo Edom se rebeló contra Judá (2 Cr 21:8, 16, 17). Basado en estos sucesos, la obra de Abdías pudo haber sido el primer escrito profético.

Durante la larga historia de Judá y Edom hubo muchos conflictos entre ellos. La razón de esto, mucho antes que fueran naciones, fue la rivalidad entre Jacob, el antepasado de Judá y Esaú, el antepasado de Edom (Gn 25:23–26; 27:41). Después del Éxodo de Egipto, Edom rehusó permitirle a Moisés que pasara por su territorio (Nm 20:14–21).

El Libro de Abdías enfatiza la verdad del pacto de Dios con Abraham y sus descendientes en que al que te maldiga, maldeciré (Gn 12:3a). La gente de Edom rechazó la bendición mesiánica que venía por Abraham y en su lugar experimentó la maldición debido al trato cruel que les dieron a los israelitas. Es interesante notar cómo se cumple este mensaje contra Edom. Durante el período entre los dos testamentos, los nabateos desplazaron a Edom. Por algún tiempo, Edom se llamó Idumea (Mr 3:7–8); fue conquistado por la dinastía hasmoneana. Un personaje prominente de los idumeos fue el Herodes que gobernó durante la vida de Jesús y los apóstoles. Edom desapareció de la historia después del año 70 d.C.

Referencias Proféticas.

El verso 21 del Libro de Abdías, contiene una referencia profética de Cristo y Su Iglesia. “Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová.” Estos “salvadores” (también llamados “libertadores” en muchas versiones) son los apóstoles de Cristo, ministros de la Palabra, y especialmente los predicadores del Evangelio en estos últimos días. Ellos son llamados “salvadores,” no porque ellos obtengan nuestra salvación, sino porque ellos predican la salvación a través del Evangelio de Cristo y nos muestran el camino para obtener esa salvación. Ellos, y la Palabra predicada por ellos, son los medios por los que “las buenas nuevas” de salvación son llevadas a todos los hombres. Mientras que Cristo es el Único Salvador, quien vino para comprar esa salvación y siendo Él el autor de ella; la presencia de los salvadores y liberadores del Evangelio será más y más evidente mientras más se acerca el final de los tiempos.

Carácter de Dios en Abdías.

  • Dios juzga: 1-16
  • Dios restaura: vv. 17-21

Cristo en Abdías

En Abdías Cristo actúa como Juez de los enemigos de Israel (vv. 15, 16) y Salvador de su nación escogida (vv. 17-20). El triunfo final de Israel llega solo a través de Cristo.

Estructura de Abdías.

HUMILLACIÓN DE EDOM

  • Visión de Abdías         
  • 5  Si ladrones vinieran a ti

EXHALTACIÓN DE ISRAEL

  • 15  Cercano el día de Jehová        

Fuente.

AMOS

Como con cada uno de los profetas menores, el título proviene del nombre del profeta a quien Dios dio su mensaje (1:1). El nombre de Amós quiere decir «carga» o «llevador de carga». Él no debe ser confundido con Amoz («valeroso, fuerte»), el padre de Isaías (1:1).

The Hebrew Prophet Amos: Prophetic Warnings for Our Time‏ | Messianic Bible
  • ¿Quién escribió el libro? Amós
  • ¿Cuándo fue escrito? 765-750 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? Israel
  • ¿Dónde fue escrito? Jerusalén

Autor y fecha.

Amós era de Tacoa, una pequeña villa a 16 km al S de Jerusalén; fue el único profeta que mencionó su ocupación antes de declarar su comisión divina. Él no era de descendencia sacerdotal o noble, sino que trabajaba como uno «de los pastores» (1:1; cp. 2 R 3:4) y un recolector de «higos silvestres» (7:14). Era un contemporáneo de Jonás (2 R 14:25), Oseas (Os 1:1) e Isaías (Is 1:1). La fecha de escritura es a mediados del siglo octavo a.C., durante los reinados de Uzías, rey de Judá (790-739 a.C.) y Jeroboam II, rey de Israel (793-753 a.C.), dos años antes de un terremoto memorable (1:1; cp Zac 14:5; 760 a.C.).

Contexto Histórico de Amós.

Amós fue un profeta de Judea llamado a entregar un mensaje primordialmente a las tribus del norte de Israel (7:15). Políticamente era un tiempo de prosperidad bajo el reinado largo y seguro de Jeroboam II  quien siguiendo el ejemplo de su padre Joás (2 R 13:15), de manera significativa «restauró los límites de Israel» (2 R 14:25). También fue un tiempo de paz tanto con Judá (5:5) como con sus vecinos más distantes; la amenaza de Asiria fue minimizada tiempo atrás debido al arrepentimiento de Nínive ante la predicación de Jonás (Jon 3:10). No obstante, espiritualmente, fue un tiempo de corrupción desenfrenada y decadencia moral (4:1; 5:10-13; 2 R 14:24). 

Bosquejo del libro.

  • Profecías contra las naciones, 1:1-2:16
  • Discursos contra Israel, 3:1-6:14
  • Visiones sobre Israel, 7:1-9:10
  • Promesa de restauración de Israel, 9:11-15

Contenido.

El mensaje de la justicia de Dios era necesario para una nación que parecía estar diplomáticamente estable y económicamente saludable; sin embargo, estaba a punto de caer. Para una sociedad que practica mucha religión exterior con muy poco resultado, la renovación sólo puede llegarle cuando las instrucciones de Dios se ponen en práctica. Amós hizo un llamado a que se aplicara la justicia de Dios bajo éstas condiciones, en su día.

Amós era nativo de Tecoa, localizado a dieciocho km al sur de Jerusalén en la orilla del desierto de Judea; estaba muy enterado de las condiciones del mundo. Al evaluar los pecados de las naciones que rodeaban a Judá e Israel, identificó exactamente la culpabilidad de cada una de ellas. Amós rehusó ser clasificado con los “profetas” profesionales porque se habían vuelto infieles a su tarea. Él era un boyero y cultivador de sicómoros (7:14), pero Dios lo sacó de esas actividades para que proclamara su verdad (7:15) en Betel, localizado a dieciséis km al norte de Jerusalén sobre la ruta principal a lo largo de un terreno montañoso. Como un centro de idolatría e inmoralidad, Betel necesitaba una proclamación genuina del mensaje de Dios (3:14; 5:5–6).

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Amos era boyero, 7:14.

Amós comienza predicando contra los pecados que ha cometido su audiencia, y contra las naciones enemigas de Israel (1:3–10). Luego continúa contra las naciones más cercanas a Israel (1:11–2:3), después con Judá (2:4–5) y finalmente contra Israel mismo (2:6–8). Antes de confrontarlos con sus pecados específicos, él establece un grado de confianza con sus oyentes.

Amós examina la vida religiosa de Betel con cuidadoso escrutinio. La gente está satisfecha; sus observancias y ceremonias son exitosas desde una perspectiva exterior (4:4–5). Pero aun sus cultos y prácticas religiosas son totalmente aborrecibles a Dios (5:21–23). Dios nunca se complace con la adoración insincera, no importa cómo se realice ésta.

Se supone que los eventos del libro de Amós ocurrieron cuando Uzías gobernaba en Judá y Jeroboam II era rey en Israel. En este tiempo Israel se encontraba en la cima del éxito; pero dentro de una generación fueron llevados al cautiverio. Aunque este fue un tiempo de prosperidad material y de poderío militar, los ricos oprimían a los pobres y el pueblo estaba desmoralizado. Un contemporáneo de Amós fue Oseas en Israel; los ministerios de Isaías y Miqueas en Judá, fueron simultáneos con el suyo.

El libro de Amós está escrito en un lenguaje claro, fuerte y dramático. Él fue el profeta de la justicia de Dios. Sus palabras, “Pero corra el juicio como las aguas y la justicia como una corriente inagotable” (5:24), aún resuenan con autoridad y verdad. Cuán desesperadamente se necesita que esas palabras sean proclamadas en cada generación.

Referencias Proféticas.

El libro de Amós termina con una gloriosa promesa para el futuro. “Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo” (9:15) El cumplimiento definitivo de la promesa de la tierra de Dios a Abraham (Génesis 12:7; 15:7; 17:8) ocurrirá antes de la segunda venida de Cristo (ver Joel 2:26,27).

Carácter de Dios en Amós

  • Dios es santo: 4:2
  • Dios provee: 3:6

Cristo en Amós.

Las referencias a Cristo en el libro de Amós apuntan a la permanente restauración de Israel. El Señor habla a través de Amós y declara: «Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di» (9:15). La completa restauración de Israel y la recuperación de la tierra solo se cumplirán en la segunda venida de Cristo el Mesías.   

Estructura de Amos.

PROFECÍAS CONTRA NACIONES

  • 1:1  Juicios a naciones
  • 2:6  Juicios a Israel

DISCURSOS CONTRA ISRAEL

  • 3:1  Destrucción de Samaria
  • 4:1  Castigó a Israel     
  • 5:1  Llamado al arrepentimiento
  • 5:18  Religiosidad de Israel

VISIONES SOBRE ISRAEL

  • 7:1  Me ha mostrado el Señor        
  • 7:4  Jehová llamaba para juzgar
  • 7:7  Amós y Ananías
  • 8:1  Juicios sobre Israel
  • 9:1  Juicios seguros

PROMESA DE RESTAURACIÓN DE ISRAEL

  • 9:11  Restauración

Fuente.

JOEL

Las versiones de la Septuaginta griega (LXX) y la Vulgata latina (Vg.) siguen el texto masorético hebreo (MT), titulando este libro de acuerdo con el nombre de Joel el profeta, el destinatario del mensaje de Dios (1:1). El nombre quiere decir «Jehová es Dios» y se refiere por lo menos a una docena de hombres en el AT. En el NT se hace referencia a Joel únicamente una vez (Hch 2:16-21).

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  • ¿Quién escribió el libro? Joel
  • ¿Cuándo fue escrito? 830 o 750 a.C. (?)
  • ¿A quién fue escrito? Judá
  • ¿Dónde fue escrito? Judá

Autor y fecha.

El autor se identificó a sí mismo sólo como «Joel, hijo de Petuel» (1:1). La profecía provee poco acerca del hombre. El nombre de su padre no es mencionado en algún otro lugar en el AT. Aunque él mostró un profundo celo por los sacrificios del templo (1:9; 2:13-16), su familiaridad con la vida pastoral y agrícola y su separación de los sacerdotes (1:13, 14; 2:17) sugiere que no era un levita. La tradición extrabíblica registra que él era de la tribu de Rubén, de la aldea Bet-om o Bet-haram, situada al NE del Mar Muerto, entre la frontera de Rubén y Gad. No obstante, el contexto de la profecía da lugar a pensar que era oriundo de Judea cerca de Jerusalén, debido a que falta el tono propio de un extraño.

La fecha del libro, se apoya únicamente en la posición canónica, referencias históricas y elementos lingüísticos. Debido a:

  • La falta de alguna mención de poderes mundiales que vinieron a la escena más tarde en la historia (Asiria, Babilonia o Persia).
  • El hecho de que el estilo de Joel es como el de Oseas y Amós en lugar de los profetas postexílicos.
  • Los paralelos verbales con otros profetas antiguos (Jl 3:16 con Amós 1:2, Jl 3:18 con Am 9:13), una fecha de la última parte del siglo novenos a.C., durante el reinado de Joás (835-796 a.C.), parece ser la más conveniente.

No obstante, mientras que la fecha del libro no se puede conocer con exactitud, el efecto en su interpretación es mínimo. El mensaje de Joel no está afectado por el tiempo, formando una doctrina que puede ser repetida y aplicada en cualquier época.

Contexto Histórico de Joel.

Tiro, Sidón y Filistea habían llevado a cabo incursiones militares frecuentemente a Israel (3:2 en adelante). Una sequía de envergadura y una invasión masiva de langostas habían destruido toda cosa verde de la tierra, y habían traído una severa devastación económica (1:7-20), dejando al reino del sur débil. Este desastre físico le da a Joel la ilustración para el juicio de Dios.

Tal como las langostas fueron un juicio sobre el pecado, los juicios futuros de Dios durante el día del Señor los excederán por mucho. En ese día, Dios juzgará a sus enemigos y bendecirá a los fieles. Ninguna mención es hecha de pecados específicos, ni Judá es reprendido por la idolatría. Sin embargo, posiblemente debido a una indiferencia cauterizada, el profeta los llama a un arrepentimiento, amonestándolos a: «Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos» (2:13).

Bosquejo de Joel.

  • Plaga de langostas, 1:1-20
  • Ejército invasor del norte, 2:1-11
  • Arrepentimiento y renovación 2:12-19
  • Destrucción del ejército del norte, 2:20
  • Restauración de la tierra, 2:21-27
  • Avivamiento espiritual, 2:28-32
  • Venganza sobre las naciones, 3:1-21

Contenido.

Joel presenta una descripción tenebrosa de la plaga de langostas (1:1–15) y de una sequía (1:16–20) de proporción catastrófica. Las langostas que Joel vio invadiendo la tierra para devorar la vegetación, le proporciona la plataforma para sus mensajes con respecto al juicio de Dios, la necesidad de arrepentimiento, de oración y ayuno. La frase el Día del Señor (1:15; 2:1, 11, 31; 3:14), mencionada 19 veces por ocho escritores del Antiguo Testamento, no se refiere a un período específico de tiempo sino a la venida del juicio del Señor, ya sea de inmediato (Ez 13:5) o en un futuro lejano (2:30–32).

Descubren compuesto químico que ayudaría a evitar la propagación de la plaga  de langostas -

El nombre de Joel significa “el Señor es Dios” (1:1; Hch 2:16–21). Joel era hijo de Petuel y probablemente nació en Jerusalén. Joel estaba bien relacionado con el templo y a menudo hizo referencia a él. Su estilo es gráfico, suave y fluido. Él escribe a los habitantes de la tierra de Judá (1:2; 3:1, 16–17, 21), con instrucciones especiales para los ancianos (1:2), los labradores, los viñadores (1:11) y los sacerdotes (1:13).

La profecía le fue revelada durante el reinado de Joás en Judá, cuando el rey era un niño y el sacerdote Joiada era su regente, cerca del año 830 a.C. Los enemigos mencionados son Tiro y Sidón al norte (3:4), Filistea al oeste (3:4) y Edom y Egipto al sur (3:19). Ciertas porciones de los escritos de otros profetas anteriores muestran similitud con algunos de sus escritos. Amós 1:2 y 9:13 son semejantes a Joel 3:16 y 18 e Isaías 13:6 es muy parecido a Joel 1:15.

Pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará (Gá. 6:7) es un principio espiritual eterno. Joel, un libro que habla de desastre y liberación, ilustra esta verdad. Lo que el futuro tenga para una persona depende de su relación con el Señor. El tiempo malgastado sembrando para la carne y segando corrupción, puede ser redimido sembrando para el Espíritu y cosechando para la vida eterna (2:25–26; Gá 6:8). Cuando alguien confía en Jesucristo como Salvador, la gracia de Dios lo liberta de la condenación y juicio (Jn 5:24; Ro 8:1–2).

La súplica que Joel hizo en su tiempo es un llamado a la actual generación a que responda al Señor. Aun ahora, declara el Señor, volved a mí de todo corazón, con ayuno, llanto y lamento. Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora al Señor vuestro Dios, porque El es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal (2:12–13).

Referencias Proféticas.

Siempre que en el Antiguo Testamento se habla del juicio por el pecado, ya sea un pecado individual o nacional, se profetiza el advenimiento de Jesucristo. Los profetas del Antiguo Testamento, advierten continuamente a Israel que se arrepienta, pero aun cuando ellos lo hicieron, su arrepentimiento estaba limitado a la observancia de la ley y a las obras. Los sacrificios de su templo eran solo una sombra del último sacrificio, ofrecido una vez y para siempre, el cual vendría a la cruz (Hebreos 10:10). Joel nos dice que el último juicio de Dios, el cual sucederá en el Día del Señor, será “grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?” (Joel 2:11). La respuesta es que nosotros, por nosotros mismos, nunca podremos soportar tal suceso. Pero si hemos puesto nuestra fe en Cristo para la expiación de nuestros pecados, no tenemos nada que temer del Día del Juicio.

Importancia en la Biblia.

El libro de Joel muestra que un mensaje de Dios muchas veces puede venir empaquetado en la forma de un desastre natural. La verdad del libro tiene sus raíces en la desastrosa plaga de langostas que Joel describe con vívido lenguaje.

El profeta nos enseña que el Señor puede valerse de un desastre natural para llevar a su pueblo a una renovada percepción de su voluntad. Cualquier desastre natural (inundación, fuego, huracanes, terremotos) puede llevar a la persona sensible a prestar de nuevo atención a las palabras del Señor.

El Carácter de Dios en Joel.

  • Dios es accesible: 2:12
  • Dios es paciente: 2:13
  • Dios es misericordioso: 2:13
  • Dios se aíra: 2:12-14

Cristo en Joel.

La profecía de Joel describe a Dios derramando su Espíritu sobre el pueblo de manera que un día «profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones» (2:28-32). Pedro cita este pasaje de joel como una profecía prefigurada y una muestra del Día de Pentecostés (Hch 2:16-21). El cumplimiento definitivo de la profecía de Joel llegará en el reino milenial de Cristo, cuando Dios derrame su Espíritu sobre toda la creación. 

Estructura de Joel.

PLAGA DE LANGOSTAS

  • 1:1  Palabra de Jehová a Joel        
  • 1:2  Oíd ancianos escuchad moradores
  • 1:5  Despertad borrachos y llorad
  • 1:8  Llora como joven de silicio
  • 1:11  Labradores gemid
  • 1:13  Ceñíos y lamentad sacerdotes
  • 1:14  Proclamad ayuno
  • 1:15  Cercano día de Jehová
  • 1:17  El grano se pudrió
  • 1:19   A Jehová clamaré

EJERCITO INVASOR DEL NORTE

  • 2:1  Tocad trompeta en Sión
  • 2:3  Delate consumirá fuego
  • 2:10  Temblara la tierra

ARREPENTIMIENTO Y RENOVACIÓN

  • 2:12  Convertíos de todo corazón  
  • 2:18  Jehová por su tierra

DESTRUCCIÓN DEL EJÉRCITO DEL NORTE

  • 2:20 Echado en tierra seca

RESTAURACIÓN DE LA TIERRA

  • 2:21  Tierra no temas alégrate
  • 2:26  Comeréis hasta saciaros

AVIVAMIENTO ESPIRITUAL

  • 2:28  Derramare mi Espíritu
  • 2:30  Prodigios en los cielos
  • 3:1  Haré volver cautividad   

JUICIO SOBRE NACIONES

  • 3:4  ¿Que con vosotros Tiro y Sidón?
  • 3:9  Proclamad entre las naciones
  • 3:16  Jehová rugirá desde Sión     
  • 3:17  Conoceréis yo soy Jehová
  • 3:18  Sacudiré en aquel tiempo
  • 3:19  Egipto será destruido

Fuente.

OSEAS

El título se deriva del personaje principal y autor del libro. El significado de su nombre, «salvación», es el mismo del de Josué (Nm 13:8, 16) y Jesús (Mt 1:21). Oseas es el primero de los doce profetas menores. «Menor» se refiere a la brevedad de las profecías en comparación con la longitud de las obras de Isaías, Jeremías y Ezequiel.

De la liturgia de hoy… Libro de Oseas... - MCC - Diócesis de San Martín |  Facebook
  • ¿Quién escribió el libro? Oseas
  • ¿Cuándo fue escrito?  793 a 686
  • ¿A Qquién fue escrito? Israel
  • ¿Dónde fue escrito?  Samaria

Autor y fecha.

El libro de Oseas es la única fuente de información acerca del autor. Poco se conoce de él y aún menos acerca de su padre, Beeri (1:1). Probablemente, Oseas fue oriundo del reino norteño de Israel, debido a que muestra familiaridad con la historia, circunstancias y topografía del norte (4:15; 5:1, 13; 6:8, 9; 10:5; 12:11, 12; 14:6). Esto haría que él y Jonás fueran los únicos profetas del reino del norte que escribieron. Aunque él se dirigió tanto a Israel (el reino del norte) como a Judá (el reino del sur), identificó al rey de Israel como «nuestro rey» (7:5).

Oseas tuvo un período extenso de ministerio, profetizando 755-719 a.C., durante los reinados de Uzías (790-739 a.C.), Jotam (750-731 a.C.), Acaz (735-715 a.C.) y Ezequías (715-686 a.C.) en Judá, y Jeroboam II (793-753 a.C.) en Israel (1:1). Su larga carrera cubrió a los últimos seis reyes de Israel desde Zacarías (753-752 a.C.) hasta Oseas (732-722 a.C.). El derrocamiento de Zacarías (el último de la dinastía de Jehú) en el 752 a.C. es nombrado como aún futuro (1:4). De esta manera siguió a la predicación de Amós en el norte, y también fue un contemporáneo de Isaías y Miqueas, quienes profetizaron en Judá. 2 Reyes 14-20 y 2 Crónicas 26-32 registran el período histórico del ministerio de Oseas.      

Contexto Histórico de Oseas.

Oseas comenzó  su ministerio a Israel (también llamado Efraín, de acuerdo a su tribu más grande) durante los días finales de Jeroboam II, bajo cuya guía Israel estaba disfrutando tanto de paz política y prosperidad material, como también de corrupción moral y bancarrota espiritual (2 Reyes 14:23-39). No obstante, después de la muerte de Jeroboam II (753 a.C.), la anarquía prevaleció e Israel declinó rápidamente. Hasta su derrocamiento por parte de Asiria veinte años más tarde, cuatro de los seis reyes de Israel fueron asesinados por sus sucesores. Profetizando durante los días que rodearon a la caída de Samaria, Oseas se enfoca en la desviación moral de Israel (EL libro de Amós) y su rompimiento de la relación de pacto con el Señor, anunciando que el juicio es inminente.

Las circunstancias no estaban mucho mejor en el reino del sur. Usurpando la función sacerdotal, Uzías había sido azotado por la lepra (2 Cr 26:16-21); Jotam toleró las prácticas idólatras, abriendo el camino para que Acaz alentara la adoración de Baal (2 Cr 27:1-28:4). El avivamiento de Ezequías únicamente sirvió para reducir la aceleración de Judá hacia un destino similar al de su hermana del norte. Reyes débiles en ambos lados de la frontera repetidamente buscaron alianzas con sus vecinos paganos (7:11; 2 R 15:19; 16:7) en lugar de buscar la ayuda del Señor

Bosquejo de Oseas.

  • Dolor y fidelidad del amor Divino, 1:1-3:5
  • Acusación y llamado al arrepentimiento, 4:1-7:16
  • Lamentos del Señor y de Oseas, 8:1-14:9

Contenido.

¿Puede alguna persona quedar fuera del amor de Dios? ¿Puede alguna cosa alejar a alguien del amor de Dios? Con un alto costo, a Oseas le fueron dadas, por inspiración divina, las respuestas a éstas preguntas que él registró en su libro (1:1).

A Oseas se le ordenó que se casara con Gomer, quién era virgen cuando se casó, pero después se hizo ramera, así como Israel primero fue fiel, luego infiel (1:2). Bajo las órdenes de Dios, Oseas se casó con Gomer y tuvieron dos hijos y una hija; sus nombres representan la ruptura de su matrimonio (1:3–9). Posteriormente sus nombres fueron cambiados e investidos con nuevas promesas y esperanzas (2:1).

Gomer abandonó definitivamente a Oseas y a sus hijos para juntarse con amantes, quienes ella creía que le sostenían sus lujos (2:5) cuando en realidad era Oseas quien pagaba sus extravagantes gastos (2:8). Oseas y sus hijos suplican a la madre que vuelva a casa (2:2). Rechazando sus súplicas, Gomer se vende en esclavitud, y Oseas, quien todavía la ama, paga el precio de rescate (3:2). El la ayuda durante un período de rehabilitación, luego el matrimonio se reanuda (3:1). Por medio de su mucho amor por su infiel esposa, él se da cuenta de cuánto ama Dios a Israel, su pueblo infiel. Desde la perspectiva del amor de Dios, Oseas le predica al Israel infiel sermones de restauración y de amenaza de juicio, alternadamente.

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Oseas profetizó durante el tiempo de los últimos reyes de Judá, por tanto fue un contemporáneo de Amós en Israel y de Isaías y Miqueas en Judá (1:1). El vio el deterioro político y la decadencia moral en cada área de la vida de Israel. La degradación estaba a la orden del día; el pecado dominaba la vida social y espiritual del pueblo. Aunque estaban siendo atacados por Asiria, la corrupción interna de la sociedad de Israel era de mayor peligro que cualquier enemigo externo.

Oseas es el profeta del amor de Dios (11:1, 4; 14:4). Su libro es un recordatorio de que el pecado es semejante a la infidelidad dentro del matrimonio. El que peca se aleja voluntariamente de Dios; sin embargo, Él ha proporcionado perdón y reconciliación por medio de la muerte y resurrección de Cristo. Aunque el conocimiento de Oseas acerca de la provisión de Dios era incompleto, por fe él sabía que Dios reconciliaría a su pueblo consigo mismo. A causa de la muerte de Cristo, tanto el pueblo de Dios como los gentiles que creen en Él, por medio de la fe entran en una relación personal con el Señor en la que no hay acusación (Ro 8:33), ni condenación (Ro 8:1, 34) ni separación del amor de Cristo (Ro 8:35–39).

Referencias Proféticas.

Oseas 2:23 es el hermoso mensaje profético de Dios de incluir a los gentiles como Sus hijos, como también está escrito en Romanos 9:25 y 1 Pedro 2:10. Los gentiles no son originalmente “el pueblo de Dios,” pero a través de Su gracia y misericordia, Él ha dado a Jesucristo, y por la fe en Él somos injertados en el árbol de Su pueblo (Romanos 11:11-18). Esta es una asombrosa verdad acerca de la Iglesia, una que es llamada un “misterio” porque antes de Cristo, el pueblo de Dios era considerado únicamente el pueblo de Israel. Cuando Cristo vino, los judíos fueron endurecidos temporalmente “hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.” (Romanos 11:25)

Importancia en la Biblia.

La historia del PACTO de Dios y la infidelidad del pueblo, desde la salida de Egipto, se presenta en Oseas con la figura del matrimonio (2.2ss; 11.1). Dios no puede pasar por alto la infidelidad, cuyo fruto es desorden y caos (4.4–6; 8.7; 10.13). La caída de Israel será el resultado final de ese proceso, pero en medio de esta situación, Oseas afirma lo que es el centro mismo de su mensaje: la gracia de Dios disciplina pero no abandona a su pueblo (11.3, 4, 8).

En esa fidelidad inquebrantable descansa la esperanza de la restauración (11.9–11). Solo el amor de Dios puede inducir al arrepentimiento y a la conversión (2.14–23; 6.1–3). El reconocimiento de la misericordia divina hará posible un nuevo trato entre los israelitas (6.6).Oseas habla frecuentemente de un juicio o litigio de Dios con su pueblo (2.2ss; 4:1, 4, 7, 10; 12:2), de clamor (8:2) o de sentencia (2:6, 9, 10–16), recursos literarios que señalan el quebrantamiento del pacto. Pero a menudo el profeta (cuya conciencia de hablar en nombre de Dios es muy clara, como se deduce de su estilo) introduce quejas en las que se expresa la piedad de Dios y del profeta por el pueblo (7:13ss; 8:8ss) y en que Oseas intercede por Israel (9:4).

Lo fundamental del mensaje de Oseas es la relación de Dios con Israel. Oseas ve los mismos males morales y religiosos que su contemporáneo Amós, pero halla la raíz de los mismos en la infidelidad de Israel al pacto. La nación ha abandonado a su esposo y se ha entregado a los dioses cananeos (baales), confiando en ellos, o en su propio poder militar y en alianzas extranjeras (5.13; 7.11; 12.1). Como consecuencia, toda su vida privada y pública se ha corrompido (4:1). Israel no tiene conocimiento de Dios, ha quebrado la relación con Él y no discierne ni sigue su voluntad. En Oseas, más que en ningún otro profeta del Antiguo Testamento, se ve la relación que existe entre su mensaje, su persona, y las experiencias de vida personales y de su pueblo.

El Carácter de Dios en Oseas.

  • Dios es accesible: 14:2
  • Dios es bueno: 3:5
  • Dios es bondadoso: 2:19
  • Dios es amoroso: 11:4
  • Dios es misericordioso: 2:23; 14:3-4

Cristo en Oseas.

Oseas pinta la relación entre el esposo fiel (Oseas, Dios) y la esposa infiel (Gomer, Israel). La presencia de Cristo en el libro de Oseas es permanente, como Amado y redentor de su pueblo, así como Oseas fue redentor de su esposa Gomer. Oseas también muestra la posición de Cristo como Salvador de su pueblo: «No conocerás pues Dios fuera de mí, ni otro salvador sino a mí» (13:4).

Estructura de Oseas.

DOLOR Y FIDELIDAD DEL AMOR DIVINO

  • 1:1  La esposa infiel    
  • 2:2  Amor de Dios al pueblo infiel
  • 3:1 Oseas y la adultera

ACUSACIÓN Y LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO

  • 4:1  Jehová e Israel     
  • 5:1 Apostasía de Israel
  • 6:1  Insinceridad
  • 7:1 Iniquidad y rebelión

LAMENTOS DEL SEÑOR Y DE OSEAS

  • 8:1  Idolatría
  • 9:1  Castigo por infidelidad
  • 11:1 Dios se compadece
  • 12:1 Efraín es reprendido
  • 13:1 Destrucción predicha
  • 14:1  Súplica

Fuente.

DANIEL

De acuerdo a la costumbre hebrea, el título es tomado del profeta, quien a lo largo del libro recibió revelaciones de Dios. Daniel es un puente que cruza a lo largo de los setenta años de la cautividad babilónica (605-536 a.C; 1:1 y 9:1-3). Nueve de los doce capítulos relatan revelaciones a través de sueños de Dios al mundo gentil y judío, declarando los planes actuales y futuros de Dios. Lo que Apocalipsis es el NT profética y apocalípticamente, lo es Daniel al AT.

Dr Armando Alducin Libro De Daniel No 5 ( PROFECIA DE LOS IMPERIOS  MUNDIALES) - YouTube
  • ¿Quién escribió el libro? Daniel
  • ¿Cuándo fue escrito? 605 –536 a.C. 
  • ¿A quién fue escrito? Judá
  • ¿Dónde fue escrito?  Babilonia, Susa

Autor y fecha.

Varios versículos indican que el autor es Daniel (8:15, 27; 9:2; 10:2, 7; 12:4, 5), cuyo nombre quiere decir: «Dios es mi juez». Él escribió en primera persona de manera autobiográfica del 7:2 en adelante, y debe ser distinguido de los otros tres Daniel del AT (1 Cr 3:1; Es 8:2; Neh 10:6). Como un joven, posiblemente de unos 15 años de edad, fue capturado y llevado a Babilonia; allí fue instruido en  la cultura babilónica, con la tarea de asistir a los judíos. Él vivió la mayor parte del exilio exaltando a Dios por su virtud y servicio.

Contexto Histórico de Daniel.

El libro comienza en el 605 a.C. cuando Babilonia conquistó  Jerusalén y llevó a Daniel, sus tres amigos y otros al exilio. Vive el derrocamiento de la supremacía babilónica en el 539 a.C., cuando Medo-Persia sitia a Babilonia (5:30, 31), y va más allá al 536 a.C. (10:1).

Después que Daniel fue transportado a Babilonia, los babilonios victoriosos conquistaron Jerusalén en dos etapas posteriores (597 a.C y 586 a.C.) En ambas ocasiones, deportaron a más judíos cautivos.

El Israel del reino del norte había caído antes en manos de Asiria en el 722 a.C. Con la cautividad de Judá, el juicio estaba completo. En Babilonia, Daniel recibió la Palabra de Dios con respecto a etapas sucesivas de dominio mundial gentil a lo largo de los siglos, hasta que el conquistador más grande, el Mesías, derrocará a todo el señorío gentil. Él entonces derrotará a todos los enemigos y resucitará a su pueblo en su reino eterno y glorioso.

Bosquejo de Daniel.

  • Remanente piadoso en Babilonia, 1:1-21
  • Soberanía de Dios, 2:1-7:28
  • El pueblo de Dios entre gentiles, 8:1-12:13

Contenido.

El libro destaca el compromiso personal de Daniel con el Señor, permaneció firme en la cuestión de alimentos (cap. 1), la experiencia en el horno ardiente (3) y en el foso de los leones (6). Dios le concedió extraordinaria sabiduría (Ez 28:3) para interpretar sueños (2, 4) y la escritura milagrosa en la pared (5). A Daniel le fueron confiadas revelaciones especiales del Señor con respecto al curso de la historia (7–11). Por medio de visiones, estatua del sueño de Nabucodonosor (2), y visión de las cuatro bestias (7), le fue revelado que la nación de Judá sería controlada por Babilonia (605–539 a.C.), Medo-Persia (539–331 a.C.), Grecia (331–146 a.C.) y Roma (146 a.C – 476 d.C.). A él también le fue revelada la promesa de que el reino venidero del Mesías sobrepasará a todos los imperios humanos y establecerá paz duradera en la tierra (2:35, 45; 7:13–14, 27).

DANIEL EN EL FOSO DE LOS LEONES.

Cuando se vean en tentación y sean atacados en su fe, antes que ceder, los creyentes encuentran estímulo y confortación en la dedicación y ejemplo de Daniel y de sus amigos. Cuando sean tentados a pensar que no hay esperanza en el futuro, este libro da la seguridad acerca del plan venidero de Dios. La fe personal de Daniel en el Señor es mencionada en el Nuevo Testamento. Como uno de los “profetas” (He 11:32), se dice que por la confianza de ellos en Dios “cerraron bocas de leones” (6:22; He 11:33). Su gran fe es un modelo para todos.

Referencias Proféticas.

Vemos en las historias del horno de fuego y de Daniel en el foso de los leones, una referencia profética de la salvación provista por Cristo. Los tres hombres declaran que Dios es un Dios que salva, y quién puede librarlos del horno de fuego (Daniel 3:17). De la misma forma, al enviar a Jesús a morir por nuestros pecados, Dios ha provisto un escape del fuego del infierno (1 Pedro 3:18). En el caso de Daniel, Dios envió un ángel para cerrar las bocas de los leones y salvó a Daniel de la muerte. Jesucristo es nuestra provisión de los peligros del pecado que amenazan con consumirnos.

La visión de Daniel del final de los tiempos representa al Mesías de Israel, por quien muchos serán limpios y purificados (Daniel 12:10). Él es nuestra justificación (1 Pedro 5:21) por quien nuestros pecados, a través de la sangre, serán lavados y seremos tan blancos como la nieve (Isaías 1:18).

Importancia en la Biblia.

La mayor contribución teológica de Daniel surge de su naturaleza como profecía apocalíptica. Altamente simbólica en sus expresiones, la profecía de Daniel estuvo dirigida a lo que era el futuro cercano del profeta, pero aún hoy día contiene un mensaje para el futuro.

En la profecía apocalíptica, el futuro inmediato y el muy posterior a menudo parecen fundirse en uno. Un ejemplo de esto es la figura de Antíoco Epífanes, prominente en los capítulos 8 y 11 del libro. En estos pasajes vemos al personaje que profana el templo en el 168 a.C. actuando como el anticristo de los postreros días (8:23–26; 11:36–45; Ap 13:11–18).

La narración de Daniel llega a su clímax en la visión de 10:1–12:4. Ahí se ve claramente que Daniel trata uno de los problemas más agudos de la experiencia humana: qué significa vivir la fe bajo la opresión de un gobierno tiránico. Y el camino que Daniel parece recomendar está bien resumido en las palabras: «mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará»» (11:32).

En Daniel se encuentra la figura del “HIJO DEL HOMBRE” (7:13, 18 ), término que llegó a ser el título propio de Jesús. También en Daniel se nos presenta la explicación más detallada de la esperanza de resurrección en el Antiguo Testamento (12:2).Uno de los asuntos más llamativos del libro es la respuesta de Dios a las oraciones del siervo fiel. En ocasiones Dios manifiesta su poder mediante la aparición de seres celestiales (9:20–23). El libro de Daniel proporciona el marco estructural para el libro de Apocalipsis, y es en Apocalipsis donde el contenido de la última semana profética (9:27) se desarrolla.

Carácter de Dios en Daniel.

  • Dios es misericordioso: 9:9
  • Dios es poderoso: 3:17; 4:35
  • Dios provee: 4:29-31, 37
  • Dios es justo: 9:7, 16
  • Dios es verdadero: 4:37
  • Dios es sabio: 2:20-22
  • Dios se aíra: 9:16

Cristo en Daniel.

En Daniel vemos a Cristo como piedra que «fue hecha un gran monte, que llenó toda la tierra» (2:35). Las profecías de Daniel describen el reino de Cristo como eterno, diciendo que «consumirá a todos estos reinos» (2:44). Se llama a Cristo el Mesías venidero que será cortado (9:25, 26). Daniel identifica la fecha de su venida, que se corresponde con la fecha de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

Daniel también describe a Cristo como «uno como hijo de hombre» (7:13). Cristo mismo usó ese título (Mt 16:26; 19:28; 26:64) y demuestra la humanidad de Jesús. Pero Daniel describe al Hijo del hombre como alguien que habla con Dios Todopoderoso, a quien se le da autoridad universal.

Estructura de Daniel.

REMANENTE PIADOSO

  • 1:1  Daniel y compañeros en Babilonia

SOBERANÍA DE DIOS 

  • 2:1  Daniel  interpreta sueño de Nabucodonosor
  • 3:1  Rescatados del horno de fuego
  • 4:1  La locura de Nabucodonosor
  • 5:1  La escritura en la pared
  • 6:1  Daniel en el foso de los leones         
  • 7:1  Visión de las cuatro bestias

EL PUEBLO DE DIOS ENTRE GENTILES        

  • 8:1  Carnero y el macho cabrío
  • 9:1  Oración de Daniel por su pueblo      
  • 10:1  Visión Daniel junto al río
  • 11:2 Los reyes del Norte y del Sur
  • 12:1 El tiempo del fin

Fuente.

EZEQUIEL

El libro siempre ha sido nombrado por su autor, Ezequiel (1:3; 24:24), quien no es mencionado en ningún otro lugar en las Escrituras. Su nombre quiere decir «fortalecido por Dios», lo cual, de hecho, él experimentó para llevar a cabo el ministerio profético al que Dios lo había llamado (3:8, 9). Ezequiel usa visiones, profecías, parábolas, señales y símbolos para proclamar y dramatizar el mensaje de Dios a su pueblo exiliado.

Visión de Ezequiel - Animación 3D - YouTube
Rueda en medio de rueda, 1:16.

Autor y fecha.

Si «el año treinta» del 1:1 se refiere a la edad de Ezequiel, él tenía 25 años de edad cuando fue llevado cautivo y 30 cuando fue llamado al ministerio. 30 años era la edad en la que los sacerdotes comenzaban su cargo, y por lo tanto era un año notable para Ezequiel. Su ministerio comenzó en el 593 a.C. y se extendió por lo menos 22 años hasta el 571 a.C. (25:17). Él era un contemporáneo tanto de Jeremías (quien era unos 20 años mayor) y Daniel (quien era de la misma edad), a quien él nombra en el 14:14, 20; 28:3 como un profeta que ya era bien conocido. Al igual que Jeremías (Jer 1:1) y Zacarías (Zac 1:1 con Neh 12:16), Ezequiel fue tanto un profeta como un sacerdote (1:3). Debido a su contexto sacerdotal, él estaba particularmente interesado y a la vez familiarizado con los detalles del templo; y así Dios lo usó para escribir mucho acerca de ellos (8:1-11:25; 40:1-47:12).   

Ezequiel y su Esposa (quien es mencionada en el 24:15-27) estaban entre los diez mil judíos que fueron llevados cautivos a Babilonia en el 597 a.C. (2 R 24:11-18). Ellos vivián en Tel-abib (3:15) en la cuenca del río Quebar, probablemente al SE de Babilonia. Ezequiel escribe de la muerte de su esposa en el exilio (Ez 24:18), pero el libro no menciona la muerte de Ezequiel, las cual la tradición rabínica sugiere que ocurrió en las manos de un príncipe israelita cuya idolatría él reprendió alrededor del 560 a.C.

Contexto Histórico de Ezequiel.

En el contexto inmediato, varias características fueron estratégicas. Políticamente, el poder militar de Asiria se derrumbó después del 626 a.C. y la capital, Nínive, fue destruida en el 612 a.C. por los babilonios y los medos (Nahum). El Imperio Neobabilonio había manifestado su poderío desde que Nabopolasar tomó el trono en el  625 a.C., y Egipto, bajo Faraón Necao II, estaba determinado a conquistar lo que pudiera.

Babilonia aplastó a Asiria en el 612-605 a.C., y registró una victoria decisiva en contra de Egipto en el 605 a.C. en Carquemis, sin dejar, de acuerdo a la crónica babilonia, sobreviviente alguno. También en el 605 a.C., Babilonia guiada por Nabucodonosor, comenzó la conquista de Jerusalén y la deportación de los cautivos, entre los cuales estaba Daniel (Dn 1:2). En diciembre de 598 a.C., volvió a sitiar a Jerusalén y en el 16 de marzo de 597 a.C. tomó posesión de ella. En esta ocasión se llevó cautivo a Joaquín y a un grupo de diez mil que incluyó a Ezequiel (2 R 24:11-18). La destrucción final de Jerusalén y la conquista de Judá, que incluyó la tercera deportación, ocurrió en el 586 a.C.      

Los profetas engañaban a los exiliados con certezas de un regreso pronto a Judá (13:3, 16; Jer 29:1). Ezequiel advirtió que su amada Jerusalén sería destruida y su exilio prolongado y por lo tanto, no había esperanza de un regreso inmediato. En el 585 a.C., una persona que se escapó de Jerusalén, quien había evadido a los babilonios, llegó  a Ezequiel con las primeras noticias de que la ciudad había caído en el 586 a.C., alrededor de seis meses antes (33:21). Esto destrozó las falsas esperanzas de cualquier liberación inmediata para los exiliados, y entonces el resto de las profecías de Ezequiel se relacionaron a la restauración futura de Israel a su tierra de origen y las bendiciones futuras del reino mesiánico.     

Bosquejo.

  • Caída de Jerusalén, 1:1-24:27
  • Destrucción de las naciones paganas, 25:1-32:32
  • Restauración de Israel y Judá, 33:1-48:35

Contenido.

Si un creyente tiene comunión con Dios en cierto lugar, y luego es removido a la fuerza de ahí, ¿puede él encontrar a Dios en presencia de sus enemigos? ¿Puede Dios ser adorado fuera del templo que Él ordenó para ese propósito? Estas son preguntas que inquietaron al profeta Ezequiel.

Cinco años después de haber sido exiliado (1:2), Ezequiel tuvo una impresionante visión de la gloria de Dios que marcó el inicio de su ministerio el cual se divide en dos períodos claros, siendo la caída de Jerusalén a línea divisoria; él predicó arrepentimiento y juicio, anunciando la próxima destrucción de Jerusalén como castigo por los pecados de apostasía, idolatría y las alianzas extranjeras; igualmente denunció a los falsos profetas que daban al pueblo un sentido de seguridad y negaban la severidad del juicio divino. Uno de los temas principales durante este período del ministerio de Ezequiel fue la justicia de Dios (18:25, 29; 33:17, 20). Su esposa murió en el 587 a.C., poco antes de la caída de Jerusalén (24:18). Cuando Jerusalén cayó, Ezequiel predicó un mensaje de consuelo y de reforma, anunciando la futura restauración de Judá.

La unión de los dos palos | Ezequiel 37
Israel y Judá serán restaurados y eunidos nuevamente.

Como sacerdote, Ezequiel sintió mucho la destrucción de Jerusalén; pero, él entendió la necesidad del exilio. Con la pérdida del templo y sus rituales, Ezequiel aprendió a depender en Dios solamente. Al igual que Jeremías, contemporáneo suyo, Ezequiel enseñó la responsabilidad individual. Este libro, lleno de esperanza demuestra que Dios, por su gracia, no aniquiló a su pueblo escogido (28:25–26) como lo hizo con otras naciones culpables de ofensas semejantes. En su lugar, El los disciplinó para corregir su pecado y que por ello cambiaran sus caminos. La disciplina de Dios dio resultado ya que el cautiverio babilónico curó a los judíos de la idolatría. Los creyentes de cualquier generación pueden beneficiarse al someterse a la disciplina del Padre (He 12:4–11).

Referencias Proféticas.

Ezequiel 34 es el capítulo donde Dios denuncia a los líderes de Israel como falsos pastores, por su poco cuidado a Su pueblo. En lugar de apacentar a las ovejas de Israel, ellos se preocupaban por ellos mismos. Ellos comían bien, estaban bien vestidos y bien atendidos por el mismo pueblo sobre el que ellos habían sido puestos para cuidar (Ezequiel 34:1-3). En contraste, Jesús es el Buen Pastor quien da Su vida por las ovejas, y quién las protege de los lobos que destruirían al rebaño (Juan 10:11-12). El verso 4 del capítulo 34 describe al pueblo cuyos pastores fracasaron en ministrar a las ovejas débiles, enfermas, heridas y pérdidas. Jesús es el Gran Médico quien sana nuestras heridas espirituales (Isaías 53:5) por Su muerte en la cruz. Él es quien busca y salva a lo que se había perdido (Lucas 19:10).

Importancia en la Biblia.

Ezequiel, como ningún otro autor bíblico, proclama determinantemente que el hombre sí puede conocer verdaderamente a Dios. Ochenta y seis veces aparecen en el libro frases como: ”sabréis que yo soy Jehová” (6.7, 10, 13, 14; cf. Jn 17.3).

Ezequiel pone de relieve la realidad del pecado que domina aún al pueblo escogido en muchos momentos de su historia (16; 20; 23). A la vez que reconoce la soberanía divina, recalca que el hombre tiene la responsabilidad de su pecado y tiene el llamado al arrepentimiento (18.31, 32). Los tonos oscuros y repulsivos con que Ezequiel pinta el pecado destacan su concepto de la gracia divina (por ejemplo, 36.25–27).Como ningún otro profeta, Ezequiel acentúa la realidad del juicio y la ira de Dios (caps. 5; 7; 20; etc.). Pero también habla con pasión del tierno amor de Jehová, quien busca a sus ovejas perdidas (cap. 34), no quiere «la muerte del que muere» y ruega: «convertíos, pues, y viviréis» (18.32).

Ezequiel fue el primero que instó a la responsabilidad individual (cf Dt 24.16), pero en el famoso capítulo 18 tenemos un desarrollo sin paralelo de esta doctrina. Sin embargo, el libro termina con la visión de una sociedad (40–48) que no deja campo para el individualismo egoísta, tan común en épocas posteriores. Con aún más precisión que Jeremías (31.31–34), Ezequiel presentó la solución de la problemática de la persona en la regeneración interna, la obra del Espíritu de Dios y el sello del PACTO renovado (11.19; 18.31; 36.25–27). Pero como sacerdote (1.3), siempre buscaba la renovación del templo, culto, sacrificios y otras expresiones externas de la religión (40–48).Como ningún otro profeta, Ezequiel se puso de parte de Dios y aun expresó deleite en los juicios divinos (2.8–3.3). Pero, con su profunda conciencia del valor del individuo, asignó al cuidado pastoral un papel profético. Su hondo sentido de responsabilidad como “atalaya” (3.16–21; 33.1–9), que debía velar por la salvación del prójimo, no tuvo paralelo humano en la historia bíblica hasta San Pablo (cf. Ro 9.1–3; 10.1).

El Carácter de Dios en Ezequiel.

  • Dios es glorioso: 1:28; 3:12, 23; 9:3; 10:4, 18, 19: 11:23; 43:4, 5; 44:4
  • Dios es santo: 1:26-28; 8-11; 43:1-7
  • Dios es justo: 18:25, 29; 33:17, 20
  • Dios es paciente: 20:17
  • Dios provee: 28:2-10
  • Dios se aíra: 7:19

Cristo en Ezequiel.

Ezequiel contiene varios pasajes que ilustran el triunfo de Israel a través de la obra del Mesías. Vemos a Cristo como «cogollo de aquel alto cedro» (17:22-24). Esta profecía mesiánica demuestra el linaje real de Cristo en relación con David. En las Escrituras se usa a menudo la imagen de la rama en referencia al Mesías y a Cristo como tierno retoño que será plantado en el monte de Israel (34:23, 24; 37:24, 25; Is 4:2; Jer 23:5; 33:15; Zac 3:8; 6:12). Sobre lo alto, Ezequiel pinta a Cristo como cedro majestuoso, que puede proteger con su sombra a Israel. 

También, Cristo aparece como Pastor que cuida sus ovejas (34:11-31). Pero Ezequiel describe además el juicio del Pastor contra quienes abusan del pueblo de Israel o lo maltratan (34:17-24; Mt 25:31-46)

Estructura de Ezequiel.

LLAMADO

  • 1:1  Visión y Gloria Divina     
  • 2:1  Llamamiento de Ezequiel

CAÍDA DE JERUSALÉN

  • 4:1  Predicción sitio de Jerusalén  
  • 6:1  Profecía contra Israel
  • 7:1  El fin viene
  • 8:1  Visión abominaciones en Israel        
  • 9:1  Visión muerte de culpables
  • 10:1  Gloria de Jehová abandona el templo
  • 11:1  Reprensión, promesa, restauración
  • 12:1  Salida Ezequiel señal cautividad    
  • 13:1  Condenación falsos profetas
  • 14:1  Juicio idolatría y Jerusalén
  • 15:1  Jerusalén vid inútil
  • 16:1  Infidelidad de Jerusalén
  • 17:1  Parábola águila y la vid
  • 18:1  El alma que pecare morirá
  • 19:1  Dios versus Israel
  • 21:1  Pecados de Jerusalén
  • 23:1  Las dos hermanas
  • 24:1  Parábola de la olla hirviente

DESTRUCCIÓN DE NACIONES PAGANAS

  • 25:1  Amón, Moab  Edom, Filisteos         
  • 26:1  Profecía Tiro y Sidón
  • 29:1  Profecía a Egipto

DISCIPLINA Y RESTAURACIÓN

  • 33:1  El deber del Atalaya     
  • 34:1  Profecía contra pastores de Israel
  • 35:1  Profecía contra monte Seir
  • 36:1  Restauración de Israel
  • 37:1  Valle de huesos secos
  • 38:1  Profecía contra Gog
  • 40:1  La visión del templo     
  • 43:1  Gloria en el templo leyes
  • 47:1  Aguas salutíferas, repartición de tierras

Fuente.

LAMENTACIONES

«Lamentaciones» se deriva de una traducción del título tal como se encontraba en la traducción de la Vulgata latina (Vg.) del AT griego, la Septuaginta (LXX), y expresa la idea de «clamores fuertes». La exclamación hebrea ekah («Cómo», la cual expresa «desmayo»), usada en el 1:1; 2:1 y 4:1, le da al libro su título hebreo. No obstante, los rabinos comenzaron a llamar al libro desde una época temprana «clamores fuertes» o «lamentaciones» (Jer 7:29). Ningún otro libro entero del AT contiene únicamente lamentos, como lo hace esta endecha de sufrimiento, marcando el funeral de la que una vez fue la hermosa ciudad de Jerusalén (2:15). Este libro mantiene viva la memoria de esa caída y enseña a todos los creyentes cómo enfrentar el sufrimiento.

Lamentaciones - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Jeremías
  • ¿Cuándo fue escrito? 626 a 586 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? A Judá
  • ¿Dónde fue escrito? En Jerusalén

Autor y fecha.

El autor de Lamentaciones no se nombra en el libro, pero hay indicaciones internas e históricas de que fue Jeremías. La LXX introduce Lamentaciones 1:1 «Y sucedió, después de que Israel había sido llevado cautivo… Jeremías se sentó llorando (3:48, 49, etc.) …lamentó… y dijo…»Dios le había dicho a Jeremías que hiciera lamento por Judá (Jer 7:29) y Jeremías también escribió lamentos para Josías (2 Cr 35:25).

Jeremías escribió Lamentaciones como un testigo ocular (1:13-15; 2:6, 9; 4:1-12), posiblemente con la ayuda de Baruc como secretario (Jer 36:4;5:1), durante o poco después de la caída de Jerusalén en el 586 a.C. Era mediados de julio cuando la ciudad cayó y mediados de agosto cuando el templo fue quemado. Es muy probable que Jeremías vio la destrucción de los muros, torres, hogares, palacios y templo. Él escribió mientras el acontecimiento aun estaba dolorosamente fresco en su memoria, pero antes de su partida forzada a Egipto 583 a.C. (Jer 43:1-7). El lenguaje usado en Lamentaciones es paralelo cercano del que uso Jeremías en gran parte de su libro profético (1:2 con Jer 30:14; 1:5 con Jer 8:21; 1:6 y 2:11 con Jer 9:1, 18; 2:22 con Jer 6:25; 4:21 con Jer 29:12.  

  Contexto Histórico de Lamentaciones.

Las semillas proféticas de la destrucción de Jerusalén fueron sembradas a través de Josué ochocientos años por adelantado (Jos 23:15:16). Ahora, por más de cuarenta años, Jeremías había profetizado el juicio venidero y había sido objeto de burla, por parte del pueblo por predicar juicio (645-605 a.C.). Cuando este juicio vino sobre el pueblo incrédulo por parte de Nabucodonosor y el ejército babilónico, Jeremías aún respondió con gran tristeza y compasión hacia su pueblo obstinado y en sufrimiento. Lamentaciones se relaciona muy de cerca con el libro de Jeremías, describiendo la angustia por la recepción de Jerusalén del juicio de Dios por pecados de los que no se arrepintieron. En el libro que lleva su nombre, Jeremías había predicho la calamidad en los capítulos 1-29. En Lamentaciones, él se concentra en más detalles del sufrimiento amargo y quebramiento de corazón que fue sentido por la devastación de Jerusalén (Sal 46: 4, 5). Tan crítica fue la destrucción de Jerusalén, que los hechos son registrados en cuatro capítulo del AT por separado: 2 Reyes 25; Jeremías 39:1-11; 52; y 2 Crónicas 36:11-21.

Los ciento cincuenta y cuatro versículos han sido reconocidos por los judíos como parte de su canon sagrado  Junto con Rut, Ester Cantar de los cantares y Eclesiastés, Lamentaciones es incluido entre los libros del AT del Megillot o «cinco rollos», los cuales eran leídos en la sinagoga en ocasiones especiales. Lamentaciones es leído el noveno día de Ab (julio-agosto) para recordar la fecha de la destrucción de Jerusalén por mano de Nabucodonosor. Es interesante notar que, esta misma fecha más tarde marco la destrucción del templo de Herodes por mano de los romanos en el 70 d.C.

Bosquejo.

  • Ciudad destruida, 1:1-22
  • La ira de Dios, 2:1-22
  • La compasión de Dios, 3:1-66
  • Diversos pecados, 4:1-22
  • Oración, 5:1-22

Contenido.

La caída de Jerusalén en el año 586 a.C. fue uno de los más dolorosos acontecimientos del Antiguo Testamento. Eso está íntimamente ligado al alma de Israel; se menciona muchas veces en la Palabra de Dios. Pero los gritos de más intenso dolor sobre este evento se encuentran en Lamentaciones. Este libro consiste de cinco poemas llenos de angustia y horror. Expresa el papel que el pecado tuvo en la destrucción de Jerusalén, a lo que le acompaña una confesión sincera. El título del libro en la Biblia hebrea es Ekah (Cómo), la cual es la primera palabra del libro; el Talmud lo llama Qinoth, que significa “Lamento” y la Septuaginta griega, Trenoi, que significa “Cantos de lágrimas.” En la Vulgata Latina se llama Lamentationes, de donde se toma el título para el español.

Cómo orar antes de leer la Palabra de Dios - Busca Tu Fuerza En Dios

Lamentaciones es uno de cinco libros cortos que los hebreos llaman Meguilot, o “rollos,” los cuales son leídos en ciertas fiestas anuales. El Cantar de los Cantares se lee durante la Pascua, la celebración más importante; Rut, en Pentecostés para celebrar la cosecha; Lamentaciones, en el noveno día del cuarto mes, que conmemora la destrucción de Jerusalén (Jer 52:16); Eclesiastés, en la fiesta de los Tabernáculos y Ester, en Purim.

La forma literaria de Lamentaciones es muy particular. Los primeros cuatro poemas son acrósticos alfabéticos; es decir, cada sección comienza con una declaración que se inicia con una letra sucesiva de las 22 del alfabeto hebreo.

Indudablemente, Lamentaciones es el libro de la Biblia que expresa más dolor; sin embargo, aun aquí hay esperanza. Relegado al centro de Lamentaciones (3:22–26) se halla la siguiente expresión llena de esperanza en el Señor: “…las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad! El Señor es mi porción, dice mi alma, por eso en El espero. Bueno es el Señor para los que en El esperan, para el alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor.”

A la salida de Jerusalén hay un lugar conocido como “Gruta de Jeremías” donde se dice que el profeta lloró amargamente y escribió este canto de tristeza. El lugar también es conocido como Gólgota, el sitio de la crucifixión de Jesús (Mt 27:33). Tal vez el sufriente Jeremías lloró su amargura donde siglos después el sufriente Jesús murió. Su muerte fue la solución definitiva al problema del pecado humano. Los que confían en Cristo para su salvación, obtienen una relación de vida con el Señor.

Referencias Proféticas.

Jeremías fue conocido como “el profeta llorón” por su profunda y permanente pasión por su pueblo y su ciudad (Lamentaciones 3:48-49). Este mismo dolor por los pecados del pueblo y su rechazo de Dios, fue expresado por Jesús, mientras se aproximaba a Jerusalén y veía a futuro su destrucción a manos de los romanos (Lucas 19:41-44). A causa del rechazo de los judíos a su Mesías, Dios usó el asedio romano para castigar a Su pueblo. Pero Dios no disfruta el tener que castigar a Sus hijos y Su oferta de Jesucristo como una expiación por el pecado, muestra Su gran compasión por su pueblo. Un día, por Cristo, Dios secará todas las lágrimas (Apocalipsis 7:17).

Carácter de Dios en Lamentaciones

  • Dios es fiel: 3:22-25; 5:19-22
  • Dios es bueno: 3:25
  • Dios es misericordioso: 3:22-23, 32
  • Dios se aíra: 1:5, 12, 15, 18; 2:1, 17, 20-22; 3:37-39

Cristo en Lamentaciones.

Las lágrimas de Jeremías surgían del profundo amor que le tenía al pueblo de Israel (3:48-49). De igual modo, Cristo mismo lloró por la ciudad de Jerusalén, diciendo: «!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!» (Mt 23:37-39; Lc 19:41-44). Si bien Cristo ha de juzgar a los que se rebelan contra él, también siente gran pena por perder a su amado pueblo.

Estructura de Lamentaciones.

  • 1:1  Tristeza de Sión cautiva
  • 2:1  La tristeza viene de Jehová
  • 3:1  Esperanza por misericordia de Dios
  • 4:1  Castigo consumado
  • 5:1  Oración pueblo afligido  

Fuente.

JEREMÍAS

Este libro deriva su título del autor, quien comienza con «Las palabras de Jeremías…» (1:1). Jeremías relata más de su propia vida que cualquier otro profeta, contando de su ministerio, las reacciones de sus auditorios, sus pruebas y sus sentimientos personales. Su nombre quiere decir: «Jehová arroja», en el sentido de establecer un cimiento, o: «Jehová establece, coloca, o envía».

El profeta Jeremías - Vida, Esperanza y Verdad
  • ¿Quién escribió el libro? Jeremías dictó  a Baruc su secretario.
  • ¿Cuándo fue escrito?  604 a 580 a.C.
  • ¿A QUIquién fue escrito? Judá
  • ¿Dónde fue escrito? Jerusalén

Autor y Fecha.

Jeremías quien sirvió como sacerdote y también como profeta, fue el hijo de un sacerdote llamado Hilcías (no el sumo sacerdote de 2 R 22:8 quien descubrió el Libro de la Ley). Él era de la pequeña villa de Anatot (1:1), llamada hoy día Anata, a unos 4,8 km al NE de Jerusalén. Cómo una lección visual a Judá, Jeremías permaneció soltero (16:1-4). Él fue asistido en el ministerio por un escriba llamado Baruc, a quien Jeremías dictaba y quien copiaba y tenía custodia sobre los escritos compilados de los mensajes del profeta (36:4, 32; 45:1

La fecha de su ministerio, el cual cubrió cinco décadas, va desde el año 13 del rey de Judá, Josías, notado en el 1:2 (627 a.C.), hasta más allá de la caída de Jerusalén en manos de Babilonia en el 586 a.C.(Jer 39, 40, 52). Después del 586 a.C., Jeremías fue forzado a ir con un remanente que huía de Judá a Egipto (Jer 43, 44). Posiblemente estuvo ministrando en el 570 a.C. (44:30). Una nota rabínica dice que cuando Babilonia invadió Egipto en el 568/67 a.C. Jeremías fue llevado cautivo a Babilonia. Él pudo haber vivido hasta el punto de escribir la escena de conclusión del libro alrededor del 561 a.C. en Babilonia, cuando el rey de Judá Joaquín, cautivo en Babilonia desde 597 a.C., se le permitió libertades en sus últimos días (52:31-34). Jeremías, sí aún estaba vivo para ese entonces, tenía entre 85 a 90 años de edad.  

Contexto Histórico de Jeremías.

Los detalles de contexto de los tiempos de Jeremías son mostrados en 2 Reyes 22-25 y 2 Crónicas 34-36. Los mensajes de Jeremías muestran cuadros de: 1) el pecado de su pueblo; 2) el invasor a quién Dios enviará; 3) los rigores del sitio; y 4) las calamidades de destrucción. El mensaje de Jeremías de juicio inevitable por idolatría y otros pecados fue predicado en un período de cuarenta años  (alrededor del 627-586 a.C. y más allá de esa fecha). Su profecía se llevó a cabo durante los reinados de los últimos cinco reyes de Judá (Josías 640-609 a.C., Joacaz 609 a.C., Joacín 609-598 a.C., Joaquín 598-597 a.C. y Sedequías 597-586 a.C.)

La condición espiritual de Judá se caracterizaba por la adoración abierta de ídolos (cap 2). El rey Acaz, precedido por su hijo Ezequías mucho antes de Jeremías en los días de Isaías, había establecido un sistema de sacrificios de niños al dios Moloc en el Valle de Hinom afuera de Jerusalén (735-715 a.C.) Ezequías guió reformas y limpieza (Is 36:7), pero su hijo Manasés continuó promoviendo el sacrificio de niños junto con la idolatría abierta, la cual continuó hasta el tiempo de Jeremías (7:31; 19:5; 32:35). Muchos también adoraron a la «reina del cielo» (7:18; 44:19). Las reformas de Josías que llegaron a su punto culminante en el 622 a.C., forzaron una reprensión de las peores prácticas de manera externa, pero el cáncer mortal del pecado era profundo y volvió a florecer rápidamente una vez más después de un avivamiento superficial. La falta de sinceridad religiosa, la deshonestidad, adulterio, injusticia, tiranía en contra de los necesitados y la calumnia prevaleciente como la norma, no la excepción.    

Políticamente, importantes acontecimientos ocurrieron en los días de Jeremías. Asiria vio su poder desvanecerse gradualmente; después Asurbanipal murió en el 626 a.C. Asiria se volvió tan débil que en el 612 a.C. su aparente capital invencible, Nínive, fue destruida (Nahum). El Imperio Neobabilonio bajo Nabopolasar (625-605 a.C.) se convirtió en la potencia militar con victorias sobre Asiria (612 a.C.), Egipto (609-605 a.C.), e Israel en tres fases (605 a.C., como en Daniel 1; 597 a.C., como en 2 Reyes 24:10-16; y 586 a.C., como en Jeremías 39, 40, 52).

Mientras que Joel y Miqueas habían profetizado antes del juicio de Judá, durante el reinado de Josías, los principales profetas de Dios fueron Jeremías, Habacuc, y Sofonías. Más adelante, contemporáneos de Jeremías, Ezequiel y Daniel, jugaron papeles proféticos prominentes.

Bosquejo de Jeremías.

  • Llamado y visión de Jeremías, 1:1-19
  • Llamado al arrepentimiento, 2:1-25:38
  • Firme ante el hostigamiento, 26:1-36:32
  • Jeremías anticipa la destrucción, 37:1-45:5
  • Profecías contra las naciones, 46:1-51:64
  • Caída de Jerusalén, 52:1-34

Contenido.

Jeremías, cuyo nombre significa “el Señor establece,” es el profeta del Nuevo Pacto (30:1–33:25). En el tiempo de Dios este pacto se cumplirá a favor de Israel. Será escrito en el corazón (31:33), a veces considerada la parte donde la persona toma las decisiones. Jeremías, el escritor del libro (1:1), durante su ministerio con frecuencia hizo un contraste entre el glorioso futuro de Israel y su desobediencia a Dios. A través de asuntos y ocurrencias de la vida diaria, Dios hacía que Jeremías viera significados simbólicos. El vio los planes de Dios para la nación en el florecer de un almendro (1:11–12), en una olla hirviente (1:13–16), en un alfarero a su rueda (18:1–4) y en una cisterna (38:6–13). El impacto de muchos de sus sermones fue aumentando por el uso de demostraciones objetivas, tal como ponerse un cinturón arruinado (13:1–11), el romper vasijas (19:10–11) y el uso de un yugo (27:1–22). En su “sermón del templo” (7:1–8:3 y 26:1–24), Jeremías indicó que la fe sólo debe ponerse en Dios y no en objetos externos, ni siquiera en el templo mismo.

Cisternas de 1.500 años de antigüedad encontrado bajo el patio una escuela  en Jerusalem
Jeremías estuvo sumergido en una cisterna

De los profetas del Antiguo Testamento, Jeremías es quién da más detalles personales; comparte sus pensamientos y emociones profundas. Al comienzo del libro dice que es de los sacerdotes (1:1). Siendo sacerdote, amaba a Jerusalén y al templo, y si se perdieran, sería una doble tragedia para él. Frecuentemente Jeremías fue perseguido por las instituciones oficiales de Jerusalén, e incluso por su propia familia. En medio de todas estas dificultades Jeremías estaba consciente de la protección y guía de Dios.

Los capítulos 1–25 de Jeremías contienen sus primeras profecías contra Judá; del 26–45 son biográficos. Los capítulos 46–51 son oráculos contra los gentiles; el 52 proporciona información adicional (cp. 2 R 24:18–25:30) donde se nota el momento histórico de Jeremías. La siguiente gráfica presenta unos reyes y la fecha de sus mandatos.

El libro de Jeremías es citado con frecuencia en el Nuevo Testamento (cp. 31:15 con Mt 2:17; 7:11; cp. 31:31–34 con Mt 21:13; Mr 11:17; Lc 19:46; Ro 11:27; He 8:8–13). Jeremías advierte que el pecado trae juicio. El es conocido como el “profeta llorón.”

Las calamidades que él fue inspirado a predecir quebrantaban su propio corazón. En medio de la penumbra, sin embargo, hay rayos de esperanza (32:17, 27; 33:3).

Referencias Proféticas.

Jeremías 23:5-6 presenta una profecía de la venida del Mesías, Jesucristo. El profeta Lo describe como un Renuevo de la casa de David (v.5; Mateo 1), el Rey que reinaría en sabiduría y justicia (v.5, Apocalipsis 11:15). Es Cristo, quien finalmente será reconocido por Israel como su Mesías verdadero, como el que proporcionará la salvación para Sus escogidos.(v.6; Romanos 11:26)

Importancia en la Biblia.

El mayor aporte teológico de Jeremías fue su concepto del nuevo PACTO (31:31–34). Era necesario un nuevo pacto entre Dios y su pueblo porque este último había violado el anterior. Se necesitaba un pacto nuevo, un pacto de gracia y perdón escrito en el corazón humano, más que un pacto legal grabado en piedra.

Jeremías veía en lontananza el amanecer de una era de gracia en la persona de Jesucristo. Desde ese día «no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado» ( 31.34 ). Tan importante es Jeremías 31.31–34 en la teología bíblica que es el pasaje más largo del Antiguo Testamento que se cita en el Nuevo Testamento ( Heb 8.8–12 ).

El Carácter de Dios en Jeremías.

  • Dios llena el cielo y la tierra: 23:24
  • Dios es bueno: 31:12, 14; 33:9, 11
  • Dios es santo: 23:9
  • Dios es justo: 9:24; 32:19; 50:7
  • Dios es bondadoso: 31:3
  • Dios es paciente: 15:15; 44:22
  • Dios es amoroso: 31:3
  • Dios es misericordioso: 3:12; 33:11
  • Dios es omnipresente: 23:23
  • Dios es potente: 5:22; 10:12; 20:11; 37:27
  • Dios cumple sus promesas: 31:33; 33:14
  • Dios es justo: 9:24; 12:21
  • Dios es soberano: 5:22, 24; 7:1-15; 10:12-16; 14:22; 17:5-10; 18:5-10; 25:15-38: 27:5-8; 31:1-3; 42:1-22; 51:15-19
  • Dios es verdadero: 10:10
  • Dios no tiene igual: 10:6
  • Dios es sabio: 10:7, 12; 32:10
  • Dios se aíra: 3:12, 13; 4:8; 7:19, 20; 10:10; 18:7, 8; 30:11; 31:18-20; 44:3

Cristo en Jeremías.

    La imagen de Cristo está entrelazada con las profecías de Jeremías siempre. Cristo como «fuente de agua viva» (2:13; Jn 4:14) se erige en marcado contraste con el juicio que cae sobre la nación de Judá que no se arrepiente. Jeremías también muestra a Cristo como «bálsamo de Galaad» (8:22), el buen Pastor (23:4), [vástago justo» (23:5), «el Señor nuestra salvación» (23:6) y David el rey (30:9)

Estructura de Jeremías.

LLAMADO Y VISIÓN DE JEREMÍAS

  • 1:1 Llamamiento y misión de Jeremías

LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO

  • 2:1  Jehová y apostasía de Israel  
  • 3:6  Jehová exhorta al arrepentimiento
  • 4:5  Judá amenazada de invasión
  • 5:1  Impiedad de Jerusalén y Judá
  • 6:1  Juicio contra Jerusalén y Judá
  • 7:1  Mejorad / Castigo por rebelión
  • 8:18  Lamento sobre Judá t Jerusalén
  • 10:1  Falsos dioses y Jehová
  • 11:1  Pacto violado complot contra Jeremías   
  • 12:1  Jeremías y Dios
  • 13:1  Señales y Judá a cautiverio
  • 14:1  Mensaje de la sequía
  • 15:1  Ira de Dios contra Judá
  • 16:1  Juicio de Jehová contra Judá
  • 17:1  Corazón- Día de reposo
  • 18:1  El alfarero y oración Jeremías        
  • 19:1  Señal de la vasija rota
  • 20:1  Profecía Pasur y lamento Jeremías
  • 21:1  Jerusalén será destruida
  • 22:1  Profecías Reyes de Judá
  • 23:1  Regreso y falsos profetas
  • 24:1  Señal higos buenos y malos
  • FIRME ANTE EL HOSTIGAMIENTO
  • 25:1  70 años desolación y naciones
  • 26:1  Jeremías amenazado de muerte
  • 27:1  Señal de los yugos
  • 28:1  Falsa profecía de Hananías
  • 29:1  Carta Jeremías a cautivos
  • 30:1  Cautivos volverán, Nuevo Pacto     
  • 2:1  Jeremías compra heredad Hanameel
  • 33:1  Restauración de Jerusalén
  • 34:1  Jeremías Sedequías pacto siervos
  • 35:1  Obediencia de los Recabilitas
  • 36:1  El Rey quema el rollo

JEREMÍAS ANTICIPA LA DESTRUCCIÓN

  • 37:1  Jeremías encarcelamiento y cisterna
  • 39:1  Caída de Jerusalén      
  • 40:1  Jeremías y Gedalis
  • 42:1  Mensaje de Johanán
  • 43:1  Israel y Egipto
  • 45:1  Mensaje a Baruc

PROFECÍAS CONTRA OTRAS NACIONES

  • 46:1  Profecías acerca de Egipto   
  • 47:1  Profecía sobre los Filisteos
  • 48:1 Profecía sobre Moab
  • 49:1  Profecía sobre naciones
  • 50:1  Profecía sobre Babilonia
  • 51:1  Juicios contra Babilonia

CAÍDA DE JERUSALÉN

  • 52:1  Sedequias, Jerusalén y Joaquin

Fuente.

ISAÍAS

El libro deriva su título del autor cuyo nombre significa «Jehová es salvación», y es semejante a los nombres Josué, Eliseo y Jesús. Isaías es citado directamente en el NT más de sesenta y cinco veces, muchas más que cualquier otro profeta del AT, y mencionado por nombre más de veinte veces.

ISAIAS — anticipando
  • ¿Quién escribió el libro? Isaías
  • ¿Cuándo fue escrito? 750 a 680 a.C.
  • ¿A quién fue escrito? A Judá
  • ¿Dónde fue escrito? En Jerusalén

Autor y fecha.

Isaías, el hijo de Amoz, ministró en Jerusalén y sus alrededores como un profeta de Judá durante los reinados de cuatro reyes de Judá: Uzías (llamado «Azarías» en 2 Reyes), Jotam, Acaz y Ezequías (1:1), desde 739-686 a.C. Evidentemente venía de una familia de cierto rango, porque tuvo acceso fácil al rey (7:3) y cercanía a un sacerdote (8:2). Él era casado y tenía dos hijos que llevaban nombres simbólicos «Sear-jasub» («un remanente regresará», 7:3) y «Maher-salal-hasbaz» (apurándose al botín, corriendo a la presa», 8:3).

Isaías fue contemporáneo de Oseas y Miqueas. Segunda de Crónicas 32:32 registra que también escribió una biografía del rey Ezequías. El profeta vivió por lo menos hasta el 681 a.C. cuando escribió el relato de la muerte de Senaquerib (37:38). La tradición cuenta que encontró su muerte bajo el rey Manasés (695-642 a.C.) al ser cortado en dos con una sierra de madera (He 11:37).        

Contexto Histórico de Isaías.

Durante el reinado próspero de Uzías de cincuenta y dos años (790-739 a.C.), Judá se desarrolló y llegó a ser un fuerte estado comercial y militar con un puerto para el comercio en el Mar Rojo y la construcción de muros, torres y fortalezas (2 Cr 26:3-5, 8-10, 13-15). Sin embargo, el período fue testigo de un declive espiritual de Judá. La caída de Uzías fue el resultado de su intento por asumir los privilegios de un sacerdote y quemar incienso sobre el altar (2 R 15:5; 2 Cr 26:20, 21).

Su hijo Jotam (750-731 a.C.)  se encargó del reino ante la muerte de su padre. Asiria comenzó a emerger como una potencia internacional bajo Tiglat-pileser (745-727 a.C.) mientras que Jotam era rey (2 R 15:19). Judá comenzó a recibir oposición por parte de Israel y Siria al norte durante su reinado (2 R 15:37). Jotam fue un constructor y guerrero como su padre, pero la corrupción espiritual se mantenía en la tierra (2 R 15:34, 35; 2 Cr 27:1, 2).

Acaz tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar en Judá y reinó hasta los cuarenta y uno (2 Cr 28:1, 8; 735-715 a.C.) Israel y Siria formaron una alianza para combatir la amenaza Asiria, pero Acaz rehusó participar en aquella alianza (2 R 16:5; Is 7:6). Por esto, los vecinos del norte amenazaron derrocarlo y la guerra comenzó (734 a.C.). Con pánico, Acaz busco al rey de Asiria para encontrar ayuda (2 R 16:7) y el rey asirio con gusto respondió saqueando a Gaza, llevando a toda Galilea y Galaad en cautiverio, finalmente capturando Damasco (732 a.C). La alianza de Acaz con Asiria llevó a que él metiera un altar pagano en el templo de Salomón (2 R 16:10-16; 2 Cr 28:3). Durante su reinado (722 a.C.), Asiria capturó a Samaria, capital del reino del norte, y llevó a muchas de las personas más capaces de Israel a la cautividad (2 R 17:6, 24).

Ezequías comenzó a reinar en Judá en el 715 a.C. y continuó por veintinueve años hasta 686 a.C. (2 R 18:1, 2). La reforma era una prioridad cuando se volvió rey (2 R 18:4, 22; 2 Cr 30:1). La amenaza de una invasión Asiria forzó a que le prometiera un pesado tributo a ese poder oriental. Ezequías se enfermó seriamente con una enfermedad incurable, pero él oró y Dios en su gracia extendió su vida por quince años (2 R 20; Is 38).

Cuando Asiria se debilitó por sus contiendas internas, Ezequías rehusó pagarle más tributo (2 R 18:7). Entonces Senaquerib, rey de Asiria, invadió las áreas de la costa de Judá, marchando hacia Egipto. En el proceso aplastó a varios pueblos de Judea, robando y llevando a muchas personas a Asiria. Mientras sitiaba a Laquis, envió un contingente para sitiar a Jerusalén (2 R 18:17-19:8; Is 36:2-37:8). No obstante, la expedición fracasó, pero en un segundo intento envió mensajeros a Jerusalén demandando que se rindieran de manera inmediata (2 R 19:9; Is 37:9). Asesorado por Isaías, Ezequías negó a rendirse; entre tanto el ejército de Senaquerib cayó debido a un desastre repentino, él regresó a Nínive y nunca más volvió a amenazar a Judá.   

Bosquejo.

  • Los capítulos 1 al 35 contienen anuncios del juicio de Dios sobre el pueblo.
  • Los capítulos 36 al 39 contienen un intervalo histórico, con frecuencia llamado “El libro de Ezequías.”
  • Los capítulos 40 al 66 ofrecen un mensaje de consuelo para el pueblo de Dios.

Contenido.

Isaías es llamado el “príncipe de los profetas.” La visión que tuvo del Señor como alto y sublime (6:1) y la consecuente opinión de sí mismo como un hombre de labios inmundos (6:5), y su percepción del lugar que la nación tenía en los asuntos del mundo, prepararon a Isaías para el papel al que Dios lo había llamado. No sólo era un gran profeta; también era un importante consejero político entre los hombres de estado, y había hecho llamados a reformas sociales y avivamiento espiritual.

Las profecías de Isaías presentan el cuadro de mayor diversidad del Mesías de todo el Antiguo Testamento. Contienen mucha información acerca de su primera y segunda venida. De importancia especial es la presentación que Isaías hace del Siervo Sufriente, que alcanza su punto culminante en Isaías 52:13 a 53:12 y es el relato más detallado de los sufrimientos de Cristo encontrado en el Antiguo Testamento. Este es citado o aludido 85 veces en el Nuevo Testamento.

Corona Del Jesucristo De Espinas Y Del Clavo Imagen de archivo - Imagen de  jesucristo, corona: 28958563

El tema del libro de Isaías es la salvación (la palabra aparece 26 veces). La maravillosa promesa de la venida del Redentor se repite en 7:14 y 9:6, 7. El propósito del libro es el de llevar a la gente pecadora al Mesías, cuya muerte compró la salvación para todo el que venga a Él (53:4–6; 55:1–2).

Referencias Proféticas.

La imagen del capítulo 53 es conmovedora y profética y contiene un cuadro completo del Evangelio. Jesús fue despreciado y rechazado (v.3; Lucas 13:34; Juan 1:10-11), azotado por Dios (v.4; Mateo 27:46), y herido por nuestras rebeliones (v.5; Juan 19:34; 1 Pedro 2:24). Por medio de Su sufrimiento, Él pagó el castigo que nosotros merecíamos y se convirtió por nosotros en el último y perfecto sacrificio (v.5; Hebreos 10:10). Aunque Él fue sin pecado, Dios puso en Él nuestro pecado, y nosotros fuimos hechos justicia de Dios en Él (2 Corintios 5:21).

Importancia en la Biblia.

De Isaías 1–39. Muchos de los temas predilectos de Isaías se encuentran ya en su visión inaugural (6:1–13), sobre todo en su énfasis en Jehová como “Santo de Israel”, título que aparece unas veinticinco veces en todo el libro, pero solo cinco veces en los demás libros del Antiguo Testamento. La preocupación por la realidad de un Dios santo condujo a una conciencia del pecado, tanto en el culto (1:10–17) como en la vida social y política de la nación (3; 5; 7

Profetizó el nacimiento milagroso del Mesías (7:14 ), quien sería verdaderamente humano  9:6; 11:1), y a la vez “Dios fuerte” ( 9:6 ), cuyo reinado universal de perfecta justicia y paz (9:7; 11:2–9) se cumpliría solamente en Cristo

De Isaías 40–55. Esta sección se caracteriza por una viva esperanza de la salvación inminente, un nuevo éxodo, esta vez del cautiverio babilónico (40:3ss; 43: 16–21; 48:20s ; 51:10; 52.12, etc.). Domina también en estos capítulos la esperanza de un nuevo  MOISÉS.

De Isaías 56–66.  En esta sección muchos de los poemas se dirigen al pueblo que está otra vez en la Tierra Santa (56:8); el templo se ha reedificado y se ofrecen sacrificios (56:5–7); los días de ayuno son comunes. Se insiste en la observancia del sábado (58:13–14), la humildad (57:15; 61.2ss, etc.) y la misericordia hacia los pobres (58:6, 7, 9, 10). Dios se presenta como santo y justo tanto en la restauración de su pueblo como en el castigo eterno de los impíos (57:15; 60:9, 14; 66:24 ).

El Carácter de Dios en Isaías.

  • Dios es accesible: 55:3, 6
  • Dios es eterno: 9:6
  • Dios es fiel: 49:7
  • Dios es glorioso: 2:10; 6:3; 42:8; 48:11; 59:19
  • Dios es santo: 5:16; 6:3; 57:15
  • Dios es justo: 45:21
  • Dios es bondadoso: 54:8, 10; 63:7
  • Dios es Luz: 60:19
  • Dios es paciente: 30:18; 48:9
  • Dios es amoroso: 38:17; 43:3, 4; 49:15, 16; 63:9
  • Dios es misericordioso: 49:13; 54:7, 8; 55:3, 7
  • Dios es poderoso: 26:4; 33:13; 41:10; 43:13; 48:13; 52:10; 63:12
  • Dios cumple sus promesas: 1:18; 43:2
  • Dios provee: 10:5-17; 27:3; 31:5; 44:7; 50:2; 63:14
  • Dios es justo y recto: 41:10
  • Dios es verdadero: 25:1; 38:19; 65:16
  • Dios no tiene igual: 43:10; 44:6; 46:5, 9
  • Dios es uno: 44:6, 8, 24; 45:5-8,18, 21, 22; 46:9-11
  • Dios es inescrutable: 40:28
  • Dios es sabio: 28:29; 40:14, 28; 42:9; 44:7; 46:10; 66:18
  • Dios se aíra: 1:4; 3:8; 9:13, 14, 19; 13:9; 26:20; 42:24, 25; 47:6; 48:9; 54:8; 57:15, 16; 64:9

Cristo en Isaías.

El libro de Isaías constituye uno de los más asombrosos ejemplos de la profecía mesiánica en el AT. Con vívidas imágenes Isaías nos brinda el cuadro del futuro Cristo como Siervo Sufriente, quien «como cordero fue llevado al matadero» (53:7) y que «justificará… a muchos, y llevará las iniquidades de ellos» (53:11).

Otras profecías mesiánicas que hallamos en el AT incluyen 7:14 (Mt 1:22, 23); 9:1-2 (Mt 4:12-16); 9:6 (Lc 2:11; Ef 2:14-18); 11:1 (Lc 3:23, 32; Hxh 13:22, 23) 11:2 (Lc 3:22); 28:16 (1P 2:4-6); 40:3-5 (Mt 3:1-3); 42:1-4 (Mt 12:15-21); 42:6 (Lc 2:29-32); 50:6 (Mt 26:67; 27:26, 30), 52:14 (Fil 2:7-11); 53:3 (Lc 23:18; Jn 1:11; 7:5); 53:4, 5 (Ro 5:6, 8); 53:7 (Mt 27:12-14; Jn 1:29; 1P 1:18, 19); 53:9 (Mt 27:57-60); 53:12 (Mt 15:28); 61:1 (Lc 4:17-19, 21).

Bosquejo de Isaías.

CENSURA Y PROMESA

  • 1 al 35 Anuncios del juicio de Dios sobre el pueblo.
  • 1:1  Nación pecadora y redención  
  • 2:1  Reinado y Juicios a Jerusalén
  • 5:1  La viña y malvados
  • 6:1  Visión y llamamiento de Isaías

PROMESA SOBRE EMMANUEL

  • 7:1  Isaías, Acaz Jehová vuestro temor
  • 9:1  Mesías, Asiria instrumento
  • 11:1  Reinado del Mesías

JUICIO A LAS NACIONES

  • 15:1  Moab y Damasco
  • 18:1  Etiopía, Egipto, Conquista
  • 21:1  Profecía Duma, Arabia, Eleaquin, Tiro

JUICIO GENERAL Y PROMESA

  • 24:1  Juicio y Alabanza
  • 26:1  Protección de Jehová

JUICIO A ISRAEL

  • 28:1  Efraín redención de Israel     
  • 30:1  Gracia Israel, Juicio Siria
  • 32:1  El Rey justo

JUICIO GENERAL Y PROMESA

  • 34:1  Jehová contra naciones        
  • 35:1  Futuro glorioso de Sión
  • 36:1  Invasión de Senaquerib        
  • 37:1  Judá librado de Senaquerib
  • 38:1  Ezequías

MENSAJE DE CONSUELO AL PUEBLO DE DIOS

  • 40:1  Jehová consuela a Sión        
  • 41:1  Seguridad para Israel
  • 42:1  Siervo de Jehová
  • 43:1  Jehová el redentor
  • 45:1  Jehová y juicios a Babilonia
  • 48:1  Infidelidad de Israel
  • 49:1  Israel  siervo de Jehová        
  • 50:1  Jehová consuela
  • 52:1  Dios liberta sufrimiento del siervo
  • 54:1  Amor de Jehová a Israel
  • 57:1  Fin idolatría Israel
  • 58:1  Ayuno y confesión de Israel  

CONCLUSIÓN

  • 60:1  Futura gloria de Sión
  • 63:1  Venganza y misericordia de Jehová
  • 65:1  Nueva tierra y Juicio de Jehová

Fuente.

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